Último verano en Stalingrado, novela

jueves, 18 de noviembre de 2010

Asesinos por naturaleza

Construyeron su identidad y capital político negando, justamente, el orden político.
Cual Catones contemporáneos, impedidos de vencer a César con las armas de las institucionalidad democrática, planearon magnicidios de toda naturaleza. (¿ya nos olvidemos de "maten a la yegüa montonera?") Sus Brutos han tenido diferentes rostros en estos años: SRA y sus socios patoteriles, Clarín, Magnetto, Carrió, Giúdice, Agüad, Pando.
Se apoyaron en bases endebles, pero que parecían indestructibles. Durante años de azotes liberales, habían convencido a gran parte de la sociedad de que la política era sucia. Los jóvenes hundidos en apatías y escepticismo, más propensos a lo cínico que lo vital, parecían resignados a no tener ninguna clase de protagonismo en la vida política de la Nación herida.
Durante el conflicto para cobrarle más impuestos a los productores ricos (mal llamado "conflicto con el campo"),  recurrieron a la intimidación, la amenaza, el insulto, la agresión física, el desabastecimiento a la población, sembrando la violencia en todo el país.
Explotan a los niños y los envenenan con agro químicos, pero lo hacen en nombre de la República y de la Ley.
Se llenaron las bocas hablando de libertad de expresión y sacaron los perros a la calle para impedir la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Prefieren la de Videla.
No esperaron a que se enfriara el cadáver de Néstor para salir a golpear a Cristina.
Pero la enorme movilización popular en las calles derribó en horas sus maniobras y mascaradas, tramadas en las sombras de estancias, spa, hoteles lujosos.
En estos días se dejaron llevar por las narices por una dirigente mentirosa y desequilibrada que los amenazó con denunciarlos en TN. Inventaron denuncias patéticas con testimonios de una testigo que tras intentar recibir prebendas por parte del oficialismo y fracasar, sintió que se le perturbaba el ánimo, lloró, declamó transparencia y se subió por unos días al banquillo acusador que Carrió le preparó en sus canales y diarios amigos.
Y así dejaron a todo un pueblo sin su Presupuesto.
Desesperados, en nombre del respeto y el orden, cerraron su fracaso a las piñas.
Los antipolíticos están desconcertados, la política está nuevamente donde debe estar: en las calles, en los barrios, en las bocas de los jóvenes y los viejos.
El pueblo ya sabe de qué se trata.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Rodolfo Puiggrós. Retrato familiar de un intelectual militante, libro de Adriana Puiggrós

"Aquella noche en AIAPE, Estrada –Rodolfo– atrapó fugazmente la caída de párpados sobre unos ojos verdes que amaría o lo perseguirían durante los treinta y cinco años siguientes."
El pequeño fragmento pertenece al nuevo libro de Adriana Puiggrós, Rodolfo Puiggrós. Retrato familiar de un intelectual militante, que acaba de publicar Taurus. Lo elijo porque de todas las tramas abiertas en esta narrativa fluida que encontró la autora para relatar esta saga familiar inscrita en algunos de los episodios más interesantes ( épicos y dolororos también) de la historia argentina del siglo XX, me gusta detenerme en el momento en que la mirada de este hombre apasionado, Rodolfo Puiggrós, queda atrapada en la seductora maniobra femenina de la joven gaviota rusa, Valentina Schlapacov.
Historiadora al fin, y lectora habitué del género policial, Puiggrós entra y sale del retrato íntimo (con los puntos de vista alternativos de la niña sorprendida; el análisis reflexivo de la intelectual latinomaericana; la interpretación política de una diputada comprometida con la causa nacional y popular; el humor de las personas curiosas e inteligentes; la hermana herida; la hija que añora y desea reparar), toma distancia y reflexiona, nos regala con una surtida paleta de sentires e interpretaciones de los 40, los 70 y la etapa actual. 
Este libro puede leerse como ficción, como ensayo, el lector elije y pasea por el texto como se pasea por aquellos paisajes que son nuevos pero con los cuales podemos identificarnos. Letras de tango, canciones populares, artistas  de Boedo y Florida, pinturas de Berni, amores contrariados, fronteras y exilios, revelaciones de tramas oscuras de la historia del comunismo (en Argentina, en la Unión Soviética, en Cuba, en México) y el peronismo en toda su contradictoria y maravillosa, cautivante amplitud y originalidad.
Subimos a los trenes. Partimos en barcos que dejan atrás, muchas veces para siempre, familias amadoras y patrias expulsivas y amadas. Nos embarcamos en aviones para darle descanso a los muertos que otros que no son los deudos no han sabido resguardar.
Lloramos (sin dejar de admirarlos) las muertes de miles de jóvenes en revoluciones fracasadas o exitosas. Volvemos. Soñamos. Atravesamos las fronteras de la discriminación y los fanatismos religiosos, los prejuicios de clase.
Inserto en un proceso que en inglés se llama serendipity, el texto casi desechado por el joven Rodolfo, novela iniciática de un escritor algo romántico, llegará a manos de la autora junto con el álbum de viaje del crucero Cap. Polonio que, en la década del 20, lleva a un curioso grupo de argentinos a conocer la cuna del comunismo soviético y se cruza, en insospechada ruta que terminará por unir en Buenos Aires, con los expatriados Schlapacov que huyen del terror estalinista hacia Argentina.


lunes, 1 de noviembre de 2010

Cuando un hombre muere, por Diana Rogovsky

(un poema que me envió mi hermana Diana)


Cuando un hombre muere 
todas sus acciones se ordenan de un modo
que no se sabía.
Nadie conoce su destino hasta que está cumplido.
La estatura de un hombre
nos empequeñece
y aún es sólo un hombre.
Este hombre tenía largos dedos
pronunciaba mal algunas palabras
y era un poco torpe.
Este hombre tenía cara de pájaro,
Una fuerza desmedida,
Una habilidad sin nombre,
Sus potencias eran actos.
Este hombre supo ser amado
por otros temido
por otros odiado.
Hoy se ordena su vida por el amor de los otros, fuera de toda previsión.
La desmesura lo lloró.
Nuestra pequeña estatura admite la suya.
Que la luz y el coraje nos acompañen.
Los que más necesitan siempre necesitan, las ambiciones siguen 
las miserias que todos poseemos, en algunos feroz.
Preparémonos.
Cada día, por un día, seamos lo que somos.
No menos que un hombre.