Último verano en Stalingrado, novela

jueves, 26 de noviembre de 2015

Aunque mañana tarde unos años más en llegar.


Relato grabado, alumna del Taller de la Casita de los Pibes, Villa Alba, La Plata
Increíble Sergio "Maravilla": boxeador, educador, escritor, actor.
Hoy pasaron cosas maravillosas de toda Maravilla. De atrás para adelante: hace un rato gracias a Juan Vena y a Cecilia Rovarino, ¡paricipé de la entrevista que le hicimos a Sergio "Maravilla" Martínez en ‪#‎NéstorTeníaRazón‬ en la 221Radio! ¿De qué hablamos? ¿De box? No. Dice Proust que "en el mundo no hay más que conversación", ponele que sea cierto. La conversación versó sobre lo mismo que conversaron con otros lenguajes hoy las alumnas de grabado de  Samay Fernández, en la muestra de fin de ciclo de grabados&relatos en la Casita de los Pibes en Villa Alba; de lo mismo que tan hermosamente también hoy ocurrió en la presentación del libro de mi hermana Diana Rogovsky, acompañada de muchas de sus colegas del campo. 
Del saber del cuerpo que piensa (¿algo así hubiera dicho Carolina Escudero?), del saber hacer de la praxis, del saber hacer del hacer obra;de la disciplina, los sacrificios y el esfuerzo que requiere un deporte de alta competición o el desarrollo de una técnica artística que implica mucho al cuerpo, como la danza, o como el grabado. Maravilla habló de teatro, de canciones, (y Gisela Magri cantó en lo de Diana); de guiones y series de TV y actuación. 
Y de enseñar. 
Lo mismo que estas dos grandes maestras y artistas, mi hermana y Samay.
Ambas en sus lenguajes trabajan sobre la base de lo que Freire llamaría el reconocimiento del otro.
Y Taborda diría: y saben que todos los espacios son formativos. (como lo saben mis compañeros de PPL y muchos/as más).
Todo eso pasó, en el mismo planeta en que nos miramos y comprendemos, con mis compañeros/as de los diversos espacios de trabajo en el campo educativo y editorial, y con mucha gente con la que vas hablando por la calle, en los comercios, en el micro, en los trabajos, en las redes, que hay mucho irremediablemente perdido (diría Roberto Bolaño), mucho por lo cual hacer varios duelos...Sin duda.
Pero también hay una gramática de la esperanza, que percibe en los saberes de estos haceres, las potencialidades del futuro (imperfecto), pero posible.
Qué reparador es tener una hermana artista, tener amigas artistas, tener las conversaciones que tengo con Lucía Castelli en esas idas y venidas del día, haber formado parte de #NéstorTeníaRazón, que terminó hoy. 
La radio, la vida. 
Incluso esa vida que sabemos que ya se terminó tal como la conocimos, esa parte tan hermosa de nuestra vida que fueron estos años...Con los compañerxs de PPLen el INFD y de la Facultad de Periodismo, del Cendie, de la Cámara, del Frente Grande, del INFD, de El Puente, de la vida (etc, etc, etc) ....de poder hacer tantas cosas con otros, con los otros invisibilizados, con los pibes de los barrios y las pibas de las danzas, y los boxeadores que vienen de re abajo, todo eso, qué reparador que fue vivir esto después de la aridez de soledad y egoísmo de la década del noventa... pero aprendimos en ella, en ese desierto horrendo, al que quieren regresarnos, que la sed se calma en la resistencia y los proyectos; en poner el cuerpo, el cerebro y el cuore, como trabajadores de la cultura y la educación, como deportistas, como militantes.
Como ciudadanos responsables.
A cada pibe o cada viejo al que ustedes le clausuran el presente, a nosotros nos parece que le van a clausurar de nuevo el futuro también.
No lo permitiremos sin dar pelea.
Puede ser que nos ganen algunas batallas, incluso muchas, es probable, muy probable.
Pero nuestras armas no lastiman más que a ciertos bolsillos y narcisismos y en cambio, pueden revolucionar mentes y corazones.
No vamos a regalarles ningún derecho, por más infiltrados del Departamento de Estado de su verdadera patria traten de inocularnos en nuestra Patria; por más banqueros que nos pongan a gobernar en nuestros Estados.
Desde que muy pocos se quedaron con el producto del esfuerzo de muchísimos y no repartieron nada, no aprendieron a compartir sino a amarrocar.
Nunca les alcanza, nunca están conformes, siempre quieren más, aunque ese plus surja de la sangre de los otros.
Si hay injusticia y conciencia de la injusticia y se elije un camino de implicaciones estás de un lado diferente de si elegís quedarte en la opinología ligera. La grieta es eso: es cuando elegís vivir sólo para vos y los tuyos, o cuando elegís vivir para vos y un los tuyos muy grande, diverso, que exige los sacrificios del deportista, del artista que se pone al servicio de su arte, y de los otros.
Tu "los tuyos" es cool, tiene acceso a todos los consumos, no acepta los límites ni saber vivir en una sociedad de iguales. Necesita una sociedad de amos y esclavos, se vincula de esa manera.Se encierra en el confort de su casa, su depto., su country
Mi los tuyos es más grasa, transpira y encima, se anda abrazando por ahí en las calles, las plazas, las escuelas, las fábricas, las oficinas, los barrios.
Es cierto, algunos estamos mutilados, disfrutalo, se te nota el goce del envidioso, que no desea tener lo mismo que el otro (que sería una suerte de deseo de justicia, o un rasgo del celoso), sino que desea que el otro no lo tenga. Gozalo, porque nosotros estamos heridos, pero vos vivís en ese infierno...
Y nosotros tenemos esperanzas. Muchas. Y quien tiene esperanza no desespera. Espera, pero no es una espera pasiva. Espera y reflexiona; espera y observa; espera y se junta con los compañeros, aprende de los mayores y de los más jóvenes, y hace del insomnio y de la angustia una oportunidad de aprendizajes reales y profundos.
El miedo no es tonto, como no lo es el dolor.
Previene, enseña, genera los mecanismos para la supervivencia.
Espera y escribe; espera y reflexiona; espera y tiene mucho miedo por sus hijos, pero también se siente orgulloso, se siente digno frente a esa mirada de los pibes porque sabe que aún con errores, estuvo del lado correcto para criar seres humanos capaces de reconocer a otros seres humanos sin desviar la vista a sus necesidades y dones; espera y se junta con sus amigos y compañeros y se da cuenta que somos millones, que somos la mitad, que nos lo que nos une es muy fuerte; espera y enseña a contar historias con grabados; historias de una bailarina argentina; espera y se organiza, se enamora, se reencuentra en el otro en una pedagogía del amor que siempre, pero siempre, más temprano que tarde, vencerá al odio.
Y como nos enseñó El Flaco: "mañana es mejor"
Aunque mañana tarde unos años más en llegar.

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