Último verano en Stalingrado, novela

miércoles, 26 de octubre de 2011

ESMA

Qué reparadora es la sensación de justicia.
A veces pareciera que la vida de los seres humanos estuviera gobernada por la injusticia, la crueldad, el mal, el dolor, el cinismo.
Es increíble de todos los modos en que los hombres infringen sufrimiento a los demás, ensañándose con los más débiles, violando a mujeres, niñas y niños, robando bebés, humillando, ofendiendo, denigrando.
Hay explicaciones sociológicas, filosóficas, económicas, políticas, religiosas. 
inscripción de Horacio Maggio,  detenido, muro en la ESMA

No me explayaré ahora en eso.Para el genocidio perpetrado en nuestro país en la década del 70 también la hay.
Sencillamente, trato de evocar una última mirada que vio, una herida que sangró, un vientre vaciado, un hueso quebrado, un último suspiró que suspiró, un terror, un deseo, una esperanza, que se perdieron para siempre en la oscura y perversa noche de los lobos, en la ESMA.





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