Último verano en Stalingrado, novela

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Rodolfo Puiggrós. Retrato familiar de un intelectual militante, libro de Adriana Puiggrós

"Aquella noche en AIAPE, Estrada –Rodolfo– atrapó fugazmente la caída de párpados sobre unos ojos verdes que amaría o lo perseguirían durante los treinta y cinco años siguientes."
El pequeño fragmento pertenece al nuevo libro de Adriana Puiggrós, Rodolfo Puiggrós. Retrato familiar de un intelectual militante, que acaba de publicar Taurus. Lo elijo porque de todas las tramas abiertas en esta narrativa fluida que encontró la autora para relatar esta saga familiar inscrita en algunos de los episodios más interesantes ( épicos y dolororos también) de la historia argentina del siglo XX, me gusta detenerme en el momento en que la mirada de este hombre apasionado, Rodolfo Puiggrós, queda atrapada en la seductora maniobra femenina de la joven gaviota rusa, Valentina Schlapacov.
Historiadora al fin, y lectora habitué del género policial, Puiggrós entra y sale del retrato íntimo (con los puntos de vista alternativos de la niña sorprendida; el análisis reflexivo de la intelectual latinomaericana; la interpretación política de una diputada comprometida con la causa nacional y popular; el humor de las personas curiosas e inteligentes; la hermana herida; la hija que añora y desea reparar), toma distancia y reflexiona, nos regala con una surtida paleta de sentires e interpretaciones de los 40, los 70 y la etapa actual. 
Este libro puede leerse como ficción, como ensayo, el lector elije y pasea por el texto como se pasea por aquellos paisajes que son nuevos pero con los cuales podemos identificarnos. Letras de tango, canciones populares, artistas  de Boedo y Florida, pinturas de Berni, amores contrariados, fronteras y exilios, revelaciones de tramas oscuras de la historia del comunismo (en Argentina, en la Unión Soviética, en Cuba, en México) y el peronismo en toda su contradictoria y maravillosa, cautivante amplitud y originalidad.
Subimos a los trenes. Partimos en barcos que dejan atrás, muchas veces para siempre, familias amadoras y patrias expulsivas y amadas. Nos embarcamos en aviones para darle descanso a los muertos que otros que no son los deudos no han sabido resguardar.
Lloramos (sin dejar de admirarlos) las muertes de miles de jóvenes en revoluciones fracasadas o exitosas. Volvemos. Soñamos. Atravesamos las fronteras de la discriminación y los fanatismos religiosos, los prejuicios de clase.
Inserto en un proceso que en inglés se llama serendipity, el texto casi desechado por el joven Rodolfo, novela iniciática de un escritor algo romántico, llegará a manos de la autora junto con el álbum de viaje del crucero Cap. Polonio que, en la década del 20, lleva a un curioso grupo de argentinos a conocer la cuna del comunismo soviético y se cruza, en insospechada ruta que terminará por unir en Buenos Aires, con los expatriados Schlapacov que huyen del terror estalinista hacia Argentina.


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