Último verano en Stalingrado, novela

martes, 1 de diciembre de 2015

Quién es el amo (Serie "Izarnos sobre las puntas de los pies" )


“—Cuando yo uso una palabra —dijo (Humpty Dumpty) en un tono bastante desdeñoso— significa lo que yo decido que signifique, ni más ni menos.
—La cuestión es —dijo Alicia— si usted puede hacer que las palabras signifiquen cosas tan diferentes
—La cuestión es —dijo Humpty Dumpty— saber quién es el amo, eso es todo”
(Lewis Carrol, Alicia a través del espejo)


1. Oh, mundo feliz
El hartazgo es agotador y se puede salir de él con una droga, un soma que calma angustia y propone un fantástico plan de evasión. El soma es propio del mundo feliz prometido, y el mundo feliz que inspiró a Huxley nos viene de Shackespeare:

¡Oh qué maravilla!
¡Cuántas criaturas bellas hay aquí!
¡Cuán bella es la humanidad! Oh mundo feliz,
en el que vive gente así.
(W. Shackespeare, La tempestad, Acto V, discurso de Miranda) 

Incluso, ante la evidencia de que los peores anuncios de esa supuesta campaña del miedo, representados en nombres de personas que son emblemas de injusticia social, represión, hambreo al pueblo, se han cumplido. En lugar de buscar, al menos, nombres nuevos para viejas políticas de ajuste, Cambiemos no cambia más y trae el pasado, en bloque, al presente de su gobierno. ¿Por qué haría algo tan contrario a lo prometido? Yo diría que porque puede.

2. Sí, podemos
Sí podemos, clama. Y la realidad demuestra que la premisa es correcta, al menos en este momento. Habrá que ver si es cierto, porque a mi me parece una maniobra arriesgada para quien no cuenta con una mayoría sólida, ni una base de legitimación popular estable.
 Al parecer, a los electores de esta mitad no les preocupa. ¿Pero es realmente como si dijeran "cambiar por cambiar", como en un video que circuló en las redes, aunque implique tomar soda cáustica y morir? No lo creo, al menos, no para la mayoría. Lo que me parece que ocurre es que su construcción(es) de sentido(s)  es(son) otra(s).




3. Modernicémonos, pero no tanto: The Winner Takes It All

Por eso, por ejemplo, el anuncio de Avelluto y Bullrich, anticipando que se eliminirá cualquier visión revisionista de la historia en los diseños curriculares,  que nos advierten sin eufemismos que habrá censura y que van a utilizar el aparato del Estado para tratar de imponer un discurso único, no les resulta inquietante a los votantes de Cambiemos. Es decir, ni los más acérrimos ultra k se hubieran atrevido a anunciar que toda una corriente histórica, propia de los  siglos XX y XXI, que toda una visión crítica, iba a ser eliminada como propuesta pedagógica. Algo tan temerario hubiera traído una reacción de repudio fenomenal.  Pero hoy, al menos por un momento,The Winner Takes It All.
Nosotros hemos hartado con la confrontación, el debate ideológico, el antagonismo. Ellos son más prácticos, han sabido leer ese hartazgo y directamente, expulsan cualquier divergencia: "la cuestión es saber quién es el amo."
Al hablar de "deskirchnerizar" -como están haciendo varios medios  y referentes de Cambiemos, los más fundamentalistas-es hacer una equivalencia ímplicita con desnazificiar y desestalinizar, cuando en verdad la operación es la contraria. ¿Acaso no se trata de eliminar toda huella, toda presencia, aroma, eco de un pensamiento alternativo (al de ellos), que por cierto, incluso después de 12 años de supuesta "dictadura K", no logró ser hegemónico, como lo demuestra el hecho de que el 51 % haya elegido otra cosa?
Justamente porque ha podido escuchar otros discursos siempre. 
Para querer parecer una alternativa política modernizantes, su comportamiento sugiere ideas y propuestas más bien antiguas. ¿Un posmodernismo que ya ha sido abandonado en casi todo el mundo, que le teme al uso de categorías marxistas para pensar los procesos? ¿Ideas de fin de la historia que estuvieron de moda hace 30 años y ya, creo yo, no permiten pensar muy poco al mundo y en el mundo contemporáneo?
Es interesante de todos modos que se proponga un espacio de modernización, si es que se trata de la visión humanista, democrática y pluralista del proyecto moderno incompleto aún, que incluiría además un capitalismo mucho más moderado y con mucha mayor presencia e intervención del Estado. 
Parecen bastante antiguas estas propuestas, anteriores incluso a la Reforma Universitaria (1918) que ya prevía la libertad de cátedra, para facilitar la circulación en la formación universitaria de diversidad de discursos.
Evidentemente estas lógicas no son las del votante de Cambiemos.
Nos hemos equivocado al pedirles que apliquen a su sistema de creencias nuestra lógica. 


*Por eso el anuncio de los futuros ministros de cultura y educación, Avelluto y Bullrich, anticipando que se eliminirá cualquier visión revisionista de la historia en los diseños curriculares, clausura la posibilidad de debatir y enriquecer las visiones de la historia. ¿Nos advierten de este modo que planean a utilizar el aparato del Estado para tratar de imponer un discurso único? -casualmente, aquello de lo que se acusaba al kirchnerismo. El revisionismo histórico permite revisar no sólo la complejidad de alguien tan fundamental como Sarmiento, en sus luces  y sombras, sino que aporta diversidad de interpretaciones a las lecturas de nuestra configuración como Nación. "Deskirchnerizar" es hacer una equivalencia ímplicita con desnazificiar y desestalinizar, cuando en verdad la operación es la contraria. Para ser modernos, creo yo, hay que propiciar y habilitar diversas visiones. Esto suena, al contrario, bastante antiguo, anterior incluso a la Reforma universitaria que ya prevía la libertad de cátedra, para facilitar la circulación en la formación universitaria de diversidad de discursos.

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