sábado, 10 de mayo de 2014

Tres veces al amanecer y el río soy yo

"El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río;..." 
(Jorge Luis Borges, "Nueva refutación del tiempo")*

La filosofía política está preocupada por el tema del espacio.

Desde Arendt a nuestros días, o más bien, si se quiere, desde los griegos a nosotros, la reflexión acerca del uso político del espacio, o del espacio como condición de las relaciones, y de las relaciones políticas en particular, son tópicos habituales.
El arte es impensable sin la dimensión espacial. Las artes plásticas, hijas según muchos de la arquitectura, de lo tectónico, son en el espacio. Y bueno, sabido es que en la música y en las artes escénicas, además, desde el círculo mágico de las primeras representaciones "teatrales", la dimensión del tiempo se agrega significativamente.

El tiempo es la otra gran coordenada humana.
Y no sólo para que Borges y los físicos bromeen.
La finitud, la vida y la muerte, la memoria, la percepción del pasado y del futuro, capacidades exclusivamente humanas (anticipar lo que no existe, imaginarlo, evocar lo que ha sido pero ya no es) son algo increíble con lo que nos acostumbramos a vivir y acerca de lo cual han reflexionado científicos, artistas, religiosos, locos, y hombres y mujeres comunes.
Nada nuevo.
Pero aún así, no podemos evitar seguir escribiendo, pensando, discutiendo acerca del espacio y el tiempo, que es algo así como discutir acerca de las relaciones (incluyendo el amor y el odio) y la vida y la muerte. Y es también hablar de la enfermedad, que siempre reduce de algún modo los espacios posibles de habitar, y fija límites al tiempo, a nuestro tiempo.

Como lo hace Alessandro Baricco en esta breve y atractiva novela. Porque, ¿qué pasaría si nos encontráramos, dos individuos, únicos, especiales, irrepetibles, tres veces al amanecer, pero en distintos tiempos?¿Qué pasaría si vos, hoy un adulto, hombre, lector, te encontraras con ella, niña, asustada, huérfana, huyendo? Y luego se volvieran a encontrar nuevamente, sin la apariencia de paridad de edades o situaciones o contextos que favorecen, al menos en principio, la afinidad y la conexión?
¿Somos siempre los mismos, cambiamos realmente a lo largo de de la vida, nos modifican en lo esencial las experiencias?
Tres veces al amanecer es una novela corta de Alejandro Baricco que nace de otra: producto de una ficción, de pronto cobra forma de libro, ya que en una de las páginas de Mr Gwyn se hablaba de esta obra atribuida a un apócrifo autor angloindio, Akash Narayan.
"Dos desconocidos, un hombre y una mujer, se encuentran tres veces en el vestíbulo de un hotel, poco antes del amanecer. Cada encuentro es único, y primero, y último: aunque se trate de los mismos personajes, sus destinos se cruzan en tres momentos distintos de sus vidas. Son dos adultos, primero; luego, un anciano portero de noche y una adolescente; finalmente, un chico y una policía ya madura, según una lógica temporal que no es la que se manifiesta en nuestra rígida realidad, sino que sólo resulta viable en la privilegiada mecánica de la ficción. Cada encuentro exigirá de ellos una elección cuyas repercusiones conformarán el resto de sus vidas." sostiene la reseña oficial de su editorial, Anagrama.
Alguien acaba de escribirme (un mensaje) para pedirme que escriba un artículo sobre un amigo que ha muerto. Ese amigo era además, un maestro, un jefe, un compañero, un lector, y un lector de este blog incluso.
En mi último cumpleaños, además de hacerme una gran broma como era su costumbre con un regalo absurdo, me regaló una novela de Pamuk que por razones que no logro explicarme, o más bien sí, no puedo leer todavía.Pero me dijo: estaba entre ésta y una de Baricco, que me encanta. A mi también, le digo. Puso cara de consternado, ¿hubieras preferido la de Baricco? Me preguntó. No, me apresuré a medias mentirle. No porque no me guste Pamuk, sino porque andaba en un momento "bariccoso".Así fue.
Leo ahora esta novela de Baricco, hace unos meses que J, mi amigo, ya no está, y me preguntaba si de algún modo no tuvimos, él y yo, una relación de esa naturaleza, a lo largo de casi tres décadas, en donde nos encontramos siendo nosotros en distintas variantes, afectándonos profundamente casi sin notarlo.
Y también me pregunto si nos quedará pendiente otro encuentro, en otro amanecer, en que él me cuente que leyó "eso sobre la novela de Baricco que escribiste un día, cuando yo estaba muerto..." por ejemplo.



* Borges, Jorge L, "Nueva refutación del tiempo", en Otras Inquisiciones, 1952.

miércoles, 30 de abril de 2014

Gran Hotel Budapest

Zweig en el papel, con su nostalgia y Anderson en el cine, con su humor

No es fácil el humor.
Y el registro narrativo del humor, cuando está presente en relatos de historias trágicas, de sufrimiento, de muertes, que a priori siempre parecen más adecuadas para el drama, suele rozar la genialidad.
Del amplio y diverso mundo del humor se puede decir mucho.
A mí está película, Gran Hotel Budapest, primero que nada, me atrapa, porque es una interpretación humorística de un mundo que habito desde hace décadas, muchas veces sin compañía, sin tener con quién hablar de...El mundo de Stephan Zweig (1881-1942) el maravilloso planeta del fin del imperio Austrohúngaro y su refinamiento, su estética y sus ideas, sofisticadas, ricas, producto quizá de la síntesis de tantos pueblos, lo antiguo y lo moderno, Oriente y Occidente (como los personajes de la película, Gustave H y Zero).
Postal de Zweig con su dedicatoria,1927.
Fuente: 
La nostalgia, la melancolía y la erudición, la amenidad y la amabilidad estilística del escritor, llevadas a otro lenguaje, reinterpretadas en clave Wes Anderson, una delicia, simplemente...
Y del llanto a la carcajada,
el detalle de la mancha con forma de México en la mejilla de Agatha...
Casi nadie lee ahora a Zweig y es una pena.
(Fue durante años el escritor más leído y más traducido en lengua alemana y el nazismo parece haberlo borrado de nuestra memoria a pesar de que visitó Argentina y de que acá era publicado en editoriales cooperativas y comunistas como Claridad).
Lo lee el personaje de mi novela...
Lo hace algún diputado de la Nación muy ocasionalmente.
Contar el horror del nazismo y la guerra, del fin de aquel mundo que tal vez nunca existió: donde los poetas y los pintores, los intelectuales y los escritores convivían con la cotidianidad de sus sirvientes y la gente del pueblo: el personal de servicio, la pastelera, los policías sin pensar que las jerarquías sociales que habían gobernado por siglos se derrumbarían;
que el Hombre Nuevo de Nietzsche sería el Genocida y el Mutilador y el Violador y el Destructor y el Gaseador;
y contar todo eso,
y la decadente aristocracia,
y los amores en hoteles lujosos,
y el sexo como refinamiento o sucedáneo de la felicidad y la juventud perdida,
y los Alpes Nevados
y la locura y la ambición y la lealtad y el amor.


Madres: 37 años de lucha política



"Las Madres, en cuanto tales, inventan la natalidad como acontecimiento político."
(Jean Louis Déotte)



"Cuando un pibe me nombra 'Evita' me siento madre de todos los pibes 
y de todos los débiles y humildes de mi tierra."(Evita, La razón de mi vida) 

                                                 Hoy se cumplen 37 años de lucha de las Madres.
"La comunidad de las madres en Argentina, las "locas de la Plaza de Mayo", y a continuación todas las madres de desaparecidos, en Chile, Argelia, Rusia, Marruecos, etc, que se constituyen contra la comunidad arcaica del secreto exigido por los militares, al aproximarse al enigma de la desaparición de sus hijos, corriendo todos los riesgos, son portadoras potencialmente de un nuevo espacio público. ¨[...] Si hay una especificidad de la política de las mujeres, es esta: en tanto madres. La maternidad colectiva toma el lugar de la fraternidad recuperada por las sociedades secretas de los militares, donde reina el régimen de la obediencia jerárquica y del crimen ritual ejecutado en común, fraternalmente." (Jean Louis Déotte, 2013:356-57)
Por eso ellas nos liberaron a todos de las mentiras, de los silencios, de la complicidad con los secretos de los crímenes.
Por eso consentir el olvido, y sostener que no hay que bajar los cuadros es una metáfora de ese consentimiento, es lo que reclama Meijide: caer otra vez en el crimen ritual de la corporación militar-civil que nos desapareció a toda una generación. Es, a la vez, por tratarse justamente del objeto cuadro, de una perspectiva, un posicionamiento político, pero no respecto al kirchnerismo, que puede ser la motivación secundaria, sino respecto al significado político de las Madres para todos los argentinos y más allá de nuestras o de sus propias líneas internas
Cristina elige sus emblemas, como bandera, como mensaje, al reconocerles (no "darles") a las Madres el lugar que ellas conquistaron como maestras de la construcción política colectiva. Algunos ven en eso un uso político (que además consideran sinónimo de mezquindad) y claro que lo es. La lucha de las Madres, el significante "Madres" -que no necesita siquiera acá que le agreguemos "de Plaza de Mayo"- es político. Eso, por el contrario de lo que sostiene una doxa zonza, es su potencia y su sentido.
A los desaparecidos nos los quitaron a todos, no solo en lo familiar y afectivo (dicho con todo respeto a todos los familiares directos que tienen por supuesto su propio y particular dolor), sino también en espacios laborales sindicales, educativos. Los sustrajeron del espacio político de la ley (y sus garantías de convivencia, normas, etc); nos los torturaron, los masacraron, recién ahora estamos pudiendo juzgarlos (sólo por eso se justificaría la Dékada K). 
Se robaron a sus (nuestros) hijos/hermanos/nietos/trabajadores/compañeros/docentes/científicos/deportistas/amigos/bibliotecarios/dirigentes/generación anterior/posterior. Esos crímenes continúan perpetuándose cada día y cada hora cuando sus destinos, y en especial el de sus hijos, permanecen en la oscuridad, como si esos cuerpos también hubieran sido desaparecidos bajo una falsa identidad.
El nuestro es un país raro en sus contradicciones. Es capaz de albergar a la vez a defensores de  la pena de muerte por linchamiento caprichoso de vecinos iracundos y a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Puede ocurrir que se golpeé a una adolescente hasta matarla, se trafiquen niñas y niños, o que se torture a una niña violada obligándola a parir con la complicidad de autoridades judiciales, médicas, etc, y al mismo tiempo seamos pioneros en legalizar el matrimonio igualitario y la lucha por la recuperación de la identidad de los niños robados por dictadores civiles y militares.
Nos enseñaron un lenguaje político nuevo, el de las "locas", que como a los niños, se nos ha atribuido históricamente a las mujeres, tal vez "para impedir la propagación de un habla no codificada" (Duras, 2014:205) y transgresora de las reglas impuestas por la hegemonía del poder machista.
Detalle de "Retratos" del chileno Carlos Altamirano.
Yo creo que lo importante, lo central como hecho político de las últimas décadas, es esto que nos enseñaron la Madres a hombres y a mujeres: la resistencia pacífica pero sostenida; la ocupación de los espacios públicos con una nueva forma de hacer política y en nombre de aquellos que no pueden ocuparlos; el reclamo de más derechos para los más débiles, los silenciados; la justificación de los riesgos personales en beneficio del bien común, el reclamo de construir una sociedad en que imperen de la Verdad, la Memoria y la Justicia, que son bienes colectivos, tanto en su construcción como en el beneficio que le aportan a una sociedad; a buscar a partir de las huellas de los desaparecidos, y no quedarnos con las apariencias ni con los relatos engañosos del poder mediocrático mediática, de la "oligarquía electrónica "(Marramao, 2013:77). Y mucho más.
Si hay una división, si hay una "grieta", me parece que tiene que ver más con la posición que asumimos frente a este tema que con cualquier otro.

lunes, 28 de abril de 2014

La pasión de Duras


"No es el sexo -el hecho de que la gente esté en una especie de decoloración sensual- lo que me interesa.  Me interesa lo que se encuentra en el origen del erotismo, el deseo. Lo que no se puede, y quizá no se debe, apaciguar con el sexo. El deseo es una actividad latente y en eso se parece a la escritura: se desea como se escribe, siempre." Afirma Marguerite Duras (1914-1996) en La pasión suspendida. Entrevistas con Leopoldina Pallota della Torre. (Paidós, Buenos Aires, 2014)
Habla allí también de sus clásicos temas: la madre, los amantes, los homosexuales, la política, la guerra, Indochina, la Resistencia,  la escritura, el alcoholismo, la maternidad, el dolor, su hijo, el amor, las amistades femeninas, los viajes.
Sobre todo, yo diría, la escritura. Y lo que les ocurre a los escritores, atravesados por el exterior, siempre algo ausentes del estar donde se supone que están, siempre un poco en los márgenes.
Nada que ver con una visión romántica del arte, sino más bien la pasión del trabajo de escribir y sus circunstancias.
Es muy interesante su visión del dolor. Cree que somos las mujeres las más expertas en esto, debido a la maternidad, a la experiencia de ponerle el cuerpo a otro, aún a sabiendas que el parto dolerá (y todo lo demás que vendrá también). Dice: "Se puede mentir sobre muchas cosas, pero no sobre la sustancia misma del dolor."
Criticona, alcohólica, mito viviente de la Francia de Mitterand, admirada por Lacan, releída y reinterpretada por sus seguidores, parece que al conocer lo que Lacan había escrito sobre su trabajo, en su homenaje, ella dijo no haber entendido nada de lo que éste había dicho.*
Ella se da el lujo de escribir lo que quiere y decir lo que piensa, aunque sea políticamente incorrecto. Me gusta, por ejemplo, cuando provoca:  "Si se piensa en alguien como Conrad, no se puede seguir hablando de Sartre como un verdadero escritor."Del mismo modo critica a los que escriben pensando en un premio, y a los jurados de los concursos literarios incapaces de aceptar a escritores innovadores, y así. Contra el establishment, rebelde, iracunda, caprichosa.
Marcada desde su infancia por el desamor de su madre, esa herida que nunca cesa, la soledad, el silencio, la palabra en la escritura,la sucesión de amantes, el dolor, la guerra, las contradicciones ideológicas, la participación en la Resistencia, la militancia en el comunismo (será expulsada) despertaron en los otros, por ella, pasiones: amada u odiada.
Marguerite habla de la pasión de la escritura, la pasión por el trabajo, (que incluye teatro, guiones, cine) el deseo de escribir y de cómo la escritura obliga a muchos distanciamientos, tal vez, para ver mejor, porque como ella misma termina por sostener:
"Yo soy una escritora, no vale la pena decir nada más". (C'est tout, de 1995, su último texto)



* Lacan escribe sobre El arrebato de Lol V. Stein, novela de 1964. Y dice allí que "es precisamente lo que reconozco en el encantamiento de Lol. V. Stein, donde Marguerite se muestra sabiendo sin mí lo que yo enseño.", Lacan, Jaques, "Homenaje a Marguerite Duras", traducción Hugo A. Savino, en http://es.scribd.com/doc/23044056/Lacan-Jacques-Homenaje-a-Marguerite-Duras.

viernes, 25 de abril de 2014

El asombroso Elías Canetti, I

[asombro porque] no hayamos muerto ya en el seno maternal, 
de pesadumbre por todo cuanto habría de ocurrirnos. 
(Elías Canetti)

Leo a Giacomo Marramao (en Contra el poder. Filosofía y escritura, CFE, Buenos Aires 2013) que habla de Canetti (1905-1994), que leí en ensayo anexo en el libro de Schreber.
Escribí acá una vez sobre el libro Memorias de un enfermo de nervios y me ayuda recordar, porque el libro se perdió, creo, en la inundación del 2/4/13.
Canetti estaba preocupado por la ética del escritor, por la responsabilidad del escritor como creador, frente a la catástrofe humana actual, en la que "los enemigos de la humanidad" se acercan a su meta final: "la destrucción de la tierra". Osea: no puede sustraerse el artista, el intelectual, a cuestiones  o preocupaciones meramente espirituales, por más legítimas que sean.
Estamos ante una catástrofe, sostiene Canetti, palabra que viene de kata-strephein: "completo cambio estructural, morfogénesis", (Marramao, 2013:9). En su libro La conciencia de las palabras, que publicó en 1976, Elías Canetti escribe:

"La enorme y aterradora tensión en que vivimos —y de la que no ha       podido liberarnos ninguno de los ansiados temporales—, se ha apoderado de todas las esferas,           incluso de una esfera tan pura y libre como la del asombro. Pues si tuviéramos que resumir muy brevemente nuestra época, podríamos definirla como la época en que es posible, asombrarse simultáneamente de las cosas más opuestas: de la influencia milenaria de algún libro, por ejemplo, y de que no todos los libros sigan ejerciendo su influencia. De la fe en los dioses y, al mismo tiempo, de que cada hora no caigamos de rodillas ante nuevos dioses. De la separación en sexos que nos ha tocado en suerte, y de que la escisión no sea todavía más profunda. De la muerte, que siempre rechazamos, y al mismo tiempo de que no hayamos muerto ya en el seno maternal, de pesadumbre por todo cuanto habría de ocurrirnos. En otra época, el asombro era sin duda aquel espejo del que suele hablarse tan a gusto y que convocaba las imágenes en una superficie más lisa y tranquila. Hoy en día este espejo se ha roto y las astillas del asombro se han reducido. Pero incluso en la astilla más pequeña no se refleja ya una imagen sola: arrastra a su contraria implacablemente. Veas lo que veas, y por mínimo que esto sea, se anula por sí mismo mientras lo estás viendo."
Canetti es un sobreviviente de mil tragedias, nacido en Bulgaria, desciende una familia judía sefaradí (Cañete es el apellido original, lo que me suscita una pequeña sonrisa), se educa en varias lenguas, y así aprende a escuchar lo diverso, a los otros. Se muda con su familia a Inglaterra, a Alemania, a Austria. De allí tendrá que escapar después de la Noche de los Cristales Rotos, en 1938. Canettí es una versión particular del pensamiento de Sion, porque antes que nada es poeta, es un hombre valiente que no cede a la pereza de la tentación del confort intelectual. Le obsesiona el poder. Quiere saber de los muertos, se pregunta por esas fronteras entre vida y muerte en las que habitan los escritores de la raza de los nerviosos. Quiere saber cómo se origina el poder, cómo se produce y reproduce, quiere entender la crueldad de su siglo.
Rechaza esas posiciones ascéticas, puritanas, que son en el fondo egoístas y cobardes. "Una pasión intensa tiene la ventaja de que obliga al hombre a superarla con astucia y, de paso, a conocerla también con precisión".
En 1981 le dieron el Premio Nobel de Literatura.

Me gustaría preguntarle a JH qué piensa de Canetti, si lo leído, si le interesa.
*****
Leo a Marramao y a Canetti y pienso en avenidas y calles, en los senderos montañosos,en las playas y en los bosques por los que alguna vez caminé, mientras en mi cabeza desfilaban imágenes de cuadros y fragmentos imaginados de escritura. 
El sol estaba así como hoy, completamente peronista.
Y había esperanza en los corazones y las miradas de las personas tenían ese brillo que no siempre se ve, que ahora se va opacando a medida que algunas cosas terminan.
Como cuando entre la vigilia y el sueño (entre lo simbólico y la imaginación, entre el deseo y los recuerdos) nos gana un imperativo a despertar. Suena la alarma, arriba, fuera de la cama, a trabajar.
Y entre las sábanas calientes se quedan de nuevo esos deseos que apenas estaban tomando la forma de un poema, una melodía, la sucesión de imágenes en las que nos veíamos/los veíamos, nos recodábamos como se recuerda cuando uno se enamora: inventando todo, añorando lo que pudo ser, mintiéndonos para gozar e interrumpir el olvido, y con una sonrisa medio engañadora que nadie nos puede quitar de la cara, salvo la vida.
Hoy yo brindo por Canetti, brindo por quien ha escrito: "Lo perfecto no deja entrar a nadie."

martes, 22 de abril de 2014

Los pasajes de Benjamin

Leo ensayos y me dan ganas de escribir poesía, leo poesía y se me ocurren películas y comidas, miro series y se me meten en los sueños o me alimentan teorías políticas, y así.Qué moderna.
Fragmentos, cortes, hilvanes en la red virtual, caos y desorden, esclava de la mente/alma, alma/mente.


“No existe ningún documento de cultura 
que no lo sea al mismo tiempo de la barbarie” 
(W.Benjamin, Libro de los pasajes, 1927-1940)

Pasaje de París en los tiempos de WB

Hoy les diría: ¿qué pensarían ustedes, estimados, si yo les dijera que Walter Benjamin (1892-1940), que ha dado tanta tinta a ríos de libros desde su trágica muerte en    hasta ahora, que ha alimentado bibliotecas y cátedras en las ciencias humanas en las últimas décadas, discusiones, relecturas, inspiraciones, violentos rechazos, ese mismo, que impuso como el amigo Foucault o todo un nuevo lenguaje a la discusión científica en las humanidades, cuando escribió algunos de sus textos fundamentales...¡tenía apenas 23 años!  (Déotte,2013:208).Es un hombre que claramente piensa mucho más de lo que ha vivido, un hombre sin experiencia, pero con una mente en ebullición, por decirlo de alguna manera.
Nos gusten o no sus ideas, le debemos categorías que hoy ya forman parte de nuestro léxico corriente: "lo urbano", por ejemplo, muchas de las ideas que tenemos respecto al cine y otros lenguajes artísticos asociados a técnicas de reproducción.
La cultura urbana es benjaminiana, y los pasajes de su mente cruzan la nuestra con nuevos interrogantes y formas de percibir, interpretar y narrar la vida.
Incluso para quienes nunca lo leyeron, o lo detestan, o ignoran su existencia, hay modos de la cultura de esta época (ya sean dispositivos, aparatos, percepciones, obras y teorías estéticas) que hacen aparecer a Benjamin, aún en la incontrastable ausencia que crea la negación del otro.
Como es sabido,Walter Benjamin murió el 26 o 27 de septiembre de 1940 en Port Bou (España) en circunstancias poco claras: aparentemente el grupo de refugiados judíos que integraba fue  interceptado por paramilitares franquistas y Benjamin se suicidó allí, en esa frontera hispano-francesa, mientras intentaba escapar de los nazis. Theodor Adorno le estaba esperando en Nueva York. Sin embargo, hay otras hipótesis: dicen que fue asesinado por agentes estalinistas, entre otras. En el documental "Quién mató a Walter Benjamin"de David Mauas, se pone en duda la teoría del suicidio.


Para seguir leyendo:

El libro perdido de Walter Benjamin: Una historia de detectives, editores y tortugas

El Libro de los Pasajes ("Passagenwer"), escrito entre 1927 y 1940

lunes, 21 de abril de 2014

En la Era de los Hijos sin hijos

Cada familia tiene su propia mitología.
"Habitación en Nueva York",
Edward Hopper, 1932
Uno que es el gurú, otro que es #laOveja negra, la linda, el loco, la marginal y así.
La saga familiar lo requiere, el relato lo sostiene y no hay verdad más allá de la ficción, toda narrativa es verdadera, mientras creamos en ella.
Un día, chau, conocemos otras familias, otros panteones.
Resulta que el "inteligente" nuestro no lo era tanto,
o nuestras desgracias eran como dulces siestas entre días de alegría,
y la linda, bueno, ¿qué podía hacer nuestra linda al lado de aquella Venus?

Formamos nuestra propia familia, armamos nuestro propio relato, creamos nuestros nuevos mitos.
(¿Muchos riesgo?)
O nos quedamos aferrados a los tobillos de nuestros padres, siempre agachados, siempre infantiles, temiendo a los mismos monstruos,
seguros, pero pequeños.


domingo, 20 de abril de 2014

No queda nada

Ya no queda nada
sólo la literatura 
y un poco de vino en el fondo de un vaso ordinario,
una pantalla mostrando una y otra vez lo que nunca tendremos
y esta sensación de fin de época.
(Los dioses hace mucho que se han ido de este mundo
y aunque no fuera así, 
aunque desfilaran ante nuestra vista y nos acariciaran la espalda, no los reconoceríamos,
enceguecidos con las luces de los led.)

Nuestros santuarios.

No queda nada.

Los viajes se encerraron en los libros,
el amor también
y la justicia,
en la calle hay marcas de agua y
#burguesesInsaciablesIndignados
pibes chorros linchados o cargándose a alguna vieja
y este nudo en la garganta
de todo lo que pudo ser.
Arya Stark, de Game of Thrones











II
Yo crecí en un mundo que
                                    soñaba
justicia y bienestar, el amor y la igualdad.
Lo hicieron/mos añicos
con sangre, semen y dinero.

Quedó sepultado.

Ahora mis amigos 
son más cultos y refinados.
Visten bien y beben buenos vinos.
Van a congresos y de vacaciones y son infelices en playas caribeñas y en las grandes metrópolis,
Y suben fotos a Facebook con paisajes paradisíacos 
y bronceados y saludables como en revistas de moda.

Todo eso: 
con la plata que les robamos 
                                   a los pobres de siempre.
Y todos muy satisfechos nos sentamos a comer

y así evitamos lo feo que se ha puesto el mundo.

 

sábado, 19 de abril de 2014

Ereignis

Ereignis y el final
Diluvio y Fuego
Lodo y viento.

Y el sexo, como un rescate de aquello que alguna vez fuimos
y del nombre que nos nombraba
usábamos nuestros apellidos (nos decíamos "usted, señor Tal y, cómo no,  señorita Cual", recuerdo muy bien)
y todas las formas del amor cortés.

Después lo olvidamos.

Resistencia

Registrar para
suspender el olvido.
Todo es testimonio: texto, voz, imagen.
Todo es ficción.

Pero el cuerpo aún duele.