Último verano en Stalingrado, novela

jueves, 25 de agosto de 2016

Uróboros

fuente imagen
Me pregunto algunas noches cómo hace para conocer a otros alguien que no ha leído a Proust; cómo se ama en la infancia sin Dickens, más luego sin Tolstoi, sin Flaubert, sin Silvina y Bioy,
cómo puede entenderse América Latina sin Bolaño, sin Walsh, sin Parra, sin Vlady Kociancich
cómo pensar la poílítica argentina sin Marechal, sin Sarmiento, sin Cortázar, sin Borges, sin Walsh,
la belleza de la soledad y el abandono sin Silvina,
y así podríamos seguir mordiéndonos la cola
los que andamos encendidos y apenas podemos ocultarlo
con esta llama que quema de adentro y arrasa el afuera de la
comodidad burguesa y la
(ansiada, imaginada, deseada, siempre postergada) calma.

sábado, 13 de agosto de 2016

Volver a educar nuestros sentidos: el edificio me cuenta

"Hay pocos relatos más desgarradores
que el de una madre cuando cuenta su impotencia y vergüenza
al escuchar el llanto de sus hijos con hambre.
El llanto del hambre es diferente de
cualquier otra forma de llorar que jamás hayamos imaginado.
El dolor de una madre o un padre
que ven a sus hijos llorar de hambre, también."
(Pablo Gentili, Pedagogía de la igualdad.
Ensayos contra la educación excluyente, 2011)





Cuando ingresé al Liceo Víctor Mercante, colegio de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), en 1984, estaba ya hacía unos años funcionando "momentáneamente" en la antigua facultad de Humanidades de la UNlP. No tenía patio ni estaba preparado ese edificio para alojar a los cientos de adolescentes que integrábamos la matrícula.
Pasaron los 80, los 90 y el 2000.
Siempre se nos prometía que pronto tendríamos edificio nuevo, siempre escuchábamos a lxs políticxs afirmar que la educación era una prioridad. Esos decires eran como ecos, como voces sin significado para nosotrxs, promesas que caían en el vacío.



Eran los tonos y las inflexiones de lxs adultxs, y luego de lxs dirigentes, y también de la mentira.
Cuando en los 90 comencé a trabajar en el área de cultura de la provincia de Buenos Aires, funcionaban en el viejo edificio, en constante peligro de derrumbe, los talleres del Teatro Argentino, que disperso desde el fatídico incendio, esperaba también un nuevo edificio.
Allí, en ese edificio que parecía una ruina abandonada, se alojaban los vestuarios del mágico mundo de la ópera, y otros artilugios de encantamientos musicales y teatrales.
Eran tiempos violentos de una joven democracia que era acechada por los poderes económicos dsde las sombras. A veces, los milicos todavía envalentonados, se acuarltelaban para hacer notar sus reclamos, al mismo tiempo que las pensiones a los veteranos de Malvinas eran paupérrimas, y muchos no tenían ni eso.
Y los ricos se juntaban a humillar al presidente Alfonsín en la Sociedad Rural.
Lxs jóvenes luchábamos en las calles por nuestros derechos: el boleto secundario; el no arancelamiento de las universidades; la eliminación de la colimba; contra las privatizaciones; "aparición con vida"; "No al Indulto", con las Madres y las Abuelas, siempre, y después con los Hijos; por la aparición de Miguel Brú; con los sindicatos que trabajan representando los intereses de lxs trabajadores.
Y el edificio del Liceo seguía esperando.
La educación secundaria no era obligatoria.
Internet apenas empezaba a socializarse y poca gente usaba celulares.
Y desde la década del 40 prácticamente no se habían construido escuelas en la Argentina, apenas se reparaban las existentes, los maestros no llegaban a fin de mes.
Siendo muy joven empecé a dar clases en la Universidad, en la Facultad de Bellas Artes de la UNLP, primero como ayudante alumna ad honorem, y luego rentada.Pero tuve que dejar, porque había que parar la olla y una ayudantía rentada no pagaba ni el taxi para llegar en horario desde otro trabajo.
Los libros que comprábamos lxs docentes eran en un 90 % usados.
Y muy poca gente del "ambiente" educativo cultural andaba en auto.
Llegó el gobierno de Néstor Kirchner, 2003, después de que habíamos sido arrasados por un par de tsunamis (primero, la hiperinflaicón y la caída de Alfonsín, luego, la salida de la convertibilidad y la edvaluación de Menem, Cavallo y De la Rúa...La crisis, los cinco presidentes, la violencia más brutal de todas que es el hambre y la pobreza de los pibes.
Una vez, alrededor de 2005, me tocó visitar una escuela en Dock Sud donde el promedio de vida de los pibes era de 18 a 20 años y de las pibas un poco más, siempre y cuando un embargo adolescente prematuro, que las hundía más en la pobreza y la injusticia de la falta de oportunidades, al menos las conectaba a la esperanza y la vida, no como a ellos, que morían por el paco, de un balazo policial o en alguna situación de violencia en ocasión de un delito.
La vida de la mayoría de los pibes no valía un céntimo. Quemaban gomas en las esquinas y las rutas, con sus familias, para hacerse ver, para ver si algún político era capaz de mirarlos, de reconocerlos, de captar el mensaje.
Una vez en una reunión organizada por la gestión educativa provincial, articulada a la nacional,para discutir la nueva Ley de educación, en 2006, un chico contó que la única vez que había estado en La Plata, frente a la DGCyE, era en oportunidad de ir a prender gomas en la calle, en reclamo de becas para terminar la primaria como adulto (tenía unos 18 y había quedado, como tantos, afuera del sistema) y también pidan cupos en los comedores, y zapatillas, y libros. Todos medios para estudiar, para tener una oportunidad de un proyecto de vida menos oscuro, menos estresante.

El edifico del Liceo no era la prioridad, desde ya.

Cuando un día me llamó una ex alumna que trabajaba en el Estado provincial, en un área donde se encargaban de las mejoras y la inversión patrimonial en la UNLP, para contarme que querían invitarme a la reinaguración del Liceo, me emocioné. Un edificio que desde mi pubertad estaba en el corazón del barrio por donde vivía, por donde pasaba diariamente más adelante para ir a trabajar, siempre en ruinas, siempre abandonado, solo, como un gigante que da testimonio de tiempos y sueños más gloriosos.
No me sorprendió. Estábamos legislando el derecho a la educación secundaria obligatoria, un hecho revolucionario pero también lleno de una potencia esperanzadora acerca del futuro, si consideramos que desde la 1.420 tomó casi un siglo universalizar la primaria.
Educación sexual y en derechos humanos, textos escolares gratuitos, libros para las bibliotecas, compus.
Por primera vez en mi vida empezó a haber plata para educación. Pasamos de invertir el 2 % del pBI en unos años al 6 %, y eso se plasmó por ley, para fijar una política pública realmente federal y sostenible. Todas las provincias acompañaron el proceso. Cuando en 2006 se sancionó la Ley de Educación nacional, las provincias adhirieron en su mayoría, empezaron a cambiar sus propias leyes, a recuperarse del golpe que había sido en los 90 el traspaso de la responsabilidad de sostener la educación en las provincias, la mayoría inmensante empobrecidas.
Ecos lejanos.

Están, también en la docencia argentina, quienes solo ven lo que falta hacer, y creyeron que se podía cambiar lo malo, o lo pendiente, y a la vez resguardar lo bueno y lo logrado. Algunas personas no pueden evaluar el proceso. conectar el punto de partida y lo realizado, ni artiuclar una cuestión básica que aprendimos muy bien con Paulo Freire: sin educación no podemos transformar ni mejorar la vida de nuestros pueblos, pero la educación por sí misma no puede, sino hay una política económica y social, un proyecto de país articulado ¿Qué puede hacer la educación por sí sola si las familias están en situación de de desempleo, precarización laboral creciente? 
El edificio del Liceo se recuperó, se arregló. La UNLP nunca recibió tanta inversión, nuevos edificios y campus universitarios, se arreglaron los tres colegios pre universitarios, el Bachillerato de Bellas Artes por primera vez en casi 60 años de historia tuvo un edificio propio, y muchas facultades se expandieron.
También se construyeron en todo el país unas 3000 escuelas nuevas. Se compraron y distribuyeron computadoras para cerca de cuatro millones de alumnxs.
Los docentes seguimos reclamando mejoras, pero mientras la inmensa mayoría fuimos comprándonos un autito, muchos accedieron a créditos Procrear para vivienda, compramos libros, nos empezamos a capacitar de manera gratuita y con calidad, muchos pudios irnos de vacaciones, volvimos a reconciliarnos con una profesión que siempre pide mucho y devuelve a veces muy poco en términos materiales.
Nuestras clases fueron mejores. Nuestras instituciones también. De eso no tengo dudas.
A pesar de que se complejizaron, porque le abrimos las puertas a miles de nuevos sujetos pedagógicos a pibes y pibas que, cual si se tratara de una fatalidad, habían sido históricamente excluidos de las escuelas.
De la gramáticas oficiales, de la legitimación social que significa acreditar los conocimientos de manera institucional, pública, estatal. 
Fue un quilombo, porque es un hermoso despelote, un territorio donde manda la vida, la diversidad, el conflicto muchas veces, pero también la cultura de la paz, la cultura democrática, la cultura del trabajo, de la integración y la inclusión social.
Cuando ingresé al Liceo, se entraba por orden de "mérito" en un examen de ingreso con un diseño excluyente, que era muy improbable que pudiera ser aprobado por un pibe o una piba que no tuviera una familia que lo apoyara, en la mayoría de los casos, que le pagara una preparadora, que tuviera un nivel de ingresos de clase media o media alta.
Nos sentíamos que "pertenecíamos" a una elite, las hijas de los y las profesionales de la clase media culta platense, o algo parecido.
No cualquier iba a ese colegio.
Ni siquiera sospechábamos lo rasante de nuestro vuelo, todo lo que nos perdíamos, todo lo que el discurso común hegemónico quería hacernos creer.
Al dejar atrás esas ideas tan elitistas, el mundo se abrió.
Militando en Berisso, con los pibes del barrio Nueva York o el Barrio Obrero, con otros estudiantes de otros colegios secundarios, en los centro de estudiantes que empezaban a nacer de las cenizas del Estado Terrorista.
*****

Cuando paso por el Liceo, cuando voy dar clases "al Bosque", que en el léxico actual para muchos de nosotros es el territorio de emplazamiento de nuestros lugares de estudio y de enseñanza, soy muy consciente de que hace diez años, todo eso no existía.
Ni siquiera como un sueño posible, tal vez como un sueño alucinado, pero nada más.
Fuimos logrando estas cosas, las celebramos, y rápidamente las naturalizamos, como si siempre la política hubiera sido capaz de hacerse entre tantxs, como acciones que expresaran necesidades largamente acariciadas por las mayorías populares, y no pro un ramillete de dueños de animales que cagan en terrenos donde se explota y se maltrata a los niños, a las niñas, se les impide estudiar, se les cierran las posibilidades de leer, de escribir de hacer cálculos y ecuaciones, de ejercitar el cuerpo, de hacer lazo social, y divertirse, y abrir el mundo por las ventanas de Internet y del patio del recreo o el laboratorio de química, o la biblioteca.
Que comer en la escuela fuera un ritual para recargar energía para seguir estudiando, y no una escuela merendero, que intenta reemplazar lo que el hogar ya no puede.
Conozco mucha gente que está enojada con el gobierno anterior y que no puede salirse del relato de la corrupción (que la hubo, sin duda) y de una mirada fatalista, poco política (en el sentido de la posibilidad de transformar la realidad), que nos induce a creer que esto horrible que no toca vivir, el ajuste, el tarifazo, el hambre, que vuelvan los pibes a comer en las escuela, era inevitable.

Como si fuéramos paganos, o judíos ortodoxos, o de ciertas ramas del cristianismo, resignados ante la fatalidad de la voluntad de los dioses que nos castigan tan solo por haber creído que podíamos ser más felices, vivir mejor, disfrutar algo, abrir las puertas de las escuelas y de las univesridades para todos y todas, aunque fuera un despelote, y que los maestros y los profesores pudiéramos estudiar y volver a enamorarnos de nuestra profesión. Y eso no solo para cumplir los derechos educativos, sino para mejorar al conjunto, porque un pueblo más formado produce más riqueza, vive mejor.
Y que nos dieran ganas de ir a dar clase o a tomar una clase, en un edificio equipo, bello, limpio.
Como si aquello de que para nosotros la prioridad es educar se tradujera realmente en hechos.
Las palabras se resignificaron, los ecos parecieron campanas, escuchamos melodías más alegres.

*****
Me detengo a tomar una foto del Liceo.
Gente inteligente, gente que quiero, me dice en el registro de la certeza inapelable: "se robaron todo". .¿Esta ciudad se olvida de la evidencia, de todo lo que está a la vista? Es cierto que hubo corrupción. Es cierto que donde hay poder y riqueza suele haber corrupción. Que el capitalismo es un sistema estructuralemente corrupto, incluso, legitimidamente corrupto, donde una minoría poderosa engaña a una mayoría para robarle lo que produce, básicamente. Y es cierto que duele mucho más y es más reprobable cuando hay corrupción en gobiernos populares.
Pero eso no quita que la insistencia en "se robaron todo", eslógan efectivo del discurso del poder que convence a tanta gente no explica racionalmente como a ese "todo" se les escapan no solo los millones de reservas en el Banco Central u otros grandes datos de la macroeconomía reconocidos por el mismo poder que elabora el discurso de la doxafilia. También ese todo excluiría las evidencias de tantas experiencias personales de mejoras que están no solo ante nuestra vista, sino de las cuales no hemos beneficiado de manera directa. Porque los otros gobiernos que "se robaron todo" no dejaron atrás más que tierra arrasada: empezando, para no irnos más allá del siglo XIX, por la oligarquía que se apoderó de los territorios -robados a los mapuches y otras etnias; siguiendo por lo de la SRA y sus transas con los frigoríficos, más los negociados de todas las dictaduras -y los grupo de poder que hoy gobiernan, que nacieron o se fortalecieron en esa etapa y luego en el menemismo; la Alianza -que en parte hoy integra el gobierno.
Hay una memoria y saberes en nuestros cuerpos y hogares, que testimonian que hay algo en ese enunciado que lo desmiente.¿Por qué no podemos tratar de volver a confiar un poco más en nuestros propios sentidos, en nuestros propios sentimientos, en nuestro propio intelecto?


**************
Paso por el Liceo.
Es un edificio hermoso. En un jardín hay un espacio donde se le rinde permanente tributo a los ex alumnos y ex alumnas desparecidos por el Terrorismo de estado, y a ex profesoras que son un ejemplo de lucha, como Chicha Mariani, entre otras.
Paso, me detengo. Nunca cursé ahí. 
Pero el edificio se yergue, en pleno centro de la capital provincial, y nos impide caer en la absoluta locura de creer en lo que dicen en la tele o en nuestros celulares unos publicistas realmente ingeniosos que nos subestiman,y que han logrado engañar a mucha gente, convencerla de que eso que ve o que siente es una mentira, hacerle creer que no se puede viivir mejor . Pero no lograran engañarnos a todos mucho tiempo.

viernes, 12 de agosto de 2016

¿Dónde estás, dónde estás?

A veces tiene que transcurrir mucho tiempo para que comprendamos hasta que punto estamos afectados por la muerte de alguien que alguna vez amamos.
El tiempo del duelo es como un tiempo fuera del tiempo. E incluso, la ausencia de cuerpos (por razones diversas, a veces no es por razones políticas, terrorismo de estado, guerras, crímenes violentos sino simplemente es una ausencia hecha de nuestro no saber, porque nosotros no vimos el cuerpo) vuelve irreal la muerte y nos sustrae del proceso de duelo, pudiendo dejarnos detenidos en un no saber, que es un no comprender del otro /a amado/a.
No lo sabemos vivo, no lo aceptamos muerto.
Y vamos por ahí como ensoñados, preguntando a los amaneceres otoñales y a las tardes de primavera: ¿dónde estás, dónde estás?
Y conversando en silencio con nuestros muertos
mientras ellos se empeñan en no contestarnos.

viernes, 5 de agosto de 2016

jueves, 16 de junio de 2016

No se puede no haber amado lo que ha sido

“Lo efímero no es lo opuesto a lo eterno. 
Lo opuesto al o eterno es lo olvidado. 
Hay quienes viven pensando que lo olvidado y lo eterno son la misma cosa. 
Se equivocan.” 
(John Berger, De A para X. Una historia de cartas)


Creyó que había olvidado
su llegar en la noche, un chocolate, tal vez un vino
un deseo que los quemaba 
un incendio que daba calor a su calle, su casita, sus treinta años poblados de futuros.

Creyó que al recuerdo de él se lo había tragado la noche 
del olvido.
Eternidad de lo olvidado, la nada, lo que nunca ha sido.

Pero el santo lo dijo y el poeta lo escribió,
ni Dios puede hacer que lo que fue no haya sido.

La muerte se propaga como los huracanes
arrasa con los olvidos poco olvidados, derriba las precarias defensas de los castillos sitiados y de las mujeres maduras.

Su llegar en lanoche,
su partir en lamañana, el rasguido de su voz como un tañir de guitarra en los apodos que teje el amor,
(ella por entonces todavía fumaba y él tenía aún la piel tersa, la barba oscura, el alma vieja pero aún esperanzada).
Cantaba un chamamé,
no sabía nada de rock pero le hacía el amor hasta el amanecer y se iba entre promesas en las que no creía.

Pasó una breve eternidad.

Un viento trajo la noticia de su muerte
y arrasó con todos los olvidos.
La mortaja no vista guardará para siempre lo que no pudo ser y ya nadie recuerda.
No se puede no haber amado lo que ha sido.
Lo que ha sido amado en una noche de tormenta.
Y ahora la muerte de él seguría sucediendo una y otra vez.

viernes, 13 de mayo de 2016

Los combates que más importan

Podrán festejar la caída de una Presidenta votada por 54 millones de personas a manos de unos Brutos conspiradores, matadores a traición, con discursos catonistas y vidas de corrupción y grandes latrocinios.
Podrán imputar a una Presidenta traficantes de datos de la AFIP, moralistas cómplices de los Cresos ajustadores demasiado pusilánimes como para asumir la responsabilidad. Podrán inundar las tapas de los diarios y esconder las marchas multitdinarias de obreros, de estudiantes, de trabajadores de todos los sectores.
Podrán insistir con todos los trucos del discurso publicitario: la mentira, la repetición, la falsa empatía, sus eficaces recursos para generar "entusiasmo" y vender sus espejitos de colores ya empiezan  cansar, porque aunque hayan logrado que a casi todos nos guste la comida basura, sino podemos pagarla la cosa se pone fea, sucia y mala.
Podrán esconder que en el mundo nos insertamos, cierto, y también nos ensartaron, millones de deudas y como un país que resignó su bienestar para entregarlo al gobierno de unos empresarios evasores y fugadores de divisas, mega corruptos, sostenidos por un remanente del conservadurismo radical y unos moralistas laicos que trafican con espías en nombre del....¿progresismo o procesismo?
Aún así, con todo el dolor que están causando, la violenta promoción del odio y la injusticia, eso no impedirá que el pueblo se defienda.Como diría el poeta perseguido y proscrito, Leopoldo Marechal, en su Megafón
"- Los combates que más importan -me dijo Megafón- nunca salen a la luz del mundo, ya que permanecen en el subsuelo de la Historia".
Casas en Alto, 1922, acuarela sobre papel,
Museo Xul Solar, 
Buenos Aires

martes, 10 de mayo de 2016

Pedagogías de la opresión y futuros posibles ( Aguafuertes no editadas desde el calor de estos días)

    "No les basta con tener varias fábricas y miles de seres humanos empleados, 
    este hijo de puta tiene también a Dios. Como si el mismo Cielo fuera otra de sus propiedades" (J.C.Oates, 2008: 428)


¿Qué proyecto político pedagógico promueven quienes están re-construyendo un país agro-exportador (una vez más), hegemonizado por el mercado? Es fácil imaginar que ese modelo supone una mayoría de trabajadores poco calificados y "baratos", hijos del miedo al despido; pequeñas elites con los "méritos" -en este caso, ser herederos de grandes fortunas,por lo general malhabidas, y crecidas mediante delitos económicos internacionales, fuga de divisas y evasión impositiva, llamada en casi todo el mundo corrupción, menos acá, que sólo es corrupción si puede implicar al gobierno anterior.
¿Qué se descubre al analizar el uso de un léxico comercial y publicitario que tanto han ayudado a instalar los expertos en marketing  y publicidad? Lo más obvio: no es que han habido algunas mentiras, ¡la estructura del género discursivo de la publicidad se funda en mentiras! Justamente porque la publicidad consiste básicamente en eso, como todos sabemos. Convencer a alguien de que necesita algo que en verdad no necesita para ser algo que es imposible de comprar-el ser es una construcción, es el resultado de múltiples procesos de subjetivación, etc.- por ejemplo: ser más feliz, porque se es mejor madre, padre, más lindo/a, más delgado, más viril, más orgásmica, gozar más, trabajar menos, en fin. Ser más "feliz", comprando cajitas felices para familias felices. O, según sostiene una de las filósofas más leídas por el macrismo, Ayn Rand, ser más feliz realizando nuestros valores egoístas, en lugar  de toda esa estupidez altruista del sacrificio personal por bienes superiores.
Mad men básico.
Escuchemos sus discursos, lo que dice, cómo lo dicen, dónde lo dicen, de que medios se sirven para hacerlo, porque como si se tratara de un Fanon invertido, ellos "cambian de piel" pero siguen siendo los mismos lobos de los otros hombres, y mujeres.*

2- Show me the money, show me the "calidad"


¿Qué hubiera ocurrido si todos estos empresarios argentinos, en lugar de evadir impuestos y fugar capitales a paraísos of shore, hubieran tenido algún apego a la ley, a las instituciones republicanas y al orden constitucional? ¿Cuántas escuelas, rutas, hospitales, salarios se podían financiar? ¿Qué hay de esta pesada herencia de los millones evadidos, de los millones de deuda privada luego estatizada?
Podemos hacer unas cuantas suposiciones e incluso, cálculos más serios.  Y eso nos lleva a otras preguntas, en clave pedagógica:
¿Creen que vigilando y castigando, aplazando y estigmatizando trabajan para mejorar la "calidad" educativa, aunque nadie con responsabilidades públicas explica bien en qué consiste esa "calidad".
Recurren a montajes televisivos tradicionales: panelistas en programas del genero griterío bizarro con inclusión de fantoches -cuyos prestigios académicos generalmente se vinculan con:
            a) ser hijxs/esposxs/hermanxs de....;
             b) carreras subsidiadas por agrupaciones políticas con prácticas muy poco                           democráticas y transparentes, nunca revisadas ni visiblizadas porque no pertenecen al espacio del              "hecho maldito" del país burgués; 
            c) combinación de ambos.
Los fantoches, que en algunos casos se creen sus propios bolazos, usan argumentos de supuestos saberes estadísticos y económicos antiguos, vacuos, numeritos con los que juegan a hacer ficciones con el dominio eficaz del formato/género autoayuda.
¿Qué es calidad? Ensayemos una posible definición: igualar las oportunidades de ingreso, permanencia y egreso para que todos los niños y niñas, adolescentes, jóvenes y adultos puedan educarse y construir proyectos de vida con relación a sus deseo, al ejercicio pleno de sus derechos en tanto ciudadanos. Esto supone entre otras cosas la dimensión política, el derecho a ser soberanos de sus cuerpos y no estar alienados por la razón consumista que imponen los opresores (y generan las condiciones para disciplinar los cuerpos mediante la violencia física o simbólica, la droga, las violaciones, las discriminaciones, las negaciones e invisibilizaciones, etc.); al bienestar común, a participar y crear proyectos de trabajo que (los/las) impliquen, en la producción y la generación de riqueza, respetando al ambiente y limitando la explotación de la naturaleza y desde ya, limitando la explotación de otros.
Si aceptamos que la praxis es discurso significante, y que transmite ideología y tiene consecuencias en la acción política, ¿qué ideas pedagógicas de generación de riqueza transmiten aquellos que viven, como parásitos, del trabajo ajeno, de la explotación del otro, del abuso de los niños/as como medio de enriquecimiento?
¿Pero y eso es un verso?
Sí.
Pero si al verso/relato le agregamos inversión del 6% del PIB en educación, construcción de cerca de 3000 escuelas, ; aumento de salarios docentes; Conectar Igualdad; Programa Nacional de Formación Permanente "Nuestra Escuela"; AUH, FinEs; crecimiento del empleo formal e informal; jubilaciones para millones que estaban desclasados, entonces, eso es el camino de la construcción de la igualdad. Es decir: un Estado que genera las condiciones para que las familias puedan, en primer lugar, enviar a sus hijos a la escuela, y los niños/niñas adolescentes y jóvenes dispongan de los libros, materiales, computadoras y recursos para poder estudiar, aprender y mejorar sus aprendizajes.
Lo otro es un relato marketinero, pero no sustentable.
Párense en la fila del colectivo o del tren en cualquier lugar del conurbano bonaerense, con la tarifa del transporte público estallado, o en el corazón de la capital de la Provincia de Buenos Aires, miren a esas mamás esperando 45 minutos el colectivo de noche, con frío, para viajar paradas con sus criaturas para ir a la escuela, pagando fortunas; vean a esos estudiantes a los que se les niega el cumplimiento de la #LeydelBoleto y explíquenles su idea de "calidad educativa". Escuchamos atentos/as.
Si le agregamos inversión en el sistema de educación superior terciario (donde se forman la mayoría de los maestros y profesores) y en las Universidades nacionales, si a estos docentes que hemos evaluado y diagnosticado que tienen(tenemos) problemas en su formación, en lugar de culparlos(nos) y rasgarnos las vestiduras porque tienen faltas de ortografía -como le ocurre a nuestro Presidente y a la Vice- hacemos del significante "calidad" acciones de políticas públicas de formación, bueno, ya podemos empezar a discutir sobre una base un poco más fundada en praxis.

Cuando escuchamos a estos enunciadores de recetas antiguas disfrazadas con adornos TIC y léxicos de redes sociales, sus #discursosgadget, tan eficaces, ¿no dan ganas de preguntarles, ya que la tienen tan clara, qué bienes materiales o simbólicos han creado? ¿Qué partitura escribieron, que medicamento desarrollaron, qué cuidados prodigaron a un enfermo, qué letrinas limpiaron, cuántos cordones umbilicales cortaron, cuánto hambre pasaron, cuántos micros, subtes, trenes, o caminatas hicieron y cuántas horas le robaron durante toda su vida al sueño para ir a trabajar, para quizá así financiar algún estudio; cuántos muebles fabricaron, qué cultivaron para alimentar a otros, a quiénes hicieron reír, cuánta belleza aportaron a su entorno, qué enseñaron de valioso a otros seres humanos? ¿Dónde esta su obra? ¿Es su obra administrar el poder y la riqueza personales heredadas, mediante la especulación financiera? 


3. Pedagogías de la inclusión y de los futuros posibles

Recordemos al pedagogo Simón Rodríguez, que no pensaba la escuela como una preparación "para" -otro tiempo, el futuro, la adultez- sino que por el contrario, concebía la unidad entre sujeto cultural, educativo y político. Por eso concebía la escuela como un ámbito que tenía que estar abierto a la comunidad y la sociedad, pues estaba convencido de que la experiencia social y política es en el presente.¿Y a quienes había que educar? A todos, y sobre todo, a los pobres, los indios y los negros.
¿Habría aprendido quizá que no hay una sola concepción del tiempo, del devenir, que para algunos pueblos es algo cíclico y no esta angustiante conciencia de finitud occidental?
El co-aprendizaje, la pedagogía de la pregunta, enseñar divirtiendo, que eran algunos de los postulados de Rodríguez, que luego retoman y resignifican otros pedagogos latinoamericanos, como Freire, como Taborda, ¿qué clase de sujetos y de organización social suponen?
Formados en un pensamiento crítico, que los reconzoca como diferentes, que reconozcan sus universos vocabulares, sus identidades culturales, sus modos distintos de hacer lazos, de amar, de hacer familias, escuelas, comunidades, pero iguales en derechos, ¿aceptarán sin luchar un orden social opresivo y de explotación?
Mejor cachetearlos, humillarlos y ofenderlos, negarles la democratización del goce desde pequeños, enseñarles que si son pobres y están privados no es porque están siendo empobrecidos y privados por otros, por otros que por ejemplo les quitan sus bienes y los fugan al no pagar impuestos.
Nadie es pobre. Algunos empobrecen a otros, se quedan con lo ajeno, se lo afanan y se lo reparten entre una minoría cuyo mérito es la habilidad para transgredir las leyes y los contratos sociales, para evadir impuestos y oprimir a los otros.
¿Qué podría ocurrir con estos niños y niñas, si se les enseña que su valor es su propia existencia, su modo de imaginar y de pensar el mundo, de decirlo o musicalizarlo o pintarlo, o escribirlo o convertirlo en un producto de uso?, ¿que son sujetos de derecho, que el Estado debe garantizarles el ejercicio, no ya como "únicos privilegiados", supongamos, sino como niños y niñas. Reconocidos. Amados, educados, respetados por quienes son, y no por quien el orden social del mercado dice que deben ser, para ingresar al goce del consumo, al goce del deber ser del capitalismo.
Que no tengan que volver a su casa a pasar hambre y frío, a la angustia de una familia con padres/madres desocupados, eso es educación de calidad, ¿o qué es?
Es educación de calidad un Estado que cuide, que no se ocupe de encubrir o propiciar los negocios de los empresarios narcos y fiesteros que hacen caja a fuerza de que los pibes hagan paros, se asfixien en el humo o mueran convulsionando para que ellos, exultantes, obscenamente exhiban su éxito.
No es ser exitoso esto: es ser esclavista, delincuente y mafioso, ese es el modelo.
Una pedagogía de los derechos, de la inclusión, es algo muy diferente a tratar de modelar a los seres humanos, cual si fueran objetos, cuando son ricos, en "emprendedores", y sin son pobres, en asalariados baratos de las empresas de los amigos y de esos capitales que participan de este delicioso "clima de negocios" y alegría de la meritocracia.

Ya han tenido bastante eficacia con proyectos de educación/comunicación que afectan la construcción de subjetividades. Operan, mediante los discursos educativos contemporáneos masivos, que circulan por fuera del sistema escolar -la publicidad por medios como Internet, redes sociales, televisión, etcétera y ayudan a construir equivalencias e identificaciones de valores y deseos de pertenencia con los ideales políticos, el léxico, los modos y los hábitos de consumo de los opresores.
No conformes con ello, quieren instalar estos discursos y dispositivos de reproducción de los valores de la tecnocracia liberal en currículum y evaluación.

Estás nominado niño tonto, repetidor, vago, ñoqui. Game over.

4. No estamos nominados y a vos no te duele pegarme

Y así, este sujeto deshabitado por el deseo de lo posible, convencido de la inevitabilidad del fracaso como destino personal, des-estimado, es fácilmente traspolable a la esfera del trabajo, en una industria que se vaya apagando, como lo que sobra, lo desechable, lo que no da el piné de los que queremos seguir siendo "pocos".
Maestros alienados y jóvenes oprimidos.
¿Seremos capaces de revisar nuestros juicios? ¿De bajar el dedo acusador un instante, el dedo diagnosticador, el barómetro que se mueve en un universos de certezas creadas por nuestros privilegios? ¿Por qué seguir crucificando al crucificado, pateando al caído, abrumando al moribundo como ellos proponen, aunque se disculpan en un hacerlo "como si" sufrieran por eso, por ese mismo mal que causan, como el golpeador arrepentido que antes de asestar un golpe más dañino aclara: "a mi me duele más que a vos".
Mentira.
Pero la inmensa mayoría de los maestros y profesores de esta Patria, de un modo u otro, rechazamos estas crueldades, creemos en lo posible, no somos ingenuos pero tampoco somos fatalistas, porque el acto político de educar supone, de uno u otro modo, una posición ontológica esperanzada. Y allí, en esa posición, radica nuestra fuerza.



* con relación a la cita: "Pero si queremos que la humanidad avance con audacia, si queremos elevarla a un nivel distinto del que ha impuesto Europa, entonces hay que inventar, hay que descubrir.[...] por nosotros mismos y por la humanidad, compañeros, hay que cambiar de piel, desarrollar un pensamiento nuevo, tratar de crear un hombre nuevo."(F. Fanon, Los condenados de la tierra)

lunes, 2 de mayo de 2016

No tendrías que

No tendrías que haberte ido
no tendrías que haber regresado en sueños
mucho menos deberías haber muerto.


Recuerdos como botellas con mensajes polifónicos en océanos sin fin,
barcos carboneros con negros marineros que no llegan nunca a puerto porque mientras navegan,
unos soldados enviados por algún hijo del mal bombardea sus ciudades, a sus hijos y a sus padres.
Y nosotros volvemos una y otra vez a la tragedia y a los poemas clásicos
mientras añoramos como bebés destetados antes de tiempo
los venturosos y bendecidos días del tiempo circular
y el eterno eterno
(de la vida).


nada hay más frágil que la memoria humana
nada hay más irrevocable que nuestros recuerdos
y la contradicción es libertad, no ignorancia.

viernes, 15 de abril de 2016

La Plaza baleada

 
"Hemos dado a la nueva capital el nombre del río magnífico que//
la baña, y depositamos bajo esta piedra, esperando que aquí queden//
sepultadas para siempre, las rivalidades, los odios, los rencores, y todas //
las pasiones que han retardado por tanto tiempo la prosperidad de nuestro país"
(Dardo Rocha, en el discurso fundacional de la ciudad de La Plata,
al colocar la piedra fundamental en la Plaza Moreno. 19 de Noviembre de 1882)

I . La plaza
 La plaza, nos enseñan los estudios de historia de la arquitectura urbana, tiene su origen en el ágora griega, es decir, un lugar de asamblea, de reunión, de intercambio de ideas y sentires entre los ciudadanos. Me atrevería a decir que incluso, un espacio donde circulaban también, invisibilizados y silenciados, los esclavos de los amos griegos, que no gozaban de los derechos de ciudadanía.
La plaza y la ciudadanía, como instituciones, se han ido resignificando, pero son aún significantes potentes que conservan algo de estos orígenes.
Foto propia

Las plazas, nos recuerda el arquitecto colombiano Jorge Bichara Bitar Ramirez, según las leyes de Indias, implicaba que a su alrededor "se la construcción de los edificios del poder, está grabada en nuestra memoria histórica como símbolo de la fundación de las ciudades y cuya actividad multifuncional se tornaba en el eje de la vida ciudadana."*  Y sigue: "La plaza refleja en su marco, el pensamiento de la ciudad, su historia, sus trasformaciones, su morfología, sus ambiciones y su identidad. Cada plaza a pesar del carácter homogéneo que imprime su tipología fundacional, está llena de particularidades impregnadas por la suma de cotidianidades, que cambian el significado, por un nuevo significante marcado por la imagen de la ciudad que se desea."
Foto propia
Hay plazas y Plazas.
Está esa plaza o esas plazas que pueblan mis novelas, plazas que pocos conocen, plazas imaginadas o soñadas.
Nosotros hablamos de la Plaza del Pueblo, nuestra Plaza, la Plaza de las Madres, esa que algunos bombarderon en el 55  en nombre de la lucha contra la corrupción y el "restablecimiento de la República y la democracia". Los cadáveres de 300 civiles, en su mayoría niños y niñas, fueron olvidados por la historia oficial durante décadas, lo mismo que las responsabilidades de dirigentes políticos civiles del radicalismo, como Zavala Ortiz, que participaron de esos vuelos que, sin que nadie pudiera imaginarlo, anticiparon otros vuelos de la muerte.
Y nunca fueron juzgados, algunos como el mencionado, que yo sepa, ni siquiera por su propio partido, done se sigue aún hoy alimentando la leyenda de que todos los hechos ominosos tienen su origen en el "hecho maldito del país burgués".
Leyenda que, curiosamente alimentan los que con frecuencia son o responsbales directos o socios de los crímenes más aberrantes contra el pueblo.

II- Plaza Moreno
En la ciudad de La Plata, se tejen mitos urbanos, leyendas fundadas en investigaciones y otras que circulan de modos subterráneos, acerca de los masones que fundaron nuestra ciudad, los símbolos ocultos, el modelo de esta utopía pensada y planificada desde cero, como pocas ciudades en el mundo.
Cargada de simbolismos, hija del paradigma positivista y liberal del Siglo XIX, nacida ya en conflicto con la ortodoxia eclesiástica, nuestra Plaza Moreno es polisémica y dueña de mil historias.
El 8 de enero de 2016 todo cambió, y vaya si cambió.
En enero nuestra ciudad se transforma, las calles se vacían de estudiantes y su dinámica vitalidad, no hay clases, los autos y transeúntes disminuyen, el que puede se va de evacaciones y el que no, igual anda más calmo. 
Pero este enero todo fue diferente.
Y desde el 8 de enero, han ocurrido dos sucesos que merecerían un análisis más profundo que este boceto, merecería que lo pensaran arquitectos, sociólogos, escritores, políticos, legisladores, abogados, jueces,  comunicadores, incluso, psicólogos.
La gigantesca Plaza Moreno, cruzada por el significante del nombre del patriota expulsado,  nuestro joven robespierriano, una mañana se convirtió en el escenario de la represión a balazos a trabajadores municipales despedidos sin causa y por las dudas.
Foto diario Clarín
Y ya nadie habla de eso, aunque todavía no pasaron cuatro meses.
¿Qué hizo posible que la policía recibiera órdenes de disparar sobre personas, sobre sus conciudadanos, en el corazón de la capital bonaerense? ¿Qué hizo posible que tantos ciudadanos miraran para otro lado o justificaran la represión, o la negaran, o la minimizaran, en nombre de sus filiaciones políticas coyunturales, o por miedo, o por conveniencia o tal vez por ignorancia?
Fuente
Esas preguntas no cesan. Se abren como diques y sólo crecen, arrasando a su paso con las pocas certezas que teníamos acerca de los límites que no se podían pasar en democracia.
Pero eso no sería todo.
Una vez abandonada la ley, la Plaza se vuelve su contrario, del orden al caos, de la ley a la violencia, o más bien, a las leyes no escritas del neolibealismo: la única ley es la fuerza de quien puede imponerse a los más débiles para apropiarse de sus bienes, la ley del capital inescrupuloso es la ley del egoísmo y la indiferencia.
Fuente
Impiadosa.
Todo lo humano le es ajeno.
Y entonces, un conflicto propio de la vida urbana, de la ciudadanía contemporánea, donde chocan intereses, un conflicto que supone debe tramitarse por las autoridades para garantizar la paz social, una marcha de trabajadores estatales que reclaman un aumento salarial que al menos se aproxime a la inflación (les dan el 15 %, la inflaicón sigue sin medirla el Indec del nuevo gobierno que prometió que lo haría pero según el Congreso es del 38%, es decir, una manifestación de estatales que reclaman no caer tan rápido en la pobreza) produce el disgusto de otros trabajadores y ciudadanos que circulan por la zona, ya que avanza sobre calle 50 en dirección a diagonal 74 y al ministerio de Economía provincial.
 Uno podría imaginar insultos, alguna agresión más que verbal, tensiones.
Pero sucede lo inimaginable, habilitado ya por la impunidad con que aceptamos que se puede disparar a la gente desde la Municipalidad, que no hay consecuencias por ese delito, más grave aún por ser causado por las autoridades, por el poder, los ciudadanos violentos se lanzan. Con la fuerza de sus colectivos y vehículos, escoltados incluso por una patrulla policial, avanzan por la plaza donde a esa hora juegan niños, niñas, descansan sus huesos y almas agotadas ancianos, pasean enamorados o se divierten adolescentes rateados de sus escuelas.

[video filmada por Pablo Bruzzone]
Cruzan apurados otros trabajadores, caminan ciudadanos que van a hacer trámites a ese municipio o a otras oficinas.
La Plaza ya no es centro ni asamblea, es calle, es escenario de la ausencia de ley, del caos, las autoridades se han retirado.
O responden con balas, o se esconden y ocultan. Menos gobernar, cualquier cosa.Menos las leyes de la democracia, todo es posible.
¿Qué más puede ocurrir, después de esto?
 En palabras del arquitecto Juan Carlos Pérgolis, “puede decirse que no se conoce una ciudad latinoamericana si no se conoce su plaza, o no se ha estado realmente en la ciudad si no se ha estado en su plaza, en el “parque principal” *


*Fuente: http://apuntesdearquitecturadigital.blogspot.com.ar/2013/04/la-plaza-central-urbana-arquitecto.html

viernes, 25 de marzo de 2016

#VíaDolorosa


"Claro, no hay libertad mientras haya ricos 
mientras haya libertad de explotar a otros 
libertad de robarle a los demás mientras haya clases no hay libertad. 
No hemos nacido para ser peones ni para ser patrones 
sino para ser hermanos sino para ser hermanos hemos nacidos. "
(Fragmento de  Canto nacional, de Ernesto Cardenal, en La Jiribilla, febrero de 2005).
Giotto di Bondone, 1302-05, Capilla de los Scrovegni,
Fresco
 "¿Qué es Dios? Pues es amor mutuo y compartido que encarna en nosotros.
 ¿Si el cristianismo es amor? 
Sí claro, no es otra cosa más que eso puesto en práctica como debe ser,
aunque naturalmente que muchas veces se realiza como egoísmo, odio o violencia. 
¿Y el marxismo? 
No es lo mismo, pero son muy compatibles. 
Perfectamente se puede ser cristiano y marxista (como yo) o científico", resume.
(Ernesto Cardenal, poeta inspirado en la Teología de la Liberación)*
#VíaCrucis. Yo sé que a muchos no les gustará esto que digo, pero creo que la tradición del liberalismo, y el progresismo que se nutrió en parte allí, es de rechazo a las creencias religiosas, y a las creencias populares en general, en nombre del paradigma científico como único modelo de conocimiento. Este pensamiento, heredero del positivismo, suele desconocer y/o despreciar otras formas de conocimiento como el arte, las religiones, la mitología. La conducta histórica, controladora y represiva de instituciones del poder, de vigilancia y control, como es el caso en Occidente de la Iglesia Romana, abonaron esos rechazos. Mucho menos se han revisado las conductas de otras iglesias, asociadas al desarrollo capitalista tanto en el siglo XVI y posteriores , como en la actualidad, donde la liturgia del poder está al servicio de la "religión" más totalitaria y hegemónica: el capitalismo. Sus profetas nos han visitado en estos días y han hechos sus rituales y sus "misas". 
En nombre de la religión se han cometido genocidios y toda clase de guerras y crímenes. 
En nombre de la ciencia también.
En la metáfora del Vía Crucis, más allá de las creencias que cada uno tenga, encontramos un mensaje que me parece de una potencia simbólica muy significativa para América Latina y para nuestro país hoy. Ayer, en cierta forma, millones de argentinos transitamos la conmemoración ritual, colectiva, de nuestra vía dolorosa.
Mientras tanto, los mercaderes del templo hacen negocios, de espaldas a este pueblo. Y los enviados del Emperador, que son los que castigan la herejía y la disidencia de una religión (religar) de amor, que condena el mercantilismo y el egoísmo individualista, se lavan las manos del crimen que ayudan a cometer.
La resurrección es otra idea que nos colma de esperanzas, es la vida que se sobrepone a la muerte en manos de estos criminales.
No importan tanto las expresiones de esas creencias religiosas ni el comportamiento institucional de los poderes, si cientos de miles de argentinxs estamos dispuestos a atravesar el Vía Crucis en nombre de la paz, el amor, la justicia. Cielo e Infierno, pensaba Swedenborg, están acá, en la tierra, en nosotros. Felices Pascuas a los que elegimos el Cielo, seamos cristianos, judíos, musulmanes, agnósticos, ateos, budistas, hunduistas, politeístas, etcétera.