Último verano en Stalingrado, novela

domingo, 30 de octubre de 2011

NATSUO KIRINO, OUT.


Descorazonada.
O más bien, contemplando estupefacta todo el turbio, denso, veneno que puede albergar el corazón humano.
Leo la novela Out (1997), de la escritora japonesa Natsuo Kirino nacida, como yo, un 7 de octubre (y al descubrir este dato un escalofrío recorre mi médula espinal); a la época, al fracaso del feminismo en tantos aspectos de promesas de libertad, a mi juvenil pasión por Patricia Highsmith, al sucumbir ante la implacable fuerza de la explotación del capitalismo; a los extraños, raros, sangrientos, estoicos, sufridos e imperiales japoneses.
¡La búsqueda de la libertad!¡Cómo si tal cosa fuera posible sin pagar un precio tan alto, pero tan alto, que se parece al infierno y la soledad más absoluta y eterna!
De eso, y de la injusticia, y de la sumisión que sufren las trabajadoras (y trabajadores) en las fábricas, del Japón contemporáneo, del fracaso de lo sueños, del aislamiento, de la evasión por medio del crimen o el consumo tecnológico o de pilchas caras, perfumes, coches último modelo. 
Del vacío abismal al que nos asomamos los adultos, en especial las mujeres, cuando nos atrevemos a mirar o cruzamos un límite sin retorno. Y entonces vemos cómo la vida se nos ha ido en un sinsentido hecho de trabajar y trabajar, parir hijos que un día se convierten en extraños o enemigos, comprar cosas, contraer deudas, lavar la ropa ("hacer la colada", en la traducción al español de Emecé), preparar la comida, limpiar la casa, sacrificar los gustos personales para pagar los estudios, los deportes, los vicios, de nuestros hijos/as, parejas, familias.

Japanese edition, 2002 
¿Novela negra o novela roja? Hay tanta sangre en estas 500 páginas....
Y negra por el género, por la oscuridad en la que viven estas criaturas del turno noche, cuyas rutinas van a contramano de las de sus familias, vecinos y de la mayoría de la gente "normal".
Perversos placeres de sexo con tortura, amor y muerte, cuerpos desmembrados, venganzas de género, bellas y sufridas amas de casa devenidas en temibles asesinas, descuartizadoras o sicarias.
Ese es el clima, mi estado de ánimo en este momento.
No sé si seré guerrera o me dejaré matar, pero al parecer no quedan muchas más alternativas. 
En cuanto al argumento, la novela trata de un grupo de amigas, amas de casa de clase media, de entre 40 y 60 años, que trabajan por horas en el turno noche de una fábrica de comida. Luego de sufrir una golpiza por parte de un marido jugador que se ha gastado todos los ahorros en bacará y putas, la bella y joven Yayoi Yamamoto tomará una decisión que le cambiará la vida a ella, a sus dos hijitos y a las otras amigas: 
Masako Katori, la principal protagonista y uno de los personajes más extraños que he descubierto en una novela en los últimos años (realmente el lector no termina de descubrirla hasta las últimas páginas), convive con un marido y un hijo casi sin hablarse, cada uno aislado en su soledad, desconectados; 
Kuniko Jonouchi, una mujer resentida y envidiosa, acomplejada por su gordura y feo aspecto, que no soporta a su marido y que sólo es feliz con el sufrimiento ajeno y con sus crisis de compradora compulsiva y la sufrida Yoshie Azuma, "la Maestra" una mujer sesentona que debe mantener y cuidar a su suegra inválida, vieja arpía que la maltrató dutrante años cuando estaba sana y en vida de su hijo, a la vez que intentar sacar adelante a su hija adolescente.
Confieso que ya es hora de salir del mundo creado por la habilidosa y tensa narración de Natsuo Kirino, escapar de esas páginas en las que se entrecruzan, con "naturalidad", los detalles de una cotidianeidad mediocre de cualquier ama de casa con una carnicería espantosa para deshacerse de un cadáver en el baño de casa, mientras el barrio despierta, las madres llevan a los niños al jardín maternal, los viejos sacan la basura y los oficinistas concurren a sus trabajos con sus pases del subte, como si el verano y el invierno mudaran sólo para indicarnos que usemos el aire acondicionado o la calefacción y no para medir si una cabeza de un marido violento enterrada en un parque ya estará lo suficientemente descompuesta como para no ser reconocida sin un examen de las piezas dentales, mientras planificamos qué le daremos de cenar a los chicos esa noche o cómo pagaremos la cuota del crédito del auto con un sueldo menos.
(En lo personal y como nota al pie, no aconsejo leer esta novela y salir a la calle si una ha estado manipulando un cuchillo, bisturí, navaja o cualquier herramienta cortante, o bien si hay posibilidades de cruzarse con un machista violento que se crea impune para agredirnos.)

Natsuo Kirino
Out, Editorial Emecé. 551 págs.





2 comentarios:

Ruth dijo...

jajajaja, por el final de tu coments.

Muy bueno amiga... y sí, es brava natsuo, tanto que no la traduce nadie y no consigo comprarte otra novelle de ella. Bueno, veo si tu regalo está en la feria de las naciones, pero octubre ya pasó, qué espanto!

Besos!

Palabrascromáticas dijo...

Natsuo corazón!