Último verano en Stalingrado, novela

domingo, 1 de julio de 2007



Ella sabía lo que quería.

(Según algunos biógrafos, cuando viajaba con su cortejo para mudarse con su tercer marido, el Duque de Urbino, demoraron mucho más de lo previsto porque debían detenerse casi a diario para que le lavaran el cabello, que había que secar luego al sol para mantener el color dorado. Esta tarea requería de la ayuda de varias damas.)

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