Último verano en Stalingrado, novela

viernes, 15 de agosto de 2008

Lo que otros enseñan


Es curioso lo que uno recuerda de lo que otros le han enseñado. Se aprende de muchas maneras, mediante el dolor, el olfato, el sexo, la alegría, las conversaciones, los libros compartidos (los que se prestan y se pierden, los que nos prestan y nos quedamos e incluso, los que uno ha leido y los otros no o viceversa), los viajes (reales e imaginarios), las idas al cine, los olvidos, e incluso excepcionalmente, en las clases más formales.
A veces trato de recordar qué me enseñó R, de quien todos aprendían algo. Y me acuerdo de algunas cosas que quedaron grabadas en mi memoria: que entre los veinte y los treinta y pico las personas nos dedicábamos intensamente a lo laboral-profesional; que las telenovelas guardaban un parentesco cercano con cierta literatura clásica y que la cocaína le hace mucho daño a las personas muy sensibles (y supongo que a las otras, también). Además, cierto desprecio por una mujer que a todos calentaba en mi trabajo y que a él le parecía torpe, sosa y obvia.
Mi relación con él me avergüenza, porque fue inoportuna, tortuosa, impúdica. Me acostaba con él y no me gustaba (porque había dejado de admirarlo mucho antes de tenerlo), pero igual lo seguía haciendo, porque estaba tratando de cerrar un capítulo de mi primera juventud. Estar con él representaba para mí algo bajo y sórdido y a veces me sentía una marioneta y otras una puta.
Después, una amiga se enamoró de él y lo tortuoso, sórdido y morboso se incorporó a su vida y se alejó bastante de la mía. A veces me pregunto si le guardé rencor [a ella] en ese momento o si tuve celos, y sin embargo, nada de eso, si es que existió, dejó huella. Al principio me enojé, por orgullo, y en seguida sentí alivio y seguí mi camino.
Ahora, que ya pasaron varios años, somos muy amigas y compartimos muchas cosas y raras veces mencionamos aquel episodio, que parece borrado de nuestra memoria; pero entonces no lo éramos tanto y compartimos un amante. Sólo que para ella fue un amor y a mí, en cambio, me enseñó sólo algunas cosas.

5 comentarios:

Andres(Manga) dijo...

encontre tu blog, casi de casualidad; realmente me gusto tu forma de escribir, armonica y llena de color. GRACIAS por ese instante!

Palabrascromáticas dijo...

Gracias por tu comentario, Andrés. Ya me voy a meter a curiosear en tu blog. ¿Tenés alguna relación con Natalia?

la vida abierta dijo...

me gusta este texto. me gustan las cosas heterogéneas que tu memoria recuerda de las enseñanzas de R.; el amor a destiempo y la promiscuidad de compartir hombres.

la vida abierta dijo...

me gusta este texto. me gustan las cosas heterogéneas que tu memoria recuerda de las enseñanzas de R.; el amor a destiempo y la promiscuidad de compartir hombres.

Palabrascromáticas dijo...

Dicho por otro, me austo de mí misma.