Último verano en Stalingrado, novela

lunes, 10 de marzo de 2008

Las edades de la mujer



Una vez le pregunté a la escritora Alicia Steimberg qué edad tenía. Ella me dio una respuesta rápida y aguda que me da gusto recordar: Depende - dijo, como señalando una obviedad- a veces tengo 15, otras me levanto y cargo como 100, hay días que ando por los 40.

Carina está revolucionada por sus inminentes 40. Curiosamente, parece una chiquilina: más despreocupada, algo inconsciente, con menos certezas, quizá, y más desinhibida.

Cecilia, en cambio, se ha plantado en unos casi 30 que no se deciden a saltar la valla. Allí instalada, permanece segura de su belleza y conforme de poder justificar alguna que otra conducta infantil o adolescente. Su cuerpo acompaña generosamente la decisión, al menos eso es lo que vemos, porque claro, a veces nos ponemos más serias y aparece la enfermedad, que siempre parece algo propio de la vejez, aunque no lo sea. Tanto insiste ella que yo, que sé algo de cronologías, sin embargo comienzo a ver tres generaciones en la cena: las de los treinteañeros que estamos llegando a los 40, la de los niños y la de Cecilia, que está en el medio.