Último verano en Stalingrado, novela

miércoles, 23 de junio de 2010

Hace unos días fui a ver la nueva puesta de la coreógrafa Diana Rogovsky de su obra Sol I Lewitt en el Centro Cultural Malvinas. Aunque pese a los años que la curiosidad, la hermandad y la amistad me han convertido en público frecuente de danza contemporánea, sigue siendo para mí un lenguaje algo inaccesible. Es por eso quizá que esta obra me ha interesado más que otras, precisamente por su propuesta tan abstracta que permite a los espectadores legos dejarse llevar, como si miráramos un cuadro, por las imágenes, a las que desde ya, se integra la música.  No es ajeno a este efecto el título elegido que ya nos insinúa que se trata de una obra conceptual, si recordamos alguna obra de este artista aquí citado (una de cuyas obras incorporo en este post). Es así que sin relato, un espectador no advertido podrá encontrar esta obra algo fría, pero creo que es un efecto buscado, en el sentido de la pura forma abstracta.
Un elenco muy bien elegido (Analía Thiele, Carolina Herman y Julieta Scanferla, todas muy bellas) y una música que es protagonista (tanto la grabada, compuesta por Pablo Loudet, como el saxo que se toca en vivo Marcelo Mazzaglia) sin competir por eso con las bailarinas, hacen de esta puesta una obra bien equilibrada en la que se puede disfrutar dejándose  llevar por los pliegues y  dibujos que sobre un lienzo imaginario, cual perfomance, construyen en tríos, solos y dúos las tres bailarinas. El vestuario es todo un hallazgo y genera una contradicción positiva (que nos recuerda que es danza y no pintura con audio) entre la dureza de las líneas puras y la monocromía  y las blandas curvas que proponen los cuerpos femeninos en movimiento.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que buena descripción!Bienvenidas sean las palabras cromaticas.