Último verano en Stalingrado, novela

miércoles, 18 de marzo de 2015

My dear

Lo peor no era que me hubieras dejado,
Gustav Klimt. Obras completas.
 METALOCUS
236 × 330
o que no me hubieras querido lo bastante,
o que no te hubieras enamorado de mí como los locos, los poetas o los adolescentes.
Lo peor era ver esas fotos
era comprender que habías arriado las banderas.
Que elegías a una mujer con cara de caballo  y cerebro de mosquito bobo y pelo de muñeca mal cuidada.
(Y que te perdías en el laberinto no de los faunos, sino de los miedosos.)

Que todas tus oportunidades y privilegios,
que ese talento lleno de dones y promesas y colores y sonidos y sabores,
todo eso,
que era como el mundo entero y mil planetas inexplorados
                                                                         y también abismo y montaña y ola gigante en el océano
y patas en la fuente.
Y zambullida en el río y golpe seco helado en el pecho del lago patagónico.
Todo.
Todo quedara reducido a un proyecto de vuelo rasante
y pompas de jabón.


Lo imperdonable, my dear, es que seas tan otro.

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