Último verano en Stalingrado, novela

miércoles, 24 de marzo de 2010

Huellas, semblanzas de vida de detenidos-desaparecidos y asesinados por el terrorismo de Estado pertenecientes a la UNLP


Huellas es un libro que ayer presentó la Universidad de La Plata, publicado por su editorial y su Dirección de Derechos Humanos, escrito por más de 50 autores. El libro reúne una selección de semblanzas acerca de la vida, recuerdos, pinceladas que evocan a los detenidos-desaparecidos de nuestra Universidad.
Llegué por invitación de mi madre, quien me había comentado (ciertamente algo emocionada en su clásico estilo reservado castizo-entrerriano) que para este texto colectivo le habían pedido una semblanza de quien fuera su profesor allá lejos y hace tiempo, Silvio Frondizi. En las lineas de mi madre no sólo descubro su interpretación de Frondizi, sino también un aspecto de ella (joven alumna y militante de la Facultad de Derecho) que es difícil recuperar como hija, como no sea a través de la palabra, de lo que la palabra expresa y de lo que calla. Las huellas que en ella dejó impregnadas este maestro.
El libro es así: huellas, "señales que dejan los pies en la tierra por donde pasan"; la tierra: esta ciudad, la Universidad, los barrios, las fábricas, los corazones de quienes recuerdan. Sus testimonios. Siempre sesgados, incompletos, pero vivos.
Al final, también reseña el listado de los desaparecidos de la UNLP (más de 750), entre los cuales figura, entre otros, Chufo, por lo que también escribo estas líneas para compartirlas con mis amigos de esa familia tan querida que adopté casi como propia hace ya unos cuantos años.
Seguramente este trabajo se irá creciendo con los años, con nuevas colaboraciones, con recuerdos y aportes de otros amigos, ex alumnos, amantes, hijos/as, esposos/as, madres y padres que en esta oportunidad no participaron, por diversas razones.
Por ahora, aquí está, ya devenido objeto-libro, en una edición cuidada y de muy buena calidad, a punto de comenzar un recorrido de cuyas trayectorias no podemos saber más que lo que imaginemos o deseemos.

2 comentarios:

Felicitas dijo...

Tu "madre postiza" fue alumna de Risieri Frondizi, profesor que me enseñó muchas cosas pero sobre todo a pensar...

Palabrascromáticas dijo...

Mi madre postiza no sólo aprendió a pensar, es una alumna curiosa, atenta, flexible y abierta...Que además está aprendiendo siempre nuevas lides en el amor, lo cual no es poco!!!