Último verano en Stalingrado, novela

viernes, 3 de septiembre de 2010

La clarinización y la impostura de la ingenuidad

I- Un sesgadísimo panorama mundial.
La historia de la humanidad es, ya se sabe, la historia de la lucha por el poder y la gloria, o de la economía y la política, si en lugar de hacer un juego de palabras con la novela de G. Greene (1940) lo hiciéramos con el ensayo de Agamben El reino y la Gloria (2008). 
Es la historia de la injusticia. Es también, diría Marcehal (Autopsia de Creso, 1966),  la historia de un Ayax (el soldado, la función de garantizar el orden, la defensa y la justicia temporales), un Tiresias (el sacerdote, el puente hacia el "destino sobrenatural" del hombre) y luego, con un rotundo y hegemónico triunfo sin precedentes, de un Creso (el orden burgués moderno, con la función de producir y distribuir la riqueza) completamente fuera de sí, sin límites. Todos jodiéndole la vida siempre a Gutiérrez, el trabajador.
Y si al al triunfo del “hombrecito económico” le agregáramos nuevos elementos de análisis, tales como la revolución tecnológica y el imperio (global) de la sociedad de la información, nuestras viejas categorías de democracia, ciudadanía, derechos, justicia social, parecen insuficientes sino se las adjetiviza un poco.
En el mundo de hoy millones de seres humanos en todo el planeta enfrentan día a día el viejo desafío de sobrevivir al hambre y a condiciones climáticas adversas, agravadas por el caos y desequilibrio impuesto al ambiente por el modelo productivo capitalista (Creso); millones de seres humanos sufren los efectos devastadores de la guerra y los desplazamientos obligados de sus tierras; millones de seres humanos padecen enfermedades cuyas cuasas se encuentran mayoritariamente en las condiciones que crea y recrea el propio sistema.
En gran parte de Occidente vastas regiones y poblaciones, paralelamente, hemos entrado de lleno en la sociedad de la información. La anhelada condición de ciudadanos y trabajadores, que implica ser sujetos de derechos (sociales, políticos y económicos) de naciones libres, independientes, soberanas y democráticas, ha sido reemplazada por la condición de productores y consumidores.
Dicho sea de paso, la crisis última, causada ya no por la emergencia de un nuevo modelo político- productivo nacional asociado con la emergencia en el poder de un liderazgo político expansivo, sino por la especulación financiera originada en las mega corporaciones transnacionales, ha sacudido los cimientos de la Unión Europea y los Estados Unidos de Norteamérica, con consecuencias aún no previsibles. No pocos ciudadanos europeos, orgullosos de sus social-democracias y del orden establecido post Consenso de Washington, comienzan a dudar de los beneficios de sus formas de organización político-social.

II- Consume, consume, no pienses, produce, produce, no sientas. No mires al sur, ni al costado, ni al este
El mantra que constituye el soma occidental, la religión de Creso: consume, consume, no pienses, produce, produce, no sientas. No mires al sur, ni al costado, ni al este. No sea cosa que al pensar, al observar, esos los miedos potenciales, fundados e infundados, hacia el mundo bárbaro - terroristas islámicos, africanos sidosos, lationamericanos retrasados y populistas, incultos eslavos, mafiosos rusos, y más allá, el temible poder amarillo-encuentren sus raíces en razones políticas fundadas. No sea cosa que descubramos que los monstruos que engendra la injusticia del deber ser y hacer de la sociedad de consumo capitalista y global se materialicen.
El Poder y la Gloria no está en Dios ni en los dioses, ni en las utopías revolucionarias de mundos en paz y justicia; ni en la construcción de naciones en las que la soberanía sea ejercida por el pueblo, como comunidad de sujetos de derechos. Todos esos modelos requieren legitimarse por medio de una inscripción en la historia y una conciencia (individual y colectiva) de pertenencia, de clase, una identidad. El Poder y la gloria es hic et nunc, es la sociedad de consumo, cuya liturgia y ritual es expresada en los medios de comunicación dominantes.Esa la gran hora de la ingenuidad.

III- Nosotros, Creso
Por acá tenemos la sociedad tinellizada y clarinizada Es nuestro soma. Aburridos un poco, o más bien acostumbrados, del culo, la teta y la burla del desposeído (desposeído de su riqueza, de sus derechos, de sus atributos de “belleza estándar”); asustados en nuestras aspiraciones burguesas (¡qué palabras demodé hay que reutilizar a veces!) o clasemedieras post 2001, admitimos volver a darle lugar a la política.
No sin la tradicional cobardía que nos caracteriza, dijimos “que se vayan todos” sólo cuando más de la mitad de nuestro pueblo se estaba requetecagando de hambre mientras nosotros asístíamos a la fiesta menemista tinellizada y clarinizada y a los postres, la Alianza.
La mayoría no se fue.
Pero como el lema es el hic et nunc, no queremos ni oír hablar del pasado ni del futuro. Testarudos, ofuscados u ocupados al reinstaurarse muchas de nuestras posibilidades de consumo, jugamos la carta de la ingenuidad.

IV- Esa carta supone:
a) Un discurso con un fuerte contenido de ideales que ignoran su procedencia.
Decimos palabras como institucionalidad. ¿Qué es eso?
herramientas de la institución inquisidora
El régimen colonial esclavista de las potencias anglosajonas tuvo su institucionalidad. También la tuvieron el imperio inquisidor español, el estalinismo y el nazismo, por mencionar algunos regímenes que ya no gozan de prestigio alguno.
En consecuencia, no quiere decir nada.
Si decimos institucionalidad republicana, ya estamos siendo más precisos. ¿Pero de qué república hablamos? También hay república sin democracia real, con ciudadanía restringida. Por ejemplo, la república sin voto femenino. O la república con peones rurales explotados llevados a votar por el patrón estanciero al candidato conservador de turno. O la república del "demócrata Illia”, con el 60 % por ciento del pueblo proscrito.
Decimos institucionalidad republicana y democrática y ya vamos arrimando el bochín. Pero para que una sociedad sea más que una democracia formal, debe haber igualdad de derechos. Estamos construyéndola, en tal caso, porque mientras haya argentinos sin acceso a la vivienda, al trabajo digno, a la educación, a la salud, etc, no habrá democracia real.
Y para llegar a eso, algo tiene que cambiar, alguien tiene que perder poder, y eso trae conflictos. Que, justamente en una democracia real, se resuelven en instituciones democráticas reales, con peleas, con conflictos, entre los adversarios (diría C. Mouffé) que se enfrenten al defender sus intereses.
¿Alguien piensa seriamente que va a ir a decirle a algún empresario que evade fortunas de impuestos y explota a los trabajadores, a algún funcionario del poder ejecutivo, judicial o legislativo que afana fortunas del Estado o elude sus responsabilidades, a alguna transnacional que desangra a nuestros pueblos: bueno, mire, se acabó. Tenemos una Constitución y unas leyes que cumplir, y se va a quedar cruzado de brazos? ¿Alguien piensa que para llevar adelante ese tipo de políticas no hay que construir mucho poder, no hay que estar dispuesto a las reacciones más heavys de nuestras acciones? ¿No es un poco ingenuo, por no decir cínico, creer que este tipo de acciones pueden ser ejecutadas por personas amabilísimas, cordiales, formalísimas? En esta foto, nos guste o no, va mejor el "polémico" y siempre adjetivado Moreno. (que es Guillermo)

Seguridad jurídica
Nos dicen que no hay seguridad jurídica porque todo el tiempo cambian las reglas de juego. ¿Qué es eso? ¿Si las reglas jurídicas son las estables reglas represivas de la dictadura, las estables reglas de la libertad de mercado sin Estado, hay seguridad jurídica?, ¿estaban seguros los trabajadores despedidos y desposeídos de sus derechos con la flexibilización laboral menemista o la de el De la Rúa y el Senado de la Banelco? ¿Son seguras porque son inmutables o son seguras porque resguardan derechos? ¿Y derechos de quiénes?

Libertad de prensa
Guantánamo
¿Libertad de prensa es solamente que todo aquel que tenga el suficiente poder económico para financiar un medio de comunicación pueda decir lo que piensa o es también que todos los ciudadanos tengan disponibles a los medios para expresarse?
¿Puede escindirse este derecho constitucional del derecho a la información?
¿No es la razón de ser del Estado, en su sentido más clásico, regular estas relaciones para garantizar ambos derechos a todas y todos los habitantes?

b) doble estándar moral
Pagamos el crédito del coche nuevo, mandamos a los pibes a escuelas privadas (muchas incluso con subsidio estatal), explotamos a alguien que nos limpie la mugre en casa, pero nos indigna que el Estado se manifieste mediante el cobro de impuestos, multas por exceso de velocidad, o nos obligue a blanquear a las trabajadoras domésticas.
Nos parecen excesivos los aportes que pagamos a la seguridad social e injusto que cobren jubilaciones los que no aportaron. No nos preguntamos por qué millones de trabajadores en negro que estaban afuera del sistema tienen que tener los mismos derechos que nosotros. ¿Creemos en el fondo que somos todos iguales o somos más ciudadanos porque tuvimos mejores condiciones?
Queremos mejor educación pública, pero eludimos la pregunta de cómo se financia cuando defendemos bajar los impuestos a los productores y empresarios que exportan bienes producidos en tierras y con trabajo argentino, como hace el resto del mundo. Tampoco nos preguntamos si esos sectores pueden exportar porque hay un Estado que construye rutas, mantiene un modelo macroeconómico que permite esos intercambios comerciales o realiza acuerdos internacionales que lo posibiliten.
No queremos que nos hablen de cómo se generó la deuda externa, ni cuánto hemos pagado o cómo o a quién. Ni como imaginar el futuro de nuestro país cuando nos hayamos liberado del todo del yugo de la deuda.(ampliar: http://comunicacionpopular.com.ar/el-lado-oculto-de-las-reservas-por-walter-graziano/)
En 2003 pagábamos, sólo de intereses, el 6 % del PIB. Esa es la inversión que hoy hacemos en educación. De intereses, hoy pagamos el 2 % del PIB.

V- En cuanto a Papel Prensa
Puede ser un interesante ejercicio intelectual debatir porqué el Gobierno toma estas decisiones ahora y no lo hizo antes. Un ejercicio interesante y también, en ciertos aspectos, algo masturbatorio. 
Por mi parte, no puedo dejar de sentir orgullo de una Presidenta que avanza en esta decisión.
Hay límites a los que ni con el humor me permito pasar.
Defiendo que seres deleznables que han cometido delitos aberrantes de lesa humanidad tengan debido proceso y vayan en cana hasta que se mueran, sin que los secuestren, los torturen o se violen sus derechos.
Me importa un carajo quién fue antes o después de la dictadura cívico-militar Lidia Graivier u Osvaldo Papaleo, si ese conocimiento me va a llevar a justificar la tortura, el asesinato y el genocidio. No es un tema de relatos, ni de documentos, ni de interpretaciones. Es un tema de principios.
El que usa esa clase de argumentos, aún escudado en la ingenuidad, es el que hace posible la existencia de  Guantánamo, de la Esma, de Aushwitz, del Olimpo.



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