Último verano en Stalingrado, novela

domingo, 21 de octubre de 2007

Rincones donde se puede ser feliz

1 comentario:

la vida abierta dijo...

esa biblioteca me encanta! con la fuerza de las cosas que son de otros. Cuando fui a tu casa y la vi, me quedé parada delante de ella y me dije: ¿cómo yo nunca tuve una biblioteca así? Nunca le comenté eso a nadie. Y terminé concluyendo que yo nunca hubiera podido tener una biblioteca como esa. ¡Tendría que haber escrito sobre la pena que me dio tu biblioteca!