Último verano en Stalingrado, novela

domingo, 16 de junio de 2013

Supernovas, amigas, enanas blancas, old boy friends y cachorros que se van

"Niña con regadera", Renoir, 1876. 
National Gallery (Washington). 100,4 x 73,4 cm
No sé si se le agradece a Dios o a la vida, o al destino o a la suerte, pero a quien le corresponda, qué dicha inmensa, qué intensidad de pasiones, solidaridades, celos, ensoñaciones,alegrías, las amistades femeninas.
D, por ejemplo, aplicando -en nuestras charlas de chat transocéanicas colectivas-esa síntesis del rigor de la palabra analizante, la bruta cachetada (just in time!) que en algún momento todas necesitamos recibir de una amiga, genial, con toda la acidez de una inteligencia que sabe, sobre todo, amar.
M, que baila y baila y baila, como si su pollera estuviera girando al viento Céfiro y tuviéramos again, ¿cuántos? 15, 20, 30, 40, lo mismo da. Ella bailando, hermosa, madura, nosotras sin entender nunca del todo el lenguaje pero disfrutando igual (dejando que ante nuestra vista dancen los colores, la música, el goce de los vestuarios); la noches, los vinos, los relatos de viajes, de niños, los zapatos glamorosos de nuestra habilidosa artesana; el lamento porque no vino nuestra dogilness (pongámosle este apodo neologístico); la charla sobre mellizos que aún usan pañales, de la primera de las "nenas", que nos da este tremendo susto del choque (¡¡¡¡si lo agarro al hdp que osó ponerla en peligro!!!!), si yo la estoy viendo todavía tomando la teta de su jovencísima mamá en el departamento de la calle 16....Las princesitas de Renoir del barrio Hipódormo; los hermanitos de City Bell; los de Bretaña; los de Tolosa; las españolas; el muchachito, guapo, medio nene todavía pero que ya se encierra, como el mío, en el cuarto con la pibita y ,¡ay!, nosotras cada vez más afuera, más lejos. Pero siempre amándolos (más, y más).
Incluso sabiendo que los varones hablan en otras lenguas que nos están vedadas, aunque sean los cachorros que nosotras hemos parido.
¿Una fría estrella moribunda? Fuente
Y aparecen en el relato, la animada charla que salta como un sapo de un tema a otro y varios a la vez -cosa que a los hombres los trastorna, los marea, no comprenden- los old boy friends como salidos de "One from de Heart" y Tom Waits parece estar cantando en la mesa de al lado, esos que quedaron guardados en los cajones, entre pañuelitos perfumados con ramilletes secos de lavandas, con sensaciones de ternura y alegría, calentura adolescente, y esos otros que metimos en el prontuario de lo desechable, olvidable, los imbéciles, mamertos, egoístas, narcisistas. Y todos los idiotas que nos confesaron su amor tardíamente. O los arrepentidos de habernos: dejado/ traicionado/ desvalorizado/ celado/ perseguido/presionado/ no haber sido del todo claro/ocultarte sus verdaderos sentimientos, etc etc,etcEstán, en nuestra vida, los que tienen que estar. La familia que elegimos/pudimos conservar, la que construimos; los hombres, los amigos que tienen que ser.
Otra amiga festeja el cumple en El Mondongo, es del grupo con las que hacemos planes y proyectos colectivos culturales que se cruzan con estas otras y aquellas, porque los mundos femeninos son como galaxias en expansión en el infinito universo de las posibilidades, supernovas que estallan, enanas que mueren, pero dejan esa cola brillante de polvo estelar que alumbra lo que no existía; hay chateo con el grupo LV; viene documentalista Sofía Coppola de Ringuelé; esta la que tiene hijitos pequeños y esa noche festeja el cumpleaños del más chiquitín de la prole de esta antigua tribu con tantas ramificaciones.
  Las culturosas, las de los libros, las de la primaria, las de colegio, las del laburo, las de la vida, las de facu, las veinteañeras, las setentonas, todas, las que se enteran de golpe que han hecho algo bueno con sus hijos porque no les temen, porque pueden contarles que cambiaron de carrera, que son gay o lesbianas, que militan en un espacio político opuesto al de ellas, que se van de viaje, que les gustaría estudiar algo que los hará cagar de hambre o poner en peligro y nos lo bancamos, los bancamos, nos bancamos.


Fotograma de "Las vírgenes suicidas", de S. Coppola, 1999
Porque todavía hay una adolescente alocada, enamoradiza, dispuesta a tomar riesgos, a transgredir un poco, con las hormonas (una vez más) revueltas, empezando otra etapa, lo que fuera, que tal vez tenga fecha de vencimiento y dolor y enfermedad pero igual estaremos, están y estarán (echando luz sobre algunos misterios, como las estrellas que estallan al morir) porque parecería que no hay nada más mudable, y a la vez más permanente, que nuestra condición de mujeres.
No me dejen amigas. Siempre seremos las muchachas en flor.

2 comentarios:

maría Fernández dijo...

I love you totalmente! nunca te dejaré!!!!

Palabrascromáticas dijo...

Gracias "María", siempre leal!