Último verano en Stalingrado, novela

lunes, 23 de agosto de 2010

La Pompadour, Au reste, après nous, le déluge.

Este mes pasaron por Europa Europa una miniserie de dos capítulos sobre la vida de Madame Pompadour (Jeanne -Antoine Poisson, luego Marquesa de Pompadour), la favorita de Luis XV, rey de Francia y bisnieto de Luis XIV, el Rey Sol.


Dirigida por Robin Davis y con las actuaciones de Helene de Fougerolles, Vincent Perez, Rosemarie La Vaullée, Charlotte de Turckheim y Damien Jouillerot.

Siempre me llamaron la atención estas vidas de mujeres poderosas en épocas en las que el poder era patrimonio masculino o a lo sumo, se obtenía por matrimonio o herencia. Dependiendo siempre de la protección de un hombre poderoso (al igual que Ana Bolena y tantas otras), debían desarrollar una inteligencia para la supervivencia que, de algún modo, las hacía desgraciadas en su vida privada.
La serie la presenta como una verdadera reina sin corona, quien influyó durante 20 años de "reinado" sobre el rey respecto de las políticas internas y externas, la cultura del reino y los cambios en el gabinete de ministros, incluso después de haber abandonado su lugar de privilegio como amante de Luis.
Aunque la serie no rescata estas anécdotas que enriquecen su leyenda, encuentro en un blog algunas de sus frases más conocidas: " Madame de Pompadour, tratando de consolar el rey después de la derrota de Rossbach, hubiera hecho esta observación que será luego famosa :«Au reste, après nous, le déluge.» («Por lo demás...,después de nosotros, que caiga el Diluvio...»).
El 15 de abril de 1764, agotada por veinte años de vida en la corte y después de ver morir a su hijita Alexandrina y parir muerto a un bastardo del rey, se apagó en Versalles, en la edad de 43 años. Mirando la lluvia al momento de la salida del ataúd de su amante de Versalles, Luis XV habría tenido esta palabra cínica :«La marquise n'aura pas beau temps pour son voyage.» («La marquesa no tendrá buen tiempo para su viaje.»).
Protectora de artistas e intelectuales (como Voltaire y Diderot), la Pompadour transcurrió sus años en el poder en medio de las intrigas de la corte propiciadas por sus diversos enemigos de la Iglesia y los aliados al Delfín que nunca llegaría a reinar. Se la consideró ya en su tiempo como una mujer extraordinaria, culta e influyente, al punto que el estilo de moda, el rococó, también fue llamado el estilo Pompadour.




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