Último verano en Stalingrado, novela

lunes, 28 de noviembre de 2016

Soto tiene el arte



"Desde el punto de vista de! analista, la posibilidad de concatenar significantes (palabras o actos) parece depender de un duelo cumplido frente a un objeto arcaico e indispensable, así como de las emociones asociadas con él". (Julia Kristeva, Sol negro)

M pegunta cuándo empezaste a dibujar, o algo así, cómo empezó esto, porque sus preguntas son precisas, pero también amplias, ayudan a ordenar el relato, pero no imponen, y sugieren, o traen el recuerdo de los ya dicho significativo como en un remedo de sesión de análisis puesta en otra escena. O bien una conversación que podría ser íntima, que aspira a la honestidad intelectual, dos amigos que charlan, pero no lo es, porque estamos allí, un público atento, bien predispuesto, cierto, pero numeroso.

La voz de M sin embargo logra sostener el clima amable de resguardo que tenemos en la intimidad, cuando estamos en confianza. Es esa voz que invita al entrevistado a conversar, porque, como diría Proust, "en el mundo no hay más que conversación".

Y también imágenes, tendríamos que reconocer de entrada.
J dice que no es que empezó, sino que la diferencia entre él y otras personas de 50 años que no dibujan es que él nunca dejó de dibujar.
Una definición potente. Yo dibujo, dice J. 
De hacer, él sabe hacer eso, eso es lo que sabe.
Juan Soto v y María del Pedro. Foto: Germán Krüger
Pero también como si nos propusiera preguntarnos por qué no todos lo hacemos, por qué dejamos de hacerlo.
Después vendrán otras distinciones. El estudio formal, el conocimiento institucionalizado, la decisión de elegir una carrera para poder acompañar ese deseo, la duda, lo que queda afuera. Ganarse la vida de al o cual modo, trabajar, eso ya es otro tema, aunque siga siendo el mismo.
El dibujante-ilustrador nos cuenta porque declinó estudiar pintura ("la cosa" artística) y prefirió el diseño. Además -yo me acuerdo, también andaba por la Facultad de Bellas Artes, como varios de los que nos encontramos en el Planetario- en el clima de época a fines de los 80 el diseño estaba de moda y a la vez, prometía brindar herramientas para construir nuevos mundos y prácticas profesionales.
Foto: Germán Krüger
Gracias por esa conversación, J y M, que me permitió viajar, evocar, recuperar significantes discursivos y al calor de este presente agobiante y triste,  sentir las caricias de las otras posiblidades, de la vida que fluye en nosotros, de lo desconocido, aunque ya estamos grandes, aunque estemos tan desilusionados y desesperenzados a veces, viviendo en el vientre de la ballena neoliberal, el amo que no quiere cesar de someternos y oprimirnos con su promesa de goce y de martirio. Voraz, acaba con nosotros como caníbal si lo dejamos.
Pero, otras ballenas pintaron la cúpula del Planetario.
Entonces, fluye.

Dos
En La Plata sonaban viejas y nuevas bandas; nacían actores y bailarines, pintores y dibujantes, escritores y periodistas. La política nos decepcionaba a muchos jóvenes, el arte, en cambio, curaba, acunaba, proponía, era nuestra iglesia y nuestra unidad básica para quienes, o bien nunca, o bien ya no tanto, dejábamos de creer en esos campos que no nos daban cabida, donde todo se volvía sucio.
El arte nos dejaba construir barricadas para afrontar la mierda del mundo, y crear nuestros mundos.Teníamos, para qué negarlo, el romanticismo de la juventud, y no poca lucidez, pienso mirándolo desde hoy para no dejarnos engañar por las pompas de poderes ejercidos por maleantes y farsantes.
También había que amar, que coger y que comer. Había que ganarse el mango, la hiperinflación nos llevaba puestos. Nuestros hermanos mayores o primos, o conocidos un poco más grandes habían muerto en Malvinas o habían sobrevivido apenas. Algunos estaban quebrados por la pena, la droga, el sida hacía lo suyo.
Nuestros padres, o madres, o tíos, o profesores, o amigos de nuestros padres, habían padecido en mayor  menor medida la represión, el terrorismo de Estado.
foto: Germán Krüger
Nosotros explotábamos de vida, de ganas de vivir. Pero algo del espíritu nihilista nos habitaba, Eros y Tánatos y su eterna disputa.
El arte también tenía algo de futuro. Lo porvenir, y lo porvenir no estaba dado, no estaba escrito, podíamos hacerlo.
No mintió en esa promesa, aunque éramos habitantes de un mundo de comunicaciones y tecnologías muy distintas. No usábamos celulares,  por entonces Internet era apenas una palabra en clave que circulaba por espacios reducidos, la música la escuchábamos en grabadores o equipos con bandejas (los vinilos daban paso a los CD), veíamos películas en VHS, íbamos a recitales, nos juntábamos en bares como el Boulevard del Sol, El Taller. Ahí, en El Taller,  trabajábamos de "mozos/as" -no se decía "camareros"- con Manuel Moretti, el protagonista del primer encuentro de este ciclo de "Vos tenés el arte" y quien lo inicia este ciclo. Ciclo de viajes por la intimidad del trabajo artístico en relación con el psicoanálisis que nos propone M,  "Vos tenés el Arte", junto a sus colegas analistas de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL).
Dice Juan, Juan Soto. Y pregunta María, María del Pedro.


Y los dibujos de este viaje/relato que nos proponen van y vienen en la cúpula mágica del planetario de la ciudad de La Plata.
Un territorio extraño, donde confluyen la belleza y el misterio, la ciencia y el arte. Espacio amoroso para mí. La primera vez que estuve allí, hacía poco que se había inaugurado, no fue para ver el espectáculo de nuestro cielo extraordinario, ni la Vía Láctea, ni para hacer un viaje espacial con mi amado Yuri Gagarin, sino para ver palabras. Un Jam de escritura organizado por F, que siempre está con estas iniciativas para conectar distintas disciplinas, sus proyectos culturales son, como el de María, hacedores de comunidades, diálogos entre distintos lenguajes, reparadores de roturas dolorosas, o innecesarias.
Vuelvo a 2016, jueves pasado. Bosque platense, frente a la amada cancha de Gimnasia. Dependencias de la Universidad Nacional de La Plata, planetario.
Un ilustrador, un dibujante. Un comunicador de imágenes.
Una analista, una amistad, un público mezclado: amigos y amigas del artista, familiares, parejas, funcionarios de la universidad, analistas de la EOL. Lo que algunos llamarían "gente de la cultura" (imagino madamas Verdurines contemporáneas haciendo uso de ese significante creyendo que eso las ubica en un registro discursivo de pertenencia, o bien, bromando con las palabras, guiñes privados en crónicas periodísiticas o gacetillas de prensa para las redes....quién sabe).
A mí acá, en esta zona liberada y libre, las palabras me brotan desordenadas, veloces, el tipeo se confunde, mi mente llega con retraso y tal vez...
Tal vez eso le pasa  Juan. Es tímido, dice, puede que esté nervioso, le creemos. Sin embargo, la verdad se le cuela en el discurso, sobre todo, bajo la forma de la broma, del chiste.Cuando relata la escena de por qué empezar un análisis, o por qué dejarlo, y los problemas económicos, la supervivencia en estas urbes crueles pero fatalmente seductoras, La Plata, que en los tiempos en los que él vino a estudiar desde su pueblo, tenía todavía tenia escala humana y hoy sucumbe bajo las garras de las ambiciones inmobiliarias y las gestiones municipales ineptas y corruptas.
Yo me acuerdo. Era el Chulo, se dibujaba todo.
Era el rock, y él dibujaba al rock.
Estaban los "padres", los profesores, los maestros. Rocambole, ponele. Y estábamos nosotros,
recién saliendo del cascarón, empezando nuestra adultez con el frescor prometedor de la democracia, pero sin un mango.
Salvo los y las platenses que venían de familias no tan disfuncionales, esos en cuyas casas había algo como un orden, que se expresaba en la estabilidad  de ciertos bienes, comida, horarios el resto éramos como "detectives salvajes". Pero los de acá al menos, si bien no teníamos un mango, podíamos tener casa, -techo asegurado, que no es poco-, y bienes culturales, y contactos. Y de esa extraña argamasa se armaban tribus, y de esas tribus surgía obra.
Y amores, amistades, proyectos, claro que sí.
La hiperinflación arrasaba nuestros sueños, pero aun así, Soto dibujaba.
Le publicaron en el pasquín emblemático local, y ya estaba su firma en tinta sobre papel de imprenta, evoca Juan.
En la cúpula del planetario, gigantes, como viajeros a otras galaxias, atravesamos el tiempo. Esas primeras ilustraciones, "figuritas", dice él.
María vuelve sobre eso.
Sobre cómo lograba transgredir, romper la norma opresora de ámbitos ministeriales pre K, donde todo era gris, y prejuicios. Y Juan metía una guarda de pueblos originarios, o alguna referencia a temas de género colada en una ilustración para un boletín ministerial interno. Me deja pensando ese señalamiento, esa intervención de María...
Como el arte va adelante, se adelanta a veces a la política; como dice a su modo lo que el analista luego intenta recuperar por medio de la palabra.
Fuente
Desde Freud a Lacan, el discurso artístico es tierra fértil para el psicoanálisis.
Ahora mismo leo a Julia Kristeva y su Sol Negro, y algunas cosas de la melancolía que relata Soto me resuenan.
De otros dibujantes cercanos, ilustradores con tragedias personales a cuestas...Tanta tristeza, tanto dolor llevados allí, a las líneas, los plenos.
Acuarelas y carbonillas, tintas, colores en mundos grises.
Y llega el profesionalismo.
Y los alumnos, como L, que amaba sus clases.
Las tapas de los discos de las bandas amigas, los libros de los amigos que proyectan otros lazos, la imagen significa en esa polisemia.
Juan dice que ahora aprendió a dibujar con la cabeza. El cerebro dibuja mejor que la mano.
Aprendió a esperar.
A rumiar una idea, cuando le toca hacer gráfica periodística, ilustrar una noticia.
¿Y dónde se te ocurren las ideas?
El cuenta sus viajes en subte, su mirar en la ciudad.
Buenos Aires lo inspira.
He seguido algunas muestras de esa serie en las redes sociales.
Un portero que limpia la vereda, una mujer sentada en un café, un hombre solo, triste, que vaga como un fantasma...¿Lo vi, lo soné, lo imaginé?
Y también se proyectan los momentos luminosos. Estallidos de supernovas, cuando publica en una revista famosa, con varios de sus dibujantes más admirados, de carambola, la Fierro, Telam, parece decir Juan.
Pero yo no lo creo.
De su relato surge que es la fuerza de su deseo, que él ha sostenido.
Seguro hay un poco de suerte, la fortuna hace lo suyo con nosotros si le creemos  los griegos.
Pero es el deseo.
Y las sombras negras, el agujero negro que abduce a los seres melancólicos lo lleva a Lunático.
Lunático es Juan, pero el Juan era, no ya el que es ahora.
Tal vez allí el psicoanálisis posibilitó un trabajo.
Tal vez la vida.
Tal vez.
Me recuesto en la butaca, cómoda. Miro las historietas. Me envuelven las voces. La música, Crema del cielo.
Placer.

viernes, 25 de noviembre de 2016

"La política consiste en tener 'cada mañana un oído de discípulo',
 para que los que 'mandan manden obedeciendo'". 
(Enrique Dussel, 24 de marzo de 2006)

Leo a Enrique Dussel en sus 20 Tesis de política (2006), antecesor de sus recién publicadas 16 Tesis de economía política (2014).
Explica claramente en qué consiste la corrupción del poder. Quién ejerce el poder hace un ejercicio obediencial, ejerce un poder delegado como representante de la " comunidad política". Es en la comunidad donde reside la soberanía política y es la referencia. Quienes gobiernan negando esto, se corrompen. La peor corrupción, dice Dussel, no es la de los bienes materiales sino este "fetichismo del poder" que cree, porque olvida (pienso yo) que el poder lo ejerce por soberanía y referencia propia.
Modestamente creo que cada compañero o compañera que en estos años, en el ejercicio del poder en instituciones diversas (escuelas, ministerios, sindicatos, juzgados, legislaturas, organizaciones sociales) traiciona esa referencia (por vanidad, por avaricia, por fetichismo) tiene una cuota de responsabilidad en la derrota.
Y debe asumir su corrupción en términos políticos, como desvío del mandato de quienes le delegamos el ejercicio del mando.No lo leo con frecuencia en análisis de lo político. Cuando se aborda el tema de la corrupción, por lo general se lo hace desde perspectivas moralistas que no ayudan a comprender los procesos políticos, ni las interacciones del campo político que operan sobre las subjetividades de los distintos actores.
La peor corrupción no se ejerce al privar a otros de una porción de la riqueza que debe ser del pueblo, aunque eso es grave. Se ejerce al deslegitimar con estas prácticas el proyecto comunitario.
Escuchando a ex votantes del proyecto nacional  y popular  en distintos ámbitos -trabajos, comercios, calle- me sorprendo una y otra vez con relatos en los que la conducta autoreferencial, individualista y fetichista de supuestos referentes terminó haciéndolos rechazar al significante "proyecto nacional y popular". Cómo si esa parte del todo (esa/e compañera/o que dejó de representar a la comunidad política soberana para representar se a sí mismo/a, o bien directamente jamás hizo otra cosa que velar por sus intereses individuales sirviéndose del poder delegado) fuera el todo.
Se ve con frecuencia en esos ricachones culposos de la burguesía argentina que sostienen discursos de una supuesta izquierda, sobre la base de una ideología de representación completamente alineada de las prácticas de vida de ellos/as,y también, de las de los sectores populares.
Personas que viven y (gozan en y de ) para incrementar su patrimonio y sus propiedades, para el placer personal, o a lo sumo, para proyectos individuales /familiares, y sin embargo, hablan con los léxicos de quienes luchan en otras geografías o tiempos para abolir ese orden de la propiedad privada y el capitalismo burgués, y entienden la política como un campo de lucha moral.
Pero acá me interesaba señalar lo otro. Lo del campo popular, de los movimientos nacionales, del peronismo -que es el kirchnerismo (aunque eso hoy parezca estar en crisis, la acción política que se desarrolló durante los gobiernos k es peronismo, más allá de la actual contingencia y debate entre las corrientes internas de este gran movimiento y aunque reconozcamos que el kirchnerismo estuvo aliado con otros sectores no peronistas, como siempre, por otra parte, ha ocurrido con el peronismo cuando asumió el ejercicio del poder soberano delegado.
Creo que sino asumimos en y desde la política -que es un campo que comprende también acciones, prácticas e intersubjetividades y no un mapa estático de actores fijos- está cuestión de la representación de la comunidad que delega el poder en las prácticas, va a ser difícil que podamos volver, o al menos, volver para mejorarnos la vida como pueblo.
"Los pueblos no actúan como sujetos puros, sino como bloques contradictorios que frecuentemente en la historia traicionan sus reivindicaciones más profundas" (Dussel, 2006: 9).




Dussel, Enrique, 20 Tesis de política, Creal, Siglo XXI, México DF, 2006.

martes, 22 de noviembre de 2016

Para B., que el sol ilumine este vuelo

"Saber y no decir.
Es así como se olvida.
Lo que se expresa se fortalece.
Lo que no se expresa tiende a la inexistencia".
(Czeslaw Milosz)

Escribo intentando asumir la responsabilidad que supone imaginar quienes pueden leer estas palabras.
Personas que quiero y conozco, personas que no conozco, pero quiero  a través de otras y que están con sus corazones desgarrados, en carne viva.
No hay ninguna palabra que ofrezca consuelo ahora posiblemente, ni es la intención, pero sí el homenaje y el acompañar como se pueda. Honrarla a ella.
No era mi amiga íntima, ni de las más cercanas, pero siempre creí que llegaríamos a serlo con el tiempo, porque nos caíamos muy bien, nos gustaba conversar, chateábamos seguido, y, sobre todo, por todo lo que teníamos en común.
Sobre todo, afectos y pasiones. Ideología y política. Ciertos gustos estéticos, pertenencias culturales, la ciudad, "Perio", incluso este año, la coincidencia de cursadas de maestría y doctorado, que nos privilegió el encuentro en el bufé del edificio "Néstor Kirchner" los sábados. Un rato de chismes y charla política, y abrazos, y sobre todo de tu parte, como siempre, tu sonrisa: amplia, generosa, contagiosa, animadora.
Nuestro vínculo se fue armando como se arman muchos vínculos en esta ciudad-pueblo y en espacios de militancia educativa. Casi sin conocerte, Betti, ya me caías bien, ya había confianza, un poco por Jorge, otro poco por Débora, desde ya por Pancho, también por Sandra, y luego, ya por nosotras mismas.
Hicimos un trabajito juntas, para que D. pudiera estar presente en aquel maravilloso homenaje a J. que organizaste con tus compañeros y compañeras de la Escuela de Sanidad. Me acuerdo que lo charlamos fluidamente en un acto en Perio, un auténtico día peronista, en medio de una multitud de compañeros/as que agitaban banderas y cantaban, y nosotras ahí, los más jóvenes nos habían conseguido unas sillas, y mientras seguíamos atentamente las palabras de los y las oradores (Florencia, el "Coqui"....), nos íbamos poniendo al tanto de cómo estaba nuestra común amiga, su salud, que nos la arrebataba, como antes nos arrebató a J. y como ahora -¡mierda!-te arrebata a vos de nosotros, pero a la vez, te deja en nuestros corazones, íntegra, sonriente, plena.
A veces en este blog  en las redes, nos cruzábamos. Confieso que cuando supe que te econtrabas en mis palabras, comencé a hacerte de tanto en tanto algunos guiñes, vos rápidamente acusabas recibo, y como las amistades también están hechas de conversaciones, aprovechamos esos puentes.
¡Hace unos días apenas hicimos locos planes para cuando se pudiera. Salir a andar en bici, tomar unos mates, hacernos las pendejas!
No fui capaz de darme cuenta que te estabas despidiendo, así, a tu modo: otorgándonos el tesoro de aliviarnos, inventando con tus palabras una especie de liviandad de tu dolor, como para que nos doliera menos a nosotros. Como para que no nos pesara tanto, luminosa, como leo que escriben tus amigas de toda la vida en las redes, como dicen todos.
Intento honrar de esa manera tu modo.
Como si les restaras desconsuelo al desconsuelo.
Y así nos das, tan generosa, un poquito de tu eternidad.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Margarita, la Ley Banelco, J'accuse o de como construir odio

"Además, la gente estaba harta de oír acusar a todo el mundo, 
y probablemente muchas veces sin
ninguna prueba, y oírselo a alguien que se excluía 
él mismo de la categoría especial a la
que, sin embargo, era sabido que pertenecía y
 en la que tanto le gustaba colocar a los
demás" 
(Marcel Proust, El tiempo recobrado).

I
E. Zola denuncia a varios altos funcionarios y militares
por su falsa acusación de espionaje y traición contra
el Capitán Dreyfus
No leí el Yo acuso de la diputada que fuera miembro informante de la Ley de flexibilización laboral ("Ley Banelco) de los 90. (1) Una ley que pasó a la historia por dos razones principales: porque fue uno de los casos de mayor corrupción en el Congreso Nacional, que provocó la renuncia de Chacho Álvarez y el comienzo del fin del corrupto y asesino gobierno de la (primer) Alianza -que integraban Lombardi, Cavallo, Lopérfido, Patricia Bullrich, entre otros-, y porque venía a dar por tierra con los derechos de los trabajadores. Derechos que eran el resultado de décadas de luchas, huelgas, represión, piquetes -que no se llamaban así- y que habían militado desde comienzos del siglo XX los trabajadores y trabajadoras, principalmente inmigrantes pobres, que eran socialistas, anarquistas y comunistas. Luego se consagraron como derechos gracias al temible "hecho maldito del país burgués" en su primer gobierno. Por ejemplo, jornadas de 8 horas, vacaciones pagas, estabilidad, indemnizaciones, aportes previsionales, ¿te suena?
Stolbizer acusa a CFK de tomar una marca de agua mineral cara
En el año 2000, la por entonces integrante del bloque cavallista/delaruísta neoliberal informaba en aquella sesión con un discurso que expresaba, mediante la corrupción del lenguaje que implica el uso de mentiras y eufemismos, lo contrario de lo que la ley proponía. Ella decía:
 “Nosotros necesitamos recuperar el derecho colectivo por sobre el derecho individual, recobrar el protagonismo de los representantes de los trabajadores para garantizar la disminución del grado de debilidad y vulnerabilidad que hoy padecen cuando se reúnen con su empleador para resolver el conflicto”.*
Ya sabemos de qué la iba en verdad la ley. Por otra parte, en ese mismo y nefasto debate, pero en el Senado,  la por entonces legisladora "santacruceña Cristina Kirchner afirmara que 'como peronista no cambio caída de salarios por planes Trabajar'"”.**
Siempre pensé que defender los intereses de patronales inescrupulosas y explotadoras, a costa del sufrimiento del pueblo trabajador, era por sí mismo un hecho corrupto, en especial, si venía de la mano de supuestos representantes de ese  pueblo, pertenecientes a partidos políticos supuestamente populares, como el peronismo o el radicalismo.
La actual acusadora por aquellos tiempos votaba a favor de darle a Cavallo superpoderes, es decir, al mega corrupto ministro que nos endeudó en la dictadura y durate el menemismo, causando así uno de los mayores daños que el pueblo argentino padeció.
Que los #macrisCeoócratas, o los #TrumpCat hagan eso, es lógico, representan los intereses de su clase, su constitución estructuralmente corrupta y mafiosa.
Lo otro es mas perverso.
Sin embargo no fueron los escándalos de corrupción lo que hicieron caer al gobierno de la Alianza, creo yo. No fue la Ley Banelco promovida por Margarita Stolbizer, entre otros. Fueron sus contradicciones, su incapacidad para resolver los urgentes problemas del pueblo argentino, su respuesta represiva a los justos reclamos y el asesinato de más de 30 personas en las calles.
Confieso que  ver el pretencioso remedo del  J'acusse en una edición muy cara, ocupando espacios centrales en las vidrieras y góndolas de las cadenas de librerías, me produce una mezcla de estupor, risa y vergüenza ajena. Calculo que habrán sido los editores quienes le propusieron a esta dirigente el título, pero creo que ha sido un error considerando que su pequeña minoría de seguidores se consideran cultos y "progresisas", gente "honesta", algo así, a juzgar por el relato que han construido en torno  esta señora tan aseñorada.
Con su aliado contra CFK, denunciado internacionalmente
por el caso más
 grande de corrupción que se conozca en el
 siglo XXI, los Panamá Papers,
por el cual reunciaron mandatarios de varios países.
Curiosa la cita a una de los textos de denuncia que mayor impacto político causaron en la Francia del siglo XIX,  el original de Emile Zola. Valiente, militante, el escritor denunciaba uno de los casos de mayor injusticia impartida por los poderes, sobre todo el militar y judicial, fundada en un profundo antisemitismo y en la necesidad de brindar impunidad a los verdaderos responsables de un crimen contra la nación. Todo el aparato judicial se puso en marcha para encontrar un chivo expiatorio. Y hablando de chivos expiatorios, quizá algún psicoanalista pueda abordarlo mejor desde esa perspectiva en este caso, ya que la usurpadora del título acusador es, paradójicamente, la constructora de un nuevo Dreyfus.

II.-
Recuerdo el impacto que me causó esta lectura del J'acusse, como el de la novela Verdad, en una edición de letras muy pequeñas que a mi padre le había regalado de chico una de sus tías Scheiner, que era una inmigrante rusa que había podido estudiar en la UBA y se dedicaba a las traducciones para ganarse la vida. En la comunidad judía causaba especial impacto esta lectura, supongo, también en Argentina, donde el fantasma de los pogromos perseguía a mis parientas que habían huido de una Europa que en cierta forma, se parece a la actual: nuevo avance del fascismo, el nazismo y otros formas de persecución e intolerancia.
Ni Macri, ni Trump salen de la nada. Muchas veces, estos discursos moralistas y antipolíticos como los de Carrió o Stolbizer constribuyen a crear un clima donde en lugar de una sociedad que reconoce sus conflictos, sus agonismos, se promueven prácticas de odio, de rechazo total por el otro, al considerarlo un enemigo, un no humano. Se forman cadenas de significantes y equivalencias, donde quien enuncia desde una supuesta superioridad moral -que no requiere ser probada y pese al a evidencia de la historia en contrario, como la participación de Stolbizer en la Ley Banelco- acusa, sin necesidad de probar nada y busca la proscripción, anulación o destrucción del otro.
Su gobierno mató a muchos argentinos en Plaza de Mayo en un funesto diciembre. No sé si escribió en ese momento otro Yo acuso para denunciar a sus por entonces -y ahora-socios políticos.
No creo en las buenas intenciones. En política, hay acción, prácticas, discurso (que es también práctica). No hay Yo acuso sin un mea culpa, para quien tiene más de 16 años y muchos años de vida pública. Años, por ejemplo, de ejercer la diputación y poco proyecto, poco trabajo, poco producido.
Pero volvamos a Emile Zola.

Consecuencias de la Ley de flexibilización laboral promovida
 por Stolbizer y la (Primer) Alianza. Fuente
No es el naturalismo la literatura que más me gusta. Sin embargo mucho después de Verdad, ya pasada la pubertad y finalizando la adolescencia, descubrí En busca del tiempo perdido. Como a muchos lectores, eso cambió mi vida para siempre en varios aspectos. En este caso lo menciono porque fue allí donde alcancé a comprender de otra manera hasta qué punto caló profundo en los hábitos, las gramáticas, las relaciones sociales, familiares, de amistad, y hasta en el mundo marginal de las prostitutas francesas, este caso.
Para personajes como Swann, implicaron la caída del podio de favoritos en el que la aristocracia del Faubourg Saint Germain lo había dejado ingresar debido a sus conocimientos estéticos, su cultura, su elegancia, sus juicios artísticos, su capacidad de seducir, su amabilidad, y, sobre todo, su riqueza. Si durante años esas cualidades les hicieron olvidar a príncipes, duques y duquesas, y otros miembros de las elites y de los burgueses en ascenso, como el propio Swann -y como la familia de Marcel Proust-, su pertenencia a la vil raza de los judíos Dreyfus reavivó todos los odios, fanatismos y deseos de exterminar al otro distinto, peligroso, inquietante. Ese que atrae tanto como repele, como le pasa a los machos violadores con las mujeres; como le pasaba a los torturadores genocidas de la ESMA con las detenidas, como les pasa a las políticas que no saben legar al corazón del pueblo ni a su cabeza, con el peronismo.
Ser judío, ser K, ser latino: cjorro, corrupto, asesinos de Cristo y mata niños.

III-
Sospecho que este producto comercial de campaña no dará el resultado esperado. Me parece que han subestimado  al propio electorado de Stolbizer, a ese 3, 51 % que la acompañó, y entre los cuales no tengo dudas de que hay gente lo suficientemente formada, en política y en el plano cultural, para distinguir una denuncia, una investigación valiente que apunta al corazón de los poderes corruptos de un rapto de narcisismo para recaudar fondos, porque su electorado pertenece a sectores medios urbanos universitarios principalemnte, que saben perfectamene de qué se trató el caso Dreyfus, por más fanáticos que sean, por más enfermos de odio que estén hacia el kichnerismo, eso lo saben.
¿Era necesario tanto?
"Ya no sos mi Margarita, ahora te llaman Margot".







(1) En febrero del año 2000 el gobierno de la Alianza presentó ante el Congreso un proyecto que daba continuidad a las leyes sancionados durate el menemismo: achicameinto del Estado y en perjuicio de los trabajadores, como las leyes 24.013 (Ley de empleo) y la 24.465 (Régimen de Contrato de Trabajo), que dieron sustento legal a los contratos “basura” y protegían a los empresarios que despedían obreros sin pagar indemnizaciones. El proyecto de la Alianza avanzaba más: pese a las mentiras con las que la presnetó en el recinto la diputada Stolbizer, le daba marco legal a la flexibilización laboral. 



* Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Stolbizer-la-defensora-de-la-reforma-laboral-de-la-Banelco y http://www.lanacion.com.ar/6671-se-aprobo-en-la-camara-baja-la-reforma-laboral
** Fuente: diario Página 12, recuperado en http://www.pagina12.com.ar/2000/00-05/00-05-12/pag05.htm

jueves, 27 de octubre de 2016

"Un animal viviente"


Todos vamos a morir tarde o temprano. Me hago preguntas. Les pregunto a ustedes si en un día como este, cuando millones rememoramos en el cuerpo, en el corazón y en la cabeza esos días del cortejo, de lo imposible, de tristeza, desazón e incertidumbre, sino recuerdan la sorpresa, y el nacimiento de la esperanza en el dolor al ver que era mentira lo que nos habían hecho creer los medios y las encuestas, y cierto clima, que nos había llevado a sentirnos desde la derrota del 2009 que éramos una anomalía, una minoría que merecía ser perseguida y vilipendiada.
¿P
ero cómo? En el cortejo y en la Argentina, éramos millones que llorábamos a Néstor y a sus/nuestros sueños en peligro.
Lxs trabajadorxs sobre todo.
Hoy lxs trabajadores estamos movilizados en defensa de la educación pública, la ciencia, la tecnología, y los puestos de trabajo, mientras se nos ríen en la cara sin paritarias, en una mesa chica a la que no somos convidados y donde se cocina no el bacalao sino un neo-sushi devenido en lomo para pocos, donde un dirigencia gremial vergonzante negocia con los megaempresarios corruptos y evasores que gobiernan.
¿Recuerdan que entre lágrimas aquel 27, cuando nos descubríamos y nos abrazábamos, y de a poco nos dábamos cuenta que si nos organizábamosy nos uníamos ese vacío de poder que dejaba el inigualable Néstor podía llenarlo CFK con nosotroxs, el pueblo?
Todos vamos a morir. Y calculo que para la dirigencia política y sindical debe ser un motor el imaginar si será recordada, 
cómo será recordada. No pongo nombres, pero intuyo algunos cortejos y un frío que es peor que el odio los acompaña.
Ese 27 creímos que todo estaba en peligro, casi perdido.
Pero seguimos, y volvimos.
Tal vez nos sorprenda nuevamente la realidad. Tal vez ya no somos el 49%, sino muchos más, falta unidad y organización, es cierto.
Pero no todo está perdido y Néstor nos demostró que la vida sigue. Porque, como escribió Marechal: " la Patria es un animal viviente que se desenrosca en expansión y exaltación”.

sábado, 1 de octubre de 2016

Lectores: lo que Luis me enseñó de libros

Hace unos años viajaba todos los días a Buenos Aires por razones de trabajo. A veces lograba eludir el Plaza o la Costera, y nos combinábamos para la ida o la vuelta con mi amiga E y con mi amigo G.
En ese caso, ella dejaba el auto en un estacionamiento del centro porteño,  a dos cuadras del Congreso, donde por lo general nos atendía Luis, un trabajador peruano que llevaba varios años viviendo en Argentina con su esposa, con quien tenía dos niños argentinos, uno de ellos ya en la escuela primaria por entonces.
Quienes me conocen bien  saben que suelo ir por allí bastante cargada, y que soy torpe y atolondrada, de modo que muchas veces al ingresar al coche en el estacionamiento se me caían los libros, con los que suelo ir por la vida.
Fue de tanto observar estos accidentes, supongo, que un día Luis, mientras esperábamos a los demás compañeros de viaje, me empezó a preguntar muy interesado acerca de mis lecturas, que suelen ser variadas. A él le gustaba mucho la historia argentina y latinoamericana, me contó, y también la política. Pero el sueldo de su trabajo en el estacionamiento, y el trabajo de su esposa, alcanzaban para vivir y comprar lo libros para la educación de los hijos, que era la prioridad para ellos, como lo es para la mayoría de las familias.
Edición de editorial Futuro, 1945,
traducido del ruso por mi tía abuela, Rosa Scheiner
De modo que le propuse un pacto: yo le iba a hacer una selección de libros que pensara que podían interesarle, le iba a prestar uno, si lo leía, le interesaba y me lo devolvía, le prestaría otro, y así.
Por supuesto que el acuerdo funcionó durante el par de años que seguimos viéndonos. Luego, dejé mi trabajo en CABA, si bien alguna vez me lo volví a cruzar y me contó que seguía leyendo esos temas.
Tengo esta clase de acuerdos con otras personas, incluso, con gente que tiene una situación mucho más privilegiada que la de Luis en cuanto al acceso a los bienes de la cultura.
La gente que me pide libros y los devuelve, recibe otros libros, y entonces somos como una suerte de biblioteca colectiva. También suelo devolver los libros que me prestan, aunque es probable que haya habido algunas excepciones.
Parte de lo que me tocó como "pesada herencia", ha sido la posibilidad de comprarme libros, posibilidad que antes no tenía. Siempre compré libros, mentiría si dijera que no. Además me crié en una casa llena de libros. Pero por lo general, compraba libros usados, también fotocopiaba libros de amigos -esos "incunables"-, leía libros en o de bibliotecas, y los  libros nuevos, los caros, eran compras ocasionales, esperadas y celebradas. Por lo general eran para regalar.
Perdí muchísimos libros en la inundación del 2013, como muchos platenses. Sin embargo, salvé muchos también, gracias a la ayuda colectiva de muchos amigos y amigas, colegas, alumnos, compañeros, que los buscaron, los llevaron, los secaron, aprendieron, como aprendimos muchos, cómo recuperar los libros.
es cierto que muchos de los "recuperados" igual con el tiempo hubo que tirarlos, por la contaminación y podredumbre que ni los freezeres, ni los morondas, ni el sol, ni las manos amorosas de la gente solidaria pudieron reparar.
Pero aún así, son parte de una biblioteca evocable, no solo con nostalgia, sino también asociada para siempre con el recuerdo de todos esos gestos.
Hoy, al buscar un libro para prestarle a un compañero, me acordé de Luis, que fue uno de los lectores más ávidos de esa novela de Bonasso que transcurre en la Lima de 1822, y además, me enseñó muchísimas cosas después de leerlo, porque eso es lo que llamamos en ámbitos académicos "construcción colectiva del conocimiento",. Y me pregunto si alguien en este gobierno ajustador se preocupa o comprende los mundos y los sentidos que los luises que andan por ahí rompiéndose el alma sin que ningún meritócrata pseudo científico ni siquiera se entere son capaces de habilitar gracias a una biblioteca.
¿Pobreza cero?
Cuando cada habitante de nuestro país tenga garantizado el acceso a la lectura, a la escritura y a los libros -digitales, en papel, como prefiera-, cuando todos podamos tener en nuestras casas; o compartir con amigos y familias la música, el cine, los libros, la pintura, la danza, creo que no habrá lugar donde los fascistas puedan esconderse o intentar disimular su condición.

jueves, 25 de agosto de 2016

Uróboros

fuente imagen
Me pregunto algunas noches cómo hace para conocer a otros alguien que no ha leído a Proust; cómo se ama en la infancia sin Dickens, más luego sin Tolstoi, sin Flaubert, sin Silvina y Bioy,
cómo puede entenderse América Latina sin Bolaño, sin Walsh, sin Parra, sin Vlady Kociancich
cómo pensar la poílítica argentina sin Marechal, sin Sarmiento, sin Cortázar, sin Borges, sin Walsh,
la belleza de la soledad y el abandono sin Silvina,
y así podríamos seguir mordiéndonos la cola
los que andamos encendidos y apenas podemos ocultarlo
con esta llama que quema de adentro y arrasa el afuera de la
comodidad burguesa y la
(ansiada, imaginada, deseada, siempre postergada) calma.

sábado, 13 de agosto de 2016

Volver a educar nuestros sentidos: el edificio me cuenta

"Hay pocos relatos más desgarradores
que el de una madre cuando cuenta su impotencia y vergüenza
al escuchar el llanto de sus hijos con hambre.
El llanto del hambre es diferente de
cualquier otra forma de llorar que jamás hayamos imaginado.
El dolor de una madre o un padre
que ven a sus hijos llorar de hambre, también."
(Pablo Gentili, Pedagogía de la igualdad.
Ensayos contra la educación excluyente, 2011)





Cuando ingresé al Liceo Víctor Mercante, colegio de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), en 1984, estaba ya hacía unos años funcionando "momentáneamente" en la antigua facultad de Humanidades de la UNlP. No tenía patio ni estaba preparado ese edificio para alojar a los cientos de adolescentes que integrábamos la matrícula.
Pasaron los 80, los 90 y el 2000.
Siempre se nos prometía que pronto tendríamos edificio nuevo, siempre escuchábamos a lxs políticxs afirmar que la educación era una prioridad. Esos decires eran como ecos, como voces sin significado para nosotrxs, promesas que caían en el vacío.



Eran los tonos y las inflexiones de lxs adultxs, y luego de lxs dirigentes, y también de la mentira.
Cuando en los 90 comencé a trabajar en el área de cultura de la provincia de Buenos Aires, funcionaban en el viejo edificio, en constante peligro de derrumbe, los talleres del Teatro Argentino, que disperso desde el fatídico incendio, esperaba también un nuevo edificio.
Allí, en ese edificio que parecía una ruina abandonada, se alojaban los vestuarios del mágico mundo de la ópera, y otros artilugios de encantamientos musicales y teatrales.
Eran tiempos violentos de una joven democracia que era acechada por los poderes económicos dsde las sombras. A veces, los milicos todavía envalentonados, se acuarltelaban para hacer notar sus reclamos, al mismo tiempo que las pensiones a los veteranos de Malvinas eran paupérrimas, y muchos no tenían ni eso.
Y los ricos se juntaban a humillar al presidente Alfonsín en la Sociedad Rural.
Lxs jóvenes luchábamos en las calles por nuestros derechos: el boleto secundario; el no arancelamiento de las universidades; la eliminación de la colimba; contra las privatizaciones; "aparición con vida"; "No al Indulto", con las Madres y las Abuelas, siempre, y después con los Hijos; por la aparición de Miguel Brú; con los sindicatos que trabajan representando los intereses de lxs trabajadores.
Y el edificio del Liceo seguía esperando.
La educación secundaria no era obligatoria.
Internet apenas empezaba a socializarse y poca gente usaba celulares.
Y desde la década del 40 prácticamente no se habían construido escuelas en la Argentina, apenas se reparaban las existentes, los maestros no llegaban a fin de mes.
Siendo muy joven empecé a dar clases en la Universidad, en la Facultad de Bellas Artes de la UNLP, primero como ayudante alumna ad honorem, y luego rentada.Pero tuve que dejar, porque había que parar la olla y una ayudantía rentada no pagaba ni el taxi para llegar en horario desde otro trabajo.
Los libros que comprábamos lxs docentes eran en un 90 % usados.
Y muy poca gente del "ambiente" educativo cultural andaba en auto.
Llegó el gobierno de Néstor Kirchner, 2003, después de que habíamos sido arrasados por un par de tsunamis (primero, la hiperinflaicón y la caída de Alfonsín, luego, la salida de la convertibilidad y la edvaluación de Menem, Cavallo y De la Rúa...La crisis, los cinco presidentes, la violencia más brutal de todas que es el hambre y la pobreza de los pibes.
Una vez, alrededor de 2005, me tocó visitar una escuela en Dock Sud donde el promedio de vida de los pibes era de 18 a 20 años y de las pibas un poco más, siempre y cuando un embargo adolescente prematuro, que las hundía más en la pobreza y la injusticia de la falta de oportunidades, al menos las conectaba a la esperanza y la vida, no como a ellos, que morían por el paco, de un balazo policial o en alguna situación de violencia en ocasión de un delito.
La vida de la mayoría de los pibes no valía un céntimo. Quemaban gomas en las esquinas y las rutas, con sus familias, para hacerse ver, para ver si algún político era capaz de mirarlos, de reconocerlos, de captar el mensaje.
Una vez en una reunión organizada por la gestión educativa provincial, articulada a la nacional,para discutir la nueva Ley de educación, en 2006, un chico contó que la única vez que había estado en La Plata, frente a la DGCyE, era en oportunidad de ir a prender gomas en la calle, en reclamo de becas para terminar la primaria como adulto (tenía unos 18 y había quedado, como tantos, afuera del sistema) y también pidan cupos en los comedores, y zapatillas, y libros. Todos medios para estudiar, para tener una oportunidad de un proyecto de vida menos oscuro, menos estresante.

El edifico del Liceo no era la prioridad, desde ya.

Cuando un día me llamó una ex alumna que trabajaba en el Estado provincial, en un área donde se encargaban de las mejoras y la inversión patrimonial en la UNLP, para contarme que querían invitarme a la reinaguración del Liceo, me emocioné. Un edificio que desde mi pubertad estaba en el corazón del barrio por donde vivía, por donde pasaba diariamente más adelante para ir a trabajar, siempre en ruinas, siempre abandonado, solo, como un gigante que da testimonio de tiempos y sueños más gloriosos.
No me sorprendió. Estábamos legislando el derecho a la educación secundaria obligatoria, un hecho revolucionario pero también lleno de una potencia esperanzadora acerca del futuro, si consideramos que desde la 1.420 tomó casi un siglo universalizar la primaria.
Educación sexual y en derechos humanos, textos escolares gratuitos, libros para las bibliotecas, compus.
Por primera vez en mi vida empezó a haber plata para educación. Pasamos de invertir el 2 % del pBI en unos años al 6 %, y eso se plasmó por ley, para fijar una política pública realmente federal y sostenible. Todas las provincias acompañaron el proceso. Cuando en 2006 se sancionó la Ley de Educación nacional, las provincias adhirieron en su mayoría, empezaron a cambiar sus propias leyes, a recuperarse del golpe que había sido en los 90 el traspaso de la responsabilidad de sostener la educación en las provincias, la mayoría inmensante empobrecidas.
Ecos lejanos.

Están, también en la docencia argentina, quienes solo ven lo que falta hacer, y creyeron que se podía cambiar lo malo, o lo pendiente, y a la vez resguardar lo bueno y lo logrado. Algunas personas no pueden evaluar el proceso. conectar el punto de partida y lo realizado, ni artiuclar una cuestión básica que aprendimos muy bien con Paulo Freire: sin educación no podemos transformar ni mejorar la vida de nuestros pueblos, pero la educación por sí misma no puede, sino hay una política económica y social, un proyecto de país articulado ¿Qué puede hacer la educación por sí sola si las familias están en situación de de desempleo, precarización laboral creciente? 
El edificio del Liceo se recuperó, se arregló. La UNLP nunca recibió tanta inversión, nuevos edificios y campus universitarios, se arreglaron los tres colegios pre universitarios, el Bachillerato de Bellas Artes por primera vez en casi 60 años de historia tuvo un edificio propio, y muchas facultades se expandieron.
También se construyeron en todo el país unas 3000 escuelas nuevas. Se compraron y distribuyeron computadoras para cerca de cuatro millones de alumnxs.
Los docentes seguimos reclamando mejoras, pero mientras la inmensa mayoría fuimos comprándonos un autito, muchos accedieron a créditos Procrear para vivienda, compramos libros, nos empezamos a capacitar de manera gratuita y con calidad, muchos pudios irnos de vacaciones, volvimos a reconciliarnos con una profesión que siempre pide mucho y devuelve a veces muy poco en términos materiales.
Nuestras clases fueron mejores. Nuestras instituciones también. De eso no tengo dudas.
A pesar de que se complejizaron, porque le abrimos las puertas a miles de nuevos sujetos pedagógicos a pibes y pibas que, cual si se tratara de una fatalidad, habían sido históricamente excluidos de las escuelas.
De la gramáticas oficiales, de la legitimación social que significa acreditar los conocimientos de manera institucional, pública, estatal. 
Fue un quilombo, porque es un hermoso despelote, un territorio donde manda la vida, la diversidad, el conflicto muchas veces, pero también la cultura de la paz, la cultura democrática, la cultura del trabajo, de la integración y la inclusión social.
Cuando ingresé al Liceo, se entraba por orden de "mérito" en un examen de ingreso con un diseño excluyente, que era muy improbable que pudiera ser aprobado por un pibe o una piba que no tuviera una familia que lo apoyara, en la mayoría de los casos, que le pagara una preparadora, que tuviera un nivel de ingresos de clase media o media alta.
Nos sentíamos que "pertenecíamos" a una elite, las hijas de los y las profesionales de la clase media culta platense, o algo parecido.
No cualquier iba a ese colegio.
Ni siquiera sospechábamos lo rasante de nuestro vuelo, todo lo que nos perdíamos, todo lo que el discurso común hegemónico quería hacernos creer.
Al dejar atrás esas ideas tan elitistas, el mundo se abrió.
Militando en Berisso, con los pibes del barrio Nueva York o el Barrio Obrero, con otros estudiantes de otros colegios secundarios, en los centro de estudiantes que empezaban a nacer de las cenizas del Estado Terrorista.
*****

Cuando paso por el Liceo, cuando voy dar clases "al Bosque", que en el léxico actual para muchos de nosotros es el territorio de emplazamiento de nuestros lugares de estudio y de enseñanza, soy muy consciente de que hace diez años, todo eso no existía.
Ni siquiera como un sueño posible, tal vez como un sueño alucinado, pero nada más.
Fuimos logrando estas cosas, las celebramos, y rápidamente las naturalizamos, como si siempre la política hubiera sido capaz de hacerse entre tantxs, como acciones que expresaran necesidades largamente acariciadas por las mayorías populares, y no pro un ramillete de dueños de animales que cagan en terrenos donde se explota y se maltrata a los niños, a las niñas, se les impide estudiar, se les cierran las posibilidades de leer, de escribir de hacer cálculos y ecuaciones, de ejercitar el cuerpo, de hacer lazo social, y divertirse, y abrir el mundo por las ventanas de Internet y del patio del recreo o el laboratorio de química, o la biblioteca.
Que comer en la escuela fuera un ritual para recargar energía para seguir estudiando, y no una escuela merendero, que intenta reemplazar lo que el hogar ya no puede.
Conozco mucha gente que está enojada con el gobierno anterior y que no puede salirse del relato de la corrupción (que la hubo, sin duda) y de una mirada fatalista, poco política (en el sentido de la posibilidad de transformar la realidad), que nos induce a creer que esto horrible que no toca vivir, el ajuste, el tarifazo, el hambre, que vuelvan los pibes a comer en las escuela, era inevitable.

Como si fuéramos paganos, o judíos ortodoxos, o de ciertas ramas del cristianismo, resignados ante la fatalidad de la voluntad de los dioses que nos castigan tan solo por haber creído que podíamos ser más felices, vivir mejor, disfrutar algo, abrir las puertas de las escuelas y de las univesridades para todos y todas, aunque fuera un despelote, y que los maestros y los profesores pudiéramos estudiar y volver a enamorarnos de nuestra profesión. Y eso no solo para cumplir los derechos educativos, sino para mejorar al conjunto, porque un pueblo más formado produce más riqueza, vive mejor.
Y que nos dieran ganas de ir a dar clase o a tomar una clase, en un edificio equipo, bello, limpio.
Como si aquello de que para nosotros la prioridad es educar se tradujera realmente en hechos.
Las palabras se resignificaron, los ecos parecieron campanas, escuchamos melodías más alegres.

*****
Me detengo a tomar una foto del Liceo.
Gente inteligente, gente que quiero, me dice en el registro de la certeza inapelable: "se robaron todo". .¿Esta ciudad se olvida de la evidencia, de todo lo que está a la vista? Es cierto que hubo corrupción. Es cierto que donde hay poder y riqueza suele haber corrupción. Que el capitalismo es un sistema estructuralemente corrupto, incluso, legitimidamente corrupto, donde una minoría poderosa engaña a una mayoría para robarle lo que produce, básicamente. Y es cierto que duele mucho más y es más reprobable cuando hay corrupción en gobiernos populares.
Pero eso no quita que la insistencia en "se robaron todo", eslógan efectivo del discurso del poder que convence a tanta gente no explica racionalmente como a ese "todo" se les escapan no solo los millones de reservas en el Banco Central u otros grandes datos de la macroeconomía reconocidos por el mismo poder que elabora el discurso de la doxafilia. También ese todo excluiría las evidencias de tantas experiencias personales de mejoras que están no solo ante nuestra vista, sino de las cuales no hemos beneficiado de manera directa. Porque los otros gobiernos que "se robaron todo" no dejaron atrás más que tierra arrasada: empezando, para no irnos más allá del siglo XIX, por la oligarquía que se apoderó de los territorios -robados a los mapuches y otras etnias; siguiendo por lo de la SRA y sus transas con los frigoríficos, más los negociados de todas las dictaduras -y los grupo de poder que hoy gobiernan, que nacieron o se fortalecieron en esa etapa y luego en el menemismo; la Alianza -que en parte hoy integra el gobierno.
Hay una memoria y saberes en nuestros cuerpos y hogares, que testimonian que hay algo en ese enunciado que lo desmiente.¿Por qué no podemos tratar de volver a confiar un poco más en nuestros propios sentidos, en nuestros propios sentimientos, en nuestro propio intelecto?


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Paso por el Liceo.
Es un edificio hermoso. En un jardín hay un espacio donde se le rinde permanente tributo a los ex alumnos y ex alumnas desparecidos por el Terrorismo de estado, y a ex profesoras que son un ejemplo de lucha, como Chicha Mariani, entre otras.
Paso, me detengo. Nunca cursé ahí. 
Pero el edificio se yergue, en pleno centro de la capital provincial, y nos impide caer en la absoluta locura de creer en lo que dicen en la tele o en nuestros celulares unos publicistas realmente ingeniosos que nos subestiman,y que han logrado engañar a mucha gente, convencerla de que eso que ve o que siente es una mentira, hacerle creer que no se puede viivir mejor . Pero no lograran engañarnos a todos mucho tiempo.

viernes, 12 de agosto de 2016

¿Dónde estás, dónde estás?

A veces tiene que transcurrir mucho tiempo para que comprendamos hasta que punto estamos afectados por la muerte de alguien que alguna vez amamos.
El tiempo del duelo es como un tiempo fuera del tiempo. E incluso, la ausencia de cuerpos (por razones diversas, a veces no es por razones políticas, terrorismo de estado, guerras, crímenes violentos sino simplemente es una ausencia hecha de nuestro no saber, porque nosotros no vimos el cuerpo) vuelve irreal la muerte y nos sustrae del proceso de duelo, pudiendo dejarnos detenidos en un no saber, que es un no comprender del otro /a amado/a.
No lo sabemos vivo, no lo aceptamos muerto.
Y vamos por ahí como ensoñados, preguntando a los amaneceres otoñales y a las tardes de primavera: ¿dónde estás, dónde estás?
Y conversando en silencio con nuestros muertos
mientras ellos se empeñan en no contestarnos.

viernes, 5 de agosto de 2016