Último verano en Stalingrado, novela

lunes, 3 de agosto de 2009

Louise



Hace unos días, en el cumpleaños de mi amiga R., por esa clase de caprichosas asociaciones que suscita, por ejemplo, un nuevo peinado (el corte de R., en este caso), mi hermana y yo tratábamos de acordarnos el nombre de aquella sensual actriz del cine mudo que usaba la melenita y el flequillo oscurísimo. Tiramos un par de nombres de películas y nada. Desesperadas, recurrimos al marido de mi amiga, que es muy cinéfilo. Como nosotras, sabía de quién se hablaba, casi podía "ver" su cara, pero el nombre no llegaba a nuestras ansiosas memorias.
Estas son lagunas frecuentes, me ha pasado incluso con el nombre de actores por los que siento no sólo admiración, sino esa especie de enamoramiento platónico que nos suscitan algunas estrellas de otros tiempos, como Gregory Peck, Cary Grant o Montgomery Clift.
Y eso, a pesar de que para algunos com el crítico Henri Langlois, director de la Cinemateca Francesa, Louise Brooks -y es de ella de quien estoy hablando- es de esas actrices que:
"Aquellos que la han visto no la pueden olvidar. Es la actriz moderna por excelencia... Apenas aparece en la pantalla, la ficción se esfuma al tiempo con el arte, y uno tiene la impresión de estar viendo un documental. Es como si la cámara la hubiera tomado por sorpresa, sin su conocimiento. Es la inteligencia del proceso cinematográfico. Personificación perfecta de lo fotogénico, ella encarna todo lo que el cine redescubrió en sus últimos años de silencio: la naturalidad y la simplicidad completas. Su arte es tan puro que se vuelve invisible."
(http://www.elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=1176)
Para tratar de rescatar alguna película de esta actriz nacida 1906, se puede intentar en Videoteca Aquilea.
Quien se interese por su filmografía y algunos datos de su vida, puede consultar en www.alohacriticon.com.



3 comentarios:

la vida abierta dijo...

Me encanta esta faceta de crítica y comentarista. Muy buena. Besoss

Palabrascromáticas dijo...

es mi barroquismo, amiga, ni yo misma aguanto a todas las mujeres que me habitan...

la vida abierta dijo...

Bueno, esta es una muy buena forma de darles cauce.