Último verano en Stalingrado, novela

viernes, 15 de agosto de 2008

Un amigo que no sabe estar solo

Es de clase de hombres a los que, tarde o temprano, las mujeres dejan. No quiero decir con eso que no lo amen o que no puedan enamorarse locamente, es que, sencillamente, al final, lo dejan.
Yo creo que eso se debe un poco a su manera de actuar en las relaciones amorosas y otro poco al tipo de mujeres que le gustan.
Cuando una mujer le gusta, ya está escribiendo el último capítulo, porque se muestra rendido a los pies de ella e incondicional. La llena de halagos, piropos y regalos y se pasa el día haciendo planes para estar con ella y para lucirla frente a sus amigos y conocidos, porque con cada mujer que está, cree estar con el tesoro más codiciado para cualquier hombre. No es que no descubra los defectos de ella o que no le importen. Por el contrario, frente a éstos se muestra intolerante, irritado y protestón. Pero basta una caidita de ojos de nada, un buen perfume en el escote, unas caricias oportunas en la nuca y ya está él, rendido, entregado por completo.
Después, aunque se aburra y se enoje con facilidad y haya descubierto ya todos los secretos de ella, los que le gustan y los que le repelen, está enredado y es fiel, para él el amor es un estado natural. En seguida quiere vivir con ella, cenar juntos a la noche y desayunar por las mañanas, no estar solo en la casa y planificar viajes y visitas. No sabe estar solo con alegría y prefiere el aburrimiento o el estado de beligerancia, incluso la sospecha y el desamor, a la soledad.
Y aunque cualquier otro se la ha visto venir, y quizá sienta alivio cuando la cosa se torna oscura y morbosa, él, en cambio, cuando lo dejan, se muestra desconcertado, abatido y triste. Y también furioso.
Solo languidece. Odia, planea venganzas y lucha por recuperarla con bravuconadas y humillaciones tardías.
Se recupera pronto, porque su naturaleza lo impulsa a la pareja como a otros los impulsa a las pasiones, los melodramas, la nostalgia o el rencor. Y a vuelta de esquina, encuentra una nueva mujer frente a la cual caer rendido y suplicante, que tarde o temprano, lo dejará.

2 comentarios:

la vida abierta dijo...

un hombre no enamorado del amor sino de la pareja. quizás quiera estar tanto en pareja para poder después hacer su vida sin problemas, sin todos los inconvenientes de la búsqueda, del romance. singular.

Palabrascromáticas dijo...

Es posible, muy posible, que sea como vos decís.