Último verano en Stalingrado, novela

jueves, 30 de diciembre de 2010

Postales de diciembre

Son días que parecen creados por Horacio Quiroga o por algún escritor norteamericano del sur. Salen las arañas, zumban las moscas sobre los restos de migas en el mantel, giran las aspas agotadas del ventilador. Lo único que se puede hacer es dejarse caer en alguna reposera o hamaca paraguaya, con una copa llena de cubitos y un vino rosado, una novela cuyos renglones van zumbando también, al rayo del sol, y se lee espantando bichos de las páginas.
No es lo único, desde ya. En el barrio incluso a esta hora de desaforado sol, hay algunos albañiles trabajando. En este barrio y en otros. Los veo. Sobre una escalera enclenque, un pibe que no tiene ni 18, cubierto de polvillo, termina el fino de la pared-muralla con la que un  buen burgués (aún espero que alguien me obsequie una palabra más adecuada para esta  tan demodé) planea protegerse del ocasional asalto de algún pobre que se pueda violentar ante tanta opulencia. La televisión y la radio sólo hablan del alerta naranja, de ocupas, cortes de luz, faltante de nafta y dinero. Y de Fort y Tinelli, como siempre.
A mi me parece que hay cierta amoralidad en alguien que hace laburar a otro al mediodía, a pleno rayo de sol, con este calor.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Inmigrantes, Néstor y los ojos bien abiertos

El acto de homenaje a Néstor organizado por "Filo vuelve" ha sido emocionante. Todas las palabras dichas, correctas: las de Trinchero, el decano; las del siempre lúcido Galasso; las de Marcelo Mango, de la Ctera; las de Adriana Puiggrós; las del estudiante Gullo; las de Alberto Sileoni. Conmueve ver la cantidad de compañeros y compañeras en ese patio feo y un poco oprimente en el cual, no sé por qué, ni los jóvenes interrumpen para corear consignas, como si lo hicieron días atrás en el homenaje en la Universidad de La Plata y en tantos más. Igual se respira esperanza militante en los carteles pintados a mano, el video, la energía puesta por los organizadores, entre los cuales hay amigos y compañeros.
Ese día el gobierno de CFK ha salido, una vez más, por encima del laberinto que traman los conspiradores, con política y soluciones para los okupas del extenso baldío que unos caraduras llaman "parque" (Indoamericano, para mayor ironía).
El ministro Sileoni cierra su discurso con la consigna, tan escuchada en estos días: ¡Ni un paso atrás! (y no puedo evitar una lagrimita que baja hacia adentro al recordar un post que hice sobre ese tema cuando fui al acto de Néstor en el club Atenas, en mi ciudad, este año, y no puedo creer que ya no esté).
Salimos, rápido, con Elvira y G. Tenemos que alcanzar el subte para regresar a los hogares, de ser posible, antes de medianoche. 
Me estoy meando y en el hall de la facultad, le pregunto a un ordenanza por el baño. Me contesta con un español dificultoso que me permite adivinar un origen ruso. ¿Sos ruso?, no puedo evitar preguntarle. Asiente. Le digo, con ignorante y torpe pronunciación (sólo he leído una y mil veces la frase, pero no la he escuchado y del idioma ruso lo mío es sólo curiosidad  y analfabetismo): ni shagu nazad. No me entiende. Elvira se ríe y me chicanea, con gracia. El tipo piensa y me dice: ¡Ah, sí! Ni un paso atrás. Y pronuncia, en ruso y como corresponde, la orden que hizo famosa Stalin durante el sitio a Stalingrado. Le pregunto de dónde es. Ucrania. Calculo mal, yerro, porque sugiero que no soporta a Stalin. Por el contrario, un patriota, dice. Se han contado muchas mentiras. Me cuenta que su padre era militar y peleó en la Segunda Guerra, en la época soviética. (Hago un mezquino cálculo mental de edades, podría ser cierto y podría no serlo). El vino a la Argentina antes de la Perestroika.
Chango Spasiuk, nieto de inmigrantes ucranianos
Ya imagino toda la novela. Qué paradojas de la historia humana. Quizá fue nieto de un campesino kulak, que perdió todo en una purga. Su padre tal vez llegó a ser alguien importante en el ejército soviético y soñó con mandar a estudiar a sus hijos en las universidades e institutos a los que podía acceder cualquier trabajador soviético. En cambio, él termina limpiando la mierda de docentes y estudiantes, en su mayoría troskos, de una facultad de la UBA, en la Buenos Aires tilinga y gorila que gobierna la derecha. Todo eso puede ocurrir en apenas unas décadas, nada en la historia de la "civilización", pero vidas enteras robadas. ¿Cómo, para la mayoría de las mujeres y los hombres que han sido, que son y serán, se sube y se baja en la "escala social" casi de la noche a la mañana, se pierde todo en una noche de pogromo, de invasión o de exilio? ¿Cómo puede ser de fatal el destino que los poderosos construyen para los pueblos, a fuerza de guerras y exterminios? Y pienso en los diversos modos en los que también los pueblos luchan incansablemente para construir vidas más justas y mejores.
Me resulta increíble que tantos compatriotas vayan por ahí, pagados de sí mismos, orgullosos de sus privilegios que consideran derechos exclusivos, ignorando lo afortunados que son, despreciando a los otros, a los que sufren un destino tan injusto como el que ellos podrían sufrir, así, de la noche a la mañana.
Inmigrantes de la Patria Grande latinoamericana
Al muchacho ucraniano, como es rubio y alto, su condición de inmigrante extranjero y ordenanza no le debe ser tan difícil de sobrellevar como la de un quintero boliviano o un trabajador peruano. El altiplano pobre genera más miedos en los fachos que el eslavo pobre, al menos acá. El miedo que tan bien explica Alicia Dujovne Ortiz en un artículo reciente.
Por eso hay que tener los ojos abiertos para ver, la injusticia está a cada paso, lo mismo que la oportunidad de destruirla.

Una tarde de locos

Hace calor. Tomo el micro en la terminal de La Plata. Viajo leyendo un relato de Cleever, "La geometría del amor." La tristeza y el absurdo de la condición humana me parecen infinitos y fuera de todo cálculo geométrico. El aire acondicionado del colectivo, como siempre, está sobre dimensionado, así que cuando llego a Plaza de Mayo y me bajo, el calor, literalmente, me golpea. Prendo un cigarrillo. Una columna del Polo Obrero corta el tránsito y un militante me grita: ¡mamita, te hace mal fumar! Los policías, con sus escudos, me miran pasar como miran los hombres cuando hace calor, tienen poder, están en grupo. Prepotencia y lascivia mezcladas.
(Fantasmas subterráneos urden tramas siniestras para debilitar al gobierno de Cristina.)
Camino una cuadra y me encuentro con un conocido. Charlamos un ratito y cada uno sigue su camino. Decido tomar el subte en Piedras. Me detengo a mirar una vidriera de relojes y joyas usadas sobre Av. de Mayo, pensando en regalos navideños y en el personaje de la condesa de Inglaterra una fábula, de Leopoldo Brizuela. ¿Alguna de esas piezas exhibidas habrá pertenecido a admiradores del pasado de artistas ambulantes de compañías como el Great Will? Esa novela me ha sumergido en un estado de ánimo poblado con escenas de Conrad, de Henry James, de aventuras en los mares del sur y de pobres almas buscando el éxito futuro en la aventura transgresora. Con eso voy ocupando mi cabeza cuando observo que, en dirección contraria a la mía, en medio del río humano que va y viene por la avenida ardiente, un loco, o un borracho, o las dos cosas, se acerca. Cuando apenas nos separan centímetros, me golpea con la fuerza de un palo de béisbol, como en las películas. Mi sorpresa es muy superior al dolor, grito y me tambaleo hacia atrás, un hombre, grande, detiene mi caída. El loco sigue su camino, gritando también, como si en medio de una alucinación, le hubiera pegado a un invasor extraterrestre, a un bloque de hielo que avanza hacia su barco, a un fantasma del pasado. ¿Estás bien? Si te hubiera querida robar sabés cómo lo corro y lo mato, me asegura mi benefactor, sin convicción alguna, como para escuchárselo a sí mismo para contarlo luego en la casa. Estoy tan desconcertada que no sé qué hacer ni qué decir y, a medida que la sorpresa se retira, avanza un dolor que incluye muñeca, codo, brazo. Me meto en el subte a presión y mi cuerpo, brazo incluido como es obvio, viaja aplastado casi todo el trayecto de la Linea A. Llego al punto en el que quedé en encontrarme con E, que también está golpeada, visiblemente, por una cómoda que la agredió durante la noche. Me olvido del tema.
A la mañana siguiente el loco invade nuevamente mi privacidad. Me despierto y me duele desde el hombro hasta la mano. 
Me pregunto si esa es la manera de los alucinados de hacerse recordar, al convertirse en la alucinación de los otros.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Soldati, yo pago mis impuestos y otros argumentos muy zonzos

El drama que se está viviendo en Soldati nos somete a escuchar toda clase de zonceras peligrosas. Estas son algunas:
Argumento 1: yo pago mis impuestos y eso me da derecho a vivir acá
Suponiendo que la ciudadanía y los derechos garantizados por la Constitución Nacional a los habitantes de nuestro país fueran el resultado de una relación contractual de ese tipo (soy ciudadano en tanto pago impuestos, garantizame mis derechos), lo cual es un reducción liberal y algo tonta, el argumento debe incluir a todas y todos, okupas, propietarios, extranjeros, nativos o nacionalizados que consuman alimentos, puesto que la principal fuente de la recaudación tributaria en Argentina es el IVA. Si vamos más allá, los adictos al tabaco, por ejemplo, deberíamos gozar de beneficios extras, ya que pagamos más impuestos al consumir cigarrillos y arriesgamos nuestra salud y nuestra vida para colaborar con el fisco. Unos patriotas.
Fuente: La Razón
[Entre paréntesis, esos mismo impuesto que la oposición no quiso prorrogar en la ante última sesión del Congreso y que va directo a la ANSES, es decir, a los jubilados y a los niños y niñas más pobres]
Argumento 2: yo no recibo subsidios y a esta gente (o "estos negros de mierda" o "bolitas", etc) le dan todo de arriba.
Eso podrá decirlo sólo quien no sea usuario de transporte público, ni agua de red, ni electricidad, ni cuente con servicio de gas, ni mande a sus hijos a una escuela privada con subsidio, ni estudie o haya estudiado en una universidad pública, entre otros. Es decir, sólo los más pobres. Porque los demás, clase media, clase alta, tenemos todos esos servicios subsidiados en un gran porcentaje por el Estado.
Argumento 3: encima gastan plata en "estos" y yo tengo que pagar una escuela privada para mis hijos. Considerando que la mayoría de las escuelas privadas del país cuentan con un subsidio (del 60, el 70 o el 80 %) del Estado, y que el Estado se sostiene con los impuestos, ¿por qué los ciudadanos argentinos más pobres, o los bolivianos, paraguayos, peruanos, coreanos, chinos, etc., que viven y trabajan acá deben pagar impuestos no sólo por la educación de gestión estatal sino también para sostener a las escuelas privadas?
Argumento 4: vienen de otros países y nos roban el trabajo y la tierra. 
Quien sostiene esto, o bien es hijo, nieto o bisnieto de unos pobres y muertos de hambre inmigrantes considerados la "escoria europea" en aquel momento (en general, italianos y españoles, pero también polacos, libaneses, rusos, irlandeses, sirios, etc), o bien, algo excepcional, proviene de varias generaciones de "criollos". Si es el segundo caso, desciende de okupas y apropiadores de tierras a sus legítimos dueños.
¿Por qué no usar todo ese enojo y esa energía para ir a reclamarle a los grandes evasores (tipo Macri y sus empresas) y a las multinacionales extranjeras (tipo las empresas de Macri) en lugar de atacar y asesinar  a unos pobres y desesperados compatriotas? ¿Por qué seguir siendo funcionales al árbol pedorro que tapa el bosque?

martes, 7 de diciembre de 2010

La humanidad progresa II, democracia argentina

En 1946 la coalición encabezada por Juan Perón ganó las elecciones con el 42,5 5 de los votos. La opositora Unión Democrática obtuvo el 35,8 %.
Esta Unión, tan "democrática", en seguida empezó a conspirar para voltear al gobierno peronista, al que solían acusar de autoritario y violento.
Para defender la libertad y la democracia, entre otras iniciativas, decidieron bombardear a los ciudadanos que el 16 de junio del 55 estaban en Plaza de Mayo, cientos de niños entre ellos. Más de 300 muertos civiles.
Entre los opositores civiles que quisieron participar desde los aviones junto a los marinos asesinos, se encontraba el radical Miguel Angel Zavala Ortiz (que luego sería Canciller del "demócrata" Illia).

La humanidad progresa

Para dirimir sus conflictos de poder o las revueltas opositoras, los autócratas y los poderosos reyes del Renacimiento y la Modernidad recurrían a métodos que hoy consideramos inhumanos. Invasiones, tortura, prisión, humillación pública, desprestigio fundado en mentiras, condenas a muerte con herramientas aberrantes.
Pedro el Grande, el zar que "modernizó" Rusia y reinó a comienzos del siglo XVIII, cuando creyó que su hijo, el zarevich Alejo, podía disputarle el poder, lo mandó torturar y luego lo condenó a muerte.
Enrique VIII, Tudor, rey de Inglaterra, fraguó pruebas y conspiró de diversas maneras para declarar nulo su matrimonio de 20 años con Catalina de Aragón, a quien redujo a un estado de exilio interno. Mandó a liquidar a su segunda esposa Ana Bolena, cuando se convirtió en un obstáculo político en sus planes para tener un heredero legítimo. Ordenó torturar y eliminar a varios miembros de la familia Pole, que podían reclamar legítimos derechos al trono y se habían  rebelado contra él, así como se deshizo de sus colaboradores de otrora por métodos similares (Thomas Moro, Cromwell, entre otros).
Eso, por mencionar ejemplos de autócratas famosos.
La humanidad progresa.

Los métodos para eliminar a los enemigos se han sofisticado bastante. Guantánamo y todas las guerras imperiales del siglo XX  y XXI de los Estados Unidos son instituciones " modernas" y "democráticas" de una época que consideraría inhumanos y fuera de toda ley la tortura, la invasión, el asesinato y el genocidio. Lo mismo que consideraría un retroceso no proveer gratuitamente al contienente africano de los medicamentos para tratar el HIV o las conspiraciones para voltear gobiernos democráticos en América Latina. Por eso debe ser que el Presidente Obama recibió el Premio Nobel de la Paz.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Progreso humano

La humanidad progresa, sostiene mucha gente aparentemente ilustrada.
Una tarde de verano en Valeria del Mar, mi madre leía una biografía que yo le había prestado sobre Catalina la Grande. La descripción de sus partos la llevó a la siguiente reflexión: ¡qué tremendo era parir entonces! ¡Cuántos chicos se morían antes de cumplir el año! Por no mencionar las mujeres que morían en el parto o el pos parto (fiebres puerperales, agotamiento, etcétera). Claro, no había antibióticos, ni condiciones de higiene mínimas (ni siquiera para las poderosas zarinas rusas), ni anestesias, ni cesáreas, ni monitoreos, ecografías, etcétera (por no mencionar agua corriente, cloacas o luz eléctrica, que sigue sin haber para la mayoría de los seres humanos).
La humanidad progresa. En Argentina actual, mientras se reduce la mortalidad infantil, crece la materna. Los abortos clandestinos  explicarían la causa. El 40 % de los embarazos terminan en aborto.
Y todavía hay quienes defienden la penalización en nombre de la vida.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Asesinos por naturaleza

Construyeron su identidad y capital político negando, justamente, el orden político.
Cual Catones contemporáneos, impedidos de vencer a César con las armas de las institucionalidad democrática, planearon magnicidios de toda naturaleza. (¿ya nos olvidemos de "maten a la yegüa montonera?") Sus Brutos han tenido diferentes rostros en estos años: SRA y sus socios patoteriles, Clarín, Magnetto, Carrió, Giúdice, Agüad, Pando.
Se apoyaron en bases endebles, pero que parecían indestructibles. Durante años de azotes liberales, habían convencido a gran parte de la sociedad de que la política era sucia. Los jóvenes hundidos en apatías y escepticismo, más propensos a lo cínico que lo vital, parecían resignados a no tener ninguna clase de protagonismo en la vida política de la Nación herida.
Durante el conflicto para cobrarle más impuestos a los productores ricos (mal llamado "conflicto con el campo"),  recurrieron a la intimidación, la amenaza, el insulto, la agresión física, el desabastecimiento a la población, sembrando la violencia en todo el país.
Explotan a los niños y los envenenan con agro químicos, pero lo hacen en nombre de la República y de la Ley.
Se llenaron las bocas hablando de libertad de expresión y sacaron los perros a la calle para impedir la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Prefieren la de Videla.
No esperaron a que se enfriara el cadáver de Néstor para salir a golpear a Cristina.
Pero la enorme movilización popular en las calles derribó en horas sus maniobras y mascaradas, tramadas en las sombras de estancias, spa, hoteles lujosos.
En estos días se dejaron llevar por las narices por una dirigente mentirosa y desequilibrada que los amenazó con denunciarlos en TN. Inventaron denuncias patéticas con testimonios de una testigo que tras intentar recibir prebendas por parte del oficialismo y fracasar, sintió que se le perturbaba el ánimo, lloró, declamó transparencia y se subió por unos días al banquillo acusador que Carrió le preparó en sus canales y diarios amigos.
Y así dejaron a todo un pueblo sin su Presupuesto.
Desesperados, en nombre del respeto y el orden, cerraron su fracaso a las piñas.
Los antipolíticos están desconcertados, la política está nuevamente donde debe estar: en las calles, en los barrios, en las bocas de los jóvenes y los viejos.
El pueblo ya sabe de qué se trata.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Rodolfo Puiggrós. Retrato familiar de un intelectual militante, libro de Adriana Puiggrós

"Aquella noche en AIAPE, Estrada –Rodolfo– atrapó fugazmente la caída de párpados sobre unos ojos verdes que amaría o lo perseguirían durante los treinta y cinco años siguientes."
El pequeño fragmento pertenece al nuevo libro de Adriana Puiggrós, Rodolfo Puiggrós. Retrato familiar de un intelectual militante, que acaba de publicar Taurus. Lo elijo porque de todas las tramas abiertas en esta narrativa fluida que encontró la autora para relatar esta saga familiar inscrita en algunos de los episodios más interesantes ( épicos y dolororos también) de la historia argentina del siglo XX, me gusta detenerme en el momento en que la mirada de este hombre apasionado, Rodolfo Puiggrós, queda atrapada en la seductora maniobra femenina de la joven gaviota rusa, Valentina Schlapacov.
Historiadora al fin, y lectora habitué del género policial, Puiggrós entra y sale del retrato íntimo (con los puntos de vista alternativos de la niña sorprendida; el análisis reflexivo de la intelectual latinomaericana; la interpretación política de una diputada comprometida con la causa nacional y popular; el humor de las personas curiosas e inteligentes; la hermana herida; la hija que añora y desea reparar), toma distancia y reflexiona, nos regala con una surtida paleta de sentires e interpretaciones de los 40, los 70 y la etapa actual. 
Este libro puede leerse como ficción, como ensayo, el lector elije y pasea por el texto como se pasea por aquellos paisajes que son nuevos pero con los cuales podemos identificarnos. Letras de tango, canciones populares, artistas  de Boedo y Florida, pinturas de Berni, amores contrariados, fronteras y exilios, revelaciones de tramas oscuras de la historia del comunismo (en Argentina, en la Unión Soviética, en Cuba, en México) y el peronismo en toda su contradictoria y maravillosa, cautivante amplitud y originalidad.
Subimos a los trenes. Partimos en barcos que dejan atrás, muchas veces para siempre, familias amadoras y patrias expulsivas y amadas. Nos embarcamos en aviones para darle descanso a los muertos que otros que no son los deudos no han sabido resguardar.
Lloramos (sin dejar de admirarlos) las muertes de miles de jóvenes en revoluciones fracasadas o exitosas. Volvemos. Soñamos. Atravesamos las fronteras de la discriminación y los fanatismos religiosos, los prejuicios de clase.
Inserto en un proceso que en inglés se llama serendipity, el texto casi desechado por el joven Rodolfo, novela iniciática de un escritor algo romántico, llegará a manos de la autora junto con el álbum de viaje del crucero Cap. Polonio que, en la década del 20, lleva a un curioso grupo de argentinos a conocer la cuna del comunismo soviético y se cruza, en insospechada ruta que terminará por unir en Buenos Aires, con los expatriados Schlapacov que huyen del terror estalinista hacia Argentina.


lunes, 1 de noviembre de 2010

Cuando un hombre muere, por Diana Rogovsky

(un poema que me envió mi hermana Diana)


Cuando un hombre muere 
todas sus acciones se ordenan de un modo
que no se sabía.
Nadie conoce su destino hasta que está cumplido.
La estatura de un hombre
nos empequeñece
y aún es sólo un hombre.
Este hombre tenía largos dedos
pronunciaba mal algunas palabras
y era un poco torpe.
Este hombre tenía cara de pájaro,
Una fuerza desmedida,
Una habilidad sin nombre,
Sus potencias eran actos.
Este hombre supo ser amado
por otros temido
por otros odiado.
Hoy se ordena su vida por el amor de los otros, fuera de toda previsión.
La desmesura lo lloró.
Nuestra pequeña estatura admite la suya.
Que la luz y el coraje nos acompañen.
Los que más necesitan siempre necesitan, las ambiciones siguen 
las miserias que todos poseemos, en algunos feroz.
Preparémonos.
Cada día, por un día, seamos lo que somos.
No menos que un hombre.

viernes, 29 de octubre de 2010

Sarnosos

Entiendo que no lo entiendan los que siempre tuvieron las necesidades cubiertas, como dice mi amiga C. Aquellos a los que no les faltó nada esencial, ni el trabajo, ni el morfi para sus familias, ni la posibilidad de estudiar, de viajar, de empilchar, de sentirse adentro del sistema.
Entiendo que no lo entienda, obviamente, los sectores privilegiados.
Los que nunca se pusieron a pensar que su casa confortable, que su estudio universitario o no, se lo bancó el pueblo trabajador y desocupado, con su pobreza.
Esos que se preocupan por sí mismos y, a lo sumo, sus familias y amigos cercanos. Esos que no entienden que vivimos en sociedad y en un sistema político.
Los desmemoriados, los egoístas, los indiferentes.
Los que prefieren, con perdón de la expresión, hacerse la paja en interminables análisis pseudopolíticos de rico café con torta o whisky importado pero le tienen fobia a las manifestaciones populares.
Los que creen que tienen lo que tienen porque se lo merecen y se lo ganaron con esfuerzo y son incapaces de usar sus "educados" cerebritos para entender que sino hay justicia social e igualdad de oportunidades ese verso solo se lo puede creer alguien muuuuy joven (y a ese, solamente a ese, se lo disculpo), un necio, un tonto, un ingenuo o un cínico liberal.
Pero no puede entender que no lo entiendan a los que se dicen representantes de los sectores postergados, populares, de izquierda. O a esos que se creen sensibles porque se dedican a la actividad artística y no se reconocen como trabajadores y pretenden eludir que toda estética se corresponde con una ética. Esos que siempre están mirando para otro lado del que mira el pueblo, esos que subestiman a ese mismo pueblo que hoy expresa con contundencia, agradecimiento y sabiduría quién lo representa y cuál es su horizonte.
Los que nunca entenderán que, como decía A. Jauretche en un artículo escrito en 1946, "Por eso es bueno recordar que Napoleón era sarnoso. La moraleja no es que hay que ser sarnoso para estar con el pueblo. Es que hay que estar con el pueblo, aunque tenga sarna y hasta por eso mismo. Que hay sarnas peores. Las del alma."

Somos el aluvión K

hace un año, publiqué esto. Va mi homenaje.

Cada uno está ahí para agradecer algo:
Vine por la jubilación.
Vine porque yo siempre fui antiperonista, pero con Néstor volví a creer. Lo que hizo en América Latina, lo que hizo por los derechos humanos...(y el viejo se pone a llorar como una criatura).
Vine porque nos dio a la juventud becas para estudiar, las ganas de participar y de hacer política.
Nadie hizo tanto por los portuarios.
Soy ama de casa y me pude jubilar.
Vine por el matrimonio igualitario.
La defensa de la democracia en Ecuador.
El cuadro de Videla.
La Corte.
Se le plantó a Bush y el ALCA a la mierda.
Me hacía reír.
Los mocasines, los malabares con el Bastón presidencial, los besos. Se mezclaba con el pueblo.
Era uno de nosotros.
Nos quería.
Dio su vida por el pueblo.
Se le plantó a la SRA.
Le dijo basta a Clarín.
La dignidad.
El trabajo.
La asignación universal.
La autoestima.
Somos los Negros de Mierda.
Somos los Putos Peronistas.
Las Madres de la Plaza.
Los Hijos.
Los Trabajadores.
Los Estudiantes.
Los veteranos de Malvinas.
Los pueblos originarios.
Gracias Lupo.
Néstor, no te vamos a olvidar.
¿Van a decir esta vez que vinimos por el chori y por el plan?
Che gorila, te lo digo una vez más, si la tocan a Crsitina qué quilombo se va a armar.
Néstor Kirchner no te voy a olvidar.
Somos el pueblo. Néstor es nuestro. Néstor vive. Si la tocan a Cristina va a haber quilombo. Ni lo intenten. Millones de lágrimas censadas.
Andate Cobos la puta que te parió.
A los traidores ni justicia.
Néstor con Perón, Cristina con el pueblo.
Cristina corazón, acá tenés los pibes para la liberación.
Soy argentino, soy soldado del Pingüino.
Por los principios sociales que Perón ha establecido el pueblo entero está unido.
Oh juremos con gloria morir.
Compañera Cristina, nos encolumnamos detrás tuyo.
Compañero Néstor Kirchner presente, ahora y siempre.
¡Viva la Patria, viva Perón, viva Néstor!
¿Recibirán el mensaje de este pueblo que está de pie los traidores y los necios que quieren hablar en nombre del pueblo y nunca lo comprendieron?

miércoles, 27 de octubre de 2010

Gracias Néstor

Un ataque al corazón. Así nomás.
Nos entregó su corazón.
Algunos mencionan errores y diferencias, incluso hoy. Son los que no tienen corazón.
Sólo sé que nunca vivimos días tan felices.
Que la paz sea contigo, Néstor.
Gracias.
Hasta siempre, compañero.

martes, 26 de octubre de 2010

Balas en el ego

Como Herzog, el personaje de Bellow, escribo cartas de todo tipo, algunas imaginarias y otras que se materializan.
Casi nunca las envío y sospecho que si lo hiciera, tendría unos cuantos problemas nuevos. Como las de ese personaje, no siempre van dirigidas a gente que conozco. No llego tan lejos como él como para escribirle a filósofos, políticos y pensadores vivos o muertos. Entre otras cosas porque mis intereses y capacidades intelectuales son, por lejos, más reducidos que los de Herzog.
En las cartas soy sincera hasta decir basta, pero la sinceridad de esas palabras (carta o post) es eso y nada más. No es la verdad ni expresa necesariamente nuestros sentires más ocultos. Sólo es un elemento significativo dentro de un texto, un movimiento brusco o calmo en una coreografía completa o incompleta.
Hay personas muy sensibles que se pueden ofender por las palabras de otros dentro de un texto, si se sienten aludidas de manera poco complaciente. Sacan de contexto y lo toman como algo personal.
Es por eso que muchas de las cartas que escribo no tienen más destino que mi propia reflexión.
Dardos sobre egos ajenos, riesgo que solo vale la pena si se está preparado para recibir balas en el propio.
Siempre concluyo que el peor desencanto de esa jugada riesgosa es el silencio.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Viaje en taxi 2, taxista ideologizado

Taxista: acabo de venir del contador ¡y me sacaron todo! Al final creo que trabajo para ellos.
Yo: ¿Quiénes son ellos?
Taxista: Y no sé...O es el Gobierno o son los grandes capitales.
Yo: Yo me inclinaría por lo segundo. Fíjese quién tiene el poder real. Hasta lo dominan a Obama.
Taxista: Pero el Gobierno no hace nada. Fíjese, Nini le vende a cualquiera. Mastellone vende en negro. Yo además del tacho tengo un autoservicio que atiende mi señora. Y ahora Walmart va a competir con Nini y va a vender a precios mayoristas a cualquiera. Nosotros tenemos que pagar todos los impuestos, así no se puede competir.
Yo: Nini, Mastellone, Walmart. Creo que son los grandes capitales.
Taxista: Y sí.....

viernes, 8 de octubre de 2010

Las cosas por su nombre: Servicio Militar para Pobres

¿Por qué llaman Servicio Cívico Voluntario al Servicio Militar para Pobres?
Según la Dirección Nacional de Estadísticas Educativas (DINIECE), había en 2008 (hoy son más) 6.508 unidades educativas de Nivel Secundario (gestión estatal y privada) en nuestro país. 159. 766 cargos docentes en el mismo Nivel.
La inversión en educación pasó desde el 2003 a la fecha del 2 % del PBI al 6, 47 % del PBI.
Además de la Asignación Universal por Hijo y el Programa Conectar Igualdad.
Como Adriana Puiggrós y Silvina Gvirtz, casi todos los especialistas  en educación coinciden, como la mayor parte de la sociedad, que no hay mejor alternativa para los adolescentes y jóvenes que la escuela.
En la escuela, además de los conocimientos académicos (matemática, lengua, historia, etcétera) se aprende solidaridad, ciudadanía, integración, participación. Se aprende a pensar, se hacen amigos, surgen amores, vocaciones, vínculos afectivos. Se aprende a saber quién es uno, cómo es su sociedad, su país, cuáles son sus derechos, qué cosas del mundo se quieren cambiar.
Se conoce gente diversa, malos y buenos docentes, compañeros que quedan para la vida y otros olvidables.
En los cuarteles se aprende otras cosas. Como por ejemplo:

"¿Había conservado al menos ese amor a la libertad propio de los estudiantes? Nunca en la vida lo
tuvimos: lo que nosotros amábamos eran las formaciones marchando al paso.
Recuerdo muy bien que fue precisamente en la academia militar cuando empecé a sentir alegría
por la simplificación de mi existencia: era un militar y ya no tenía que pensar. La alegría de estar inmerso en una vida común a todos, como es habitual entre nuestros militares. La alegría de olvidar ciertas sutilezas morales inculcadas desde la infancia.
En la academia andábamos siempre con hambre, continuamente al acecho de algún cacho de
más, nos vigilábamos con celo unos a otros por ver si alguien se las había apañado. Lo que más temíamos era suspender y no obtener los rombos de teniente (a los que no terminaban los estudios los mandaban a Stalingrado). Además nos adiestraban como a jóvenes fieras, para embrutecernos más y que luego nos desquitáramos con quien quisiéramos. Por si no dormíamos ya bastante poco, podían castigarte a marchar tú solo marcando el paso (bajo las órdenes de un sargento) después de la retreta. O podían levantar por la noche a todo el pelotón y formarlo alrededor de una bota deslustrada: ¡Venga! Ahora este canalla va a limpiarse la bota, y hasta que no le saque brillo aquí estaréis todos de pie." (Alexandr Solzhenitsyn, Archipiélago Gulag)
¿Es esa la propuesta de Julio Cobos y sus socios, los mismos que se oponen a la igualdad de derechos y a la enseñanza de educación sexual, como la senadora Negre de Alonso?
Que se saquen la máscara y lo digan.
Esta propuesta lo único que tiene de cívica es el origen en el Senado. La llaman así para encubrir lo que realmente se proponen, un archipiélago Gulag en los cuarteles, para los brutti, sporchi e cattivi.


martes, 5 de octubre de 2010

Viaje en taxi

Voy en taxi. Delante nuestro nos cierra el paso una deteriorada camioneta de la Municipalidad de La Plata que circula a 10 km, por hora y el conductor va hablando por celular.
Taxista (que ha venido circulando a 60 km por hora por una calle con 40 de max. y pasando varios semáforos en rojo): es de la Municipalidad y mirá cómo va hablando por teléfono. ¡Qué vergüenza!
Yo: Sí. hay que predicar con el ejemplo.
Taxista: ¿Sabés quién tiene la culpa? (pregunta retórica) La Municipalidad.
Yo: (conciliadora) Claro, hacen falta más controles.
Taxista: ¡Ma' qué controles! es el examen. ¡Toman el mismo examen desde hace cuarenta años!
Yo: (nerviosita) Puede ser. ¿Pero sabe que en la Argentina muere mucha más gente por accidentes de tránsito que por la "inseguridad"? los medios hablan todo el día de la inseguridad, pero no del tránsito. No todos son accidentes, es que manejamos muy mal, cometiendo infracciones, pasando semáforos y excediendo la velocidad, eso es responsabilidad de todos.
Taxista (caliente y pasando del voceo al usted): ¡La culpa es del examen!

jueves, 30 de septiembre de 2010

El Servicio Cívico Voluntario y la inspiración de Cobos en Himmler

"El campo [...] es, sin duda, como toda privación de libertad, una medida áspera y dura. Trabajo productivo intenso, una forma de vida regular, una limpieza extraordinaria en la higiene personal y en las condiciones de vida, una dieta impecable, un trato firme pero justo, instrucción para poder volver a trabajar y oportunidades de adquirir un oficio, esos son los métodos de educación. Sólo hay un camino hacia la libertad. Sus hitos se llaman: Obediencia, Diligencia, Honradez, Orden, Limpieza, Sobriedad, Veracidad, Abnegación y Amor a la Patria"¨1
¿Quién lo dijo? ¿Julio Cobos? ¿Chiche Duhalde? ¿Negre de Alonso? No. Ninguno de estos senadores que votaron anoche el Servicio Militar Voluntario. Lo dijo Himmler en 1939, refiriéndose a la tarea que se llevaba adelante en los campos de exterminio ("de concentración") nazis. los argumentos y el lenguaje, aggiornado, se parecen bastante.
¿Para qué invertir en educación obligatoria, salud, trabajo y Asignación Universal por Hijo si se puede encerrar a los pobres en guetos y campos de concentración disfrazados con pátinas de lenguaje democrático? ¿para qué trabajar para garantizar que se cumpla la Constitución Nacional y la Ley de Educación Nacional si eso implica que estos potenciales delincuentes se mezclen en las escuelas secundarias con sus hijos de ellos, todos en igualdad de condiciones? Los jóvenes pobres son, en este esquema, potenciales faloperos y delincuentes cuyo único futuro es delinquir contra la propiedad privada sagrada y la vida (sagrada sólo  cuando es de la clase media y alta). Ya tendremos allí una fuerza de choque paramilitar para luego, como la Gestapo, eliminar a zurdos, homosexuales y  otros antisistema.
Después nos reímos del bizarro diputado Olmedo y su proyecto de volver a la colimba. El, al menos, no lo disfraza.


Algunos antecedentes (Alemania, década del 30)
Lex Lubbe: pena de muerte preventiva (ahorcamiento degradante posterior a una "digna" decapitación para delitos como secuestro o robo.)
Aumento del 2, 5 al 40 % de la pena capital.
Baja en la edad de imputabilidad.
Ley contra los Delincuentes Habituales Peligrosos y Medidas para su Detención y Mejora, para protegerse de infractores "potenciales".
Nota:
1) Burleigh, Michael, El Tercer Reich, una nueva historia, Punto de Lectura, México DF, 2008, pág. 347.

martes, 21 de septiembre de 2010

Herzog, de Bellow

"Si estoy chalado, tanto mejor, pensó Moses Herzog. Algunos lo creían majareta, y durante algún tiempo él mismo había llegado a pensar que le faltaba un tornillo." Así, incluyendo la traducción a la gallega, comienza la novela de Bellow, Herzog. 


Publicada en 1964, leo una edición de Ed. Debolsillo de este año.
El monólogo multifacético de este profesor e intelectual que acaba de divorciarse por segunda vez nos va llevando por los intrincados vericuetos de la mente, los recuerdos, las opiniones políticas y los amores, como si fuera nuestro propio fluir mental. Herzog escribe cartas imaginarias a sus amigos, parientes, colegas, psiquiatras  médicos, líderes políticos, escritores, tanto conocidos como extraños, sin resignar en ningún momento el sarcasmo y el humor un poco más sofisticado de un hombre absolutamente moderno. cerca de los 50 y desconcertado ante las mutaciones que le ha impuesto el engaño de la bella, neurótica e inquietante Madelaine, Herzog. Profesor de humanidades y filósofo, asiste como espectador crítico a su propio derrumbe, a la vez que no renuncia a mostrarnos sus secretos más íntimos. 
La escritura fluida y divertida de Bellow no disimula su valentía narrativa. Un escritor bien norteamericano, con todas las identidades del intelectual mundano, el filósofo judío con sus diletantismos y su constante capacidad para enamorarse de mujeres, que, como el mismo dice "comen ensaladas y chupan la sangre de sus esposos".
¿Está deprimido Herzog o es simplemente lo suficientemente lúcido como para registrar los aspectos trágicos y risibles de la vida? Después de todo, él mismo afirma: "Todo hombre nace para ser huérfano y para dejar huérfanos después de su muerte"

jueves, 16 de septiembre de 2010

Esos raros peinados nuevos en la Noche de los Lápices

Estoy por cumplir cuarenta y esa idea no me gusta nada. Me dicen estupideces acerca  de la experiencia y la sal de la vida, mi aspecto juvenil y que parezco menor, lo lindas que son las  mujeres de 40, boludeces.
Mientras espero una hora en la parada del Plaza de Lavalle y 9 de Julio, me distraigo del cansancio (y el dolor en las lumbares y las cervicales, la jaqueca, y una interminable serie de males atribuibles un 50 por ciento a la neurosis y la otra mitad a los años) escucho las conversaciones de los demás que esperan al insoportable colectivo del monopolio. Detrás mío, no los veo, un muchacho conversa con una chica. Ella le  cuenta que generalmente vuelve en auto, es estudiante de la sede de Moreno de la Universidad de La  Matanza. Dice que cuando se reciba tal vez busque un trabajo en Buenos Aires. El pibe le dice que en Buenos Aires se puede trabajar y estudiar, pero no vivir. No acá, al menos, y señala las columnas de estudiantes secundarios que en homenaje a los 34 años de la Noche de los Lápices y en reclamo al desastroso gobierno de Macri, marchan hacia el obelisco y cortan el tránsito.
Recuerdo los poquitos que éramos, allá por el 84, mi primer año en la secundaria, en La Plata, cuando organizamos la primera marcha por la Noche de los Lápices, con los centros de estudiantes. Un par de profesoras de Barrio Norte que daban clases en el Liceo les advertían a mis compañeras de cursos que las que estábamos en el centro de estudiantes podíamos terminar en un zanjón, como los "subversivos". Por suerte hoy ningún estudiante secundario se bancaría un discurso tan facho. Mi hijo marchó hoy en La Plata, con algunos compañeros del Bachillerato de Bellas Artes y al enterarme, desde mi distancia porteña, casi se me pianta un lagrimón.
Los de la cola en la parada siguen hablando. Una parejita le comenta a otra piba que toman el de Centenario porque sale más barato, pero luego hablan de un viaje a Brasil que hicieron en el verano. Y el pibe que no es estudiante sino que labura en una empresa, dice que toma el bondi todos los días y entonces está acostumbrado a los abusos de la empresa. Ambos viven solos, dicen. Me doy vuelta, distraída de la lectura de Herzog, de Bellow. Los que creía pibes tienen treinta y algo. Son más jóvenes que yo, pero no tanto. Viven solos, laburan y estudian en Buenos Aires, no tienen hijos, pagan alquiler pero tienen auto, se ahorran $ 1, 50 a costa de tardar media hora más y viajar parados pero veranean en Brasil.
Estoy mayor. Pertenezco a otra generación y me doy cuenta que no es exclusivamente un tema cronológico. Pienso más en el día a día. No me banco más viajar parada. Prefiero vacacionar en un cámping en la costa Atlántica y tomar un buen vino a la noche de cada noche de cada jornada. Muero por volver a casa porque quiero estar un rato antes que mi hijo se vaya  a dormir. Y eso es porque tuve un hijo cuando la mayoría de los de mi generación hacían posgrados, o viajaban por el mundo o producían magníficas obras artísticas o  aún vivían con sus viejos o compartían alquileres con amigos. Hacían carrera. Yo ganaba el mango como fuera, con cero glamour, pero en casa había peluches, chupetes y pañales. Chau recitales, pero sí VHS de Dumbo y Pocahontas. El cine pasó a ser una larga cola para películas infantiles y no una escapada con amigos o novio; la cena perfecta un Mc Donalds y no un restaurante gourmet; las prioridades, la bici con rueditas y no el posgrado.
No termino de darme cuenta de si estoy vieja o si me equivoqué de generación. Pero aún así, vuelvo a la lectura de Bellow porque me cuesta entender que estoy haciendo la cola con gente que es apenas cuatro o cinco años más chica, pero nos separan algunos pequeños pero profundos abismos.
Los de la parada ven a los estudiantes marchar y piensan en que el corte los demorará una hora más en llegar a sus casas. Y yo pienso que tengo un hijo que marcha con sus compañeros, como hice yo por primera vez sin mis padres, hace más de veinticinco años. Los de la parada que me parecían tan jóvenes en lugar de peinados punck, llevan melenitas con planchita o cortes modernos pero onda yuppie. Estos raros peinados nuevos. Qué aburridos.
Ser burgués, dice el personaje de Bellow, es pensar que el universo existe para nuestro bienestar.
Y los lápices, dicen los pibes, siguen escribiendo.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Pena de muerte a sangre fría

 ¿Con qué autoridad los gobernantes de países donde es legal la pena de muerte por medios más "modernos", que llegan a la perversidad de transmitir en directo por todos los medios la agonía de los condenados, se escandalizan por la lapidación de una mujer iraní

Por suerte vivimos en un país más desarrollado y entonces sí tenemos esa autoridad moral para repudiar ambos sistemas legales de asesinato.

De los 191 países miembros de la ONU, 60 mantienen la pena de muerte. se habla mucho de China e Irán, pero un poco menos de las "gran democracia liberal", donde 38 de los 50 estados federados incluyen en su legislación la pena de muerte, que suele recaer en negros, latinos y pobres. "Un estudio de 1987 publicado por la Stanford Law Review descubrió que al menos 350 personas habían sido erróneamente declaradas culpables de crímenes  potencialmente capitales entre 1900 y 1985. De esas personas inocentes, 130 fueron condenadas a muerte, y 23 fueron ejecutadas."  También matan niños con este sistema legal. ("Los Estados Unidos son uno de los cinco únicos países del mundo -los otros son Arabia Saudí, Irán, Iraq y Yemen- que desde 1990 han ejecutado a presos que tenían menos de 18 años en el momento del crimen. Están a la cabeza del mundo en la ejecución de niños.")  

corredor de la muerte
Eso, sin meternos con la Ley Patriótica, que legitima la tortura, el secuestro y asesinato de cualquier persona considerada "sospechosa" por los servicios de inteligencia de la gran democracia del Norte y al parecer, será prorrogada con la anuencia de Obama y los congresistas (ver http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=93853)

viernes, 3 de septiembre de 2010

La clarinización y la impostura de la ingenuidad

I- Un sesgadísimo panorama mundial.
La historia de la humanidad es, ya se sabe, la historia de la lucha por el poder y la gloria, o de la economía y la política, si en lugar de hacer un juego de palabras con la novela de G. Greene (1940) lo hiciéramos con el ensayo de Agamben El reino y la Gloria (2008). 
Es la historia de la injusticia. Es también, diría Marcehal (Autopsia de Creso, 1966),  la historia de un Ayax (el soldado, la función de garantizar el orden, la defensa y la justicia temporales), un Tiresias (el sacerdote, el puente hacia el "destino sobrenatural" del hombre) y luego, con un rotundo y hegemónico triunfo sin precedentes, de un Creso (el orden burgués moderno, con la función de producir y distribuir la riqueza) completamente fuera de sí, sin límites. Todos jodiéndole la vida siempre a Gutiérrez, el trabajador.
Y si al al triunfo del “hombrecito económico” le agregáramos nuevos elementos de análisis, tales como la revolución tecnológica y el imperio (global) de la sociedad de la información, nuestras viejas categorías de democracia, ciudadanía, derechos, justicia social, parecen insuficientes sino se las adjetiviza un poco.
En el mundo de hoy millones de seres humanos en todo el planeta enfrentan día a día el viejo desafío de sobrevivir al hambre y a condiciones climáticas adversas, agravadas por el caos y desequilibrio impuesto al ambiente por el modelo productivo capitalista (Creso); millones de seres humanos sufren los efectos devastadores de la guerra y los desplazamientos obligados de sus tierras; millones de seres humanos padecen enfermedades cuyas cuasas se encuentran mayoritariamente en las condiciones que crea y recrea el propio sistema.
En gran parte de Occidente vastas regiones y poblaciones, paralelamente, hemos entrado de lleno en la sociedad de la información. La anhelada condición de ciudadanos y trabajadores, que implica ser sujetos de derechos (sociales, políticos y económicos) de naciones libres, independientes, soberanas y democráticas, ha sido reemplazada por la condición de productores y consumidores.
Dicho sea de paso, la crisis última, causada ya no por la emergencia de un nuevo modelo político- productivo nacional asociado con la emergencia en el poder de un liderazgo político expansivo, sino por la especulación financiera originada en las mega corporaciones transnacionales, ha sacudido los cimientos de la Unión Europea y los Estados Unidos de Norteamérica, con consecuencias aún no previsibles. No pocos ciudadanos europeos, orgullosos de sus social-democracias y del orden establecido post Consenso de Washington, comienzan a dudar de los beneficios de sus formas de organización político-social.

II- Consume, consume, no pienses, produce, produce, no sientas. No mires al sur, ni al costado, ni al este
El mantra que constituye el soma occidental, la religión de Creso: consume, consume, no pienses, produce, produce, no sientas. No mires al sur, ni al costado, ni al este. No sea cosa que al pensar, al observar, esos los miedos potenciales, fundados e infundados, hacia el mundo bárbaro - terroristas islámicos, africanos sidosos, lationamericanos retrasados y populistas, incultos eslavos, mafiosos rusos, y más allá, el temible poder amarillo-encuentren sus raíces en razones políticas fundadas. No sea cosa que descubramos que los monstruos que engendra la injusticia del deber ser y hacer de la sociedad de consumo capitalista y global se materialicen.
El Poder y la Gloria no está en Dios ni en los dioses, ni en las utopías revolucionarias de mundos en paz y justicia; ni en la construcción de naciones en las que la soberanía sea ejercida por el pueblo, como comunidad de sujetos de derechos. Todos esos modelos requieren legitimarse por medio de una inscripción en la historia y una conciencia (individual y colectiva) de pertenencia, de clase, una identidad. El Poder y la gloria es hic et nunc, es la sociedad de consumo, cuya liturgia y ritual es expresada en los medios de comunicación dominantes.Esa la gran hora de la ingenuidad.

III- Nosotros, Creso
Por acá tenemos la sociedad tinellizada y clarinizada Es nuestro soma. Aburridos un poco, o más bien acostumbrados, del culo, la teta y la burla del desposeído (desposeído de su riqueza, de sus derechos, de sus atributos de “belleza estándar”); asustados en nuestras aspiraciones burguesas (¡qué palabras demodé hay que reutilizar a veces!) o clasemedieras post 2001, admitimos volver a darle lugar a la política.
No sin la tradicional cobardía que nos caracteriza, dijimos “que se vayan todos” sólo cuando más de la mitad de nuestro pueblo se estaba requetecagando de hambre mientras nosotros asístíamos a la fiesta menemista tinellizada y clarinizada y a los postres, la Alianza.
La mayoría no se fue.
Pero como el lema es el hic et nunc, no queremos ni oír hablar del pasado ni del futuro. Testarudos, ofuscados u ocupados al reinstaurarse muchas de nuestras posibilidades de consumo, jugamos la carta de la ingenuidad.

IV- Esa carta supone:
a) Un discurso con un fuerte contenido de ideales que ignoran su procedencia.
Decimos palabras como institucionalidad. ¿Qué es eso?
herramientas de la institución inquisidora
El régimen colonial esclavista de las potencias anglosajonas tuvo su institucionalidad. También la tuvieron el imperio inquisidor español, el estalinismo y el nazismo, por mencionar algunos regímenes que ya no gozan de prestigio alguno.
En consecuencia, no quiere decir nada.
Si decimos institucionalidad republicana, ya estamos siendo más precisos. ¿Pero de qué república hablamos? También hay república sin democracia real, con ciudadanía restringida. Por ejemplo, la república sin voto femenino. O la república con peones rurales explotados llevados a votar por el patrón estanciero al candidato conservador de turno. O la república del "demócrata Illia”, con el 60 % por ciento del pueblo proscrito.
Decimos institucionalidad republicana y democrática y ya vamos arrimando el bochín. Pero para que una sociedad sea más que una democracia formal, debe haber igualdad de derechos. Estamos construyéndola, en tal caso, porque mientras haya argentinos sin acceso a la vivienda, al trabajo digno, a la educación, a la salud, etc, no habrá democracia real.
Y para llegar a eso, algo tiene que cambiar, alguien tiene que perder poder, y eso trae conflictos. Que, justamente en una democracia real, se resuelven en instituciones democráticas reales, con peleas, con conflictos, entre los adversarios (diría C. Mouffé) que se enfrenten al defender sus intereses.
¿Alguien piensa seriamente que va a ir a decirle a algún empresario que evade fortunas de impuestos y explota a los trabajadores, a algún funcionario del poder ejecutivo, judicial o legislativo que afana fortunas del Estado o elude sus responsabilidades, a alguna transnacional que desangra a nuestros pueblos: bueno, mire, se acabó. Tenemos una Constitución y unas leyes que cumplir, y se va a quedar cruzado de brazos? ¿Alguien piensa que para llevar adelante ese tipo de políticas no hay que construir mucho poder, no hay que estar dispuesto a las reacciones más heavys de nuestras acciones? ¿No es un poco ingenuo, por no decir cínico, creer que este tipo de acciones pueden ser ejecutadas por personas amabilísimas, cordiales, formalísimas? En esta foto, nos guste o no, va mejor el "polémico" y siempre adjetivado Moreno. (que es Guillermo)

Seguridad jurídica
Nos dicen que no hay seguridad jurídica porque todo el tiempo cambian las reglas de juego. ¿Qué es eso? ¿Si las reglas jurídicas son las estables reglas represivas de la dictadura, las estables reglas de la libertad de mercado sin Estado, hay seguridad jurídica?, ¿estaban seguros los trabajadores despedidos y desposeídos de sus derechos con la flexibilización laboral menemista o la de el De la Rúa y el Senado de la Banelco? ¿Son seguras porque son inmutables o son seguras porque resguardan derechos? ¿Y derechos de quiénes?

Libertad de prensa
Guantánamo
¿Libertad de prensa es solamente que todo aquel que tenga el suficiente poder económico para financiar un medio de comunicación pueda decir lo que piensa o es también que todos los ciudadanos tengan disponibles a los medios para expresarse?
¿Puede escindirse este derecho constitucional del derecho a la información?
¿No es la razón de ser del Estado, en su sentido más clásico, regular estas relaciones para garantizar ambos derechos a todas y todos los habitantes?

b) doble estándar moral
Pagamos el crédito del coche nuevo, mandamos a los pibes a escuelas privadas (muchas incluso con subsidio estatal), explotamos a alguien que nos limpie la mugre en casa, pero nos indigna que el Estado se manifieste mediante el cobro de impuestos, multas por exceso de velocidad, o nos obligue a blanquear a las trabajadoras domésticas.
Nos parecen excesivos los aportes que pagamos a la seguridad social e injusto que cobren jubilaciones los que no aportaron. No nos preguntamos por qué millones de trabajadores en negro que estaban afuera del sistema tienen que tener los mismos derechos que nosotros. ¿Creemos en el fondo que somos todos iguales o somos más ciudadanos porque tuvimos mejores condiciones?
Queremos mejor educación pública, pero eludimos la pregunta de cómo se financia cuando defendemos bajar los impuestos a los productores y empresarios que exportan bienes producidos en tierras y con trabajo argentino, como hace el resto del mundo. Tampoco nos preguntamos si esos sectores pueden exportar porque hay un Estado que construye rutas, mantiene un modelo macroeconómico que permite esos intercambios comerciales o realiza acuerdos internacionales que lo posibiliten.
No queremos que nos hablen de cómo se generó la deuda externa, ni cuánto hemos pagado o cómo o a quién. Ni como imaginar el futuro de nuestro país cuando nos hayamos liberado del todo del yugo de la deuda.(ampliar: http://comunicacionpopular.com.ar/el-lado-oculto-de-las-reservas-por-walter-graziano/)
En 2003 pagábamos, sólo de intereses, el 6 % del PIB. Esa es la inversión que hoy hacemos en educación. De intereses, hoy pagamos el 2 % del PIB.

V- En cuanto a Papel Prensa
Puede ser un interesante ejercicio intelectual debatir porqué el Gobierno toma estas decisiones ahora y no lo hizo antes. Un ejercicio interesante y también, en ciertos aspectos, algo masturbatorio. 
Por mi parte, no puedo dejar de sentir orgullo de una Presidenta que avanza en esta decisión.
Hay límites a los que ni con el humor me permito pasar.
Defiendo que seres deleznables que han cometido delitos aberrantes de lesa humanidad tengan debido proceso y vayan en cana hasta que se mueran, sin que los secuestren, los torturen o se violen sus derechos.
Me importa un carajo quién fue antes o después de la dictadura cívico-militar Lidia Graivier u Osvaldo Papaleo, si ese conocimiento me va a llevar a justificar la tortura, el asesinato y el genocidio. No es un tema de relatos, ni de documentos, ni de interpretaciones. Es un tema de principios.
El que usa esa clase de argumentos, aún escudado en la ingenuidad, es el que hace posible la existencia de  Guantánamo, de la Esma, de Aushwitz, del Olimpo.