viernes, 25 de marzo de 2016

#VíaDolorosa


"Claro, no hay libertad mientras haya ricos 
mientras haya libertad de explotar a otros 
libertad de robarle a los demás mientras haya clases no hay libertad. 
No hemos nacido para ser peones ni para ser patrones 
sino para ser hermanos sino para ser hermanos hemos nacidos. "
(Fragmento de  Canto nacional, de Ernesto Cardenal, en La Jiribilla, febrero de 2005).
Giotto di Bondone, 1302-05, Capilla de los Scrovegni,
Fresco
 "¿Qué es Dios? Pues es amor mutuo y compartido que encarna en nosotros.
 ¿Si el cristianismo es amor? 
Sí claro, no es otra cosa más que eso puesto en práctica como debe ser,
aunque naturalmente que muchas veces se realiza como egoísmo, odio o violencia. 
¿Y el marxismo? 
No es lo mismo, pero son muy compatibles. 
Perfectamente se puede ser cristiano y marxista (como yo) o científico", resume.
(Ernesto Cardenal, poeta inspirado en la Teología de la Liberación)*
#VíaCrucis. Yo sé que a muchos no les gustará esto que digo, pero creo que la tradición del liberalismo, y el progresismo que se nutrió en parte allí, es de rechazo a las creencias religiosas, y a las creencias populares en general, en nombre del paradigma científico como único modelo de conocimiento. Este pensamiento, heredero del positivismo, suele desconocer y/o despreciar otras formas de conocimiento como el arte, las religiones, la mitología. La conducta histórica, controladora y represiva de instituciones del poder, de vigilancia y control, como es el caso en Occidente de la Iglesia Romana, abonaron esos rechazos. Mucho menos se han revisado las conductas de otras iglesias, asociadas al desarrollo capitalista tanto en el siglo XVI y posteriores , como en la actualidad, donde la liturgia del poder está al servicio de la "religión" más totalitaria y hegemónica: el capitalismo. Sus profetas nos han visitado en estos días y han hechos sus rituales y sus "misas". 
En nombre de la religión se han cometido genocidios y toda clase de guerras y crímenes. 
En nombre de la ciencia también.
En la metáfora del Vía Crucis, más allá de las creencias que cada uno tenga, encontramos un mensaje que me parece de una potencia simbólica muy significativa para América Latina y para nuestro país hoy. Ayer, en cierta forma, millones de argentinos transitamos la conmemoración ritual, colectiva, de nuestra vía dolorosa.
Mientras tanto, los mercaderes del templo hacen negocios, de espaldas a este pueblo. Y los enviados del Emperador, que son los que castigan la herejía y la disidencia de una religión (religar) de amor, que condena el mercantilismo y el egoísmo individualista, se lavan las manos del crimen que ayudan a cometer.
La resurrección es otra idea que nos colma de esperanzas, es la vida que se sobrepone a la muerte en manos de estos criminales.
No importan tanto las expresiones de esas creencias religiosas ni el comportamiento institucional de los poderes, si cientos de miles de argentinxs estamos dispuestos a atravesar el Vía Crucis en nombre de la paz, el amor, la justicia. Cielo e Infierno, pensaba Swedenborg, están acá, en la tierra, en nosotros. Felices Pascuas a los que elegimos el Cielo, seamos cristianos, judíos, musulmanes, agnósticos, ateos, budistas, hunduistas, politeístas, etcétera.

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