Último verano en Stalingrado, novela

domingo, 27 de octubre de 2013

Cuando "La Patria es el Otro"

(vuelvo a publicar este post, hoy más que nunca, La Patria es el Otro, la Patria es Néstor)

Gran parte de la izquierda de clase media argentina atribuye la conducta política de los sectores populares a motivos prejuiciosos e injuriantes. ¿Por que no escuchan más, conversan, observan?
¿Y dónde están, fuera de sus cabezas, esas construcciones políticas capaces de sostener un proyecto que implique los ideales de la izquierda y nos de cabida a las mayorías populares y de clase media?
¿Por qué creen que sus motivos para sentirse representados por tal o cual en defensa de sus intereses son más "serios" que los de otros? 
Los sectores populares, los sectores medios, son diversos, complejos, críticos, no homogéneos. Hay sujetos políticos comunitarios inabordables mediante las categorías de análisis tradicionales, es como si el lenguaje de "la política" quedara siempre corto para hablar de la la política.
Toda vez que la izquierda se hizo "izquierda nacional", (y se incorporó, en el caso de nuestro país) al peronismo, las contradicciones no desaparecieron, ni los debates internos, ni las disputas por asumir la representación legítima del pueblo (único legitimador).Lo mismo pasa ahora con el kirchnerismo. Y pasa en otros países que viven procesos parecidos. Pero esos debates, esas críticas, encuentran un cauce, un espacio para hacer política con otros, ese hacer, el de la obra, que en su propio hacer de algún modo pone en cuestión la teoría. Y el hacer con otros obliga a ponernos en duda a nosotros, a nuestras ideas; nos lleva a negociar, a escuchar, a aprender, a bajar el copete también.
Sino, cuando la izquierda no se incorpora a los movimientos populares, a mi me impresiona ver que se quedan lejos (del poder, que es intrínseco al sujeto político y al colectivo capaz de transformar); señalando, acusando, desde el reinado de las respuestas y las certezas, marcando los errores (siempre de los otros) y moralizando, formulando las denuncias y, casi siempre, desde la comodidad de estándares de vida muy por encima de los de los sectores populares, también, dicho sea de paso. Es decir, sin asumir la responsabilidad, la culpa, el sacrificio por el otro de los cuales habla este libro.
No habla de las preguntas que formulé al principio, pero a mí me llevó a pensar en eso. 

De muchas categorías (nueve más precisamente) de la filosofía política, y la deconstrucción hecha desde la filosofía de los impolíticos (Simone Weil, Carl Schmitt, los franceses luego,etc.), habla Diez pensamientos de la política,(FCE,México DF, 2012) de Roberto Esposito. Está organizado en diez capítulos, sobre los "módulos disciplinarios del saber del siglo XX": Política; Democracia;Responsabilidad (existir para otro, yo digo "La Patria es el Otro"); Soberanía; Mito (ineludible y hoy Mito2, mito del mito); Obra; Palabra; Mal; Occidente; Comunidad y violencia.
Si fuera latinoamericao quizá hubiera incorporado otras categorías, no lo sé. A mi esta lectura, que por momentos me cuesta porque hay que tener un bagaje filosófico que no tengo, me resulta muy estimulante.

Cuando "La Patria es el Otro"
Ilustración de Ariel Tancredi
La filosofía política, sostiene Esposito, es incapaz de pensar la política, tal vez porque formula las cuestiones "sobre la base de sus propios presupuestos. Respuestas con las que sustituye las preguntas que no consigue plantear, o que plantea precisamente dentro de estos presupuestos, estos es, en el lenguaje del método, del medio y del objetivo: la plasmación del orden, del mejor régimen, de lo útil colectivo, según las necesidades de un criterio inhabilitado para pensar la política, porque está ya en el interior de una interpretación específica suya." (Esposito, 2012:35)
Del mito, como obra en común y comunidad en obra, y del mito que ya es mito del mito, siempre que sea popular, es decir, nacido del pueblo y para el pueblo, afirma, es "instrumento de educación y síntesis social" (2012: 147). 
Y como se da en la política, en la esencia "del actuar, que es llevar a cabo", permite plasmar colectivamente ese otro mito que es el del "destino histórico", siempre que lo habilite (al mito, al sueño colectivo, al léxico que lo asume como propio y lo describe a la vez que lo niega). Así que más o menos por eso me interesa este libro, por lo mismo que en la política mi mito es el peronismo: Perón, Evita, Néstor, Cristina, que son mi comunidad, mi lugar de construcción con otros y para otros, mi lugar de hacer política con otros, mi léxico político, que es nuestro, que es La Patria es el Otro.
Aunque muchos de mis amigos se ofendan, se violenten, o acusen.

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