Último verano en Stalingrado, novela

lunes, 19 de diciembre de 2011

Diez años es mucho (una pequeñísima anécdota)

En 2006 tuve oportunidad de participar de la Ronda de Consulta para la nueva Ley de Educación Provincial en la Dirección General de Cultura y Educación de la prov. de Buenos Aires. En una oportunidad nos reuníamos en un salón del edificio de la sede central, en La Plata, unas 60 personas, la mayoría adolescentes y jóvenes militantes. Recuerdo que un joven de unos 20 años, que militaba en uno de los tantos movimientos sociales que surgieron para cubrir el casi infinito vacío y abandono del Estado que había comenzado a gestarse en los 90, exclamó antes de hacer su exposición respecto a la Ley: ¡Pensar que la única y última vez que vine acá fue para prender gomas en la calle, en 2001, cuando pedíamos comida y zapatillas, ni siquiera escuela! Y acá estoy, hablando de la nueva ley para el futuro.
Se ha mejorado mucho desde el 2006. No sé dónde estará ese pibe. Tal vez estudiando en la universidad, tal vez trabajando. Seguramente mucho mejor que en 2006. Y en otro universo que el que habitaba en 2001.
No sólo hay que honrar a los que murieron a manos de la represión mandada por De La Rúa, Reutemann y otros que hoy gozan de total libertad y fortuna, en Rosario, en Buenos Aires. También a los miles que murieron de hambre, enfermedad, indignidad y tristeza. Para ellos, para nosotros, para nuestros hijos también, Memoria, Verdad y Justicia.

Informe revista La vaca 19 y 20: los días que parieron una década

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