Último verano en Stalingrado, novela

viernes, 29 de octubre de 2010

Sarnosos

Entiendo que no lo entiendan los que siempre tuvieron las necesidades cubiertas, como dice mi amiga C. Aquellos a los que no les faltó nada esencial, ni el trabajo, ni el morfi para sus familias, ni la posibilidad de estudiar, de viajar, de empilchar, de sentirse adentro del sistema.
Entiendo que no lo entienda, obviamente, los sectores privilegiados.
Los que nunca se pusieron a pensar que su casa confortable, que su estudio universitario o no, se lo bancó el pueblo trabajador y desocupado, con su pobreza.
Esos que se preocupan por sí mismos y, a lo sumo, sus familias y amigos cercanos. Esos que no entienden que vivimos en sociedad y en un sistema político.
Los desmemoriados, los egoístas, los indiferentes.
Los que prefieren, con perdón de la expresión, hacerse la paja en interminables análisis pseudopolíticos de rico café con torta o whisky importado pero le tienen fobia a las manifestaciones populares.
Los que creen que tienen lo que tienen porque se lo merecen y se lo ganaron con esfuerzo y son incapaces de usar sus "educados" cerebritos para entender que sino hay justicia social e igualdad de oportunidades ese verso solo se lo puede creer alguien muuuuy joven (y a ese, solamente a ese, se lo disculpo), un necio, un tonto, un ingenuo o un cínico liberal.
Pero no puede entender que no lo entiendan a los que se dicen representantes de los sectores postergados, populares, de izquierda. O a esos que se creen sensibles porque se dedican a la actividad artística y no se reconocen como trabajadores y pretenden eludir que toda estética se corresponde con una ética. Esos que siempre están mirando para otro lado del que mira el pueblo, esos que subestiman a ese mismo pueblo que hoy expresa con contundencia, agradecimiento y sabiduría quién lo representa y cuál es su horizonte.
Los que nunca entenderán que, como decía A. Jauretche en un artículo escrito en 1946, "Por eso es bueno recordar que Napoleón era sarnoso. La moraleja no es que hay que ser sarnoso para estar con el pueblo. Es que hay que estar con el pueblo, aunque tenga sarna y hasta por eso mismo. Que hay sarnas peores. Las del alma."

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