Último verano en Stalingrado, novela

lunes, 5 de julio de 2010

El Tercer Reich, Roberto Bolaño

¿Qué se hace con un joven alemán, (de vacaciones con su novia en la costa española y obsesivo de los juegos de guerra); una hermosa alemana dueña del hotel Del Mar y su marido moribundo, un surfista germano y su chica, algo locos; un par de jóvenes buscavidas españoles y un misterioso hombre quemado (el Quemado) que vive y trabaja en la playa alquilándole patines en dudoso estado (algo como las bici-bote del lago del Bosque en La Plata) a los turistas?
Roberto Bolaño hace una novela. Como Roberto Cereaga dice en su blog, yo también tenía mis desconfianzas. ¿Una novela de Bolaño escrita en 1989 y publicada ahora? ¿Un mero intento de los herederos y/o editores de homenajearlo o ganar unos mangos?
Tentada por el título y fiel a mi pasión por este autor que jamás decepciona, la leí y me sorprendí al encontrarme con una novela distinta, que es Bolaño pero a la vez, es otro (¿más joven?, ¿menos "sofisticado"?) No lo sé. 
Construida como un diario de las vacaciones, el mundo de Udo Berger, su protagonista, el obsesivo campeón que pasa horas y horas participando en torneos, estudiando variantes, analizando y escribiendo artículos sobre juegos de mesa de guerra (wargames), se irá volviendo inquietante a medida que vamos conociendo a los demás personajes que veranean o trabajan en el Hotel Del Mar, donde él pasaba hermosas y añoradas vacaciones en la infancia, con sus padres y hermano, cuando ya germinaba en él cierta pasión por Frau Else, la dueña del Del Mar. 
El mundo de El Tercer Reich (Anagrama, 2010) empieza con un clima que podría recordarnos a un Baywatch en la Costa Brava (el joven y estructurado Udo y su bella novia Ingeborg pasan sus primeras vacaciones juntos en la costa española, donde pronto harán amistad con Charly y Hanna, compatriotas de ellos y con los lugareños El Lobo y El Cordero) e irá volviéndose inquietante y misterioso, con pequeñas señales que indican que algo terrible está por ocurrir, el equilibrado mundo de Udo puede derrumbarse y hay quien trama, en silencio y acechante, una venganza. No falta una desaparición y una muerte; noches de discotecas y borracheras desenfrenadas; un duelo de varios días a todo o nada con el Quemado (que por supuesto, no es español, y tardaremos en saber de dónde viene), en la playa y sobre el tablero de Tercer Reich, mientras un romance empieza a enfriarse y renace otro más bien clandestino y hecho de besos robados a una mujer casada. Y Berlín cae bajo la avanzada de los Aliados y ya no sabemos qué cosas ocurren en el juego y cuáles en la realidad.
Debo decir que el final conforma de las pocas páginas de Bolaño que me han cortado un poco el clímax e ignoro si de haberse publicado en vida del escritor, él no lo hubiera corregido. Tampoco estoy al tanto de por qué no la publicó él en su momento, pero vale la pena leerla.






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