Último verano en Stalingrado, novela

viernes, 20 de agosto de 2010

Hammershøi

Descubro, leyendo Dublinesca (Vila Matas, 2010) y contagiada del hikikorismo de su personaje, al pintor danés Hammershøi. Estos inquietantes interiores sin personas me resultan amenzantes. No pasa nada. Nada. Nadie entra, nadie sale. Y sin embargo esas puertas y ventanas, la frialdad de la habitación casi monocroma, el ambiente cargado de nada que no es vacío, sino la idea de que algo amenazante nos acecha. No pude evitar asociarlo con ciertos climas que crea Patricia Highsmith. Todo parece trivial y cotidiano, pero sabemos que la nada está poblada de fanstasmas que esperan, inmóviles, para atormentarnos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Aunque las artes plásticas no son mi especialidad, estos cuadros me hacen acordar a los que (pocos) que conozco de Hopper, el norteamericano.
Debe ser una cuestión de estilo, de la luz, o no sé qué. Pero fue en lo primero que pensé.
Besos, Emiliano

Palabrascromáticas dijo...

Su sensibilidad hacia las artes no discrimina por disciplinas, Emiliano. Muy buena observación, hay algo en Hopper de ese clima en el que parece no pasar nada..,todo está inmóvil...