Último verano en Stalingrado, novela

martes, 22 de junio de 2010

De alemanes a nazis, de Peter Fritzsche

Por recomendación de mi amigo Caito, empecé a leer De alemanes a nazis (Siglo XXI, Buenos Aires, 2009), del historiador estadounidense Peter Fritzsche. 




Al contrario de la mayoría de los ensayos históricos que he leído al respecto (con notables excepciones provenientes del campo de la literatura, como S. Zweig) el autor comienza su análisis en los Días de Agosto, el verano en el que se declaró la Primera Guerra tras el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa, Sofía Chotek en Sarajevo. Es precisamente en esos días de 1914, seguidos por el terrible Invierno de los Nabos (1917-1918) en los que comenzaron a construirse los nuevos sujetos políticos, tanto en la derecha como en la izquierda alemana, que terminarán con la monarquía Hohenzollern en apenas cuatro años; ocasionarán el surgimiento de la república de Weimar, tras una de las revoluciones más pacíficas de la historia europea y, unos años después, impondrán el triunfo del nazismo y la conformación del Tercer Reich.



Lejos de las versiones que sitúan al pueblo (Volk) alemán como un sujeto homogéneo y pasivo frente al poder nazi, Frizsche analiza las diversas causas que contribuyeron a otorgarle al nacional socialismo un alto grado de apoyo y legitimación entre los alemanes. Según este autor, no fue solo a causa del resentimiento por la humillante derrota y las condiciones impuestas por el Tratado de Versalles, ni por el fracaso de los partidos de izquierda y la república de Weimar, la inflación galopante o el temor al "enemigo" bolchevique lo que llevó a que amplios sectores de las clases trabajadores y medias apoyaran al nazismo. Sino que fue más bien la esperanza y el optimismo en la construcción de una Nación poderosa y unida, con posibilidades de participación política, promesas que se habían engendrado en aquel verano de las movilizaciones de agosto y las nuevas formas de organización social que surgieron para paliar los desastres de la guerra, tanto en los sindicatos como en las organizaciones de ayuda social, de mujeres, de las iglesias, entre otras. La popularidad de los nazis encuentra su origen en la exaltación nacionalista, el surgimiento de nuevas lealtades políticas y la democratización de 1914, de una Alemania que hasta entonces había sido fuertemente monárquica y con una dramática división de clases y ausencia de derechos sociales, políticos y económicos para la mayoría de la población. El autor considera además los factores ideológicos y de movilización sociopolítica desatado por el fervor patriótico de julio y agosto de aquel año, que subvirtió las bases tradicionales de la cultura política alemana y que progresivamente cristalizó en una conciencia comunitaria que tuvo como vector no al Estado ni a la Monarquía sino a la Nación.
Por otra parte, Fritzsche recupera la revisión que la historiografía ha realizado a fines del siglo XX de la idea de una Alemania monolítica, unánimemente comprometida con la causa bélica y la cuestiona con fundamentos que nos permiten tener en cuenta las multitudinarias manifestaciones contra la guerra que por entonces tuvieron lugar (impulsadas por movimientos de mujeres y por sectores socialistas fundamentalmente), además de otras expresiones de escepticismo y de preocupación frente al conflicto.



 Es así que "el atractivo del nazismo residía principalmente en su promesa de consolidar la unidad nacional y proveer a las demandas y aspiraciones populares largamente frustradas, rompiendo en el ínterin con los parámetros de todos los demás sectores políticos –conservadores, liberales, socialistas-. Constituía, pues, un fenómeno revolucionario, ideológicamente innovador (tremendamente favorecido además por su cercanía con el pueblo y su vigoroso activismo). Fue con el rupturismo ideológico del nacionalsocialismo que muchos alemanes simpatizaron y acabaron por comprometerse. Pero se trataba de un proyecto radical, nada de conciliador sino excluyente y violento; un proyecto inspirado en el odio y que alentaba el odio, que amenazaba a diversos sectores de la sociedad alemana y que al cabo, no de modo accidental, desembocó en guerra y genocidio. La revolución nazi supuso una movilización progresivamente radicalizada cuyos términos contaron con el acuerdo y la complicidad de muchos alemanes."(verhttp://www.hislibris.com/de-alemanes-a-nazis-peter-fritzsche/)


Peter Fritzsche, De alemanes a nazis. Siglo XXI, 2ª edición, 2009. 264 pp. Fritzsche es una de las voces contemporáneas más autorizadas en la temática del nazismo, es profesor especializado en historia moderna europea y alemana y doctor por la Universidad de California, Berkeley. Su libro más reciente es Stranded in the Present: Modern Time and the Melancholy of History (2004). Entre sus otras publicaciones figuran: Rehearsals for Fascism: Populism and Political Mobilization in Weimar Germany (1990); A Nation of Fliers: German Aviation and the Popular Imagination (1992); Reading Berlin 1900 (1996). Junto a Charles C. Stewart, ha editado Imagining the Twentieth Century (1997).

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