Último verano en Stalingrado, novela

lunes, 24 de mayo de 2010

Tú llevas mi nombre, los hijos de los nazis y otros yuyos

No se trata de ninguna obra maestra pero sin embargo, este pequeño ensayo del periodista alemán Stephan Lebert (Planeta, 2005) acerca del legado que han soportado los hijos de los jerarcas y criminales nazis por el solo hecho de portar sus apellidos, reviste mucho interés en el contexto de las actuales discusiones políticas en la sociedad argentina que quizá, por primera vez, se atreve a hacer frente a las responsabilidades y complicidades civiles durante el terrorismo de Estado del 76 al 83 y algunas de las consecuencias que llegan hasta nuestro días. 
Lebert retoma, cuarenta años después, una serie de reportajes que había realizado su propio padre (quien había sido parte de las juventudes hitlerianas en los años 40, con sus jóvenes 15 años) al finalizar la guerra a los hijos de algunos de los prinicpales jerarcas nazis juzgados en Nüremberg (Ema Göering,  Karl Otto Saur, Martin Bormann hijo, Gudrun Himmler, Wolf-Rudiger Hess, entre otros). Pese a las diferentes posturas de estos hijos (están los que se oponen a hablar, los que participan de movimientos neo nazis y reivindican a sus padres, los que reniegan de estos y han dedicado su vida a militar contra el renacer de cualquier nazismo)  lo que constituye el mayor interés en este trabajo es la reflexión acerca de la responsabilidad colectiva de la sociedad alemana, por acción u omisión, en los 12 años de plenitud del Tercer Reich; su rechazo a examinar el pasado y la compleja trama de responsabilidades más allá de los jerarcas, la casi total ausencia de autocrítica y reflexión, más allá de algunos movimientos estudiantiles o iniciativas minoritarias, así como la protección y reincorporación a la vida civil y empresaria de muchos de los funcionarios nazis.
Lebert recurre, además de los reportajes y un auto-examen tratando de ponerse en lugar de su padre y de los de su generación, a diversos estudios psicológicos efectuados por descendientes de sobrevivientes de los campos de concentración y de nazis. Por medio de ellos, aborda la idea de una cierta e implícita conspiración por el silencio, por negarse a hablar del pasado, un principio colectivo de disimulo fundado en el pretexto de seguir adelante sin mirar atrás, luego de los primeros años al finalizar la guerra, en los que muchos alemanes fueron perseguidos e incriminados por su colaboración con el régimen nazi y se dieron los procesos de desnazificación.
En la Argentina de hoy todavía escuchamos a muchos sectores y personas que con "buenas intenciones" se resisten a juzgar el pasado en nombre de "mirar para adelante", como si los militares argentinos responsables del golpe o los jerarcas nazis fueran monstruos surgidos de algún otro planeta y no emergentes de una sociedad que los hizo posibles, de un proyecto político-económico  que los necesitó en su momento y que aún hoy está vigente (y reacciona con brutalidad toda vez que un gobierno ataca sus intereses) aunque ya no necesite de recurrir a estos. Una sociedad que necesita reflexionar colectivamente, juzgar mediante instituciones legítimas a todos los responsables de esos crímenes, ya sean civiles o militares, y terminar con los privilegios y legados de ese régimen, único modo de prevenir futuros tan sangrientos como los que hemos atravesado y de reparar a las víctimas.


Stephan Lebert estudió periodismo y más tarde pasó a director editorial de Tages-Spiegel. Ha sido galardonado con el Egon Erwin Kich Prize.

1 comentario:

MS dijo...

1,2,3 probando Mediterráneo busca al Rio de la Plata. Yo no quiero morir ni que me maten suavemente, y como no estoy muy alfabetizada en esto de escribir comentarios en los blogs, más bien no se discriminar la paja del trigo y me queda la duda de q se escribe en este espacio público aunque con ciertas restricciones. En mi condición de amiga mediterránea te he hecho un correo privado, en tanto madre con herencia judía