sábado, 30 de mayo de 2015

Feliz de renovado desencuentro

Lo miré.
Georgia O'Keeffe 
Me miró.
Nos gustamos.

Al calor del sol otoñal, once again esta flor se abrió.

(después, es inevitable, nos caerán encima, como mochilas cargadas con caracoles llenos de milenarias arenas:
deberes y mandatos,
promesas y pactos,
hogueras apagadas,
soledades texturadas de reproches).

Lo miré, me miró, nos gustamos.

Y me fui feliz de un renovado desencuentro.

martes, 19 de mayo de 2015

y si los nombres de Flaubert, y Nabokov, y Chejov te causaban una especie de euforia

"En el mundo no hay más que conversación."
(Marcel Proust)


I
Depende cómo uno estuviera, pero la cosa podía parecer una versión paródica, y berreta, de un capítulo de American Horror Story, ponele.
Diestra y siniestra, según el lado del espejo.
Las mirabas y lo que veías era a unas señoras moralistas,
que se vestían mal
no por rebeldía sino por un estructural rechazo por todo lo que consideraban frívolo...
¡¡¡ellas se consideraban "profundas"!!!

II
Profundos son los abismos,
los pozos donde caen las niñas como Alicia,
los laberintos donde habitan los minotauros
...mis queridas.
¿No saben que Swann enseñó hace mucho que el gesto frívolo puede tener como propósito hacer brillar a la persona inculta,
reconocer al invisiblizado?
Es de gran profundidad del alma ser un buen frívolo,
para eso se requiere ser amable (y amador),
ser elegante, sofisticado digamos,
conservar la humildad propia de los linajes perseguidos, y entonces se finge frívolo,
como Swann,
que también lo hace por amor,
para no opacar con su capacidad de bucear en aguas profundas del alma humana y de la cultura,
de la política y de la vida,
de la religión y de su rechazo.

III
Ellas no saben,
porque para saber esa clase de cosas hay que estar vivo y para estar vivo hay que arriesgarse.
Ellas no saben, porque esos saberes hay que adquirirlos uno mismo, uno solo, uno como resultado de la experiencia de la vida, de arriesgar el cuerpo, de ponerlo, de dejarse modificar y atravesar por la contundencia de algunas lecturas, algunas vivencias, algunos amores, algunos abismales pozos de profundo dolor,
de los que se emerge solamente por medio de alguna verdad y de algún deseo
por los que, sabido es, hay que pagar un precio.
Ellas no eran  ni profundas ni nada genuino, apenas imitadoras, siamesas espejadas de originales inconclusos: leían lo que había que leer,
veían las películas y series que había que ver,
tenían las posiciones políticas que había que tener...
¡Ay, eran tan asquerosamente correctas!
¨Podían pasar décadas con el culo apoyado en la misma silla, en la misma habitación , en la misma oficina, mirando por la ventana la copa de un mismo árbol que muda de primavera a invierno, de verano a otoño,
que muda,
mucho más que ellas

IV
Calculá  que es probable que lo más atrevido que habían hecho en su vida fuera una escenita de sexo con algún pelmas que ni siquiera era muy guapo ni cogía muy bien.
y espiar por la cerradura o el muro de la red social.
Sentían aversión por la belleza en estado puro, en estado de excepción,
tal vez porque la belleza, sabido es, puede poner en riesgo nuestra seguridad, puede desencadenar tragedias, puede hacernos sucumbir de temblor, puede desquiciar nuestra razón y curarnos de nuestros goces demoníacos...
O dejarnos tan lejos y solas como si fuéramos Loles Von Steines.

V
Y entonces, a ver si todavía caemos en el amor,
 y nos vemos obligadas a elegir, y a tomar decisiones un poco más éticas y menos moralistas, menos zonzas, menos pacatas....
No.
Ellas sentían  rechazo por cualquier saber que produjera verdad, o la esperanza de verdad, porque  sucumben a los espejismos, que dan mucho menos trabajo y se pueden comer en la cena sin problemas de indigestión.

V
Pero en cambio,
si justo habías estado leyendo a Nicanor Parra,
te podías llegar a cagar de risa de esas escenas mezcla de ese pathos  de las redes sociales, ese menjunje de autobombo y decadencia.
Si justo acababas de acabar,
si estabas tomándote un buen vinito o escuchando Fuerza Natural o fumando unas buenas flores,
ponele.
Si andabas leyendo a un escritor noruego, o a un alma rusa algo nerviosa,
o si estabas leyendo a Barnes o a P. Dick, o a Hornby o J.C.Oates, o a Alice Munro o a Truman, o si eras #fanáticaenferma de Proust, o tenías tres ladrillos de Irving leídos nada más que el último año, o si descubrías poemas de Leminski y Lemebel,
si te estremecían cosquilleos en la médula espinal
y te sentías emparentada de algún modo con el mundo de Nina Berberova,
y escuchabas por la tarde una canción del romacero español como si la vida fuera eterna,
y si los nombres de Flaubert, y Nabokov, y Chejov te causaban una especie de euforia,
y leías a Patricia Highsmith en la juventud.

VI
Y volvías a una y otras vez a buscar "lo irremediablemente perdido":
 tu infancia en Dickens,
tu primer deseo de justicia social en Zola,
tus sueños de precoz erotismo en Cortázar y en Tolstoi,
tu alegría por el humor inteligente en Bioy,
y los ruiseñores en O.W.,
si no te importaba el canon
si el cine #pretenciosoberreta te causaba arcadas antes (y ahora)
si no te impresionaban los atributos del poder que no puede, pero reconocías al poder que si puede.
si todo eso...
(Ay, Dios, cerca de ellas  me ahogo como Marcel en un ataque de asma.)

martes, 21 de abril de 2015

Cruzando el río en bicicleta, Ana Cecilia Prenz Kopusar

"En Belgrado fui a dos escuelas, aparte del jardín de infantes. La primera se llamaba Vlada Aksentijevićdonde hice quinto y sexto grado. La segunda Sava Kovačević –la de la canción del comandante– donde terminé séptimo y octavo. La melodía del comandante la repetíamos a menudo con el coro. Creí al pie de la letra lo que me enseñaban. Bratstvo i Jedinstvo, Hermandad y Unidad, era uno de los tantos eslóganes. Sonaba tan bien y sobre todo creíble. Fue linda mi adolescencia en Belgrado, en Yugoslavia. No sé si es el pueblo serbio con su calidez, con su capacidad extrema de hospitalidad que me hizo sentir siempre en casa. Nunca, como entonces, volví a percibir tan fuerte el sentido de pertenencia. Y pensar que era pequeña; no pequeña, jovencita. Lo suficiente como para comprender que era una persona. Tomé conciencia de mí. […]"
Leo esta novela, Cruzando el río en bicicleta,*  y vuelve.
Vuelve como de un viaje la infancia.
En boca de esta poeta y prosista, escritora en tres lenguas, viajera en mil mundos, vuelve Betina, la querida amiga de mi hermana, de la escuelita, y su hermana "grande" Ana Cecilia, hoy una reconocida escritora, Licenciada en Disciplinas del Espectáculo y en Literatura, especialista en los aspectos interculturales del teatro, y sobre todo, diría yo, en cómo se construye una identidad en medio de guerras y exilios, cómo reconstruirse en distintas lenguas, y volver a educarse y a educar, y volver a cultivar la amistad, gozar de lo cotidiano, la comida, los paseos, cómo posicionarse políticamente para transformar el mundo, qué lugar ocupa la violencia en nuestra vida...
Volver a amar.
A pensar el papel de la escuela y sus distintos modelos pedagógicos, escuelas que contienen a los niños y niñas que sufren, o escuelas indiferentes que expulsan...Profesores dispuestos a hacer de la palabra y la lengua un territorio común, y docentes que están demasiado ocupados en cuestiones administrativas como para ocuparse de educar a los distintos, los otros,  los habitados por Otros...
Ana Cecilia, la hija "grande", distancia dada en la infancia por los hoy apenas 6 años que separaron nuestros nacimientos.
Vuelve la casa de su abuela en Ensenada, emerge en forma de novela, con una bella prosa es liviana para relatar lo denso, y permite que no nos afixiemos al recorrer tantos mundos perdidos por la enfermedad, la represión, el exilio político y la emigración.
Vuelve la casa donde, no en la novela sino en mi memoria, saltábamos las cuatro niñas en la cama matrimonial de los abuelos, poniendo en serio riesgo los resortes del colchón, como se tratara de una caminata lunar, hoy camas elásticas...Yuris gagarines, eslavos despatriados.
Casa donde después, furtivamente, fuimos con mi padre a rescatar libros y otras pertenencias "peligrosas" de los amigos a los que el país expulsaba...y que mi padre, y otros amigos, enviarían en la bodega de un barco, algo que para mí configuraba una especie de película, con puerto y brumas y espías...una película no tan lejana a la espantosa realidad.
Novela de construcción de identitades y exilios, de infancias perdidas y recuperadas, de pedagogías de amor y pedagogías opuestas, de escuelas a las que no se va para aprender sino sabiendo (la lengua, ay, la posibilidad de comunicase pero también la frontera).
Ana Cecilia va y viene en el tiempo, de su nacimiento en Yugoeslavia, que ya no existe, hija de argentinos (Octavio y Chiquita Prenz en mi casa); su infancia platenses/ensenadense, luego en Bragado, luego Triste...Sus rebeldías y adaptaciones sus amistades perdidas y reconstruidas, el calor de las comidas, la calidez de los serbo-crotas o croatas serbios, la sequedad triestina, la chatura de una Argentina que no reconocía su propia tragedia, silenciosa...callada.


Ver más: http://librosdelatalitadorada.blogspot.com.ar/2015/01/ana-cecilia-prenz-kopusar-cruzando-el.html

*Prenz Kopušar, Ana Cecilia, Cruzando el río en bicicleta, De la talita dorada, City Bell, 2015.

domingo, 12 de abril de 2015

Esperar que ella fuera ella

Ella hablaba y yo le miraba las manos
su relato la iba de viajes, y vestidos y opiniones políticas y comentarios de películas y todo eso...
Y yo le miraba los gestos y veía las manchas en la piel, las uñas cuidadas, el anillo de plata con la piedra engarzada,
veía en ella, la de ahora, a varias: la que había sido antes, la que yo imaginé que era, la que me hubiese gustado que fuera
Y ella hablaba y hablaba como cualquier señora bien, culta, refinada.

Pero no se parecía así en nada a la que yo recordaba,
que era rebelde, combativa, original
y se reía con cierta insolencia de las convenciones y las ideas pocos originales y en esa risa se hacía jovencísima.
Y yo la quería igual, aunque no la encontrara.
La miraba y pensaba que estaba actuando, que era como una obra de teatro y que yo no tenía derecho a esperar que ella fuera ella.
Y no esta nueva,
solo para no tener que irme con esa sensación de que todo lo que vive está destinado a morir y a ser olvidado.

lunes, 6 de abril de 2015

Sé que no es pálido tu fuego, es vuelo eterno de mariposa D


"La ninfa se desgarra como se había desgarrado la oruga, en la gloria de una última mutación, y la mariposa se escabulle hacia el exterior y se queda suspendida de la ramita para secarse. Al principio, toda húmeda y arrugada, no es muy linda que digamos. Pero esos accesorios fláccidos que liberó pronto empiezan a secarse, a crecer, sus vénulas se ramifican y endurecen, y en no más de veinte minutos la mariposa está lista para volar."(Vladmir Nabokov) *


Dice tu nombre hebreo que sos como la abeja trabajadora, incansable, ,דְּבוֹרָה . Y también heroína valiente que libera a los suyos, con los dones especiales de la sabiduría y la profecía, qué duda cabe. 
Hacías de las flores néctar de miel, circuito de la vida que empieza pero nunca finaliza. 
Polen, vuelo, flor, panal, celda, jalea, alimento. Dulce alimento, fruto del esfuerzo pero también del amor, nacido del deseo.
¡Ay! Lo dulce, ya sabemos... Todo eso del azúcar y la glucosa, y la miel...
Hay lo libre (¡Ay!), qué miedo da, qué difícil aceptarlo, qué manera de enseñarnos, amiga.
Elegancia azul, elegancia sofisticada, que dice del cuidado de las formas como tributo a la belleza de la vida, vos.

#Deboraabeja, deboadoradoras, nosotras.

Dicen que las metamorfosis son renaceres, resurrecciones en formas más perfectas, aladas, libres. Adiós capullo de seda, bienvenido viento del otoño que te lleva a volar, libre ya de los pesares.
Dicen que hubo un eclipse de Luna para honrar tu partida. Un fenómeno extraordinario y poco frecuente. No nos sorprende, es algo a tu medida.
Nosotras, insectos terrestres, ponele, no sabemos mucho de eso. Casi nada.
Pero dicen que N sintió el aleteo el sábado a la madrugada, que a L le llegaste como reflujo en tu despedida, que M inmediatamente acusó recibo del significante mariposa  y acá estamos, todas de nuevo, intentando llenar el vacío con palabras, continuar con vos esta charla.
Talia y Pedro empapelaron el cielo de las redes sociales con fotos de tu sonrisa, vibrante y contagiosa.
Todas tus amigas acá y allá, enviándote mensajes para acompañar tu vuelo, mensajes de orugas, algo tontos, algunos mudos, otros de palabras, lo que podemos.

Te extrañamos tanto, mariposa.

Te dije la otra vez que eras como Mashenka, el personaje de la novela de Nabokov del mismo nombre, tan amada e inolvidable como son los amores de nuestra primera juventud. Demasiado breves, pero los más intensos, los que viven por siempre.
Y M dice ayer lo de las mariposa, lo de la  Dra. Elisabeth Kübler-Ross, que enseña que "morir es trasladarse a una casa más bella, 'se trata sencillamente de abandonar el cuerpo físico como una mariposa abandona su capullo de seda'." 
Yo de mariposas no sé nada, casi, pero esto tampoco puede ser casual.Yo no sé casi nada de nada...


eclipse total de Luna, madrugada
4 de abril 2015
Aunque si sé un par de cosas:
sé que no es pálido tu fuego.
Sé que vive en Pedro, en todos los que te amamos.

Y luego, sigo leyendo, como si estuviéramos conversando de esto en tu casa, mate por medio, y en cualquier momento estuvieran por sumarse a la charla  R o tus padres, que andan tamibién por ahí  y tuviéramos que disimular un poco nuestras verborragias, para que no confirmen que estamos medio locas, y saltamos de un tema a otro con whatsapp incluido  y charlas transocéanicas, también atravesando (vos valiente, nosotras, yo, temblando) esas conversaciones que hubiéramos preferido no tener nunca. 
Y vimos la película y nos dijiste lo que tenías que decirnos.
Sigo leyendo  y nos dice Nabokov, borgianamente: "Había un filósofo chino que toda su vida se preguntó si era un filósofo chino que soñaba que era una mariposa o una mariposa que soñaba que era un filósofo"*...

Había unas amigas que soñaron que eran orugas, y al despertar descubrieron que una de ellas se había convertido en mariposa.
Soñemos, queridas.


*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-1948.html

martes, 31 de marzo de 2015

El amor que se abre al infinito

(cosas que apunto para charlar con D.)


"Cabría preguntarse- dice Ivonne Bordelois en un libro que tiene sus años, Etimología de las pasiones (Libros del zorzal, Buenos Aires, 2006)- por qué nosotros, los modernos, carecemos de verbos que señalen este amor de ternura y miramientos ¨[el amor de padres a hijos]. La distinción entre el amor pasional, erao, el amor amistad, phileo, y el amor familiar, stergo, nos es desconocida lexicalmente, es decir, no tenemos diferentes vocablos para señalarla.
Y luego habla de cómo los griegos hicieron estas distinciones, tal vez porque eran la tierra y la cultura de Edipo y su tragedia...
Nosotros, usamos amor para designar todas esas pasiones, cuya raíz, am, "designa vorazmente" -según Bordelois- al seno materno. 
Así que el amor de madre es el origen de todos los amores en nuestra lengua.
De ahí se derivan para esta autora algunas cuestiones, como la insastisfacción permanente a la que nos condena un amor que tiene ese origen (ese primer deso por la madre). Y sigue reflexionando, recordando a Sabina Spíelrein y a Freud. 
Me viene a la memoria un libro que leí de joven, Los cuatro amores, de C.S. Lewis.
Pienso que es cierto que no tenemos verbos para transmitir las nociones como sentir afecto o cariño o amistad. 
Yo podría decirles  a mis amigas: 

yo te afecto, 
tu me cariñas, 
ella me amistea

Pero le decimos te amo a nuestros  hijos, a nuestros padres, a nuestros amantes, a nuestras amigas...Y así se arman algunos embrollos...
"en nuestros amantes seguimos buscando a nuestros padres, así como en nuestros hijos a nuestros amantes. Pero eso no impide que muchos de nosotros pensemos, sin embargo, como Rilke, que el amor es en el niño un aprendizaje que luego se abre al infinito." (Bordelois, 2006: 106).

Me pregunto si no habrá una relación entre este léxico amoroso del cual disponemos los que hablamos lenguas derivadas del latín, romances, como el español, o francés, ese paradigma edípíco trágico que configura nuestros vínculos,  y nuestra particular relación con el psicoanálisis.

El amor de madre, dice Siri Husdvedt por ahí, es el origen de todos  nosotros y su poder es abrumador." 


martes, 24 de marzo de 2015

Memoria hacia el futuro

Chicha Mariani en el Liceo "V. Mercante",
inauguración jardín de la memoria, 2013
El post que agrego abajo es del 6/7/12, cuando el tribunal falló reconociendo el Plan sistemático. Mi reflexión hoy es que se avanzó muchísimo, pero falta encontrar a muchos. Nos falta y nos duelen todos, nos duele mucho Clara Anahí. Y hay muchos cómplices y responsables civiles y militares que callan. Muchos de ellos ocupan todavía puestos en el Poder Judicial o son dueños de grandes empresas, como el Grupo Clarín o el ingenio Ledesma, por nombrar dos muy conocidas. A mi entender, no se puede defender las políticas de DDHH sin defender al mismo tiempo que se busque la verdad y la justicia, y se condene a quienes hicieron grandes negocios sobre la base del genocidio y el terrorismo de Estado. Porque esos delitos son de lesa humanidad y no prescriben, eso quiere decir que se siguen cometiendo cada día que no cesan.
El año pasado falleció una amiga de mi madre, la Dra Lidia Pegenaute. Fue la abogada valiente que, siendo asesora en un Juzgado de Menores, hizo lugar al reclamo y la denuncia de Chicha Mariani, Alicia De la Cuadra y otras abuelas (que todavía no eran Abuelas) que buscaban a sus nietos. Era en 1977. Y eso podía costar la vida. No hace falta ser tan valiente hoy. Hay un Gobierno que habilitó que se bajara el cuadro, se derogaran las leyes de impunidad y se juzgara y condenara a muchos represores. 
Pero esto es política. Antes de votar en octubre, piense uno lo que piense del kirchnerismo, recomiendo mirar las votaciones con relación al Banco Nacional de Datos Genéticos (ley 26.548/09); el tratamiento sobre el tema Papel Prensa y otras empresas robadas a detenidos-desaparecidos.
Si pensamos en términos de derechos humanos, no olvidar que, por ejemplo Carrió y su bloque en Diputados (Iglesias, Gil lozano etc), socia de Macri, se opuso a la extracción de sangre para los ADN de esa ley, lo mismo que Sanz en el Senado, pero también votó en contra el diputado que reclama que no se le paguen sueldo a quienes falten al trabajo tiene casi el récord de inasistencias, Michetti, Pinedo, Giudici, Roy Cortina todos estos: http://www1.hcdn.gov.ar/…/dse…/actas/2009/127OT09_04_R15.pdf
http://palabrascromaticas.blogspot.com.ar/2012/07/donde-vayan-los-iremos-buscar.html?spref=fb

lunes, 23 de marzo de 2015

Charlotte Perkins Gilman, el gótico y la locura femenina

"John no sabe lo que sufro. Sabe que no hay 'motivo' para sufrir, 
y con eso basta."
(Charlotte Perkins Gilman, El papel de pared amarillo)


Cada tanto un libro que hemos leído años, quizás décadas atrás, nos reencuentra de manera supuestamente accidental. Así ocurre con una edición de cuentos góticos de la literatura norteamericana que tenía, Cinco mujeres locas, Lumen, 2001, con una interesante introducción de Miquel Berga. 
Y me pongo a leer, tal vez para encontrar en los cuentos un refugio para la angustia que causan los dolores de las amigas, esas mujeres locas de estos discursos médicos cerrados, rígidos, obtusos, moralistas, condenatorios. Encerradas en cárceles de enfermedad y sufrimiento, enfrentadas por ese autoritarismo -tal vez con rasgos de machismo-, justificado por un saber supuestamente científico, que no sabe mucho más de lo que sabe. Pero incapaz de reconocer su no saber.
Este cuento inquietante de Charlotte Perkins es de 1892. Hay en su relato, al parecer, algo autobiográfico, ya que la propia autora había sufrido una depresión post parto que llevó a que la sometieran a lo que entonces se llamaba una "cura de descanso": encerraban a la mujer, la aislaban, la privaban de su actividades productivas, la obligaban a comer y dormir lo más posible y permanecer en la cama, inmóvil. Supervisada y controlada por un esposo médico paternalista...
Fuente imagen
En el cuento, el esposo, John, para que se reponga de sus síntomas (anorexia, insomnio, en verdad, angustia, ella llora a escondidas todo el tiempo, nos dice) la lleva a vivir a una casa de campo aislada. En lugar de dejarla habitar un dormitorio en planta baja que ella desea, él le impone uno en la planta alta, para que reciba más aire y beneficios en su salud. Allí, ella comenzará a obsesionarse con el dibujo del empapelado amarillo, que primero le causa rechazo (está desgastado, es feo, está roto, tiene un amarillo decolorado por el sol que causa repulsión) y luego fascinación. Descubre que detrás del empapelado habita otra mujer...Y sospecha que la influencia del empapelado sobre la criada y sobre su esposo es muy malsana.
Pero nadie la escucha.
Ella escribe a escondidas y es en la escritura (en la palabra de la que el Saber no se burla) donde encuentra alivio. Donde, digo yo, puede dar lugar a su deseo sin la censura opresiva del esposo-médico.
A John, el esposo médico de la sufriente y sumisa narradora de este cuento de Charlotte Perkins, "le produce un horror intenso, y se burla abiertamente en cuanto oye hablar de cualquier cosa que no se puede tocar, ver y reducir a cifras." Horror. 
Ese sentimiento no parece ser muy "racional", se horroriza, lo desconocido le provoca ese horror, la mujer le provoca horror, el sufrimiento angustiado de ella, que no quiere someter su deseo (de ser madre y esposa sin renunciar por eso a la escritura, como él pretende)...John, me atrevo a decir, tal vez está más esclavizado que la propia narradora. Quedan afuera de su mundo de sentidos no solo la mujer que ama  (y la mujer en general) y sus sentimientos, sino también, me atrevo a decir, todos los saberes que podrían ayudarlo en su profesión, el arte, la religión, las ciencias del alma.
Desconfía de las palabras con las que la mujer que ama le intenta explicar su sufrimiento, y se burla. 
Es incapaz de preguntarse si no será que es él quien carece de un vocabulario adecuado, o una lógica capaz de comprender un discurso diferente al propio...Y entonces sobreviene la negación: no hay causa para el dolor de ella, porque no hay nada en el cuerpo, aunque incluso en este caso es la ignorancia del saber médico en sus propios términos, que todavía desconoce bien los mecanismos hormonales femeninos. 
No hay causa (o él la desconcoe), entonces, "sufre de los nervios", es una "histérica", "no tiene nada", "finge", miente....
fotografía de Frances Benjamin Johnston (h. 1900)..
Y mientras la literatura se fascina con lo gótico, con lo sobrenatural, como lo hará después Poe con el terror en la psique, y más adelante el cine y la ciencia ficción, el discurso médico (en general, con excepciones, por supuesto) permanece sordo y mudo, porque no tiene palabras para habitar esos mundos, y los rechaza, horrorizado.

Según la Wikipedia: Charlotte Perkins Gilman (1860 – 1935) "fue una destacada socióloga, novelista y cuentista estadounidense, que además escribió poesía y obras de no ficción, e impartió conferencias para la Reforma social. Durante un tiempo fue una utópica feminista cuando sus logros eran excepcionales entre las mujeres, y sirvió de modelo para futuras generaciones de feministas debido a sus ideas y estilo de vida poco ortodoxos...."

miércoles, 18 de marzo de 2015

My dear

Lo peor no era que me hubieras dejado,
Gustav Klimt. Obras completas.
 METALOCUS
236 × 330
o que no me hubieras querido lo bastante,
o que no te hubieras enamorado de mí como los locos, los poetas o los adolescentes.
Lo peor era ver esas fotos
era comprender que habías arriado las banderas.
Que elegías a una mujer con cara de caballo  y cerebro de mosquito bobo y pelo de muñeca mal cuidada.
(Y que te perdías en el laberinto no de los faunos, sino de los miedosos.)

Que todas tus oportunidades y privilegios,
que ese talento lleno de dones y promesas y colores y sonidos y sabores,
todo eso,
que era como el mundo entero y mil planetas inexplorados
                                                                         y también abismo y montaña y ola gigante en el océano
y patas en la fuente.
Y zambullida en el río y golpe seco helado en el pecho del lago patagónico.
Todo.
Todo quedara reducido a un proyecto de vuelo rasante
y pompas de jabón.


Lo imperdonable, my dear, es que seas tan otro.

viernes, 6 de marzo de 2015

Sin mirar atrás

Fragmento acuarela de Juan Antonio Tancredi, 2013
No lo vi por mucho tiempo y un día de diciembre, lo crucé en la entrada de un café.
Se le habían instalado en la cara dos décadas mal llevadas y una envidia madurada,
que de joven había sido solo insinuación.

Nos saludamos con un ademán, sin palabras, y cada uno se alejó de allí sin mirar atrás.