Último verano en Stalingrado, novela

martes, 24 de julio de 2007

A la Vida Abierta

Tendría que decirle muchas cosas, en forma privada, a La Vida Abierta, respecto a sus comentarios a mis textos. Se las diré en otro momento. Por ahora, con esta especie de ansiedad que se ha apoderado de mí, podría decirle que nuestro diálogo me interpreta en lo que no sé que dije, en lo que tal vez ni siquiera quise decir.
La leo, me lee, no sabemos a dónde nos llevará este intercambio. Vamos descubriendo que estábamos más cerca (la palabra adecuada aquí sería "closer") de lo que creíamos, al menos, en las posibilidades de estos encuentros. Como diría mi hijo: ¡Qué emoción!

1 comentario:

la vida abierta dijo...

Algo similar me pasa respecto de tus comentarios a mis textos. Me fascinan porque a veces engloban con una imagen novedosa el lugar desde donde está escrito el texto, otras lo tomás como disparador para escribir vos, otras veces cuando sí sos lectora te detenés en una frase, me la señalás y me hacés ver. Un conocido hacía una distinción entre lectores atentos y lectores inteligentes, vos sos parte de los dos. Pero sobre todo, me fascinan porque aportan buena escritura a mi blog, lo enriquecen y lo ensanchan. Con la excusa de leer, en realidad escribís.