Último verano en Stalingrado, novela

jueves, 2 de agosto de 2007

Un futuro de fiesta

L. me cuenta la otra tarde que quince adultos se han unido para denunciar la peligrosidad de un sujeto de seis años. Quince adultos. Algunos de ellos eran sus maestras, otros, padres y madres de sus compañeros de escuela. Quince bestias demoníacas se han unido, sin el menor asomo de culpa, sin la menor conciencia de pecado, a desangrar, a mutilar y a castigar a un niño de seis años.
Qusiera que hubiera justicia y que nadie escuche sus argumentos. Que sean condenados a un silencio y a una indiferencia eterna. Que sueñen noche tras noche, desde hoy hasta que mueran, con un niño amenzante, que se alza sobre sus piernas, da unos pasos hacia ellos y, sencillamente, pasa de largo sin verlos, rumbo a un futuro de fiesta.

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