jueves, 22 de mayo de 2014

Máquinas para leer, algunas curiosidades y los funerales del libro según Vila Matas


"Lo encontramos en la Biblia, en la Eneida. 
Lo apocalíptico está en todas las civilizaciones y 
Códex Benedictus, siglo XI, fuente
Riba entiende que sólo puede ser ya tratado de forma paródica. 
Su funeral por la era Gutenberg es una fiesta. 
Después de todo, no hay entre la imprenta y lo digital 
un corte radical como nos quieren hacer ver, 
sino una continuidad" (Enrique Vila-Matas)*


1. La tekhné maravillosa del libro

Una de las tecnologías más exitosas de la historia humana
Torá
aún vigente, pese a los actuales debates acerca de su supervivencia y/o extinción, es la "máquina para leer", como llamó Robert Escarpit al libro.
La edición de libros está considerada la "más antigua de las industrias de comunicación de masas" (Gubern, 2010:42). Convivió durante siglos con una inmensa mayoría analfabeta, con dispositivos de la comunicación fundados en la imagen, usados sobre todo para la predicación religiosa y/o política. Quizá el ejemplo más extraordinario es el de la arquitectura, desde las pirámides a las misteriosas catedrales góticas con su sacralidad tectónica, su lenguaje de luces de colores, torres hacia el cielo, bóvedas de crucería, arbotantes, esculturas, pinturas iluminadas....
La escritura, en sus diversos soportes (algunos dejados de lado en la historia, otros que han perdurado) es una de las tecnologías del intelecto más potentes que se han creado.
Corán
Del pictograma al fonograma, de los soportes duros a los blandos o digitales (piedra, arcilla, papiros, pergaminos, papel, electrónicos), esta maravilla tecnológica incluye la dimensión estética, psicológica, política, religiosa.
Entre esas felices tecnologías incluyo la fabricación del papel,  que inventaron los chinos allá por el año 105 d.C, y difundieron los árabes, como tantos otros saberes, alrededor del año 751 d.C., luego de aprenderla de unos prisioneros chinos que atraparon en la batalla de Tales, cerca de Samarkanda. Según Gubern, instalaron la primer fábrica de papel en Bagdad en el 793, durante el reinado de Harun-al-Rashid, del que sabemos tan poco los occidentales ,que solemos creernos tan cultos.


2. Entre paréntesis: una fábrica de papel en Tecnópolis y un museo con máquinas de imprimir documentos en un Ministerio de Economía 

Fábrica de papel, Encuentro Federal de la
Palabra,
Tecnópolis, abril 2014
Entre paréntesis, debo decir que encuentro tanta belleza en el arte de fabricar papel, en su tekhné, como en el grabado, la reproducción sobre papel de fotografías y otras maravillas del arte reproductivo. Así que disfruté mucho que en el "Encuentro Federal de Palabra" (Tecnópolis 2014), hubieran montado una pequeña fábrica  de papel para que los visitantes pudiéramos observar el proceso y conversar con los  trabajadores-artesanos, dueños de los secretos de esta milenaria industria hoy desprestigiada, seguramente con algo de justicia, en nombre del ambientalismo.  Este problema, creo, tiene que ver con el sometimiento al capital, la dimensión de la explotación y de regulación del mercado, pero este es otro tema.
Grabadora Samay Fernández junto a prensa del siglo XIX, patrimonio
del museo del Ministerio de Economía provincia de Buenos Aires

Otro ejemplo que merece destacarse, para quienes compartimos esta admiración por la fabricación de papeles y otros soportes textuales, es el del Museo recientemente creado en el Ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires. Allí además de la maravillosa bóveda original del tesoro y otras máquinas, vale la pena admirar las prensas y tipógrafos en las que se imprimían documentos, escrituras, cheques. Es decir: productos textuales que legitimaban propiedades, negocios, políticas: vidas privadas y construcción de lo público y colectivo. En ese edificio, además, se recurrió al muralismo, un lenguaje antiguo si los hay, que resignifica al artefacto tectónico. Hace del edificio, que representa en este caso la institucionalidad democrática de un organismo gubernamental en la capital provincial, un vehículo o soporte para que se inscriban los murales. Eso posibilita, mediante el lenguaje plástico, el diálogo con los ciudadanos que transitan el espacio público.


3. El poder de la cultura del libro

Códex Mendoza, México 1541
La escritura tiene una larguísima historia. Quizá data del 30.000 a. C. (Calvet, 2008:283)
El libro códice también tiene una larga historia, desde fines del siglo I. (Gubern, 2010: 41). Convivió durante siglos con otros soportes textuales, como los rollos, de origen egipcio.
Tuvo, por supuesto, sus antecesores y parientes, en la familia de las "superficies de inscripción de acontecimientos." (Déotte, 2013:27).
Desde "el Libro" -y todos los libros sagrados- a "los" libros; desde aquellos pictogramas sinópticos con los que los aborígenes americanos describieron y narraron el desembarco del conquistador Cortés -considerados por algunos los primeros cómic-; desde los primeros códex europeos a los libros electrónicos (e book), ya sea dentro de la galaxia Gutenberg o pos Gutenberg, los libros tienen el poder de maravillarnos. 
Todo el tiempo, cada día, como objetos de una perfección quizá insuperable. 
Incluso cuando ha sido herramienta del saber como poder (pero también del saber y del arte como espacio de libertad); o instrumento para someter o explotar a los "iletrados", "analfabetos", a los que Simón Rodríguez llamaba "desarrapados". Incluso cuando la libertad de escribir, editar y publicar siempre ha estado acotada (por las Iglesias, por los estados totalitarios, por las dictaduras, por el mercado). E incluso cuando ha sido el vehículo para imponer proyectos pedagógicos funcionales a políticas de exclusión y sometimiento; o modas funcionales al consumo, como publicidades.
Siempre algo escapa a esa lógica, ya sea por medio del arte, ya por su asociación con saberes populares de las técnicas de reproducción y edición, como el caso de las editoriales cartoneras.
"El libro no morirá", proclama Umberto Eco, invocando su eficacia tecnológica y afirmando que el libro es la herramienta más perfecta del hombre. 
Pero el Presidente de la Feria del libro de Frankfurt le responde, en ya conocida polémica de hace un par de años, que "‘Es más bien un soporte perfectible, que se puede transformar en otra cosa. Perfecta es la cuchara".
Si lo pensamos en términos literarios, de contenidos, Doris Sommer sostiene que "La literatura es material reciclado, pre-textos para hacer más arte. Yo aprendí esta destilación de toneladas de crítica literaria trabajando con Sarita Cartonera."

4.  ¿El libro morirá? Invitados a los funerales

Aunque Vila Matas nos invite en su novela Dublinesca (Seix Barral, 2010) a los funerales de los libros, organizados por Samuel Riba, un experimentado y exitoso editor retirado y en retirada, después de haber consagrado su vida y empresa a editar literatura de calidad y no lograr adaptarse a la ·"vulgaridad" contemporánea. “Una novela que, como el Ulises de Joyce, es una nostalgia de lo no vivido y una magnífica epopeya de la vida cotidiana”, según Juan Antonio Masoliver Ródenas, en "La Vanguardia".
Aunque todo esto sea apenas un boceto de lo que está ocurriendo en el campo editorial, de lo que se escribe, piensa y debate en congresos, jornadas, ferias, ámbitos educativos, organismos de promoción de la lectura, editoriales, escuelas, ciber espacios....
Aunque no podamos ignorar que detrás de todo esto que se "cocina" hay intereses poderosos que apenas sospechamos...
Aunque algunos autores (como Cassany) sostienen que nunca se ha leído tanto y  en tantos soportes, formatos y lenguajes, y de modo tan masivo como en la sociedad de la información y la comunicación que habitamos, con mayores o menores derechos de ciudadanía según la geografía que nos toque...
Aunque otros pensadores ven en ese fenómeno el triunfo de la tecnocracia impuesta por el Imperio y el sistema, con sus estrategias culturales de dominación... 
Aunque muchos docentes (sobre todo los docentes que leen poco) y la doxa se quejan de lo poco que leen sus alumnos y de su incapacidad de comprender textos...

Aunque mucha gente "consume" libros como consume cualquier otro producto (basta con ver lo que se genera en torno a la Feria del Libro de Buenos Aires)...
Aunque algunos escritores señalan que cada día se habla, se conversa menos con los amigos acerca de libros y escritores...
Aunque todo eso o parte de eso sea cierto...
Seguimos amando a los libros: a los que nunca se han escrito, a los que existen en nuestros olvidos, a los que formaron parte de bibliotecas extinguidas o imaginadas, a los que pasaron de mano en mano en nuestras cofradías adolescentes y juveniles, a los que nos iniciaron de una u otra manera;
a los libros perdidos en exilios, mudanzas, incendios, inundaciones, rupturas amorosas, extravíos, robos...
Y a todos los libros que nos esperan, como lectores o escritores, para salvarnos de la desesperanza, la enfermedad y la fealdad de la injusticia del mundo.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Oxímoron de conductores televisivos:

Oxímoron de conductores televisivos:

  • conductor   bueno y/o ingenuo.
  • neutralidad ideológica.
  • apoliticidad.
  • espontaneidad.
  • altruismo.



domingo, 18 de mayo de 2014

Nihil obstat o ¿quién nos excluye de los libros?


   "Uno, quiero escribir una novela. Dos, estoy sin un penique.
 Tres, tengo que conseguir un trabajo. Cuarto, el trabajo me impedirá escribir. 
No veo una solución. No existe ninguna." 

(Personaje del escritor Tom Haley, en McEwan, Ian, Operación dulce, Anagrama 2013. Regalo de Z.)



Nihil obstat resume la expresión latina nihil obstat quominus imprimatur ("no existe impedimento para que sea impresa") con la cual la Iglesia católica controlaba los permisos para imprimir libros entre el siglo XVI y el XX .


Con esta misma base doctrinaria, que espontáneamente rechazamos como buenos hijos que somos del paradigma y la hegemonía de la Modernidad liberal (sin recordar a veces las sombras de sus luces), la Iglesia romana también instituyó el Index Librorum Prohibitorum. Allí incluyó en sus listas negras a Descartes, Copérnico, La Fontaine, Montesquieu, Spinoza, Kant y etcétera largo. Vigente hasta 1944, se lo dejó de lado en 1966 bajo la influencia del Concilio Vaticano II (Gubern, 2010:52).*
Sin ánimo de provocar, sin olvidar que detrás de cada medida del poder eclesial de esos siglos hubo mucho dolor, muerte, sangre, vidas diezmadas, conocimiento censurado o mutilado, injusticias...Pensaba que aún así las ideas de la Ilustración lograron imponerse. Occidente conoce mucho más las obras de los prohibidos que las de los aceptados o promovidos por la Iglesia. De hecho, la mayoría de los discursos de la Modernidad todavía están vigentes y el sistema educativo y de transmisión cultural se organiza, todavía, bajo ese paradigma en gran medida.
Me preguntaba si el Nihil obstat hoy impuesto globalmente por el Mercado en nombre de la libertad, no es acaso  mucho más censurador y cruel, o como escribió Rodolfo Alonso: "León Trotsky afirmó: 'El liberalismo fue, en la historia de Occidente, un poderoso movimiento contra las autoridades divinas y humanas, y con el ardor de la lucha revolucionaria enriqueció a la vez la civilización material y la espiritual`. Y no fue Domingo Cavallo, sino Adam Smith quien aclaró: 'Ninguna sociedad puede prosperar y ser feliz si en ella la mayor parte de los miembros es pobre y desdichada'.¨[...] ¿Es ése un punto de vista 'liberal'?, [Responde] uno de los últimos grandes humanistas europeos, un firme devoto de la mejor literatura: George Steiner, para quien: 'Hoy, la censura es el mercado'."(Ver más)
Los autores (de ensayo, poesía, narrativa, periodismo) que por una u otra razón no somos bendecidos por el establishment del Mercado, lo sabemos muy bien.
Hay quienes encuentran formas de encausar su escritura en instituciones educativas, la "Academia" tiene por supuesto también sus dispositivos de poder, reconocimiento y consagración, las liturgias necesarias en la construcción de los firmamentos de "consagrados", que a veces son meritorias y a veces producto de las modas esteticistas, necesidades comerciales y/o políticas, el azar o el oportunismo de la coyuntura. 
Editoriales artesanales, autoediciones, libros electrónicos de bajos costos de edición, editoriales independientes, blogs...Los aparatos digitales de la contemporaneidad 2.0 habilitaron soportes textuales más accesibles.

Circula la palabra, se escurre también, por dentro y por los bordes del sistema, con la vigilancia y los márgenes de libertad que nos permiten los gigantes de la información y la comunicación: Google, Facebook, Microsoft, Apple, y los que permanecen más escondidos que cualquier Papa que haya dictado Bulas y ex comuniones para prohibir los libros.

Cualquiera que pueda pagarse los estudios, o dedicarse a su formación sin tener que trabajar muchas horas en otra cosa (algo excepcional incluso en un país extraordinario al respecto como el nuestro, que ofrece a los ciudadanos estudios superiores gratuitos, inversión creciente en ciencias, amplia oferta de talleres, escritores muy talentosos y con todas las políticas de inclusión educativa de los últimos años); cualquiera que pertenezca a una familia con "contactos", a las élites intelectuales, científicas y académicas, podrá tarde o temprano publicar.
Por otro lado, detrás de muchos éxitos editoriales ha habido estrategias de "colonialismo" cultural o de inteligencia, como narra la novela Operación dulce (2013) de Ian Mc Ewan. La novela cuenta cómo durante la Guerra Fría el MI5, servicio de inteligencia y espionaje británico, compra escritores -muchas veces incluso sin el conocimiento de éstos-, o bien financia sus publicaciones mediante sellos editoriales de dudosas fundaciones de carácter falsamente altruista o dedicadas a promover la cultura, la lectura y la literatura.** Como ocurrió y ocurre también con las investigaciones científicas, por otro lado. Adaptando un poco lo que decía Chesterton acerca de la prensa, en su siempre vivo Hombre común (1936), podemos decir que la libertad de expresión está garantizada para cualquiera que pueda financiar la publicación de un libro.

La pertenencia a una determinada clase social y grupo de influencia operan en este campo, como en el resto del sistema de relaciones de poder, con sus reglas y la producción de escritura y editorial no escapa a éstas.

Por otro lado, los supertalentosos que ganan concursos, también, sin desestimar el factor "suerte" que influye en éstos (acceder a la información de éstos, la configuración del jurado, el tiempo disponible para escribir, los gastos de enviar originales a concursos, etcétera). Los concursos son hoy por hoy la forma de selección de autores publicables de la mayoría de las grandes editoriales.
Incluso hace unas décadas, cuando había otras lógicas y políticas editoriales en el mundo, muchos de los
Obra incluida en el  Index Librorum Prohibitorum
escritores que más admiramos, o que más venden, fueron rechazados por diversas editoriales (suele ejemplificarse con Borges, Dostoievski, Hemingway, Poe, Proust, Plath, Nabokov). Esto desde ya no significa que los rechazos sean sinónimos de calidad literaria o de investigación, pero dice bastante acerca de cómo funciona el sistema de publicaciones.

A fin de cuentas,  al menos en mi opinión, hay que escribir por deseo de escribir, porque es inevitable para algunos de nosotros, porque no sabemos no podemos vivir de otro modo.

Las excusas, los quebrantos, los contratiempos de los obstat -al menos, los ajenos a la escritura como deseo, lenguaje, técnica y medio de expresión-, merecen en todo caso otros (y serios) análisis y deberían ser un tema de preocupación para los estudios culturales, económicos y la Academia, por ejemplo, y un tema de ocupación para quienes se dedican a la militancia política, la gestión cultural y educativa y al diseño de políticas de Estado.
Porque al final, "Los que tienen el poder (aunque sea por poco tiempo) no saben nada de literatura, sólo les interesa el poder. Y yo puedo ser el payaso de mis lectores, si me da la real gana, pero nunca de los poderosos. Suena un poco melodramático. Suena a declaración de puta honrada. Pero, en fin, así es."(Roberto Bolaño, última entrevista)

Capítulo aparte, para una próxima reflexión, ¿y qué ocurre con los lectores?


* Gubern, Román, Metamorfosis de la escritura, Anagrama, Barcelona, 2010.
** Ver más en 

viernes, 16 de mayo de 2014

Chat

R. Magritte, Black magic, 1933-34
Hablan por el chat.
Ella promete, coquetea, seduce y él cae como un chorlito, come de su boca, aunque la metáfora que usa ella con "boca" es otra, menos metafórica y más guarra.

Apela, claro, a las imágenes y a los recuerdos.

Aunque al final la que cae es ella.

Cae, al pozo inmorfo de su deseo que es caótico, infinito, como si viajara en una nube que el viento atraviesa, transporta, mueve.

El de él,
en cambio,
acaba saciado cuando acaba.
Dice él: chau, hasta pronto.
Y ella arrastra la "uuuu" de su chau tipeado como si lo dijera, para prolongar ese simulacro de encuentro y no entregarse a la pequeña muerte.

sábado, 10 de mayo de 2014

Tres veces al amanecer y el río soy yo

"El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río;..." 
(Jorge Luis Borges, "Nueva refutación del tiempo")*

La filosofía política está preocupada por el tema del espacio.

Desde Arendt a nuestros días, o más bien, si se quiere, desde los griegos a nosotros, la reflexión acerca del uso político del espacio, o del espacio como condición de las relaciones, y de las relaciones políticas en particular, son tópicos habituales.
El arte es impensable sin la dimensión espacial. Las artes plásticas, hijas según muchos de la arquitectura, de lo tectónico, son en el espacio. Y bueno, sabido es que en la música y en las artes escénicas, además, desde el círculo mágico de las primeras representaciones "teatrales", la dimensión del tiempo se agrega significativamente.

El tiempo es la otra gran coordenada humana.
Y no sólo para que Borges y los físicos bromeen.
La finitud, la vida y la muerte, la memoria, la percepción del pasado y del futuro, capacidades exclusivamente humanas (anticipar lo que no existe, imaginarlo, evocar lo que ha sido pero ya no es) son algo increíble con lo que nos acostumbramos a vivir y acerca de lo cual han reflexionado científicos, artistas, religiosos, locos, y hombres y mujeres comunes.
Nada nuevo.
Pero aún así, no podemos evitar seguir escribiendo, pensando, discutiendo acerca del espacio y el tiempo, que es algo así como discutir acerca de las relaciones (incluyendo el amor y el odio) y la vida y la muerte. Y es también hablar de la enfermedad, que siempre reduce de algún modo los espacios posibles de habitar, y fija límites al tiempo, a nuestro tiempo.

Como lo hace Alessandro Baricco en esta breve y atractiva novela. Porque, ¿qué pasaría si nos encontráramos, dos individuos, únicos, especiales, irrepetibles, tres veces al amanecer, pero en distintos tiempos?¿Qué pasaría si vos, hoy un adulto, hombre, lector, te encontraras con ella, niña, asustada, huérfana, huyendo? Y luego se volvieran a encontrar nuevamente, sin la apariencia de paridad de edades o situaciones o contextos que favorecen, al menos en principio, la afinidad y la conexión?
¿Somos siempre los mismos, cambiamos realmente a lo largo de de la vida, nos modifican en lo esencial las experiencias?
Tres veces al amanecer es una novela corta de Alejandro Baricco que nace de otra: producto de una ficción, de pronto cobra forma de libro, ya que en una de las páginas de Mr Gwyn se hablaba de esta obra atribuida a un apócrifo autor angloindio, Akash Narayan.
"Dos desconocidos, un hombre y una mujer, se encuentran tres veces en el vestíbulo de un hotel, poco antes del amanecer. Cada encuentro es único, y primero, y último: aunque se trate de los mismos personajes, sus destinos se cruzan en tres momentos distintos de sus vidas. Son dos adultos, primero; luego, un anciano portero de noche y una adolescente; finalmente, un chico y una policía ya madura, según una lógica temporal que no es la que se manifiesta en nuestra rígida realidad, sino que sólo resulta viable en la privilegiada mecánica de la ficción. Cada encuentro exigirá de ellos una elección cuyas repercusiones conformarán el resto de sus vidas." sostiene la reseña oficial de su editorial, Anagrama.
Alguien acaba de escribirme (un mensaje) para pedirme que escriba un artículo sobre un amigo que ha muerto. Ese amigo era además, un maestro, un jefe, un compañero, un lector, y un lector de este blog incluso.
En mi último cumpleaños, además de hacerme una gran broma como era su costumbre con un regalo absurdo, me regaló una novela de Pamuk que por razones que no logro explicarme, o más bien sí, no puedo leer todavía.Pero me dijo: estaba entre ésta y una de Baricco, que me encanta. A mi también, le digo. Puso cara de consternado, ¿hubieras preferido la de Baricco? Me preguntó. No, me apresuré a medias mentirle. No porque no me guste Pamuk, sino porque andaba en un momento "bariccoso".Así fue.
Leo ahora esta novela de Baricco, hace unos meses que J, mi amigo, ya no está, y me preguntaba si de algún modo no tuvimos, él y yo, una relación de esa naturaleza, a lo largo de casi tres décadas, en donde nos encontramos siendo nosotros en distintas variantes, afectándonos profundamente casi sin notarlo.
Y también me pregunto si nos quedará pendiente otro encuentro, en otro amanecer, en que él me cuente que leyó "eso sobre la novela de Baricco que escribiste un día, cuando yo estaba muerto..." por ejemplo.



* Borges, Jorge L, "Nueva refutación del tiempo", en Otras Inquisiciones, 1952.

miércoles, 30 de abril de 2014

Gran Hotel Budapest

Zweig en el papel, con su nostalgia y Anderson en el cine, con su humor

No es fácil el humor.
Y el registro narrativo del humor, cuando está presente en relatos de historias trágicas, de sufrimiento, de muertes, que a priori siempre parecen más adecuadas para el drama, suele rozar la genialidad.
Del amplio y diverso mundo del humor se puede decir mucho.
A mí está película, Gran Hotel Budapest, primero que nada, me atrapa, porque es una interpretación humorística de un mundo que habito desde hace décadas, muchas veces sin compañía, sin tener con quién hablar de...El mundo de Stephan Zweig (1881-1942) el maravilloso planeta del fin del imperio Austrohúngaro y su refinamiento, su estética y sus ideas, sofisticadas, ricas, producto quizá de la síntesis de tantos pueblos, lo antiguo y lo moderno, Oriente y Occidente (como los personajes de la película, Gustave H y Zero).
Postal de Zweig con su dedicatoria,1927.
Fuente: 
La nostalgia, la melancolía y la erudición, la amenidad y la amabilidad estilística del escritor, llevadas a otro lenguaje, reinterpretadas en clave Wes Anderson, una delicia, simplemente...
Y del llanto a la carcajada,
el detalle de la mancha con forma de México en la mejilla de Agatha...
Casi nadie lee ahora a Zweig y es una pena.
(Fue durante años el escritor más leído y más traducido en lengua alemana y el nazismo parece haberlo borrado de nuestra memoria a pesar de que visitó Argentina y de que acá era publicado en editoriales cooperativas y comunistas como Claridad).
Lo lee el personaje de mi novela...
Lo hace algún diputado de la Nación muy ocasionalmente.
Contar el horror del nazismo y la guerra, del fin de aquel mundo que tal vez nunca existió: donde los poetas y los pintores, los intelectuales y los escritores convivían con la cotidianidad de sus sirvientes y la gente del pueblo: el personal de servicio, la pastelera, los policías sin pensar que las jerarquías sociales que habían gobernado por siglos se derrumbarían;
que el Hombre Nuevo de Nietzsche sería el Genocida y el Mutilador y el Violador y el Destructor y el Gaseador;
y contar todo eso,
y la decadente aristocracia,
y los amores en hoteles lujosos,
y el sexo como refinamiento o sucedáneo de la felicidad y la juventud perdida,
y los Alpes Nevados
y la locura y la ambición y la lealtad y el amor.


Madres: 37 años de lucha política



"Las Madres, en cuanto tales, inventan la natalidad como acontecimiento político."
(Jean Louis Déotte)



"Cuando un pibe me nombra 'Evita' me siento madre de todos los pibes 
y de todos los débiles y humildes de mi tierra."(Evita, La razón de mi vida) 

                                                 Hoy se cumplen 37 años de lucha de las Madres.
"La comunidad de las madres en Argentina, las "locas de la Plaza de Mayo", y a continuación todas las madres de desaparecidos, en Chile, Argelia, Rusia, Marruecos, etc, que se constituyen contra la comunidad arcaica del secreto exigido por los militares, al aproximarse al enigma de la desaparición de sus hijos, corriendo todos los riesgos, son portadoras potencialmente de un nuevo espacio público. ¨[...] Si hay una especificidad de la política de las mujeres, es esta: en tanto madres. La maternidad colectiva toma el lugar de la fraternidad recuperada por las sociedades secretas de los militares, donde reina el régimen de la obediencia jerárquica y del crimen ritual ejecutado en común, fraternalmente." (Jean Louis Déotte, 2013:356-57)
Por eso ellas nos liberaron a todos de las mentiras, de los silencios, de la complicidad con los secretos de los crímenes.
Por eso consentir el olvido, y sostener que no hay que bajar los cuadros es una metáfora de ese consentimiento, es lo que reclama Meijide: caer otra vez en el crimen ritual de la corporación militar-civil que nos desapareció a toda una generación. Es, a la vez, por tratarse justamente del objeto cuadro, de una perspectiva, un posicionamiento político, pero no respecto al kirchnerismo, que puede ser la motivación secundaria, sino respecto al significado político de las Madres para todos los argentinos y más allá de nuestras o de sus propias líneas internas
Cristina elige sus emblemas, como bandera, como mensaje, al reconocerles (no "darles") a las Madres el lugar que ellas conquistaron como maestras de la construcción política colectiva. Algunos ven en eso un uso político (que además consideran sinónimo de mezquindad) y claro que lo es. La lucha de las Madres, el significante "Madres" -que no necesita siquiera acá que le agreguemos "de Plaza de Mayo"- es político. Eso, por el contrario de lo que sostiene una doxa zonza, es su potencia y su sentido.
A los desaparecidos nos los quitaron a todos, no solo en lo familiar y afectivo (dicho con todo respeto a todos los familiares directos que tienen por supuesto su propio y particular dolor), sino también en espacios laborales sindicales, educativos. Los sustrajeron del espacio político de la ley (y sus garantías de convivencia, normas, etc); nos los torturaron, los masacraron, recién ahora estamos pudiendo juzgarlos (sólo por eso se justificaría la Dékada K). 
Se robaron a sus (nuestros) hijos/hermanos/nietos/trabajadores/compañeros/docentes/científicos/deportistas/amigos/bibliotecarios/dirigentes/generación anterior/posterior. Esos crímenes continúan perpetuándose cada día y cada hora cuando sus destinos, y en especial el de sus hijos, permanecen en la oscuridad, como si esos cuerpos también hubieran sido desaparecidos bajo una falsa identidad.
El nuestro es un país raro en sus contradicciones. Es capaz de albergar a la vez a defensores de  la pena de muerte por linchamiento caprichoso de vecinos iracundos y a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Puede ocurrir que se golpeé a una adolescente hasta matarla, se trafiquen niñas y niños, o que se torture a una niña violada obligándola a parir con la complicidad de autoridades judiciales, médicas, etc, y al mismo tiempo seamos pioneros en legalizar el matrimonio igualitario y la lucha por la recuperación de la identidad de los niños robados por dictadores civiles y militares.
Nos enseñaron un lenguaje político nuevo, el de las "locas", que como a los niños, se nos ha atribuido históricamente a las mujeres, tal vez "para impedir la propagación de un habla no codificada" (Duras, 2014:205) y transgresora de las reglas impuestas por la hegemonía del poder machista.
Detalle de "Retratos" del chileno Carlos Altamirano.
Yo creo que lo importante, lo central como hecho político de las últimas décadas, es esto que nos enseñaron la Madres a hombres y a mujeres: la resistencia pacífica pero sostenida; la ocupación de los espacios públicos con una nueva forma de hacer política y en nombre de aquellos que no pueden ocuparlos; el reclamo de más derechos para los más débiles, los silenciados; la justificación de los riesgos personales en beneficio del bien común, el reclamo de construir una sociedad en que imperen de la Verdad, la Memoria y la Justicia, que son bienes colectivos, tanto en su construcción como en el beneficio que le aportan a una sociedad; a buscar a partir de las huellas de los desaparecidos, y no quedarnos con las apariencias ni con los relatos engañosos del poder mediocrático mediática, de la "oligarquía electrónica "(Marramao, 2013:77). Y mucho más.
Si hay una división, si hay una "grieta", me parece que tiene que ver más con la posición que asumimos frente a este tema que con cualquier otro.

lunes, 28 de abril de 2014

La pasión de Duras


"No es el sexo -el hecho de que la gente esté en una especie de decoloración sensual- lo que me interesa.  Me interesa lo que se encuentra en el origen del erotismo, el deseo. Lo que no se puede, y quizá no se debe, apaciguar con el sexo. El deseo es una actividad latente y en eso se parece a la escritura: se desea como se escribe, siempre." Afirma Marguerite Duras (1914-1996) en La pasión suspendida. Entrevistas con Leopoldina Pallota della Torre. (Paidós, Buenos Aires, 2014)
Habla allí también de sus clásicos temas: la madre, los amantes, los homosexuales, la política, la guerra, Indochina, la Resistencia,  la escritura, el alcoholismo, la maternidad, el dolor, su hijo, el amor, las amistades femeninas, los viajes.
Sobre todo, yo diría, la escritura. Y lo que les ocurre a los escritores, atravesados por el exterior, siempre algo ausentes del estar donde se supone que están, siempre un poco en los márgenes.
Nada que ver con una visión romántica del arte, sino más bien la pasión del trabajo de escribir y sus circunstancias.
Es muy interesante su visión del dolor. Cree que somos las mujeres las más expertas en esto, debido a la maternidad, a la experiencia de ponerle el cuerpo a otro, aún a sabiendas que el parto dolerá (y todo lo demás que vendrá también). Dice: "Se puede mentir sobre muchas cosas, pero no sobre la sustancia misma del dolor."
Criticona, alcohólica, mito viviente de la Francia de Mitterand, admirada por Lacan, releída y reinterpretada por sus seguidores, parece que al conocer lo que Lacan había escrito sobre su trabajo, en su homenaje, ella dijo no haber entendido nada de lo que éste había dicho.*
Ella se da el lujo de escribir lo que quiere y decir lo que piensa, aunque sea políticamente incorrecto. Me gusta, por ejemplo, cuando provoca:  "Si se piensa en alguien como Conrad, no se puede seguir hablando de Sartre como un verdadero escritor."Del mismo modo critica a los que escriben pensando en un premio, y a los jurados de los concursos literarios incapaces de aceptar a escritores innovadores, y así. Contra el establishment, rebelde, iracunda, caprichosa.
Marcada desde su infancia por el desamor de su madre, esa herida que nunca cesa, la soledad, el silencio, la palabra en la escritura,la sucesión de amantes, el dolor, la guerra, las contradicciones ideológicas, la participación en la Resistencia, la militancia en el comunismo (será expulsada) despertaron en los otros, por ella, pasiones: amada u odiada.
Marguerite habla de la pasión de la escritura, la pasión por el trabajo, (que incluye teatro, guiones, cine) el deseo de escribir y de cómo la escritura obliga a muchos distanciamientos, tal vez, para ver mejor, porque como ella misma termina por sostener:
"Yo soy una escritora, no vale la pena decir nada más". (C'est tout, de 1995, su último texto)



* Lacan escribe sobre El arrebato de Lol V. Stein, novela de 1964. Y dice allí que "es precisamente lo que reconozco en el encantamiento de Lol. V. Stein, donde Marguerite se muestra sabiendo sin mí lo que yo enseño.", Lacan, Jaques, "Homenaje a Marguerite Duras", traducción Hugo A. Savino, en http://es.scribd.com/doc/23044056/Lacan-Jacques-Homenaje-a-Marguerite-Duras.

viernes, 25 de abril de 2014

El asombroso Elías Canetti, I

[asombro porque] no hayamos muerto ya en el seno maternal, 
de pesadumbre por todo cuanto habría de ocurrirnos. 
(Elías Canetti)

Leo a Giacomo Marramao (en Contra el poder. Filosofía y escritura, CFE, Buenos Aires 2013) que habla de Canetti (1905-1994), que leí en ensayo anexo en el libro de Schreber.
Escribí acá una vez sobre el libro Memorias de un enfermo de nervios y me ayuda recordar, porque el libro se perdió, creo, en la inundación del 2/4/13.
Canetti estaba preocupado por la ética del escritor, por la responsabilidad del escritor como creador, frente a la catástrofe humana actual, en la que "los enemigos de la humanidad" se acercan a su meta final: "la destrucción de la tierra". Osea: no puede sustraerse el artista, el intelectual, a cuestiones  o preocupaciones meramente espirituales, por más legítimas que sean.
Estamos ante una catástrofe, sostiene Canetti, palabra que viene de kata-strephein: "completo cambio estructural, morfogénesis", (Marramao, 2013:9). En su libro La conciencia de las palabras, que publicó en 1976, Elías Canetti escribe:

"La enorme y aterradora tensión en que vivimos —y de la que no ha       podido liberarnos ninguno de los ansiados temporales—, se ha apoderado de todas las esferas,           incluso de una esfera tan pura y libre como la del asombro. Pues si tuviéramos que resumir muy brevemente nuestra época, podríamos definirla como la época en que es posible, asombrarse simultáneamente de las cosas más opuestas: de la influencia milenaria de algún libro, por ejemplo, y de que no todos los libros sigan ejerciendo su influencia. De la fe en los dioses y, al mismo tiempo, de que cada hora no caigamos de rodillas ante nuevos dioses. De la separación en sexos que nos ha tocado en suerte, y de que la escisión no sea todavía más profunda. De la muerte, que siempre rechazamos, y al mismo tiempo de que no hayamos muerto ya en el seno maternal, de pesadumbre por todo cuanto habría de ocurrirnos. En otra época, el asombro era sin duda aquel espejo del que suele hablarse tan a gusto y que convocaba las imágenes en una superficie más lisa y tranquila. Hoy en día este espejo se ha roto y las astillas del asombro se han reducido. Pero incluso en la astilla más pequeña no se refleja ya una imagen sola: arrastra a su contraria implacablemente. Veas lo que veas, y por mínimo que esto sea, se anula por sí mismo mientras lo estás viendo."
Canetti es un sobreviviente de mil tragedias, nacido en Bulgaria, desciende una familia judía sefaradí (Cañete es el apellido original, lo que me suscita una pequeña sonrisa), se educa en varias lenguas, y así aprende a escuchar lo diverso, a los otros. Se muda con su familia a Inglaterra, a Alemania, a Austria. De allí tendrá que escapar después de la Noche de los Cristales Rotos, en 1938. Canettí es una versión particular del pensamiento de Sion, porque antes que nada es poeta, es un hombre valiente que no cede a la pereza de la tentación del confort intelectual. Le obsesiona el poder. Quiere saber de los muertos, se pregunta por esas fronteras entre vida y muerte en las que habitan los escritores de la raza de los nerviosos. Quiere saber cómo se origina el poder, cómo se produce y reproduce, quiere entender la crueldad de su siglo.
Rechaza esas posiciones ascéticas, puritanas, que son en el fondo egoístas y cobardes. "Una pasión intensa tiene la ventaja de que obliga al hombre a superarla con astucia y, de paso, a conocerla también con precisión".
En 1981 le dieron el Premio Nobel de Literatura.

Me gustaría preguntarle a JH qué piensa de Canetti, si lo leído, si le interesa.
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Leo a Marramao y a Canetti y pienso en avenidas y calles, en los senderos montañosos,en las playas y en los bosques por los que alguna vez caminé, mientras en mi cabeza desfilaban imágenes de cuadros y fragmentos imaginados de escritura. 
El sol estaba así como hoy, completamente peronista.
Y había esperanza en los corazones y las miradas de las personas tenían ese brillo que no siempre se ve, que ahora se va opacando a medida que algunas cosas terminan.
Como cuando entre la vigilia y el sueño (entre lo simbólico y la imaginación, entre el deseo y los recuerdos) nos gana un imperativo a despertar. Suena la alarma, arriba, fuera de la cama, a trabajar.
Y entre las sábanas calientes se quedan de nuevo esos deseos que apenas estaban tomando la forma de un poema, una melodía, la sucesión de imágenes en las que nos veíamos/los veíamos, nos recodábamos como se recuerda cuando uno se enamora: inventando todo, añorando lo que pudo ser, mintiéndonos para gozar e interrumpir el olvido, y con una sonrisa medio engañadora que nadie nos puede quitar de la cara, salvo la vida.
Hoy yo brindo por Canetti, brindo por quien ha escrito: "Lo perfecto no deja entrar a nadie."

martes, 22 de abril de 2014

Los pasajes de Benjamin

Leo ensayos y me dan ganas de escribir poesía, leo poesía y se me ocurren películas y comidas, miro series y se me meten en los sueños o me alimentan teorías políticas, y así.Qué moderna.
Fragmentos, cortes, hilvanes en la red virtual, caos y desorden, esclava de la mente/alma, alma/mente.


“No existe ningún documento de cultura 
que no lo sea al mismo tiempo de la barbarie” 
(W.Benjamin, Libro de los pasajes, 1927-1940)

Pasaje de París en los tiempos de WB

Hoy les diría: ¿qué pensarían ustedes, estimados, si yo les dijera que Walter Benjamin (1892-1940), que ha dado tanta tinta a ríos de libros desde su trágica muerte en    hasta ahora, que ha alimentado bibliotecas y cátedras en las ciencias humanas en las últimas décadas, discusiones, relecturas, inspiraciones, violentos rechazos, ese mismo, que impuso como el amigo Foucault o todo un nuevo lenguaje a la discusión científica en las humanidades, cuando escribió algunos de sus textos fundamentales...¡tenía apenas 23 años!  (Déotte,2013:208).Es un hombre que claramente piensa mucho más de lo que ha vivido, un hombre sin experiencia, pero con una mente en ebullición, por decirlo de alguna manera.
Nos gusten o no sus ideas, le debemos categorías que hoy ya forman parte de nuestro léxico corriente: "lo urbano", por ejemplo, muchas de las ideas que tenemos respecto al cine y otros lenguajes artísticos asociados a técnicas de reproducción.
La cultura urbana es benjaminiana, y los pasajes de su mente cruzan la nuestra con nuevos interrogantes y formas de percibir, interpretar y narrar la vida.
Incluso para quienes nunca lo leyeron, o lo detestan, o ignoran su existencia, hay modos de la cultura de esta época (ya sean dispositivos, aparatos, percepciones, obras y teorías estéticas) que hacen aparecer a Benjamin, aún en la incontrastable ausencia que crea la negación del otro.
Como es sabido,Walter Benjamin murió el 26 o 27 de septiembre de 1940 en Port Bou (España) en circunstancias poco claras: aparentemente el grupo de refugiados judíos que integraba fue  interceptado por paramilitares franquistas y Benjamin se suicidó allí, en esa frontera hispano-francesa, mientras intentaba escapar de los nazis. Theodor Adorno le estaba esperando en Nueva York. Sin embargo, hay otras hipótesis: dicen que fue asesinado por agentes estalinistas, entre otras. En el documental "Quién mató a Walter Benjamin"de David Mauas, se pone en duda la teoría del suicidio.


Para seguir leyendo:

El libro perdido de Walter Benjamin: Una historia de detectives, editores y tortugas

El Libro de los Pasajes ("Passagenwer"), escrito entre 1927 y 1940