Último verano en Stalingrado, novela

lunes, 15 de abril de 2013

El insomnio del inundado (Lo que la inundación nos dejó)

El insomnio del inundado no está hecho sólo de miedo, de estado de alerta ante la menor señal de viento o lluvia, del desfile de imágenes y gritos que retornan, de las voces confluyentes del relato colectivo que circula de boca en boca por las calles, los negocios, los llamados.
También está hecho de sensaciones cálidas, el dulce que trajo ayer Dani, el chocolate de Mumi, el té preparado en la cocina que me regaló Lola, tomado en las tazas que lavaron Pupi, Zuky, Cari, Vero, Lucía, Lici, Lola. Del calor de esta ropa que lavó Vicky, de las empanadas que trajo Ruth, las visitas de la tarde de Caio, Eduardo, Leo, Juan Pedro. Los cientos de llamados, incluyendo la tranquilidad de que las cosas se encaminan para mi tía Susana, Florencia, Martín, Sofi y Fran y otros amigos inundados  La recorrida por el increíble Club Dardo Rocha de 5 y 519 en el cual están funcionando la ANSES (con el tema de la AUH y para embarazadas, temas de PAMI, Procrear, etc) un equipo de Presidencia de la Nación, la distribución de ropa y alimentos que organizan las chicas, incluyendo a Sole, Ro. Está hecho del agradecimiento a los amigos que he ido nombrando y a los que no porque no se alcanza a procesar, a los compañeros de la DGCyE, de la Cámara de Diputados, del Frente Grande, del Ateneo Jauretche, del Centro Cultural El Puente Arte y Cultura, a "los pedagógicos", el Movimiento Evita, la Facultad de periodismo de la UNLP, los compañeros de la Facultad de Bellas Artes, del INFD, los amigos del Facebook, los del Bachillerato de bellas Artes, del Liceo, del Normal 3.
El insomnio del inundado no está hecho sólo de miedo, de estado de alerta ante la menor señal de viento o lluvia, del desfile de imágenes y gritos que retornan, de las voces confluyentes del relato colectivo que circula de boca en boca por las calles, los negocios, los llamados.
También está hecho de sensaciones cálidas: el dulce que trajo ayer Dani, el chocolate de Mumi, el té preparado en la cocina que me regaló Lola, el calorcito tomado en las tazas que lavaron Pupi, Zuky, Cari, Vero, Lucía, Lici, Lola, Flor. De respirar sin snetir ese fétido olor a petróleo podrido que sale de las paredes, los pisos, los muebles, gracias a la brigada de amigos fregones. Del calor de esta ropa que lavaron las Vickys (la Mc y la Guzmán), de los libros que están tratando de recuperar Ricky y Adri, Mechita, de las empanadas que trajo Ruth, las visitas de la tarde de Caio, Eduardo, Leo, Juan Pedro, Pablo, Tito y Fabiana, Santa, Vladi, Salva, Valen, Ian, Joaco, Cata y Tere, Connie, Susi, Ale, Santiago, Charly, Alfredito, Yuyo. Calor del vino compartido con Sergio y Lici aportado por Ruth; la lámpara de Sole, los whastapp con ella, María, Ro, Cris, Gonza. Los cientos de llamados, incluyendo la tranquilidad de que las cosas se encaminan para mi tía Susana, Florencia, Martín, Sofi y Fran y otros amigos inundados. Las donaciones y ofertas de ayuda trabajando de Poro, Damián, Masso, Ruso, Lito, Mita, Eduardo, los mensajes de España, Francia, Paraguay La recorrida por el increíble Club Dardo Rocha de 5 y 519 en el cual están funcionando la ANSES (con el tema de la AUH y para embarazadas, temas de PAMI, Procrear, etc) un equipo de Presidencia de la Nación, la distribució de ropa y alimentos que organizan las chicas, incluyendo a Sole, Ro. Está hecho del agradecimiento a los amigos que he ido nombrando y a los que no porque no se alcanza a procesar, a los compañeros de la DGCyE, de la Cámara de Diputados, del Frente Grande, del Ateneo Jauretche, del Centro Cultural El Puente Arte y Cultura, a "los pedagógicos", el Movimiento Evita, la Facultad de periodismo de la UNLP, los compañeros de la Facultad de Bellas Artes, del INFD, los amigos del Facebook, los del Bachillerato de bellas Artes, del Liceo, del Normal 3.

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