viernes, 15 de abril de 2016

La Plaza baleada

 
"Hemos dado a la nueva capital el nombre del río magnífico que//
la baña, y depositamos bajo esta piedra, esperando que aquí queden//
sepultadas para siempre, las rivalidades, los odios, los rencores, y todas //
las pasiones que han retardado por tanto tiempo la prosperidad de nuestro país"
(Dardo Rocha, en el discurso fundacional de la ciudad de La Plata,
al colocar la piedra fundamental en la Plaza Moreno. 19 de Noviembre de 1882)

I . La plaza
 La plaza, nos enseñan los estudios de historia de la arquitectura urbana, tiene su origen en el ágora griega, es decir, un lugar de asamblea, de reunión, de intercambio de ideas y sentires entre los ciudadanos. Me atrevería a decir que incluso, un espacio donde circulaban también, invisibilizados y silenciados, los esclavos de los amos griegos, que no gozaban de los derechos de ciudadanía.
La plaza y la ciudadanía, como instituciones, se han ido resignificando, pero son aún significantes potentes que conservan algo de estos orígenes.
Foto propia

Las plazas, nos recuerda el arquitecto colombiano Jorge Bichara Bitar Ramirez, según las leyes de Indias, implicaba que a su alrededor "se la construcción de los edificios del poder, está grabada en nuestra memoria histórica como símbolo de la fundación de las ciudades y cuya actividad multifuncional se tornaba en el eje de la vida ciudadana."*  Y sigue: "La plaza refleja en su marco, el pensamiento de la ciudad, su historia, sus trasformaciones, su morfología, sus ambiciones y su identidad. Cada plaza a pesar del carácter homogéneo que imprime su tipología fundacional, está llena de particularidades impregnadas por la suma de cotidianidades, que cambian el significado, por un nuevo significante marcado por la imagen de la ciudad que se desea."
Foto propia
Hay plazas y Plazas.
Está esa plaza o esas plazas que pueblan mis novelas, plazas que pocos conocen, plazas imaginadas o soñadas.
Nosotros hablamos de la Plaza del Pueblo, nuestra Plaza, la Plaza de las Madres, esa que algunos bombarderon en el 55  en nombre de la lucha contra la corrupción y el "restablecimiento de la República y la democracia". Los cadáveres de 300 civiles, en su mayoría niños y niñas, fueron olvidados por la historia oficial durante décadas, lo mismo que las responsabilidades de dirigentes políticos civiles del radicalismo, como Zavala Ortiz, que participaron de esos vuelos que, sin que nadie pudiera imaginarlo, anticiparon otros vuelos de la muerte.
Y nunca fueron juzgados, algunos como el mencionado, que yo sepa, ni siquiera por su propio partido, done se sigue aún hoy alimentando la leyenda de que todos los hechos ominosos tienen su origen en el "hecho maldito del país burgués".
Leyenda que, curiosamente alimentan los que con frecuencia son o responsbales directos o socios de los crímenes más aberrantes contra el pueblo.

II- Plaza Moreno
En la ciudad de La Plata, se tejen mitos urbanos, leyendas fundadas en investigaciones y otras que circulan de modos subterráneos, acerca de los masones que fundaron nuestra ciudad, los símbolos ocultos, el modelo de esta utopía pensada y planificada desde cero, como pocas ciudades en el mundo.
Cargada de simbolismos, hija del paradigma positivista y liberal del Siglo XIX, nacida ya en conflicto con la ortodoxia eclesiástica, nuestra Plaza Moreno es polisémica y dueña de mil historias.
El 8 de enero de 2016 todo cambió, y vaya si cambió.
En enero nuestra ciudad se transforma, las calles se vacían de estudiantes y su dinámica vitalidad, no hay clases, los autos y transeúntes disminuyen, el que puede se va de evacaciones y el que no, igual anda más calmo. 
Pero este enero todo fue diferente.
Y desde el 8 de enero, han ocurrido dos sucesos que merecerían un análisis más profundo que este boceto, merecería que lo pensaran arquitectos, sociólogos, escritores, políticos, legisladores, abogados, jueces,  comunicadores, incluso, psicólogos.
La gigantesca Plaza Moreno, cruzada por el significante del nombre del patriota expulsado,  nuestro joven robespierriano, una mañana se convirtió en el escenario de la represión a balazos a trabajadores municipales despedidos sin causa y por las dudas.
Foto diario Clarín
Y ya nadie habla de eso, aunque todavía no pasaron cuatro meses.
¿Qué hizo posible que la policía recibiera órdenes de disparar sobre personas, sobre sus conciudadanos, en el corazón de la capital bonaerense? ¿Qué hizo posible que tantos ciudadanos miraran para otro lado o justificaran la represión, o la negaran, o la minimizaran, en nombre de sus filiaciones políticas coyunturales, o por miedo, o por conveniencia o tal vez por ignorancia?
Fuente
Esas preguntas no cesan. Se abren como diques y sólo crecen, arrasando a su paso con las pocas certezas que teníamos acerca de los límites que no se podían pasar en democracia.
Pero eso no sería todo.
Una vez abandonada la ley, la Plaza se vuelve su contrario, del orden al caos, de la ley a la violencia, o más bien, a las leyes no escritas del neolibealismo: la única ley es la fuerza de quien puede imponerse a los más débiles para apropiarse de sus bienes, la ley del capital inescrupuloso es la ley del egoísmo y la indiferencia.
Fuente
Impiadosa.
Todo lo humano le es ajeno.
Y entonces, un conflicto propio de la vida urbana, de la ciudadanía contemporánea, donde chocan intereses, un conflicto que supone debe tramitarse por las autoridades para garantizar la paz social, una marcha de trabajadores estatales que reclaman un aumento salarial que al menos se aproxime a la inflación (les dan el 15 %, la inflaicón sigue sin medirla el Indec del nuevo gobierno que prometió que lo haría pero según el Congreso es del 38%, es decir, una manifestación de estatales que reclaman no caer tan rápido en la pobreza) produce el disgusto de otros trabajadores y ciudadanos que circulan por la zona, ya que avanza sobre calle 50 en dirección a diagonal 74 y al ministerio de Economía provincial.
 Uno podría imaginar insultos, alguna agresión más que verbal, tensiones.
Pero sucede lo inimaginable, habilitado ya por la impunidad con que aceptamos que se puede disparar a la gente desde la Municipalidad, que no hay consecuencias por ese delito, más grave aún por ser causado por las autoridades, por el poder, los ciudadanos violentos se lanzan. Con la fuerza de sus colectivos y vehículos, escoltados incluso por una patrulla policial, avanzan por la plaza donde a esa hora juegan niños, niñas, descansan sus huesos y almas agotadas ancianos, pasean enamorados o se divierten adolescentes rateados de sus escuelas.

[video filmada por Pablo Bruzzone]
Cruzan apurados otros trabajadores, caminan ciudadanos que van a hacer trámites a ese municipio o a otras oficinas.
La Plaza ya no es centro ni asamblea, es calle, es escenario de la ausencia de ley, del caos, las autoridades se han retirado.
O responden con balas, o se esconden y ocultan. Menos gobernar, cualquier cosa.Menos las leyes de la democracia, todo es posible.
¿Qué más puede ocurrir, después de esto?
 En palabras del arquitecto Juan Carlos Pérgolis, “puede decirse que no se conoce una ciudad latinoamericana si no se conoce su plaza, o no se ha estado realmente en la ciudad si no se ha estado en su plaza, en el “parque principal” *


*Fuente: http://apuntesdearquitecturadigital.blogspot.com.ar/2013/04/la-plaza-central-urbana-arquitecto.html

viernes, 25 de marzo de 2016

#VíaDolorosa


"Claro, no hay libertad mientras haya ricos 
mientras haya libertad de explotar a otros 
libertad de robarle a los demás mientras haya clases no hay libertad. 
No hemos nacido para ser peones ni para ser patrones 
sino para ser hermanos sino para ser hermanos hemos nacidos. "
(Fragmento de  Canto nacional, de Ernesto Cardenal, en La Jiribilla, febrero de 2005).
Giotto di Bondone, 1302-05, Capilla de los Scrovegni,
Fresco
 "¿Qué es Dios? Pues es amor mutuo y compartido que encarna en nosotros.
 ¿Si el cristianismo es amor? 
Sí claro, no es otra cosa más que eso puesto en práctica como debe ser,
aunque naturalmente que muchas veces se realiza como egoísmo, odio o violencia. 
¿Y el marxismo? 
No es lo mismo, pero son muy compatibles. 
Perfectamente se puede ser cristiano y marxista (como yo) o científico", resume.
(Ernesto Cardenal, poeta inspirado en la Teología de la Liberación)*
#VíaCrucis. Yo sé que a muchos no les gustará esto que digo, pero creo que la tradición del liberalismo, y el progresismo que se nutrió en parte allí, es de rechazo a las creencias religiosas, y a las creencias populares en general, en nombre del paradigma científico como único modelo de conocimiento. Este pensamiento, heredero del positivismo, suele desconocer y/o despreciar otras formas de conocimiento como el arte, las religiones, la mitología. La conducta histórica, controladora y represiva de instituciones del poder, de vigilancia y control, como es el caso en Occidente de la Iglesia Romana, abonaron esos rechazos. Mucho menos se han revisado las conductas de otras iglesias, asociadas al desarrollo capitalista tanto en el siglo XVI y posteriores , como en la actualidad, donde la liturgia del poder está al servicio de la "religión" más totalitaria y hegemónica: el capitalismo. Sus profetas nos han visitado en estos días y han hechos sus rituales y sus "misas". 
En nombre de la religión se han cometido genocidios y toda clase de guerras y crímenes. 
En nombre de la ciencia también.
En la metáfora del Vía Crucis, más allá de las creencias que cada uno tenga, encontramos un mensaje que me parece de una potencia simbólica muy significativa para América Latina y para nuestro país hoy. Ayer, en cierta forma, millones de argentinos transitamos la conmemoración ritual, colectiva, de nuestra vía dolorosa.
Mientras tanto, los mercaderes del templo hacen negocios, de espaldas a este pueblo. Y los enviados del Emperador, que son los que castigan la herejía y la disidencia de una religión (religar) de amor, que condena el mercantilismo y el egoísmo individualista, se lavan las manos del crimen que ayudan a cometer.
La resurrección es otra idea que nos colma de esperanzas, es la vida que se sobrepone a la muerte en manos de estos criminales.
No importan tanto las expresiones de esas creencias religiosas ni el comportamiento institucional de los poderes, si cientos de miles de argentinxs estamos dispuestos a atravesar el Vía Crucis en nombre de la paz, el amor, la justicia. Cielo e Infierno, pensaba Swedenborg, están acá, en la tierra, en nosotros. Felices Pascuas a los que elegimos el Cielo, seamos cristianos, judíos, musulmanes, agnósticos, ateos, budistas, hunduistas, politeístas, etcétera.

jueves, 24 de marzo de 2016

#40Años #¡TodosalaPlaza


Para millones de argentinxs es un día de dolor, de reflexión, de recuerdos, de compromiso con la Memoria, la Verdad y la Justicia. De acompañar a esas mujeres valientes y únicas, que son el ejemplo de trabajar para la justicia y no para la venganza y el odio. Por eso en cada lugar, en cada ciudad del país hay actos, marchas, conmemoraciones, homenajes.
Para muchas empresas que hoy siguen en el poder, hace 40 años empezaba un vertiginoso ascenso que multplicó sus fortunas y socializó sus pérdidas. Son fortunas manchadas de sangre y mares de lágrimas. Esos son los empresarios "exitosos" que gran parte del discurso mediático promueve como modelo para nuestros pibes. Los que no llegan, basura descartable. No importa que hagan yoga, simulen practicar religiones orientales de sabiduría, respiren o mediten. Si se vive de la explotación del otro, no se consigue ninguna "elevación espiritual", se habita en lo más profundo del Infierno, y se construye infierno alrededor.
La sangre derramada no puede repararse así, pero sí puede por medio de la verdad y la justicia. Esa es la deuda que estamos pagando y seguirán pagando nuestros nietos. Para que ellos se hicieran inmensamente millonarios y sus crímenes aún estén impunes, secuestraron, mataron y desaparecieron 30.000, en su mayoría adolescentes y jóvenes. Un plan propiciado y promovido por los EEUU y con el cual contribuyeron los medios de comunicación, que casualmente, más se beneficiaron entonces y ahora. Todas estas obviedades que escribo, que parecen subestimaciones al lector y lugares comunes, resultan nuevamente necesarias.


Mientras algunxs no se toman tregua en su exhibicionismo y aún un día como hoy, suben las fotos de sus consumos y sus "éxitos", o hacen bromitas ingeniosas con ciertos signficantes del discurso de la memoria, de una forma en que creo, contribuyen a la injusticia, a la violencia cínica y al olvido. Supongo que eso lo cargarán en su conciencia, si es que la tienen. Creso es eso, y siempre será eso.
Cuando se habla de LESA HUMANIDAD quiere decir que son crímenes contra todxs nosotrxs, y que no cesan. Es violencia. Hasta que no aparezca el últimx nietx, hasta que no sepamos cómo asesinaron a cada unx de los 30.000, hasta que cada empresa que se benefició no pague su deuda con la sociedad, el crimen está ocurriendo y nuestra comunidad está en peligro por esta inseguridad.

Punto

quise escribir de tu pelo de  tu abrazo y de las mariposas tuyas, mías y nabokopianas que amabas
de la noche de la caminata desde la vieja estación hasta Tolosa
las sandalias gastadas y el alma iluminada
del deseo que ardía en tu noche mirada y todo eso
pero las palabras insisten en apartarse
como si se ordenaran sólo en consignas y urdieran rituales
como si a este mar de sangre lágrimas y bla bla bla bla
no se lo pudieran escribir con palabras.

Punto.


[como si detrás de algún espejo mágico o de esos ojos de la piba en los que fulguran tus ojos me dijeras
pero che, pero cómo, pero otra vez,
y entonces, ¿a dónde iremos?]
Carlos Alonso, aguafuerte para  Bajo la lluvia ajena, de Juan Gelman, Libros del Zorro Rojo, Madrid, 2009.


miércoles, 23 de marzo de 2016

A los ojos del horror, mirar

 Mirar a los ojos al horror, a lo irremediablemente perdido
exterminado de la chispa que es la mirada que vive y proyecta,
sueña, desea, ansía.
No es una consigna, no es un eslógan,
no es un número pérfido emparentado con el First Bigger Genocida mata paraguayos y argentinos heroicos.
Mirar a los que vendrán, a los hijos/as posibles,
a las madres/padres/hermanos que ya no nos acunarán, nos dormirán, nos robarán la pilcha para ir a bailar o a laburar a la básica o al barrio o a la facultad o a la mierda porque llegan los verdugos,
los verdugos siempre llegan (sin puntos ni comas ni respiro)
primero llegan de traje y maletín de negocios
llegan en aviones que son negros y que parecen blancos o blancos que parecen aves
pero son los Robber Barons, you know my friend,
tovarich
compa,
iunou.
Y después mandan a sus esbirros, feos, malos torturadores pateadores violadores cobardes
para que los verdugos de traje no tengan que mancharse
con la sangre de nuestros hijos, hermanos, amigos, padres, madres, tíos, compañerxs, maestros, delegados, bibliotecarios, profesores, periodistas, escritores, artistas, pianistas de manos de estrellas torturadas y poetas de hijas secuestradas
y escritores de entrañas y simientes arrasadas cuatro veces, eternautizadas...
Siempre compañerxs
Presentes.
Ahora.
y siempre.
Porque oh juremos con gloria morir
y nosotros queremos vivir, vivir y amar y vivir y trabajar y vivir y hacer familia y patria
pero vivir, con gloria.
Que sino es como morir.


http://cosecharoja.org/registro-de-extremistas/

martes, 23 de febrero de 2016

Amar hasta el abandono como Camile Claudel (republicada)

“Vertumno y Pomona”,
mármol de C, Claudel, 1905.
Inspirado en el poema
"Sakuntala" del poeta
hindú Kalidasa, siglo V
El amor adolescente es un amor lleno de ansiedades, inseguridad, miedo, expectativas idealizadas, celos, simulacros, poses. 
Igual que todo amor, que es como la permanente  repetición del mito inaugural. 
C. Claudel, El abandono, bronce,
1888- 1895, 62 x 57 x 27 cm
. 
Y después pasamos la vida entera reeditando, reeditando...Como  Vertumnos y Pomonas reinterpretadas por Camille Claudel hasta El abandono. 
La Edad Madura, C.C, 1899-1903, 1.899.
 La Edad Madura, bronce, 114x163x72 cm
Un día te das vuelta y tenés un hijo o una hija, o el hijo de una amiga, o un sobrino, sufriendo, gozando, expectando el porvenir en la acariciadora palma de una primera pasión amorosa cuyas consecuencias, aunque no haya modo de saberlo, pueden ser imperceptibles como el ruido del  andar de una hormiga, o inmensas, como la finita y humana eternidad.

viernes, 19 de febrero de 2016

No me vengas a decir en unos años que vos no sabías

"Los que vivís seguros
En vuestras casas caldeadas
Carlos Alonso, serie Alonso en el Infierno, 2004
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:
Considerad si es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no.[....]
(Primo Levi, Si esto es un hombre)


I
Escalofríos me provoca leerlos en las redes y en los medios, escucharlos clamar mientras gritan y gozan, al ver echar a los supuestos  "ñoquis", portadores de estrellas, frases que evocan significantes del horror: "el trabajo los hará libres", el regreso de las lista de quién se salva y quien queda afuera. El perverso disfrute de la humillación del otro. Esa adoración por la repetición de los gestos y significantes del fascismo y el nazismo, con las herramientas de comunciación del Siglo XXI y una estética descontracturada.


Cuando era adolescente, en los comienzos de la recuperación democrática, plena “primavera” alfonsinista, la hegemonía en política estaba en manos del radicalismo y entre los jóvenes, la Franja Morada. Si te interesaba la política y no eras de "la Franja", además, quedabas afuera de muchos circuitos y muchos beneficios.
Tanto en esos años de colegio (secundario platense de la Universidad Nacional de La Plata), como luego en los años de la facultad y los primeros trabajos, me sentía siempre en minoría. Si eras peronista, de izquierda, progresista, estabas, o al menos así nos sentíamos en el ambiente de clase media urbano en el que me movía, medio out. Fueras de la tribu que fueras, y como en el tema de los Twist, anduve por varias tribus.
Pero sobre todo, en el Centro de estudiantes, el Barrio Nueva York de Berisso, Max Nordeau, el Taller de la Amistad, el PJ, y muchos otros espacios formales e informales en los que me iba formando, me sentía profundamente convocada por la injusticia que vivíamos quienes creíamos, desde el lugar que fuera, que los crímenes del terrorismo de Estado debían ser juzgados y que la causa de las Madres, las Abuelas y “los organismos”, como los llamábamos, era nuestra causa.
Seguramente para muchos que eran mayores que yo, o que venían de protagonizar el horror en sus cuerpos, el reclamo de "Juicio y castigo" era más una bandera o una utopía que un proyecto realizable.
Pero para quienes éramos jóvenes, era algo posible y alcanzable, a pesar de que la realidad se empeñaba en mostrarnos una y otra vez que las relaciones de fuerza no estaban justamente de nuestra parte.

II Nuestra causa
Nuestra como sujeto colectivo, nuestra porque hasta que no hubiera memoria, verdad y justicia, no habría paz y proyecto futuro para Argentina, para este pueblo, no habría vida en su plenitud.
Cuando en esa época cuestionabas la Teoría de los dos demonios, o cuando empezaron a hacerse públicos los primeros casos de secuestro y apropiación de bebés, de robo de identidad, una se quedaba en general hablando sola en muchos sitios.
¡Cómo dolía escuchar a gente querida repitiendo las viejas y nuevas versiones del "algo habrán hecho"! Me acuerdo tremendas discusiones con compañeros/as de estudio y de trabajo que defendían a los apropiadores, que no querían saber nada con informarse, n i escuchar, que no querían correrse un milímetro de sus matrices ideológicas talladas con verdades a medias, o mentiras, o discursos hegemónicos de los que nos modelan a todos.
También a mí, por supuesto.

III Pensar con el cuerpo
Aprendí junto a muchos de mi generación a sospechar de los discursos digeridos, a tomarme el trabajo de estudiar, de leer, de escuchar a los demás, de revisar mis ideas.
Incluso esta.
Pero también, a pensar con el cuerpo y a sentir con el cerebro, a oler con las ideas y a mirar con la memoria. Un niño baleado por las fuerzas de seguridad estatales.
Es un límite insoportable para mis ojos, mi piel, mi cerebro.

IV "Yo no sabía"
Muchas de esas personas al correr de los años, me pidieron disculpas por sus posiciones. Adujeron ignorancia, necedad. Mucha gente decía, como les dijeron a las propias víctimas del terrorismo de estado: yo no sabía.
Como dijeron los alemanes vecinos de los campos de concentración: yo no sabía.
Como los italianos fascistas le dijeron a los huérfanos y viudas de los comunistas y la resistencia: yo no sabía.
Como los rusos estalinistas le dijeron a sus connacionales. 
Los brasileros y argentinos a los paraguayos: yo no sabía.
¿Pero es posible no saber,un genocidio se puede ocultar?
Tal vez no se supiera el alcance, tal vez para muchos fuera inimaginable la perversa modalidad de las torturas y escarmientos, pero no saber…
Tal vez cuando empezaron los primeros síntomas algunos pensaron que era justo, que había que darles tiempo (a los milicos, a MItre, a Hitler, a Mussolini, a Stalin, a los ingleses en la India, a los estadounidenses en Irán, a los isreaelíes en Palestina.......)
Es una posición que muchos eligieron.
No juzgo moralmente. Sí políticamente.
El miedo paraliza. Nos paraliza.
Los fascistas lo saben muy bien.
Y juegan con eso.
El miedo lleva a la autocensura y a la indiferencia, a la ceguera.
No tener una posición es una posición.
No tener una posición condenatoria frente a los síntomas del fascismo, en la Argentina de 2016,  es una posición al menos de complicidad.
Con lo que hemos aprendido como sociedad, con los modos en que podemos enterarnos - incluso en este contexto proclive a la censura fáctica del mercado-, de muchas cosas que los medios no informan, o deforman, u ocultan.
Incluso así.

V
Me sorprendía que alguien sintiera que debía disculparse conmigo por haber elegido no saber.
Por haber elegido la comodidad, el confort digamos, de la ignorancia que posibilita no tener que ponerle el cuerpo a ciertas cuestiones.
Pero me alegré cada vez que alguien que negaba el genocidio, o el terrorismo de estado, o el robo de niños y niñas, en los 80 y los 90, en el 2000 había revisado sus ideas.
Mucho antes del kirchnerismo.
Pensé que habíamos como sociedad alcanzado un grado de acuerdos importante, profundo y mayoritario, respecto a que queríamos vivir en un estado de derecho, después, algunos tendrían este proyecto político y estos estos otros. Están quienes gobiernan para los ricos y quienes gobiernan para los pobres. Las contradicciones, alianzas y complejidades constructivas que son las reglas de juego de la política en las sociedades democráticas occidentales contemporáneas, etcétera.
¡Cómo me equivoqué!

VI
Recuerdo que en mi infancia, mis padres, que no eran héroes ni guerrilleros revolucionarios, sino gente común de clase media argentina, pusieron en riesgo su vida -y la nuestra-  para proteger la vida de amigos (o conocidos) perseguidos por las patotas de la dictadura. Intuyo que ese ejemplo, esas experiencias, calaron profundamente, mucho más que la formación ideológica o doctrinaria.
No se le cierra la puerta en la cara a una pareja con hijos pequeños a quienes persiguen para secuestrar, violar  y matar.
Hay que sobreponerse al miedo cuando está en juego lo más sagrado: la vida. Y más aún, cuando es la vida de los niños y de los viejos.
Y una vez que uno abre esa puerta, ya no se puede cerrar.
Esa puerta queda abierta para siempre.
Pero uno elige qué umbrales cruzar y qué umbrales no.
Incluso cuando esas vidas salvadas se conviertan en encarnaciones de profetas de la muerte, hay que saber en cada célula de nuestra alma-cuerpo-mente que valió la pena.

VII
Ahora, que soy una mujer adulta, con un hijo de casi veinte años, veo las cosas de otra manera.
Puedo imaginar que dentro de unos años, quienes son hoy jóvenes pidan disculpas por haber fomentado, celebrado, negado o tolerado en silencio los avances de comportamientos fascistas.
Tal vez le pedirán disculpas a sus compañeros de estudio, de trabajo, a los familiares de los que quedarán en el camino.
Puedo discutir con pasión y respeto con muchos que piensan muy distinto a mí en muchas cosas, siempre que estemos dentro del límite de la defensa de las garantías y la soberanía de los derechos humanos, del humanismo. 
Cuando ese orden es violentado, cuando a un primer síntoma sigue otro, y otro, y se lo tolera, se lo celebra o se lo niega, quienes son mis coetáneos, o mayores que yo,  no me van a hacer creer en le futuro (porque la foto de hoy mañana ya es pasado) que no sabían, que no entendían, que no se dieron cuenta.
Todos ya vimos el rostro del Leviatán.
¿Acaso creen que vamos a creerles que otra vez no sabían? Que creyeron que los totalitarismos reales, genocidas, hambreadores, en toda la historia humana y en todas las geografías, surgen de repente? ¿No quieren ver el vientre de la ballena que vomita en el proceso? ¿Creen que esos demonios metaforizados en el arte y la religión de mil modos, apelan a algo ajeno a eso que está dentro de cada ser humano? ¿Se creen Frankenstein?
Quienes eligieron el fascismo, por acción u omisión, en nombre del liberalismo, del radicalismo, del socialismo, del peronismo, del hartazguismo, del indignadismo, del catolicismo, del judaísmo, del evangelismo, además de contaminar o tergiversar esas fuentes, cruzaron una puerta que no tiene retorno.

"[...] Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal
Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaros;
Repetídselas a vuestros hijos.
O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro."
(final del poema)

sábado, 6 de febrero de 2016

Argentinxs en las redes

"Hemos relevado a los dioses, pero la historia no anda"
 (Rodolfo Kusch, "El miedo y la historia", 1969)

Parece que somos uno de los países que encabezamos las estadísticas en el uso de redes sociales, según la página de Chequeado en junio de 2014.*
Cuando una conversa con amigas que viven hace muchos años en Europa, o bien lee algunas de las críticas culturales que se ocupan del tema de las prácticas en el uso de redes sociales de manera directa o tangencial por aquellas geografías, (Barbara Cassin, Francoise Benhamou, etcétera), algo les asombra de nuestra relación con las redes sociales: el alto grado de exposición personal que allí tenemos, las apasionadas discusiones que sostenemos en la virtualidad, las prácticas de comunicación que desarrollamos y estamos construyendo, las formas en que ponemos a circular la información periodística que allí disponemos; la exhibición de nuestras ideas políticas, de nuestras familias, de nuestros gustos musicales, literarios, artísticos, futbolísticos... 
A pesar de que (casi)  todos coincidimos con mayor o menor sustento científico (desde la doxa y/o la episteme) en que estos medios de comunicación son, entre muchas otras cosas, vidrieras ideales para el espionaje y el control social por parte de las agencias de inteligencia y el poder; para la venta e imposición de prácticas de consumos, para las transformaciones de las relaciones interpersonales y las subjetividades-como hablábamos en un hermosa tarde de enero con mi amiga S, a pesar de que nos ocultamos detrás de seudónimos y apodos, a partir del blanqueo de la persecución política que se lleva adelante en muchos ámbitos laborales en estos nuevos tiempos de democracia restringida, o vigilada, o recortada, o ajustada (¿sincerada?), no dejamos de postear, de hablarnos y convocarnos por whatsapp, Facebook, Twitter, etcétera.
¿Nos dividimos entre voyeurs y exhibicionistas?
¿Están los que leen/observan todo lo que otros postean pero jamás se exponen?
Las empresas y los organismos del Estado tienen personal observándonos orwellianamente...
Es el fin de la intimidad.
Todo eso.
Nos ponemos paranoicos, (porque además, nos están persiguiendo, vigilando y castigando).
Nos ponemos foucaltianos, dickenianos (no de Dickens si no de P.Dick); nos situamos en clave Huxley, Orwell...y aún así...¡No dejamos de estar siendo no sé qué clase de comunidad política en las redes!
"La autocomunicación de masas está configurando un mundo nuevo. De modo creciente pensamos en las relaciones sociales, las instituciones, el poder, el cambio social y la autonomía personal como realidades basadas en redes (Cardoso). Los jóvenes de hoy forman parte de la generación de la tecnosociabilidad, cultura que no solo cambia la vida de las personas y las comunidades, sino también la política (Calderón). Parece claro que partidos y sindicatos han perdido el monopolio de la intermediación. Estar en la red puede ser algo más que un clic para entrar, decir que me gusta o compartir."**

¿Qué ocurre allí, en esos encuentros, grupos, subgrupos, tramas? ¿Alguna sombra de los rituales que nos conectaban con el más allá del terrenal, con lo sagrado, con los otros, algo que no responde a la lógica matemática, algo que se explica y se explica desde la ciencia occidental pero que, a pesar de ello, no (nos/se) entiende? ¿Quiénes somos allí, con los otros, en ese territorio simbólico-virtual? ¿Sumas de preguntas nuevas a prácticas que están siendo para nosotros, lxs argentnxs, nuestros modxs de comunicarnos con tecnologías ajenas pero prácticas propias?


*"La Argentina es el tercer país en el mundo en el que sus usuarios pasan más tiempo en las redes sociales con 9,1 horas promedio por mes, según el informe Futuro Digital Argentina 2013 de la consultora Comscore Media Metrix. Facebook es la red social líder y sus usuarios le dedican el 94% del total de su tiempo consumido online.

La Encuesta Nacional de Consumos Culturales y Entorno Digital realizada por la Secretaría de Cultura de la Nación en 2013 confirma la popularidad del uso de las redes sociales entre los argentinos. Los resultados muestran que el 65% de los encuestados accede a Internet,y más de la mitad de éstos se conecta en las redes sociales. Además, el 55% de la población dice tener una cuenta en Facebook.", en http://chequeado.com/recuadro/la-argentina-y-el-uso-de-las-redes-sociales/, consultado febrero 2016.

miércoles, 13 de enero de 2016

Los perfectos y las perfectas


"Lo perfecto no deja entrar a nadie. "(Elías Canetti)

La Argentina es un país que está lleno de coimeados pero no existen los coimeadores.
Es el país de las muertes en mal llamados accidentes de tránsito, pero donde nadie pasa semáforos en rojo ni excede la velocidad.
Es el país de la "corrupción política del adversario"  pero nadie de las empresas, la sociedad, los medios, es responsable de consentir que  se violen leyes y se ahoguen chicas o se incendien boliches.
Está plagado de ñoquis pero todos somos trabajadores muy cumplidores y excelentes.
Está lleno de acomodados pero no hay nadie que haya accedido a ningún beneficio por acomodo.
Se denosta al Estado y a la burocracia, pero nadie habla de las mega estafas y chanchullos de las empresas privadas del mundo y de acá.
Etcétera, etcétera, etcétera.
A lo largo del último tiempo he leído y notado una abundancia de argumentaciones morales para explicar las preferencias políticas y para los debates. No me interesa ni me siento en posición de dar discusiones de ese tipo. La moral es algo privado. 
Sin embargo, hay quienes provocan desde ese lugar. Puede que un día se me salte un tornillo y terminemos cayendo en el juego. Nadie está libre.
Hay que tener el pasado personal muy pero muy limpio para estas osadías.
El pasado personal y el familiar, yo diría, si uno va a hacer uso y abuso de este discurso acusador moral y estas generalizaciones. 
Y ya sabemos, la perfección no es constitutiva de lo humano. Todos estos perfectos y perfectas, reglamentaristas de lo superfluo, suelen cometer algunas aberraciones éticas y políticas, en nombre de la moral. Sobran los ejemplos.
Si esa fue la base argumentativa de su voto al macrismo, ¿no es de esperar que salgan a reclamar lo mismo ahora? ¿O eran todas mentiras? Y entonces, moralmente es repudiable, y políticamente se trataría de una estrategia electoral fundada en esconder los verdaderos proyectos. Como dice A, están los que hicieron la propaganda política como publicidad bancaria, los cínicos, que vendieron alegría y globos para ocultar el proyecto de empobrecimiento, persecución política revanchista, devaluación  y endeudamiento. Y están los que la compraron.
Están consintiendo violaciones a las leyes, y mientras siguen jugando el jueguito del debate porongón, de la imposibilidad de pensar por fuera de sus matrices, o de tan siquiera ponerlas en duda, están celebrando a los verdugos.
Nadie les pide tanto, incluso en regímenes más opresivos, en situaciones más límite, siempre se pude tener gestos de dignidad política.

Me cansé de escuchar a trabajadores del Estado, (ya sean de la educación, del sistema de salud, judiciales, policías) renegar por el ingreso de otros trabajadores "a dedo". Y cuando les he preguntado por sus oportunos ingresos por concurso de antecedentes, sus capacitaciones, sus currículum, miraron para otro lado.
Me cansé de escuchar el discurso meritocrático de gente que heredó (o hizo) dinero por el hecho de nacer en tal cual o familia;  abusando de posiciones de poder, malversando fondos del Estado. Gente que aunque desde ya no es responsable personalmente de los delitos de sus antepasados, pero sí lo es socialmente, diría H. Arendt. Como es responsable políticamente un gobierno de gobernar.
Cierro con un ejemplo: mi moral me lleva a rechazar visceralmente que se oculte, proteja u oculte a violadores de niños. Me parece un delito que está en la cima de lo más aberrante.
Y en este caso, hay también una ética social, legal y política me acompañan.
Puede que políticamente sea más grave otra cosa.
Pero ¿vos pondrías a alguien que proteja a violadores de niños a cuidar los relaciones internacionales de tu país?, sería la pregunta política. ¿Por qué? Porque alguien que en nombre de la seguridad o la política considera que algo así debe ser ocultado, está dispuesto a hacer cualquier cosa en nombre de la política y la seguridad.
Por eso me causan un estremecedor rechazo físico, moral, intelectual, los actos de los cuales se la acusa a la Canciller Malcorra.
Pero es la política la que puede discutir si un país democrático puede tener como responsable política de sus relaciones internacionales a alguien que ha sido denunciado en varios miembros de la ONU por este acto criminal desde el punto de vista de las leyes internacionales. Ya no es mi moral, es la ley, y es la política internacional.
Creo que para poder discutir cuestiones políticas hay que partir de algunos acuerdos tácitos o explícitos previos, sino, no vale la pena. 
Uno de ellos es que no podemos posicionarnos en una supuesta superioridad moral para discutir política, porque ya ahí estaremos entrando en otro terreno.

sábado, 2 de enero de 2016

Almabellismo en mí, en vos, en ellas, en ellos, en nosotros

“Para Lacan, esto sólo puede facilitar que el sujeto se escude en la posición paranoica del  'alma bella' que denuncia el desorden del mundo sin poder advertir su implicación en ese desorden."
(José Eduardo Tappan Merino)



Y al final llegaba a la conclusión de que tal vez era más simple: era eso, era debido a eso, a tu gozosa posición de alma bella, que no podíamos más que encaminarnos una y otra vez hacia nuevos desencuentros.
Donde vos alzabas (de nuevo) el dedo acusador, parapetado en el  mangrullo de tu moral:
a veces señalabas hacia mí, como en espejo, pero en el reflejo sólo cabía tu imagen, que iba de la autocomplacencia a la vanidad, pero nunca se tomaba un descanso, nunca querías mirar hacia el otro lado oscuro: el tuyo.
Y se armaban esos enredos, que tanto podían ser de moralismo mezclado con política, como de sexo mezclado con reclamos y grandes penitencias, y castigos, y rencores que crecían como hongos en humedales.
A veces eras un ella, y te entregabas a una autocomplacencia de un progresismo intachable, que nunca tocaba lo sucio, lo feo, y aunque se servía de los beneficios de estas prácticas, te sentabas en la poltrona cómoda de ver tele, en el confort de tu hogar bien equipado, sin frío ni calor.
A veces eras en mí, ese almabellismo que culpaba a los otros, que la miraba de afuera y decía: yo no fui, yo no tengo nada que ver, yo no estoy implicada...Y ese arrebatada pasión acusatoria sólo venía a encubrir lo que sospechaba: que yo sí era, que yo estaba implicada, que no estaba a salvo.
Nacimos caídos, pecadores, dice el saber tradicional de las religiones.
Te enfurecen esas metáforas. No importa, hay otras, tenemos también a Freud y a Lacan.
(No hablaré del peronismo, para que no cierres tus oídos con membranas refractantes.)
Te propongo que lo pensemos  así:
"La conciencia de clase puede no ser revolucionaria, puede no ser socialista, pero siempre es algo. De ese ‘algo’ parte el trabajo político, el tuyo y el mío.Y ésta es la cuestión. Tanto para los doctrinarios como para los poéticos. Si las almas bellas se interesaran por esta trama, descubrirían que un genial observador de nuestro mundo, Antonio Gramsci, diseñó con maestría la índole de los escenarios en los que transcurre la política. ¿Cómo articular con los más un espacio que pueda efectivamente disputar el territorio a los de arriba? La manera no puede provenir de mis sueños y aspiraciones. Ni provenir de rígidos principios. Tendrá que nutrirse de los complejos y contradictorios entrelazamientos que las mayorías han conjugado para negociar condiciones de vida que suponen mínimamente aceptables en el marco de ciertas condiciones. Las mayorías son portadoras de una vasta sabiduría que recorre generaciones y continentes. Y no son poéticas ni aventuradas. Pero son los protagonistas. Los protagonistas de la política y de los cambios posibles. A veces pueden equivocarse en toda la línea. Pero sólo desde su experiencia puede buscarse un nuevo camino."*

No soy yo, no es el mundo, no son los otros...Y chau. Listo.
¿Nunca en vos, nada? ¿Ni una duda, ni una pregunta, ni la sombra de una implicación que dijera: este es un hombre, una mujer, un adulto, y podemos tener una conversación?
(Prometo que cuando asome en mí esa alma bella, esa pequeña Dora, la miraré a la cara: vete de mí, cuervo negro.)

* Mario Toer, en Página 12, 2009, http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-126672-2009-06-15.html