Último verano en Stalingrado, novela

jueves, 22 de mayo de 2014

Máquinas para leer, algunas curiosidades y los funerales del libro según Vila Matas


"Lo encontramos en la Biblia, en la Eneida. 
Lo apocalíptico está en todas las civilizaciones y 
Códex Benedictus, siglo XI, fuente
Riba entiende que sólo puede ser ya tratado de forma paródica. 
Su funeral por la era Gutenberg es una fiesta. 
Después de todo, no hay entre la imprenta y lo digital 
un corte radical como nos quieren hacer ver, 
sino una continuidad" (Enrique Vila-Matas)*


1. La tekhné maravillosa del libro

Una de las tecnologías más exitosas de la historia humana
Torá
aún vigente, pese a los actuales debates acerca de su supervivencia y/o extinción, es la "máquina para leer", como llamó Robert Escarpit al libro.
La edición de libros está considerada la "más antigua de las industrias de comunicación de masas" (Gubern, 2010:42). Convivió durante siglos con una inmensa mayoría analfabeta, con dispositivos de la comunicación fundados en la imagen, usados sobre todo para la predicación religiosa y/o política. Quizá el ejemplo más extraordinario es el de la arquitectura, desde las pirámides a las misteriosas catedrales góticas con su sacralidad tectónica, su lenguaje de luces de colores, torres hacia el cielo, bóvedas de crucería, arbotantes, esculturas, pinturas iluminadas....
La escritura, en sus diversos soportes (algunos dejados de lado en la historia, otros que han perdurado) es una de las tecnologías del intelecto más potentes que se han creado.
Corán
Del pictograma al fonograma, de los soportes duros a los blandos o digitales (piedra, arcilla, papiros, pergaminos, papel, electrónicos), esta maravilla tecnológica incluye la dimensión estética, psicológica, política, religiosa.
Entre esas felices tecnologías incluyo la fabricación del papel,  que inventaron los chinos allá por el año 105 d.C, y difundieron los árabes, como tantos otros saberes, alrededor del año 751 d.C., luego de aprenderla de unos prisioneros chinos que atraparon en la batalla de Tales, cerca de Samarkanda. Según Gubern, instalaron la primer fábrica de papel en Bagdad en el 793, durante el reinado de Harun-al-Rashid, del que sabemos tan poco los occidentales ,que solemos creernos tan cultos.


2. Entre paréntesis: una fábrica de papel en Tecnópolis y un museo con máquinas de imprimir documentos en un Ministerio de Economía 

Fábrica de papel, Encuentro Federal de la
Palabra,
Tecnópolis, abril 2014
Entre paréntesis, debo decir que encuentro tanta belleza en el arte de fabricar papel, en su tekhné, como en el grabado, la reproducción sobre papel de fotografías y otras maravillas del arte reproductivo. Así que disfruté mucho que en el "Encuentro Federal de Palabra" (Tecnópolis 2014), hubieran montado una pequeña fábrica  de papel para que los visitantes pudiéramos observar el proceso y conversar con los  trabajadores-artesanos, dueños de los secretos de esta milenaria industria hoy desprestigiada, seguramente con algo de justicia, en nombre del ambientalismo.  Este problema, creo, tiene que ver con el sometimiento al capital, la dimensión de la explotación y de regulación del mercado, pero este es otro tema.
Grabadora Samay Fernández junto a prensa del siglo XIX, patrimonio
del museo del Ministerio de Economía provincia de Buenos Aires

Otro ejemplo que merece destacarse, para quienes compartimos esta admiración por la fabricación de papeles y otros soportes textuales, es el del Museo recientemente creado en el Ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires. Allí además de la maravillosa bóveda original del tesoro y otras máquinas, vale la pena admirar las prensas y tipógrafos en las que se imprimían documentos, escrituras, cheques. Es decir: productos textuales que legitimaban propiedades, negocios, políticas: vidas privadas y construcción de lo público y colectivo. En ese edificio, además, se recurrió al muralismo, un lenguaje antiguo si los hay, que resignifica al artefacto tectónico. Hace del edificio, que representa en este caso la institucionalidad democrática de un organismo gubernamental en la capital provincial, un vehículo o soporte para que se inscriban los murales. Eso posibilita, mediante el lenguaje plástico, el diálogo con los ciudadanos que transitan el espacio público.


3. El poder de la cultura del libro

Códex Mendoza, México 1541
La escritura tiene una larguísima historia. Quizá data del 30.000 a. C. (Calvet, 2008:283)
El libro códice también tiene una larga historia, desde fines del siglo I. (Gubern, 2010: 41). Convivió durante siglos con otros soportes textuales, como los rollos, de origen egipcio.
Tuvo, por supuesto, sus antecesores y parientes, en la familia de las "superficies de inscripción de acontecimientos." (Déotte, 2013:27).
Desde "el Libro" -y todos los libros sagrados- a "los" libros; desde aquellos pictogramas sinópticos con los que los aborígenes americanos describieron y narraron el desembarco del conquistador Cortés -considerados por algunos los primeros cómic-; desde los primeros códex europeos a los libros electrónicos (e book), ya sea dentro de la galaxia Gutenberg o pos Gutenberg, los libros tienen el poder de maravillarnos. 
Todo el tiempo, cada día, como objetos de una perfección quizá insuperable. 
Incluso cuando ha sido herramienta del saber como poder (pero también del saber y del arte como espacio de libertad); o instrumento para someter o explotar a los "iletrados", "analfabetos", a los que Simón Rodríguez llamaba "desarrapados". Incluso cuando la libertad de escribir, editar y publicar siempre ha estado acotada (por las Iglesias, por los estados totalitarios, por las dictaduras, por el mercado). E incluso cuando ha sido el vehículo para imponer proyectos pedagógicos funcionales a políticas de exclusión y sometimiento; o modas funcionales al consumo, como publicidades.
Siempre algo escapa a esa lógica, ya sea por medio del arte, ya por su asociación con saberes populares de las técnicas de reproducción y edición, como el caso de las editoriales cartoneras.
"El libro no morirá", proclama Umberto Eco, invocando su eficacia tecnológica y afirmando que el libro es la herramienta más perfecta del hombre. 
Pero el Presidente de la Feria del libro de Frankfurt le responde, en ya conocida polémica de hace un par de años, que "‘Es más bien un soporte perfectible, que se puede transformar en otra cosa. Perfecta es la cuchara".
Si lo pensamos en términos literarios, de contenidos, Doris Sommer sostiene que "La literatura es material reciclado, pre-textos para hacer más arte. Yo aprendí esta destilación de toneladas de crítica literaria trabajando con Sarita Cartonera."

4.  ¿El libro morirá? Invitados a los funerales

Aunque Vila Matas nos invite en su novela Dublinesca (Seix Barral, 2010) a los funerales de los libros, organizados por Samuel Riba, un experimentado y exitoso editor retirado y en retirada, después de haber consagrado su vida y empresa a editar literatura de calidad y no lograr adaptarse a la ·"vulgaridad" contemporánea. “Una novela que, como el Ulises de Joyce, es una nostalgia de lo no vivido y una magnífica epopeya de la vida cotidiana”, según Juan Antonio Masoliver Ródenas, en "La Vanguardia".
Aunque todo esto sea apenas un boceto de lo que está ocurriendo en el campo editorial, de lo que se escribe, piensa y debate en congresos, jornadas, ferias, ámbitos educativos, organismos de promoción de la lectura, editoriales, escuelas, ciber espacios....
Aunque no podamos ignorar que detrás de todo esto que se "cocina" hay intereses poderosos que apenas sospechamos...
Aunque algunos autores (como Cassany) sostienen que nunca se ha leído tanto y  en tantos soportes, formatos y lenguajes, y de modo tan masivo como en la sociedad de la información y la comunicación que habitamos, con mayores o menores derechos de ciudadanía según la geografía que nos toque...
Aunque otros pensadores ven en ese fenómeno el triunfo de la tecnocracia impuesta por el Imperio y el sistema, con sus estrategias culturales de dominación... 
Aunque muchos docentes (sobre todo los docentes que leen poco) y la doxa se quejan de lo poco que leen sus alumnos y de su incapacidad de comprender textos...

Aunque mucha gente "consume" libros como consume cualquier otro producto (basta con ver lo que se genera en torno a la Feria del Libro de Buenos Aires)...
Aunque algunos escritores señalan que cada día se habla, se conversa menos con los amigos acerca de libros y escritores...
Aunque todo eso o parte de eso sea cierto...
Seguimos amando a los libros: a los que nunca se han escrito, a los que existen en nuestros olvidos, a los que formaron parte de bibliotecas extinguidas o imaginadas, a los que pasaron de mano en mano en nuestras cofradías adolescentes y juveniles, a los que nos iniciaron de una u otra manera;
a los libros perdidos en exilios, mudanzas, incendios, inundaciones, rupturas amorosas, extravíos, robos...
Y a todos los libros que nos esperan, como lectores o escritores, para salvarnos de la desesperanza, la enfermedad y la fealdad de la injusticia del mundo.

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