Último verano en Stalingrado, novela

lunes, 15 de agosto de 2011

La fuerza del amor

No intentaré fingir ningún análisis. No le pondré palabras seudo explicativas a lo de ayer. Otros lo han hecho y lo harán, sin duda, mejor que yo. Acá y en otros ámbitos he intentado reflexionar varias veces, en épocas más duras y de derrotas, respecto a lo que opino sobre  el kirchnerismo, Néstor y Cristina

Así que apenas unas palabras atrapadas al vuelo, entre el cansancio de las tareas de militancia del escrutinio y el regreso a las tareas diarias de los que ejercemos el derecho al trabajo y  vivimos de nuestro salario, hace apenas unos años, escaso privilegio que se escapaba de las posibilidades de gran parte del pueblo argentino.
Pero quiero decir que, entre las múltiples y variadas causas por las cuales la "gente", nuestro múltiple y diverso pueblo, votó ayer a CFK, no tengo dudas de que una que puede de algún modo sintetizar, es la de habernos devuelto la esperanza, que es: 

  • el deseo (la libido, la voluntad de vivir, desarrollar un proyecto, trabajar en lo que uno puede, quiere o sabe, amar, más tributos a Eros y menos culto a Tánatos);
  •  la expectativa de futuro (una concepción acerca del tiempo histórico que incluye una percepción del pasado, una interpretación del presente y una imaginación sobre lo por venir): la certeza de que nuestros hijos ya tienen un país mejor que el que tuvimos junto a la posibilidad de soñar que eso puede continuar mejorando.  
  • una ideología acerca del espacio y el territorio (con límites a la codicia y sin límites a los derechos) que habitamos y el que queremos construir: donde se pueda gozar del amor a nuestra familia (sea ésta cómo sea), nuestros amigos y compañeros de militancia, nuestra Patria. Donde no nos persigan, o nos restrinjan la libertad, no nos maten (a tiros, de hambre, de exilios, de desencanto, privándonos de la dignidad del trabajo, de aburrimiento, de exceso de consumismo). Donde quepamos, cómodos, todos. Los que son parecidos a nosotros y los que no lo son, los que nos gustan y nos caen bien y los que no soportamos.
  • la conciencia de que en la mayor parte del mundo, tanto países mucho más ricos como otros más pobres, la están pasando muy mal. Los gobiernos toman medidas que generan cada vez más injusticia y sufrimiento en la vida individual y colectiva de sus pueblos.Y acá es al revés.
  • la identificación positiva con el liderazgo, y la fuerza, de una mujer que se sabe reponer a los peores sufrimientos y sortear los más duros obstáculos que la vida y la política le ponen en el camino.
  • y tantas cosas más por las que ayer votamos a Cristina.


3 comentarios:

Facundo Hisi dijo...

La esperanza, es así; tal cual.
Muy bueno lo expresado en esta entrada!
Por todo esto y mucho más somos muuuuchos los que votamos a CFK ♥!!!

Palabrascromáticas dijo...

Gracias Facundo. Me pareció que ese sentimiento realmente era común, luego, hay múltiples y diversas causas por las cuales la votamos.

Ruth dijo...

yo estoy tan sorprendida, emocionada y feliz con que mi hermano...(farmacéutico, de tradición radical, de la Pampa, casado con una hija del campo que vive de la renta de miles de hts y que obvio no la votó), haya votado a Cristina "porque hay muchas medidas que estuvieron muy bien como la asignación familiar por hijo" ...que se me pianta el lagrimón!!! hermoso amiga como siempre tu post