Último verano en Stalingrado, novela

jueves, 25 de abril de 2013

Volver a "la normalidad" (Lo que la inundación nos dejó)

La ciudad vuelve de a poco a la "normalidad", dicen, digo, por ahí.
¿A la "normalidad"?
Nosotros no volveremos atrás.
Puede que volvamos a dormir, que controlemos la angustia, que disminuyan los síntomas.
Puede que volvamos a los hábitos anteriores.
Vamos a trabajar, a estudiar, a un cumpleaños, al teatro.
Pero lo que pasó pasó, la destrucción, la pérdida colectiva, el duelo, el dolor, la solidaridad, la emergencia de lo mejor y lo peor de las personas, la evidencia de la necesidad de más Estado, de más organización, de más justicia.
La ausencia de responsables políticos, la caída de muchas máscaras, la conmovedora demostración de amor de los amigos.
La falta de explicaciones.
La oportunidad perdida de muchos de dejar atrás egoísmos, conflictos menores, rencores narcisistas.
No hay normalidad a la cual volver.

Se fue junto con los diarios personales, los dibujos, las fotos, las cartas, los libros, ese anillo, ese peluche, esa libreta.Se fue con la privacidad perdida, con todo lo íntimo expuesto a las miradas ajenas.
Se repone la documentación, los electrodomésticos, los colchones. Lo demás no se repone ni se olvida, se llora y se asume para seguir.
******
Luego, vivir con esta sensación de paranoia, de catástrofe, de incertidumbre, el abandono de todas las seguridades cotidianas del confort burgués, es un aprendizaje de cómo viven muchos de nuestros  hermanos.
Esos a los cuales ignoramos, nos negamos a ver, o esos por los cuales militamos y nos comprometemos, depende de cómo encaremos la vida.
Nuestro cruce diario por la esquina donde se ahogó un vecino no es "normal". Mucha gente vive así siempre. Esa es la verdadera inseguridad, la de no saber si le vas a dar de comer a tu familia, si tu casa va a aguantar el viento, si los tiros en la noche o las mafias van a reclutar a tus hijos, si se van a llevar a tu hija para explotarla en un burdel.
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Y la impotencia. De que los responsables finjan que está todo arreglado, en marcha, que se están ocupando.  Que persistan en sus mentiras. Se saquen fotos subidos a un skate. Impotencia de esos miserables que se quedan con los colchones que necesitamos en las casas, en los barrios arrasados por la putrefacción de esa nafta, aceite, cloacas, alimañas, que llamamos agua de inundación. La impotencia de que al volver a "la normalidad", seguimos viendo los espléndidos edificios de los que se hacen ricos con el negocio inmobiliario y la coima, nosotros, que soñamos con gritos de ahogados y roces de culebras ciegas en la piel. 
Inseguridad es tener poca o confusa información. No saber cómo empezar un trámite.
Hacer seis colas por semana. Que cada día te cambien los requisitos para acreditar tu condición de inundado que ya acreditaste con visita y foto y google Map y cientos de testigos. Aprender a ser enfermero, abogado, aguatero, distribuidor de frazadas, conocer de logística de catástrofes y supervivencia.
No saber cuántos, ni cómo, ni por qué murieron tus vecinos.
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No hay "normalidad" en acumular bienes, cosas, objetos, ropa. Hay, en esas conductas que adoptamos, probablemente mezclas de inseguridad, vestigios de recuerdos de pérdidas en guerras, melancolía, codicia, ambición, patologías, neurosis.
Hay esperanzas, hay política, hay militancia, hay análisis, hay afectos, amistades, solidaridades.
No hay ninguna normalidad.


miércoles, 24 de abril de 2013

No sabía lo que era el cansancio hasta ahora.


(12 de abril)

No sabía lo que era el cansancio hasta ahora. No sé si es estrés post traumático o locura.
Limpiar, limpiar, limpiar, limpiar, ir al supermercado caminando a comprar desde un peine hasta una leche. Todas las conversaciones son la misma con distintas voces. Hoy me enteré de otro vecino muerto. Ayudar a mi vecina Willy, cuyo marido Pepe (José Galzerano) se ahogó por negligencias varias. La acompaño a vacunarse y al Club Dardo Rocha para hacer trámites. Ella necesita hablar. Largar la agustia. La invitamos a tomar unos mates y ver cómo seguimos para hacerle justicia a Pepe y a todos los muertos por negligencias.
Los quiero. Hoy dormiremos en el colchón que me hizo llegar Maria Renati desde Francia, a través de Alfredo Alfredo Carlos Renati. Cocino en la cocina de Eleonora Alegre. Nos abriga las frazadas de Lici Segovia. ordené cosas en la biblioteca que me arregló Rogo Med. Uso todo lo que me lavaron Maria Mc y Virginia Guzmán  Tomamos la leche que nos trajo Charly y el agua que trajeron todos ustedes. Limpiamos con todo lo que nos dieron. Nos dieron tanto que donamos muchísimo también para otros que está peor.
Estoy íntegramente vestida con ropa de María Laura, la esposa de Santiago Vitale, hermosa.
Duermo gracias a Faustina Gil Soria.me trajo también lindas historias de amor y los cariños de mi querida Delfina Gil Soria.
Me baño en una ducha que limpió Valeria Paula Del Rio.
Mi casa ya no huele a nafta y mierda gracias a todos ustedes, Mariana Estévez,Veronica Bellon, Eleonora Alegre, etc
Gonzalo Annuasi me mandó un mensaje tranquilizador. (Besos a todo el equipo de Adriana Puiggrós).
Vino anoche Martín Escudero, de Esquel.
Mi mamá aportó buenas noticias.
Hablé con Elvira Romera.
Me tiraron la mejor onda Mariana Sanguinetti, Jorge Huergo, Luciano Sanguinetti, Santiago Albarracín, Candela Cedrón, y muchos más.
Adruska Causa me trajo los libros que me recuperaron con Ricardo Arcidiácono.
Perdonen los que no nombro. Gracias por tanto, por cada gesto, cada abrazo, llamado, donación, visita, ayuda. Es muy importante para nosotros.
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lunes, 22 de abril de 2013

Los dibujos de mi hijo

Soñaba con los dibujos de mi hijo. Los había de todos los colores, de distintas edades, de aquellos hechos en la institucionalidad escolar y esos hechos a impulso del placer, la curiosidad, el deseo de explorar las formas del mundo. Había pinturas, acuarelas, témperas  lápices de colores, ilustrados con fibrones, con tinta china, con óleos, acrílicos.
Los dibujos del mundo que sus ojos vieron y sus manos crearon.
Los hermosos dibujos de mi hijo.
Que ya no están.
Alguien me dice: pero tenés a tu hijo. Y yo, claro, digo. Es cierto. Qué más pedir.
Hay demasiados muertos en mi ciudad.
En mi barrio, en mi manzana.
*****
Soñaba con otro hijo que no fue. Y alguien me dijo: pero tenés tu útero.Y yo claro. Es cierto.Hay esperanza.
Soñaba con un embarazo futuro que ya no será.Pero tenés tu vida, dijo alguien.
Y sí claro, dije yo.
*****
Y es verdad y es mentira.
Porque este es mi dolor y tengo derecho a llorarlo, los dibujos de mi hijo, el hijo que no fue, el útero perdido. Y todo el amor que aún así recibo, y todo lo que me alegra esta tarde de sol esperar a los que amo con una comida, con cuadernos y lápices y un poco de Amy Winehouse para acompañar la tarde y las palabras que alguna vez deben ser dichas.

domingo, 21 de abril de 2013

"El Espacio Indecible" en la casa Curuchet


Fui anoche a ver el estreno del Espacio Indecible, con F y C, reeditando en cierta forma una salida de hace ya unos años en la cual también escuchamos cantar a Elke Aymonino.(¿Se acuerdan?)

Por suerte tenía vagas y pocas referencias sobre la obra, aunque la hermandad con M, creada por la inundación y la vecindad, me había brindado algunas pistas. M es una de las actrices y es una gran mujer que ama esta ciudad.
La obra se hace en la Casa Curuchet, en ese espacio decible/indecible/traducible.
Me quedé maravillada.
Como si alguien hubiera hurgado en mi biblioteca de amorosidad urbanística y, ¿quién mejor que Balzac, que Proust, que el francés, para traducir la traducción de la traducción de un Le Corbusier ultra moderno fundando mundo en la ciudad de la utopía positivista, en mi ciudad, en la ciudad de los pantanos, la del sueño maldito de los masones, la de los inundados.
(La ciudad sobre la que todos los que escribimos, alguna vez escribimos una novela, un cuento, un poema.)
Los hilos literarios, que unen tramas dramáticas, la puesta, las voces, los textos, las excelentes actuaciones (¡¡¡¡María Ibarlín, Víctor Galestok y Elke, triple aplauso de pie!!!!), entrando y saliendo de patios neoclásicos, proustianos, de esa novela de Balzac que narra al detalle la transformación urbanística del París post napoleónico, cuyo nombre siempre olvido (y además no es la que usan en la obra, pero no importa). Los actores nos transportan (estando allí, en ese patio de la casa) por los zaguanes frescos de La Plata, por las humedades que culminarán en tragedia hace unos días (aunque ellos no lo sabían al escribir la obra ni al comenzar los ensayos), por las historias de las destrucciones de las guerras (la del 14, la que anticipa la llegada de Le Corbusier a París, la del hambre infinito (¿cuál no?) y las trincheras asesinas.
Y el encantamiento de la canción en francés, las voces de todos, de Anne-Audry, de Elke.
Ciudad amada,  con tantos desaparecidos, con inundados muertos, con arquitectos soñadores y modernistas, con esa clase media universitaria y pretenciosa, destructora y constructora, caprichosa de lujos urbanos que nos han dejado sin jardines, ni patios, ni soles, con sirvientas que enferman en los pozos de los sótanos, los lavaderos claustrofóbicos, las escaleras sin fin de la casa Curuchet y nada más digo porque, señores, señoras, vayan a ver esta obra.... 


martes, 16 de abril de 2013

Algo para la angustia (Lo que la inundación nos dejó)

Club Dardo Rocha, Ringuelet
En mi barrio desde el 2 de abril hay una conversación continua y polifónica que viaja de boca en boca, de gesto en gesto, de ademán en ademán, en las calles, en las casas (de límites borrados, porque la intimidad quedó expuesta y adentro y afuera ya no rigen), en los comercios que de a poco van reabriendo.
Sólo hablamos de agua podrida, de ahogados, de salvados, de cómo nos agarró a cada uno y de repente.
Cruzando la calle ocho en una espléndida mañana de domingo que parece desmentir la catástrofe reciente, una señora mayor con changuito y una más joven:
Señora mayor: ¿vos sos del Ministerio de Salud?
Señora más joven: No, ¿pero qué necesita, señora?
Señora mayor: algo para la angustia.
Señora más joven: ah, bueno. Vaya hasta el Club Dardo Rocha en 519 y 5 donde están los de la ANSES y Presidencia de la Nación y pida hablar con un psicólogo que le va a dar algo para la angustia.
Señora mayor: ¡gracias señora!
Señora más joven: no hay por qué, que le vaya bien.

lunes, 15 de abril de 2013

No nos vamos a olvidar de los muertos (Lo que la inundación nos dejó)

5 de Abril
No nos vamos a olvidar de los muertos. No sabemos cuántos hubieran tenido más posibilidades de salvarse si las autoridades se hubieron hecho cargo de sus responsabilidades, si hubiera habido organización. O si las empresas privadas de servicios fueran menos usureras. La catástrofe climática fue tremenda, pero acá pasaron muchas cosas más y todos lo sabemos. La organización salva vidas. Las comunicaciones salvan vidas.Hay que enfriar la cabeza, poner ahora la energía en recuperarnos y ayudarnos. No vamos a olvidar quiénes nos salvaron y nos ayudaron. 
No vamos a olvidar que hasta que no se presentaron las autoridades fuerzas de seguridad nacionales hubo ausencia de los estados municipales y provinciales. Si me equivoco el tiempo me corregirá.
No nos vamos a olvidar de los vivos. De los miles de niños y ancianos que se quedaron en la calle.
Vamos a necesitar subsidios, información, ayuda.
Y muchas explicaciones.

El insomnio del inundado (Lo que la inundación nos dejó)

El insomnio del inundado no está hecho sólo de miedo, de estado de alerta ante la menor señal de viento o lluvia, del desfile de imágenes y gritos que retornan, de las voces confluyentes del relato colectivo que circula de boca en boca por las calles, los negocios, los llamados.
También está hecho de sensaciones cálidas, el dulce que trajo ayer Dani, el chocolate de Mumi, el té preparado en la cocina que me regaló Lola, tomado en las tazas que lavaron Pupi, Zuky, Cari, Vero, Lucía, Lici, Lola. Del calor de esta ropa que lavó Vicky, de las empanadas que trajo Ruth, las visitas de la tarde de Caio, Eduardo, Leo, Juan Pedro. Los cientos de llamados, incluyendo la tranquilidad de que las cosas se encaminan para mi tía Susana, Florencia, Martín, Sofi y Fran y otros amigos inundados  La recorrida por el increíble Club Dardo Rocha de 5 y 519 en el cual están funcionando la ANSES (con el tema de la AUH y para embarazadas, temas de PAMI, Procrear, etc) un equipo de Presidencia de la Nación, la distribución de ropa y alimentos que organizan las chicas, incluyendo a Sole, Ro. Está hecho del agradecimiento a los amigos que he ido nombrando y a los que no porque no se alcanza a procesar, a los compañeros de la DGCyE, de la Cámara de Diputados, del Frente Grande, del Ateneo Jauretche, del Centro Cultural El Puente Arte y Cultura, a "los pedagógicos", el Movimiento Evita, la Facultad de periodismo de la UNLP, los compañeros de la Facultad de Bellas Artes, del INFD, los amigos del Facebook, los del Bachillerato de bellas Artes, del Liceo, del Normal 3.
El insomnio del inundado no está hecho sólo de miedo, de estado de alerta ante la menor señal de viento o lluvia, del desfile de imágenes y gritos que retornan, de las voces confluyentes del relato colectivo que circula de boca en boca por las calles, los negocios, los llamados.
También está hecho de sensaciones cálidas: el dulce que trajo ayer Dani, el chocolate de Mumi, el té preparado en la cocina que me regaló Lola, el calorcito tomado en las tazas que lavaron Pupi, Zuky, Cari, Vero, Lucía, Lici, Lola, Flor. De respirar sin snetir ese fétido olor a petróleo podrido que sale de las paredes, los pisos, los muebles, gracias a la brigada de amigos fregones. Del calor de esta ropa que lavaron las Vickys (la Mc y la Guzmán), de los libros que están tratando de recuperar Ricky y Adri, Mechita, de las empanadas que trajo Ruth, las visitas de la tarde de Caio, Eduardo, Leo, Juan Pedro, Pablo, Tito y Fabiana, Santa, Vladi, Salva, Valen, Ian, Joaco, Cata y Tere, Connie, Susi, Ale, Santiago, Charly, Alfredito, Yuyo. Calor del vino compartido con Sergio y Lici aportado por Ruth; la lámpara de Sole, los whastapp con ella, María, Ro, Cris, Gonza. Los cientos de llamados, incluyendo la tranquilidad de que las cosas se encaminan para mi tía Susana, Florencia, Martín, Sofi y Fran y otros amigos inundados. Las donaciones y ofertas de ayuda trabajando de Poro, Damián, Masso, Ruso, Lito, Mita, Eduardo, los mensajes de España, Francia, Paraguay La recorrida por el increíble Club Dardo Rocha de 5 y 519 en el cual están funcionando la ANSES (con el tema de la AUH y para embarazadas, temas de PAMI, Procrear, etc) un equipo de Presidencia de la Nación, la distribució de ropa y alimentos que organizan las chicas, incluyendo a Sole, Ro. Está hecho del agradecimiento a los amigos que he ido nombrando y a los que no porque no se alcanza a procesar, a los compañeros de la DGCyE, de la Cámara de Diputados, del Frente Grande, del Ateneo Jauretche, del Centro Cultural El Puente Arte y Cultura, a "los pedagógicos", el Movimiento Evita, la Facultad de periodismo de la UNLP, los compañeros de la Facultad de Bellas Artes, del INFD, los amigos del Facebook, los del Bachillerato de bellas Artes, del Liceo, del Normal 3.

martes, 9 de abril de 2013

Lo que la inundación nos dejó (apuntes desde la "zona de guerra") I

Noche del 2 al 3 de abril, aniversario de Malvinas, en la oscuridad, el frío, la noche y los gritos, administrando la batería del celular como la llave de la vida:
Estamos en el techo,el agua sigue subiendo 519 entr 8 y 9 ringuelet la plata,cero ayuda

Necesitamos ayuda,chicos y ancianos,un metro de agua,sin luz ni abrigo,no hay señales de autorid
UrGente 519 entre 8 y 9
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Cintia Rogovsky ‏@CintiaRogovsky3 abr

Ha ancianos y chicosx q no pueden sibir al techo,m vecino no contetsa es ancano 519 e 8 3 9ringuelet
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Cintia Rogovsky ‏@CintiaRogovsky3 abr

Por favor más de un metro de agua hace seis horas,no baja coorentada,ayuda!
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Cintia Rogovsky ‏@CintiaRogovsky3 abr

@marietavagnoni necesitamos ayuda urgente
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Cintia Rogovsky ‏@CintiaRogovsky3 abr

Ringuelet Lz Plata ayudennos


Cintia Rogovsky ‏@CintiaRogovsky6 abr

Gracias a todos los amigos, cros, colegas de todo el país. #LaPlatalosnecesita

Cintia Rogovsky ‏@CintiaRogovsky3 abr

Si alguien puede enviar a rescatar tenemos más un mtrpo agua estamos en techos ringuelet 519 8y9,niños y ancianos,frío
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Cintia Rogovsky ‏@CintiaRogovsky3 abr

Hace 8 hs q no llueve y el agua no baja,cero ayuda autoridades.mis vecinos viejos no contetsan
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Cintia Rogovsky ‏@CintiaRogovsky3 abr

@FedericoMauad estamos en el techo
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Cintia Rogovsky ‏@CintiaRogovsky3 abr

Ni bomberos ni def civil ni ninguna autoridad en 8 horas x favor es UrGente 519 entre 8 y 9