Último verano en Stalingrado, novela

miércoles, 24 de marzo de 2010

Presentación libro Saberes:experiencias y debates reflexiones,


Hace unos días, fui invitada a la presentación de un nuevo libro de los investigadores del grupo Appeal (Alternativas Pedagógicas para América Latina), Saberes: reflexiones, experiencias y debates.
¿Qué decir? Además de la riqueza del debate teórico, gratificante en particular para quienes aun sin ser pedagogos nos hemos apropiado de algunas de sus categorías de análisis (¡el maravilloso descubrimiento, en especial, para quienes aun con ese origen y mandato, hemos huido por diversas, complejas y , probablemente aburridas razones, de la “academia” de los “saberes socialmente productivos” que nos han dejado como el pecho henchido y la autoestima, que puede ser también colectiva y no sólo individual, a la altura justa , ni muy alta ni muy baja, para emprenderla en el terreno de la política, la realidad, el día a día!), que gracias a algunos de ellos hemos descubierto, que no siempre estamos condenados a "morir de pedagogía" (como esa condena a aburrirse como cuando se escucha durante horas a un radical, algo que Dante, de haberlo conocido, hubiera colocado en alguno de los niveles de su Infierno), en fin , una foto de época más que interesante, esta de poder escuchar a intelectuales, docentes, dirigentes sindicales y legisladores nacionales, en ese ámbito —cálido e imponente a la vez, como icono de la cultura, diseñado, creo, por Clorindo Testa en un rapto de homenaje modernista a algunos de los mejores aspectos del siglo XX, con los "fantasmas" de Borges, Cortázar, Arlt, Rodolfo Puiggrós y tantos otros merodeando por los pasillos—, rodeados de la muestra de grabados de algunos de los más valiosos artistas de la historia del arte nacional.
Y a este famoso Castorina, que urde el gesto y la trama de lenguaje exacto para provocarnos, aun en esa hora tardía de una semana tan intensa, a pensar. ¡Pensar! ¡Pensar de otro modo, pensar lo que no hemos antes pensado, o no sabemos que hemos pensado o que somos capaces de pensar! ¡Y pensarlo con otros que lo hacen, y enseñan y comparten!
Y mientras la mirada se pasea, siempre curiosa, por los desnudos y los poderosos contrastes de las xilografías y las aguafuertes, escuchar a Marcela, su invocación del Sur hacia Norte, con esa tonada mexicana que en mí, no sé por qué —más bien, sí lo sé, pero acá no viene a cuento— me trae recuerdos de un país que no conozco y quizá no exista más que en los sueños que se han alimentado de relatos y palabras escuchadas a mis amigas argenmex —platiquemos harto bonito, me dice Vicky una noche, en la ya lejana adolescencia y yo le hubiera contestado, si no hubiera temido parecer muy bruta, ¿lo qué?—, a mis maestras argenmex, en particular a Adriana; al mejor escritor latinoamericano de los últimos años —chileno, mexicano y español, ¡ay, y argentino, si fuera acaso posible, por qué no!— el gran poeta y novelista y cuentista, Robert Bolaño, (Deux est machina).
Gracias, a todos, en particular a Adriana, Lidia, Marcela, y Ariel, por hacernos sentir, a los legos, tan cómodos y tan en casa, entre pedagogos e intelectuales de otras layas, saber que no somos sapos de otros pozos.



Puiggrós, Adriana (Dir.), Rodríguez, Lidia (Coord.)Saberes: reflexiones, experiencias y debates, Galerna, Buenos Aires, 2010.
Presentado en la Biblioteca Nacional, jueves 18 de marzo.

Huellas, semblanzas de vida de detenidos-desaparecidos y asesinados por el terrorismo de Estado pertenecientes a la UNLP


Huellas es un libro que ayer presentó la Universidad de La Plata, publicado por su editorial y su Dirección de Derechos Humanos, escrito por más de 50 autores. El libro reúne una selección de semblanzas acerca de la vida, recuerdos, pinceladas que evocan a los detenidos-desaparecidos de nuestra Universidad.
Llegué por invitación de mi madre, quien me había comentado (ciertamente algo emocionada en su clásico estilo reservado castizo-entrerriano) que para este texto colectivo le habían pedido una semblanza de quien fuera su profesor allá lejos y hace tiempo, Silvio Frondizi. En las lineas de mi madre no sólo descubro su interpretación de Frondizi, sino también un aspecto de ella (joven alumna y militante de la Facultad de Derecho) que es difícil recuperar como hija, como no sea a través de la palabra, de lo que la palabra expresa y de lo que calla. Las huellas que en ella dejó impregnadas este maestro.
El libro es así: huellas, "señales que dejan los pies en la tierra por donde pasan"; la tierra: esta ciudad, la Universidad, los barrios, las fábricas, los corazones de quienes recuerdan. Sus testimonios. Siempre sesgados, incompletos, pero vivos.
Al final, también reseña el listado de los desaparecidos de la UNLP (más de 750), entre los cuales figura, entre otros, Chufo, por lo que también escribo estas líneas para compartirlas con mis amigos de esa familia tan querida que adopté casi como propia hace ya unos cuantos años.
Seguramente este trabajo se irá creciendo con los años, con nuevas colaboraciones, con recuerdos y aportes de otros amigos, ex alumnos, amantes, hijos/as, esposos/as, madres y padres que en esta oportunidad no participaron, por diversas razones.
Por ahora, aquí está, ya devenido objeto-libro, en una edición cuidada y de muy buena calidad, a punto de comenzar un recorrido de cuyas trayectorias no podemos saber más que lo que imaginemos o deseemos.

lunes, 8 de marzo de 2010

Falsa candidez


Hoy, mientras esperaba por más de dos horas en IOMA para autorizar una orden médica me dediqué a leer, hasta que un policía nos informó (amablemente, por cierto, el único amable) que se había caído el sistema y que no había nada más que hacer, pensé muchas cosas de la índole: con lo que me descuentan de IOMA estos hijos de puta y cada vez más burocracia; Scioli y la p...; pensé: con lo que se han afanado de esta obra social varios hdp de diversas supuestas ideologías (aunque la única auténtica de esa clase de gente es el dinero); con el miedo que tengo a los resultados de estos estudios; con los viejos y viejas que me rodean y no dan más de hacer colas. Despaché mi queja en el correspondiente libro de quejas, incrédula ante el hecho de la sucursal más grande de LP de la obra social más grande del país no tenga un sistema manual alternativo a un sistema tecnológico que, como todos, puede fallar y falla.
Luego, fui a tomar el micro en 7 y 42, esquivando los autos lujosos y mal estacionados de las mamás que llevan a los chicos a la escuela Lincoln, una de las más caras de esta ciudad, porque pretenden que allí reciben mejor educación (y, paradoja, no les enseñan con el ejemplo la educación cívica básica de las normas del tránsito). Y pensé Bruera y la p..., ¿cuándo vas a poner un par de inspectores de tránsito en lugares estratégicos?
Y justo, en el librejo que ando leyendo y me ayudó a sobrellevar las inútiles dos horas de espera, hablaba de cómo precisamente Lincoln, en honor del cual la escuela esta lleva su nombre, suspendió las garantías constitucionales y el hábeas corpus, obligado por la presión de la guerra civil o bajo esa excusa según quién lo interprete; en el otro libro que terminé hace unos días (Vida y destino): las colas interminables de las burocracias europeas de post guerra, liberales y comunistas; la falta de acceso a la salud en la potencia Norteamericana contemporánea, y la frase de Bellow que acude en mi ayuda, para poner las cosas en otra perspectiva menos iracunda,narcisista y quejumbrosa, referida a que en las sociedades contemporáneas (yo agregaría, para los sectores burgueses y altos) "esta liberación parcial de la lucha por la supervivencia hace cándidas a las personas" y antes, cuando afirma el narrador que le han reprochado que "nadie que fuese adulto tiene derecho a ser tan ingenuo"...
Entonces, aunque la salida más sencilla es la queja y la exigencia sin compromiso (muy diferente a la lucha por los derechos) "Scioli y la p..." o, "el Gobierno que sea y la p...q..", se me ocurre que aún hay la obligación de comprometerse con los asuntos de la polis; hacer el esfuerzo intelectual y ético de la reflexión que ponga las cosas en contexto (histórico, filosófico, político); recordar que "las grandes pasiones son antinomianas" (al decir de Ravelstein, protagonista de la novela homónima) y que, precisamente por eso, pretender agotar las discusiones políticas en cárceles de "buenas maneras" es, por lo menos, ingenuo.
De esa clase de ingenuidad burguesa que a todos nos atraviesa, lentos para la gratitud; indiferentes a las necesidades de la comunidad; incapaces de comprometernos en las intrincadas necesidades de la polis, atraidos por el carisma del orden (diría Ravelstein otra vez), como por espejitos de colores que nos corresponden sin luchar y sin intentar saber cómo es la cosa.

Ver: Bellow, Samuel, Ravelstein,Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 2007.