Último verano en Stalingrado, novela

sábado, 11 de agosto de 2007

Soñé que habíamos tenido una conversación

Soñé que habíamos tenido una conversación y que había unos brillitos en tu mirada.
Que yo era capaz por un instante de dejar de lado mi porfiado y ácido sentido del deshumor
-pequeña mascarada de mi absurdo desconcierto , la desnudez de mi alma me provoca una pavura difícil de explicar sin huir por la tangente-.
Y deseé besarte como si se tratara de una cuestión sentimental. Una vez más me cortaste la cara. Y mi orgullo se impuso a mi deseo, una vez más también.

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