Último verano en Stalingrado, novela

viernes, 21 de octubre de 2011

No les creo nada, Kadafi y Philp Dick

"Llegará un momento en que no será 'me están espiando a través de mi telefóno'. Eventualmente será: 'mi teléfono me está espiando a mi'", escribió P.K.. Dick. 


En nombre de los valores democráticos los Estados Unidos, durante los últimos 60 años por lo menos, han invadido, masacrado, asesinado, torturado y conspirado en el mundo entero. (También fabrican y venden teléfonos "inteligentes")
Enarbolando las banderas de la libertad, han ejercido su poder imperial con todos los atributos de los totalitarismos, siempre en registro espectacular (en el sentido de espectáculo), con la explotación de todas las herramientas creativas de los medios audiovisuales que, por cierto, utilizan con una maestría increíble.
Desde la invasión a Iraq para destruir unas falsas armas químicas hasta el asesinato de Kadafi (o Khadafi o Gadafi) ayer, todo lo que se nos informa, exhibe obscenamente cual espectáculo, puede o no ser verdad. Que sea verosímil, que esté guionado, montado, actuado, fingido, es lo que con todo derecho podemos admitir como cierto. Cualquier teoría conspirativa, desde el asesinato de Kennedy hasta aquí, es tan creíble como las versiones oficiales del Imperio.  
"(...) la idea de una 'conspiración' viene a llenar un vacío cuando no encontramos respuestas coherentes con nuestra necesidad de dar una explicación racional a un acontecimiento", sostiene el Dr. Patrick Leman, psicólogo de la Universidad Royal Holloway de Londres, en el mismo sitio de la BBC en el que se afirma que "En Estados Unidos, por ejemplo, las encuestas dicen que el 80% de las personas cree que Lee Harvey Oswald no actuó solo en el asesinato de J.F.Kennedy." Muchos no creen que haya habido alunizaje o que Elvis haya muerto, por ejemplo. No pocos argentinos dudan respecto a la muerte de Yabrán. El propio Walter Graziano en su libro "Hitler ganó la guerra" da cuenta de varias de las hipótesis conspirativas que dieron vueltas en torno a los atentados en las Torres Gemelas.
El cine y la literatura han enriquecido todas esas posibilidades, ya sea que se inspiren en la necesidad de sostener a los gobiernos del Imperio, ya sean críticos. Podemos nombrar a grandes directores como Clint Eastwood (Absolute power, 1997), a famosos documentalistas como M. Moore, o a otros menos conocidos, como la reciente "Fair game" (acá "Poder que mata", sobre la operación de Bush para justificar la invasión a Iraq) de Dog Liman (con Sean Penn) , y tendremos una gran variedad de versiones para explicar las distintas masacres que han ejecutado adentro y afuera.

Pensando en estos límites entre fantasía, ficción, espectáculo y conspiración, imposible no recordar al gran Philip Dick, en particular, la muy buena biografía que Pablo Capanna escribió en 2005, Idios Kosmos (Granada, Grupo AJEC, 2005. 240 p). Más allá de lo que creamos respecto a si es necesario para comprender la obra de un escritor analizar su vida y, en tal caso, si hace falta recurrir a documentos, testimonios y otros aportes para realizar un análisis literario, en el caso de Dick podríamos decir que sí, ya que él mismo mostró experiencias de su vida, incluso cosas muy íntimas, en sus obras. "Capanna ofrece en este libro una respuesta al planteo: si leemos a Dick sin referencias concretas sobre su vida y sus peripecias, nos quedarán ocultas numerosas claves, las que se esfuerza en desplegar Idios Kosmos." 
Cosas inquietantes, que vienen al caso en este post, como su paranoia respecto a ser espiado y perseguido por la CIA, desestimada por muchos debido a su condición de enfermo psiquiátrico, adicto a las anfetaminas (por no mencionar que era un paranoico con crisis místicas legendarias). Según creo, terminó por probarse que tenía razón cuando hace no mucho tiempo se desclasificaron algunos archivos.

           Como escribe un apasionado lector y crítico de PKD, Rodrigo Fresán:  "'Vivimos en una sociedad cuya espuria realidad es construida por los medios, por los gobiernos y por las grandes corporaciones. Somos bombardeados por seudorrealidades manufacturadas por gente muy sofisticada utilizando mecanismos electrónicos sofisticados. Y no desconfío de sus intereses. Desconfío de su poder', escribió Dick, mucho tiempo antes de Mulder y Scully, de 'Los Expedientes X'. 'Su escritura está basada en la conspiración, pero sólo ahora, después de Watergate, el affaire Irán-Contras y muchas otras conspiraciones gubernamentales, el gran público puede ver las cosas como él las veía', explicó Aranofsky, el director de Pi. 'El primero y más evidente de los temas trenzados en su obra se refiere a la división planteada entre la humanidad y todas las complejidades de sus creaciones, una de las preocupaciones esenciales de todo escritor consecuente. Sin embargo, Dick cambió la pregunta ‘¿qué es ser humano?’ por la de “¿cómo es no ser humano?’”, se lee en el prólogo a los cinco tomos que compilan los cuentos completos del autor de los inquietantes androides de Blade Runner."

A mí, por lo pronto, me encantaría saber qué diría el gran maestro de los asesinatos mediáticos de Sadam Husein, Bin Laden y Kadafi.

1 comentario:

Ariel Tancredi dijo...

Me parece q la actual imposición de invasiones y magnicidios intercontinentales, (en apariencia higiénicos, sin niños, mujeres ni viejos destripados a la vista, sin escuelas, hospitales ni viviendas afectados) y naturalizado al punto de ver los cadáveres desfigurados de líderes desplazados, junto a imágenes de pulposas, sugestivas y sonrientes señoritas desvestidas en las tapas de diarios y portales, supera toda fantasía político-paranoica de Phil, y nos sumerge en un inimaginado pero muy moderno, mundo porno-fascista y pseudo-libertario... No es muy alentador sobre la condición humana...