Último verano en Stalingrado, novela

martes, 17 de enero de 2012

Heil Angela!

La vocación imperialista (su "voluntad de poder", podríamos decir) alemana se parece las vocaciones imperialistas de otras naciones, a la vez que tiene sus particularidades.
Características históricas, configuraciones culturales, tradiciones religiosas, filosofías, han determinado un modo especial de dominación que se expresó de manera inolvidable y brutal en el proyecto nazi del Tercer Reich.
Como es sabido, el ascenso de Hitler al poder fue no sólo bien visto si no también apoyado por otras naciones imperialistas como Inglaterra, y la propia Francia, que veían en sus políticas y hegemonía el modo adecuado de impedir la expansión del comunismo dentro de sus fronteras, aunque ya en la década del 30 se sabía por la prensa y otros medios de las persecuciones, torturas y asesinato a los opositores (en 1933 había 100 mil presos políticos en los campos de concentración).
Así es que más allá de la retórica y las particularidades, el Tercer Reich se alzó por sobre los pueblos y grupos más débiles o pobres de Europa de la mano protectora y cómplice de los capitalistas que vivían dentro de Alemania y más allá de sus fronteras, por aquella verdad de Perogrullo de que el dinero (y el temor a perderlo) no tiene patria.
Lo mismo que luego de la guerra Estados Unidos se apropió del capital científico de la derrotada Alemania, para seguir produciendo riqueza incluso con aquellas versiones del desarrollo cognitivo y la experimentación claramente condenadas en cualquier código ético de los que se utilizaron en los juicios de Nüremberg o con los que condenamos a Mengele. De hecho, el sustento filosófico de la Ley Patriótica de Bush, por dar un ejemplo, podría asemejarse a la Ley contra Delincuentes Habituales Peligrosos y de Medidas para su Detención (1933), que protegía de infractores potenciales (cual invento de la imaginación de P. Dick para "Minority Report"), y a los decretos "antisubversivos" de Isabel Martínez y Ruckauf, o a los de cualquiera de las dictaduras totalitarias latinoamericanas perseguidoras de portadores de sospecha: putos, zurdos, negros, montos.
Todos esos proyectos alteraron principios básicos de las leyes occidentales en cuanto a la presunción de inocencia y el castigo como consecuencia de una sanción legal previa.
Todas esas atrocidades se han hecho y se hacen en nombre de X principios, que ocultan o pretenden ocultar el desenfreno por la riqueza de los poderosos del mundo.
Ahora, una vez más, ya sin necesidad de invertir en un ejército conquistador, en derramar sangre propia, ni fabricar armas, Alemania está imponiendo su imperio en Europa. Grecia es esta vez la actual Polonia, invadida, esclavizada y a punto de ser destruida con la complicidad de la "republicana" Francia y de casi todos los vecinos europeos, incluyendo, tristemente, a una España que ya no está sometida por el dictador Franco pero sí por la dictadura del FMI y el Euro.
Nadie sabe con certeza cuántos seres humanos morirán en esta contienda mundial, una vez más iniciada por los ricos europeos y norteamericanos a fin de de apoderarse de más riquezas.
Tal vez los Hobsbawm actuales deban escribir la historia de esta Gran Guerra y sus genocidios en términos más pasmosos que el horroroso y cruel Siglo XX.
Para el neoliberalismo, diría Giroux, "la esencia de la democracia es el lucro y su definición de ciudadanía es sumergirse en el consumo".
Quizá por eso el desprecio por la vida de los ciudadanos de segunda con el que Merkel y su socio Sarkozy refieren las medias que debe tomar Grecia. Estas recuerdan a las medidas que Hitler proponía para los pueblos eslavos y las minorías judías, gitanas, homosexuales, comunistas: explotarlos al máximo como fuerza de trabajo para el beneficio del Volk alemán, superior y culto, y no perder recursos en educar o cuidar la salud de estos trabajadores, fácilmente reemplazables por otros. 
Ignoro cuánto y de qué modo nos afectará esta crisis, este "horror social" en expansión, como lo califica Klisberg. Pero cada día hay que tenerlo en cuenta, qué benditos somos hoy los sudamericanos con gobiernos denostados por "populistas" por haberse apartado lo más posible de los mandatos de los imperios globalizados. 
Hay que cuidar eso como una perla única en el fondo del mar.

2 comentarios:

MS dijo...

Desde el Hemisferio Norte y mirando hacia el Sur, te paso una nota que colgué en mi facebook
!Ni siquiera el fascismo logró lo que ha conseguido el capitalismo" -Josep Fontana, en Barcelona"

Palabrascromáticas dijo...

Ay, sí, es tremendo!