Último verano en Stalingrado, novela

jueves, 17 de abril de 2014

Origamis

A él le pasaba eso
se le moría el perro
se le mojaban las alfombras del pasillo
se le atrasaba el cobro de un trabajo
y el mundo se le desmoronaba, frágil mundo donde
las cosas parecían origamis.

Mis cosas no son leves
a veces son pesadas como adoquines atados a cuellos de personas que se hunden en el medio del océano
otras veces son como mariposas: leves pero vivas.
Osea, condenadas a muerte,
mis cosas no están hechas de origamis y por eso cuando vuelo
aprovecho para hacerme pasar por Icaro
aunque conozca el precio de la audacia.
(basta con mirar las líneas que me lleva decirte de mis cosas y comparar con las tuyas)

vos y tus grullas
mis adoquines y yo
y en el medio sombras.


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