Último verano en Stalingrado, novela

domingo, 5 de mayo de 2013

La gilada y los ambiciosos Cresos

"¡Oh avaricia! ¿qué más puedes hacer,
que así te has apropiado de mi sangre
que ni te cuidas de tu propia carne?"
(Dante, Divina Comedia,  Purgatorio, Canto XX, 
líneas 79-93)

Una amiga me llama por teléfono. Hablamos de esto y aquello, como siempre. Por ahí se desliza, en medio de la conversación, que uno de los trabajos que tiene (ella o su esposo, o algún amigo/a nuestro, lo mismo da) está en peligro porque un Fulano (con poder) hizo un acuerdo con un Mengano (con poder también) porque como no les alcanza con haberse afanado mucho cuando pudieron, y tampoco con hacerse de una imagen de prestigio, a pesar de eso, y tampoco con sus coches, sus viajes, sus conferencias, sus (nuevos) cuerpos mejorados en algún spa para gente con plata, sus lindas novias jóvenes (por las cuales abandonaron a una o dos anteriores que molestaban mientras les criaban los hijos y ya no daban con su nueva imagen de "triunfadores") que aparentan chupárselas muy bien (aunque no lo hagan) además de saber decir dos o tres frases juntas y tener algún trabajo (que probablemente ellos les consiguieron) como para que parezcan profesionales "exitosas" a la "altura" de ellos (que siempre es más alto, más, más y más).
Los siete pecados capitales .Entre 1500 y 1525. Oleo sobre tabla.
 Altura: 120 cm (47,2 in). Ancho: 150 cm (59,1 in).

Y este Fulano, que no puede ya más con su codicia, se queda con dinero/bienes/recursos de otros (roba); arrebata puestos de trabajo acá y allá a una gilada que en el lenguaje de Marechal sería "los Guitiérrez", una gilada que labura, se enferma, se muere, estudia, se forma, se esfuerza. Una gilada que se inunda, se queda sin laburo, o tiene cuatro laburitos para llegar a fin de mes (cuando le va bien), se exilia, se cansa, se desespera. Una gilada que puede o no tener coincidencias políticas con el Fulano o el Mengano (y conmigo, porque yo soy parte de esa gilada y esa gilada, que es mayoría, es diversa en sus ideas). Aunque el Fulano y el Mengano son cresos, son una mentalidad, son primero hijos, padres y esclavos de su codicia, así que sus ideas se adaptan al poder, como muda la Luna y las mareas, con una fuerza de atracción irresistible, así que siempre están cagando a la gilada acá y allá, con Este Poder y con Aquel Otro. Y siempre traicionan, además. Son cortesanos: a rey muerto, ya están de chupaculos de los herederos y nuevos favoritos.
Dice la Wikipedia que "La avaricia es el afán o deseo desordenado y excesivo de poseer riquezas para atesorarlas. La codicia, por su parte, es el afán excesivo de riquezas, sin necesidad de querer atesorarlas. La codicia (o a veces la avaricia) se considera un pecado capital, y como tal, en cualquier sociedad y época, ha sido demostrada como un vicio." Y así la representó Hieronymus Bosch o El Bosco. Y ojo, este Fulano o este Mengano no es ese que vos/usted, lector/a cree. Son legión. Así que en la corte que vos/usted frecuenta se llaman de un modo y en la de otro se llaman distinto, pero los motiva lo mismo y son como vampiros chupa sangres sin límites. Están en las empresas, en la política, en la televisión, en el mundo de las artes, en la academia, en las escuelas. Crecen y se reproducen cerca del poder y la riqueza.
Hay que tener mucho cuidado con sus sonrisas amistosas y sus buenos modales, y sus discursos moderados, correctos, graciosos, que hasta parecen, a veces y si uno anda desprevenido, valientes e inteligentes. Son los ropajes del vampiro para seducir a la gilada. Si pasa frente a un espejo se los detecta fácil. Hay que estar atentos, nada más, y recordar las palabras de Evita en Mi mensaje, cuando al referirse a los ambiciosos, en particular a los dirigentes sindicales (yo lo extendería a cualquier dirigente y/o funcionario) dice: "cuando un dirigente sindical se entrega al deseo de dinero, de poder, de honores, es un traidor y merece ser castigado como un traidor." Llámenme antigua, me la re banco.

2 comentarios:

maría Fernández dijo...

te llamo valiente, como siempre. Recordé a alguien en particular, de la academia y que ambas conocemos y me animo a dar esas señas porque son tantas y tantos que miles podrían decir: seré yo?, nooooooo, seguro es fulano o mengano.....

Palabrascromáticas dijo...

son legión, amiga