Último verano en Stalingrado, novela

lunes, 23 de julio de 2007

Personas que sufren enfermedades

Algunas de las personas que quiero están gravemente enfermas. Llevan su dolor por la vida con altibajos: a veces el cuerpo (y sus síntomas) es todo lo que hay en ellas, otras veces el dolor les da una tregua, entonces pueden ser otra cosa que su enfermedad o se convierten en ese nuevo ser que la enfermedad ha creado en ellas, o bien ellas en su enfermedad. La enfermedad es un límite, pero abierto.
Hay otras personas que conozco que hacen todo lo posible por padecer una enfermedad grave. Recorren, apasionadamente, los consultorios de los especialistas en busca de nuevos diagnósticos. Se someten a todo tipo de métodos para hallar la causa sui, que difícilmente se encuentre por medio de una ecografía, o una radiografía, o una tomografía. Es como si experimentaran el erotismo de la enfermedad, sin arriesgarse realmente a lo tanático.
Otras personas que aprecio han sido víctimas de falsos diagnósticos de gravedad. Es como si el cuerpo se les hubiera hecho presente repentinamente, después de haber sido castigado, con el olvido o la indiferencia, durante años, emergiendo como un luchador a punto de dar el knock out. Aunque los médicos inescrupulosos merecerían, en un mundo justo, un castigo, su error puede resultar dolorosa e inesperadamente preciso.

1 comentario:

la vida abierta dijo...

Me encanta la idea de que la enfermedad es un límite abierto. Da un lugar a la subjetividad, la posibilidad de, a pesar de ese límite, hacer algo. Hay un lugar para ella incluso en esa experiencia inhóspita. También esa frase deja entrever un aspecto fundamental de la enfermedad, la oscilación. No siempre invade el cuerpo o la conciencia, y no siempre de la misma manera. La frase es densa, condensa muchos sentidos. Por otro lado, hablás en términos generales y de muchas personas, eso es bueno así nadie se siente solo en ella, y también esconde tu pudor y te camufla. Me hace acordar al gesto de la pantera rosa. Ella va por el mundo pintando todo de rosa, para camuflarse, para expandirse, construir un mundo acorde a su subjetividad.