Último verano en Stalingrado, novela

martes, 25 de junio de 2013

D, una chica poco convencional


Modigliani
Retrato de una chica, 1917
647 × 960
Conocí a D en el colegio, en los 80. Plena "primavera alfonsinista", reverdecer democrático y rocanrolero.
Era de las "grandes", como mi hermana, pero no de las "más grandes", las "de Quinto", las que se habían bancado a la Bulián toda la dictadura y el centro de estudiantes y todas esas posibilidades les llegaban cuando cursaban el último año del bachillerato.
D me llamaba la atención. Era de las lindas, pero no exactamente de "Las Lindas". "Las Lindas" eran rubias (aunque no lo fueran), sobre todo eran chetas, se maquillaban con Indian earth (incluso los guardapolvos blancos), usaban colitas fluor, de toalla anchas, creo que zapatillas Topper, usaban un vocabulario particular, practicaban ciertos deportes (hockey, generalmente), salían con los rugbiers del Nacional y no se metían en política. Por supuesto que todo esto formaba parte de las generalizaciones y prejuicios cruzados, pero no quiero irme de tema.
D, que era de las lindas, a secas, era además de "las inteligentes", combativas. No de las "huecas", palabra muy usada  por entonces para descalificar a las chicas "superficiales". 
D tenía (y tiene) una hermana apenas menor que yo y a veces las veía como un par entre otros que configuraban el casi por completo femenino (por suerte, "casi") universo del Liceo, ya que en el colegio, por supuesto, había otros pares de hermanas, muchas. Estaban M y L, que pese a ser ambas muy rubias y muy lindas, no eran de "Las Lindas", porque eran también de las inteligentes, comprometidas, etc. Estaban N y M, ambas hermosas, pero tampoco eran de Las Lindas, lo mismo que M y G, que como D y su hermana T, pertenecían a "la cole", entidad mítica que me atraía como a la mosca la luz.
También tenían su propio universo vocabular, pronunciaban algunas palabras distinto, sabían muchísimo de ideologías, de política, pero no por eso eran menos coquetas o atractivas.
D tenía de todo. Enérgica, potente, de la edad de mi hermana mayor, tenía carisma. Sus inmensos ojos redondos y oscuros (que veo en P, su hijo, intensificados, si cabe) lanzaban llamaradas cuando estaba enojada o quería convencer, pero también se reían y ya entonces tenía el don de la ironía y el sarcasmo de la gente inteligente, a la que ella le sumaba (y le siguió sumando) lecturas, curiosidades, viajes, aventuras intelectuales y estéticas, un amor atrevido, una familia poco ordinaria.
Modigliani, 
Retrato de Madame Reynouard, 
óleo sobre tela, 1916,81 x 50 cm 
Tal vez porque desde chica hacía, como esos personajes de Proust que me fascinan, de lo frívolo algo muy serio, sabía (y sabe más) del buen vestir, de la elegancia, de la decoración cálida y sofisticada de una casa que por muy bien arreglada que esté no deje de ser hogar.
D brillaba.
D brilla.
Se ríe de lo más triste. Se envalentona ante lo más espantoso, es decir, lo que nos causa un espanto insoportable, imposible de ser enunciado, y quiere cuidarnos a todos como si se pudiera cuidar a las personas de quererla. A ella.
A los chicos, me acuerdo, D les gustaba, incluso más que "Las Lindas", muchas de las cuales eran sus amigas y que siempre eran o parecían medio tontas. Porque a pesar de lo que uno cree en la adolescencia, a los chicos siempre les han gustado más las mujeres que parecen saber lo que quieren (aunque no lo sepan), las que seducen y desean, con un poco de histeria, de escapismo, de fingimientos y simulacros de tontería, pero inteligentes, sensibles. D tal vez, como la mayoría de mis amigas, mi propia hermana, yo misma, no respondía a los parámetros de la moda de Las Lindas, era mucho más libre, rebelde, auténtica (sea lo que fuere lo que eso quería decir entonces). 
Igual que ahora. A ella, parece, las convenciones no le combinan.
¡Brindo por ella!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

también brindo por ella, porque D es simplemente hermosa, incomparable, amiga del alma (JH)

davidc dijo...

Cintia, a poco de leer tu blog, me doy cuenta de que vos tambien sos poco convencional y talentosa y bella. Felicitaciones.