Último verano en Stalingrado, novela

jueves, 20 de febrero de 2014

Como si te viera

Como si te viera detrás de una copa de vidrio ordinario
la luz de la ventana y un poco de vino tinto presentan recortes y obturaciones y yo
ya no puedo decir con certeza nada de lo que veo.
Ya no sé
si esa mirada tuya que una vez creó en mí un momento definitivo
(pesado, denso como un gobelino de castillo medieval  y a la vez indispensable como respirar, comer, besar)
o si solo es una mancha parduzca como otras manchas
angulares y deformes
vagas
confusas.
Si es por lo que leo
si sueño despierta e imagino cuando duermo.
Si es por lo que miro,
los cuadros, las series, las fotos que quedan cuando el barro se va.
Será que la vida se escurre como el agua y pesa como piedras
a veces.
Veo, miro, observo y de aquella mirada
no queda más que un recuerdo lacerante
como si acabara de quemarme o lastimarme la piel
como si lo que pasó una vez pudiera repetirse y como si las cosas que vemos
y olvidamos
tuvieran sentido.

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