Último verano en Stalingrado, novela

sábado, 11 de agosto de 2007

Mutando con mi madre

Anoche hablo con mi madre como nunca antes había hablado. O es más bien ella la que me habla distinto y yo muero de ganas de abrazarla, de apaciguar su tristeza, de protegerla en mi abrazo, de cuidarla. Antes hablé con E, que es mi amiga y podría ser mi madre y siempre me aconseja: comprendela. No sé si pueda comprenderla, no sé si tal cosa es realmente posible. Pero sé que va llegando la hora de que sea la madre de mi madre y ya no me asusta, ni le asusta a ella. Me entrego a esta nueva situación, que antes me hablaba de finales y hoy me señala comienzos, si la vida está hecha de mutaciones, quiero mutar en madre de mi madre, lo acepto, lo tomo, lo hago mío. Intuyo que estos cambios en nuestros mundos nos depararán curiosos descubrimientos.

2 comentarios:

Elvira dijo...

Tu madre tiene mucha suerte. Tener una madre cuando una ya no es ni debe ser madre!!! Por lo menos en el sentido de"sostén" ante la adversidad, si acompañante...

marimonse dijo...

Mutando...Elvira tiene razón; me resulta confortante la nueva situación.- Mamá