Último verano en Stalingrado, novela

viernes, 27 de julio de 2007

El mejor regalo que me hizo S

Aunque nunca se entere, el mejor regalo que me hizo S fue la grabación del disco de canciones de Leda y María.
Cuando lo escucho no necesariamente me recuerda a él, pero sí me devuelve, a veces como caricias y a veces como nostalgia, una gran porción de infancia que me dan ganas de comer como si fuera una torta de chocolate o un lemon pie.
Bromeando, y citando a mi amiga M, yo le decía que si una chica tiene un romance con un músico, guarda la secreta esperanza del "tema propio". Una composición que nunca llega, excepto que las personas se enamoren y, luego, desde ya, se abandonen.
Como S fue un buen amigo, a cambio del tema propio, me regaló un tesoro de buenos recuerdos en forma de canciones de mi infancia.
Una vez le hice escuchar el disco a mi hermana y otra vez a L. Ambas, en sus diferentes estilos, apreciaron la cualidad del regalo.

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