Último verano en Stalingrado, novela

sábado, 6 de febrero de 2016

Argentinxs en las redes

"Hemos relevado a los dioses, pero la historia no anda"
 (Rodolfo Kusch, "El miedo y la historia", 1969)

Parece que somos uno de los países que encabezamos las estadísticas en el uso de redes sociales, según la página de Chequeado en junio de 2014.*
Cuando una conversa con amigas que viven hace muchos años en Europa, o bien lee algunas de las críticas culturales que se ocupan del tema de las prácticas en el uso de redes sociales de manera directa o tangencial por aquellas geografías, (Barbara Cassin, Francoise Benhamou, etcétera), algo les asombra de nuestra relación con las redes sociales: el alto grado de exposición personal que allí tenemos, las apasionadas discusiones que sostenemos en la virtualidad, las prácticas de comunicación que desarrollamos y estamos construyendo, las formas en que ponemos a circular la información periodística que allí disponemos; la exhibición de nuestras ideas políticas, de nuestras familias, de nuestros gustos musicales, literarios, artísticos, futbolísticos... 
A pesar de que (casi)  todos coincidimos con mayor o menor sustento científico (desde la doxa y/o la episteme) en que estos medios de comunicación son, entre muchas otras cosas, vidrieras ideales para el espionaje y el control social por parte de las agencias de inteligencia y el poder; para la venta e imposición de prácticas de consumos, para las transformaciones de las relaciones interpersonales y las subjetividades-como hablábamos en un hermosa tarde de enero con mi amiga S, a pesar de que nos ocultamos detrás de seudónimos y apodos, a partir del blanqueo de la persecución política que se lleva adelante en muchos ámbitos laborales en estos nuevos tiempos de democracia restringida, o vigilada, o recortada, o ajustada (¿sincerada?), no dejamos de postear, de hablarnos y convocarnos por whatsapp, Facebook, Twitter, etcétera.
¿Nos dividimos entre voyeurs y exhibicionistas?
¿Están los que leen/observan todo lo que otros postean pero jamás se exponen?
Las empresas y los organismos del Estado tienen personal observándonos orwellianamente...
Es el fin de la intimidad.
Todo eso.
Nos ponemos paranoicos, (porque además, nos están persiguiendo, vigilando y castigando).
Nos ponemos foucaltianos, dickenianos (no de Dickens si no de P.Dick); nos situamos en clave Huxley, Orwell...y aún así...¡No dejamos de estar siendo no sé qué clase de comunidad política en las redes!
"La autocomunicación de masas está configurando un mundo nuevo. De modo creciente pensamos en las relaciones sociales, las instituciones, el poder, el cambio social y la autonomía personal como realidades basadas en redes (Cardoso). Los jóvenes de hoy forman parte de la generación de la tecnosociabilidad, cultura que no solo cambia la vida de las personas y las comunidades, sino también la política (Calderón). Parece claro que partidos y sindicatos han perdido el monopolio de la intermediación. Estar en la red puede ser algo más que un clic para entrar, decir que me gusta o compartir."**

¿Qué ocurre allí, en esos encuentros, grupos, subgrupos, tramas? ¿Alguna sombra de los rituales que nos conectaban con el más allá del terrenal, con lo sagrado, con los otros, algo que no responde a la lógica matemática, algo que se explica y se explica desde la ciencia occidental pero que, a pesar de ello, no (nos/se) entiende? ¿Quiénes somos allí, con los otros, en ese territorio simbólico-virtual? ¿Sumas de preguntas nuevas a prácticas que están siendo para nosotros, lxs argentnxs, nuestros modxs de comunicarnos con tecnologías ajenas pero prácticas propias?


*"La Argentina es el tercer país en el mundo en el que sus usuarios pasan más tiempo en las redes sociales con 9,1 horas promedio por mes, según el informe Futuro Digital Argentina 2013 de la consultora Comscore Media Metrix. Facebook es la red social líder y sus usuarios le dedican el 94% del total de su tiempo consumido online.

La Encuesta Nacional de Consumos Culturales y Entorno Digital realizada por la Secretaría de Cultura de la Nación en 2013 confirma la popularidad del uso de las redes sociales entre los argentinos. Los resultados muestran que el 65% de los encuestados accede a Internet,y más de la mitad de éstos se conecta en las redes sociales. Además, el 55% de la población dice tener una cuenta en Facebook.", en http://chequeado.com/recuadro/la-argentina-y-el-uso-de-las-redes-sociales/, consultado febrero 2016.

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